Calesita

martes, 30 de enero de 2018

La mala imagen de Narciso


Luego de su costoso viaje a las periferias de Chile y Perú, nuestro Narciso vestido de sotana blanca, regresó a Roma.
Mientras Monseñor Ojea desde Argentina arrojaba alabanzas al viaje de Bergoglio por Chile, Narciso se dio cuenta que las aguas chilenas no reflejaban la imagen que él está acostumbrado a observar. A Ojea hay que comprenderlo, tiene una miopía mental muy avanzada, la cual le impide ver a un par de metros más allá de su rostro.
Es que Narciso se ha percatado que su papado se ha estancado. ¿Qué fue Chile y Perú?, un poco más de lo mismo. ¿Y qué es lo mismo? Aplicar el peronismo en todas sus tácticas. Una de ellas consiste en decirle al auditorio lo que desea oír. ¿Querían escuchar una disculpa por los casos de lepra moral de ciertos mal llamados prelados? Pues bien, se dijo y allí murió todo. En cuanto le echaron en cara la falta de obras contra los leprosos y le hicieron ver que todo era charlatanería, apareció el dogmático desaforado:
Son todas calumnias.
Al pobre Narciso ya no le cree ni la esposa del ex presidente Frei. Mientras los espacios de la periferia mostraban su vacío sistemático, el hombre debió meditar que sin apoyo de las masas en la periferia, toda su paupérrima teología peronista se cae a pedazos. Dramático.
A la Argentina no pudo venir, pues no encuentra argumentos para que su auditorio escuche lo que quiere oír. ¿Qué decir de los sindicalistas gansters con los cuales se abrazó? ¿Qué de las estructuras peronistas encarceladas por corrupción, a las cuales apañó? ¿Qué del mínimo cerebro de cierta anciana atea con la cual se amigó? ¿Qué del rosario regalado a una indígena que mostró principios morales de una sociedad en franca decadencia? ¿Acaso cambiaría su cara de “peperoncino all'aceto” si se encontraría con el gobierno en curso? No pudo venir.
Lo llamativo, es que los medios tradicionales de prensa comienzan a cuestionarlo. Es feroz el artículo del periódico La Prensa en la Argentina sobre la ambigüedad de su lenguaje 1; mintras tanto Clarín no hizo otra cosa que desprestigiarlo en forma solapada. A todo esto, Narciso ya cuestiona la prensa oficial porque no transmite su bien su imagen, y Raymond Arroyo, el director de noticias de EWTN, cuestionó sus afirmaciones. Si algo faltaba, es que ahora se pelee con los medios de prensa masivos.
A los obispos peruanos les recomendó aprender el lenguaje digital. El hombre sabe por donde pierde su batalla, por internet; y es aquí donde el agua digital no le muestra la imagen que está acostumbrado a ver en el reflejo acuoso de las masas populares. Para él, asumir el arte digital ya es demasiado tarde.
Es que el papado de Narciso hace tiempo ha dado señales de cansancio y desgaste. En Santa Marta hoy se sirve, como de costumbre, sopa otra vez; la misma de 2013.
Hoy, los que se sienten papables, comienzan a tomar distancias de este papado desastroso, pues nadie quiere quedar pegado. O'Malley es uno de ellos y Müller el otro. Por supuesto están los no papables, que siguen haciendo la corte a Narciso, como el pordiosero Maradiaga, de quien Narciso sufrió una gran decepción, o Coccopalmerio con sus amiguitos amantes de fiestas negras y tantos otros indeseables.
Mientras tanto la maquinaria de esta superestructura eclesial se puso en marcha para abrir espacio a un futuro Papa y la carrera hacia la silla de Pedro ha comenzado. El hecho que se hable que Narciso está con una salud precaria, es una señal para empujarlo a que se vaya de una buena vez. El hombre ha conseguido ser insoportable, excepto claro está, por Mons. Ojea y su míope corte de adulones.
Muchos ven recortados sus intereses privados, que los hay y muchos, y este descrédito papal puede ser motivo para convertirse en algo mucho peor.
La fractura del cisma sigue su curso implacable; a lo que habíamos dicho en entradas anteriores se suma la resistencia de la Iglesia china leal al magisterio auténtico y desleal al Partido Comunista chino, partido que cada día es más capitalista que un liberal occidental. Por supuesto, la política de Narciso en este caso es la que marca su ideología anclada en la vieja década del 70: Aplicar el viejo peronismo en todas sus facetas, y como su pensamiento siempre está fuera de contexto, su lógica lo conduce a lo implacable de su acción:
Destruir todo lo que toca”.



1 http://www.laprensa.com.ar/461381-El-Papa-se-fue-dejando-otra-frase-ambigua.note.aspx

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