Calesita

martes, 25 de abril de 2017

La Iglesia de los deconstructores

Deconstrucción con violín de Jorge Morgan

El discernimiento es una capacidad que tiene el ojo de la mente, para descubrir la Luz.
Los griegos usan para esta operación, el verbo διακρίνω, un compuesto entre la preposición δια, "a través de..." y el verbo κρίνω, "distinguir". Su significado indica esta serie de acciones:
1. Descomponer una realidad en todos su elementos.
2. Juzgar e interpretar esta realidad una vez diseccionada.
3. Resolver acciones sobre dicha realidad.

LOS FÓSILES DEL 60. – Fue un método de trabajo muy usual en la década del 60: Allí se proclamaba haciendo sonar fuerte estas tres trompetas: Ver, juzgar y actuar.
Bergoglio es un producto acabado de la década del 60. Como buen fósil de esos años, ordena aplicar este método de análisis a diestra y siniestra.

LAS DIFICULTADES DEL MÉTODO. – Sucede que esta operación de la persona, no es tan sencilla, y acarrea una serie de dificultades, por la cual el método resulta muchas veces un fracaso. Enumeremos algunas de ellas:
1. Quien practique el discernimiento, debe poseer el espíritu de la decodificación.
El conocimiento en base a la decodificación o a la deconstrucción, no es algo corriente. Son pocos los decodificadores. Esto hace, que el ignorante que mande deconstruir a quien no sabe hacerlo, y nunca lo hizo, le haga proceder con más errores de los que ya cometía.
En esto es proverbial la ignorancia de Bergoglio, la cual busca simplificar las cosas, cayendo no solo en errores doctrinales, sino en errores de ejecución. Bergoglio es desde hace unos meses por este y muchos otros motivos, un "papa" acabado, sin autoridad alguna.
2. Quien practica la decodificación, debe poseer una sólida doctrina.
Durante el discernimiento se emite un juicio; y todo juicio se basa en una ley, es decir, en una doctrina fija, en una forma de pensamiento. Si no existe doctrina, el juicio es subjetivo y circunstancial.
Si Bergoglio escribe en sus documentos, que los dogmas son verdades abstractas, o se emiten documentos con doble y ambiguo lenguaje, el discernimiento producido será forzosamente subjetivo, parcial y erróneo.
Esto es algo realmente diabólico: dejarse llevar en el juicio, no por la ley, sino por los sentimientos personales, tal como él lo impulsa.
3. El decodificador de la realidad, debe saber interpretar.
Discernir, es una hermenéutica de la realidad. Si no se sabe interpretar, no se puede ver ni un rayo de Luz en ella. Este es un ejercicio que no se improvisa, se debe tener dote natural para el mismo, junto a un ejercicio permanente en uso.
Bergoglio es un pésimo intérprete de las Escrituras; lo dicen todas las subjetividades que lanza en las homilías; de allí que su dote de discernimiento es decididamente mala. Para llevar a la Iglesia hacia una división, es que no se sabe decodificar, y se es incapaz de interpretar, todo porque no acierta al discernir.
4. Es un mito, que quien sabe discernir no es rígido.
La rigidez del discernimiento se basa en la ley o doctrina. Quien es rígida es la doctrina, no quien emite el juicio.
Este es el grueso error de Bergoglio, quien critica los seminarios por su rigidez. De allí que la flexibilidad o rigidez en la determinación, no responde a la persona, ni al caso de la realidad concreta, sino a la doctrina.
Decían los antiguos romanos, que se debía perseguir al cristianismo por su gran rigidez; de allí su acusación de misantropía. Los mártires son el ejemplo de rigidez y misantropía por seguir una doctrina en toda su ley.
El hecho de criticar los seminarios por su falta de discernimiento, no es culpa de los seminaristas que son los que aprenden, sino de sus profesores o “doctores”. Profundizando nuestra decodificación, tampoco los profesores de seminario son responsables, sino los inútiles que los prepararon y les otorgaron el título, casi todos licenciados en Roma. En esto, como de costumbre, Bergoglio siempre cava su propia fosa.

CUANDO BERGOGLIO ACIERTA Y DESACIERTA. – Acontece en todo esto que Bergoglio posee algo de verdad: estos clérigos de la modernidad son inútiles para decodificar, para deconstruir o para discernir. Hasta un ciego puede notar esto. Aquí Bergoglio puso el dedo en la llaga. Tan inútiles son, que el mismo Bergoglio es el mejor prototipo de esta especie clerical. 
En la política es donde esta cualidad brilla; un brillo que Bergoglio no tiene, pues su martillo nunca da en el clavo de los sucesos, de allí que su política va a contramano de los acontecimientos. Todo parece indicar, que busca restablecer la supremacía papal en el orden político; pero el mundo que él cree poseer lentamente se le esfuma de las manos.

LOS DECONSTRUCTORES. – Los profetas eran decodificadores, de allí que la inspiración era realmente divina, pues se añadía a la capacidad natural de saber deconstruir.
La deconstrucción profunda, cual otra musa, es de orden divino; una luz de los resplandores divinos, que solo tocan a algunos, y cuando hablan, estos nunca son oídos.
El hecho es que muchos clérigos no saben discernir. Lo vemos en las idioteces que afirman en los mal llamados casos de apariciones: todos pésimamente deconstruidos.
Todo esto hace que la iglesia bergogliana vaya a la deriva, sin puerto fijo, dentro de un mar embravecido, donde ni siquiera parece que se pidiera el auxilio divino, pues muchos son tan arrogantes que como ciegos se aliaron con las olas que a cada instante golpean el casco de la nave.



martes, 18 de abril de 2017

Aurora lucis rutilat

Una composición poética de cuarenta y cuatro versos sobre pascua se atribuyen a San Ambrosio (340-397), siendo alterados por el Papa Urbano VIII (1568-1644), quien además de modificar los versos, los distribuye en tres himnos. Uno de ellos, para Laudes de Pascua, es Aurora cælum purpurat.
Este himno que se canta en Laudes, es un canto místico al misterio pascual. Seguimos la reforma hecha por Urbano VIII.
Aurora cælum purpurat,
Æther resultat láudibus,
Mundus triúmphans jubilat,
Horrens avernus infremit:
La primera estrofa, hace referencia a la Resurrección de Jesucristo, la cual se hace efectiva en la Aurora dentro de un cielo púrpura. Como la llamaba el poeta Homero, la Aurora de rosados dedos.
Ha concluido la noche de la Humanidad, ha surgido la Luz de un nuevo amanecer, de un nuevo día, de una nueva era, de un novedoso eón. El mundo antiguo, ha muerto.
El Sol naciente empieza a brillar dentro de un mundo sumergido en tinieblas. Color púrpura, pues el día pleno no ha llegado, solo que se hará pleno por medio de la púrpura del sufrimiento.
Como lo dice el segundo verso, æther resultat láudibus, es el cielo que entona las alabanzas, y mundus triúmphans jubilat, pues la Humanidad del mundo se alegra triunfante y el tétrico Averno muerde su derrota: Horrens avernus infremit.
***
Rex ille dum fortissimus
De mortis inférno specu
Patrum senatum liberum
Edúcit ad vitæ jubar.
En la segunda estrofa, como una mística épica, el Rey potente, Jesucristo, sale de los infiernos y libera a los Padres antiguos sacándolos de la cavernosa muerte del Averno y llevándolos a la alegría de la vida.
***
Cujus sepúlcrum plurimo
Custóde signábat lapis,
Victor triumphat, et suo
Mortem sepúlcro funerat
La tercera estrofa trabaja con la antítesis. El sepulcro de Jesucristo, estaba bien custodiado y sellado, con una piedra y numerosos guardias; pero el Vencedor triunfal sepultó a la muerte sellando ese mismo sepulcro.
***
Sat funeri, sat lácrimis,
Sat est datum dolóribus:
Surrexit exstinctor necis,
Clamat corúscans Ángelus.
La cuarta estrofa es una consecuencia de esta aurora púrpura, y de esta épica teológica: Basta ya de lamentos fúnebres, basta ya de elegías, basta ya de lágrimas y de dolores. Un Ángel radiante, el mismo que se encontraba en el sepulcro, anuncia que resucitó quien suprimió la muerte.
***
Ut sis perénne mentibus
Paschále Jesu gáudium,
A morte dira criminum
Vitæ renatos líbera.
La estrofa siguiente, abandona la meditación de la resurrección, y se centra en el alma, por ello se pide que sea eterna la memoria del gozo pascual de Jesucristo, misterio este, donde hemos renacido libres a otra vida, saliendo de la feroz muerte del pecado.
La última estrofa es la doxología propia de cada himno, adaptada en este caso a la resurrección:
Deo Patri sit glória,
Et Fílio, qui a mórtuis
Surrexit, ac Paráclito,
In sempitérna sæcula.
Amen.
Sea dada a Dios Padre la gloria, y al Hijo que resucitó de los muertos, junto al Paráclito, por los siglos eternos. Amén. 
A continuación, dejamos el himno cantado por los monjes de la Abadía de Barroux. cuyas horas pueden seguirse desde este enlace. Como es constumbre, la liturgia de las horas monacal, sigue el texto latino original.





sábado, 15 de abril de 2017

La soledad de Santa María


Dejamos hoy en honor a los Dolores de Santa María, un texto cantado, durante el Oficio de Tinieblas de Sábado Santo; oficio que un católico educado en la feroz reforma bugniniana de la liturgia occidental, ignora que esto exista o haya existido, porque los sacerdotes de hoy, pésimamente preparados, ignoran todo este tipo de cosas.
Se canta este hermoso Responsorio luego de la Segunda Lectura del Segundo Nocturno. El texto está tomado de las Lamentaciones del Profeta Jeremías, Capítulo I, Lamed.
La Tradición, siempre vio en esta lamentación, la expresión de María Santísima en la soledad de este Sábado Santo.
Por supuesto, los bergoglianos dirán que la Virgen confundida creyó durante este Sábado Santo que el Ángel de la Anunciación le había mentido. Son estos bergoglianos, ya de hecho, una nueva forma de protestantismo.
Como somos y seremos católicos, dejamos esta hermosa lamentación, cantada en este día, hace apenas unas horas, por los monjes de la Abadía de Barroux, 1 donde se puede seguir el canto de los distintos oficios. 
También puede tomarse dicha lamentación, como figura de todos los que se dicen católicos y desechan la intervención mariana en sus vidas.



1 https://www.barroux.org/en/liturgie/listen-to-our-offices.html




viernes, 14 de abril de 2017

Viernes Santo


Durante el Oficio de Tinieblas de Viernes Santo, hoy olvidado y despreciado por la nefasta reforma bugniniana en la liturgia occidental, se canta este hermoso Responsorio luego de la Segunda Lectura.
La raíz de nuestra liturgia latina, la cual forma parte de la Tradición, se encuentra viva en los monasterios que no adhirieron plenamente a esta destructora reforma.
Este texto está tomado del Evangelio de San Lucas. La muerte de Jesucristo, produjo una conmoción en todo el orden natural: dio por concluido el Antiguo Testamento rasgando el velo del Templo en Jerusalén, hizo posible la resurrección, y abrió las puertas de la redención a la Humanidad, representada en el arrepentimiento del buen ladrón.





jueves, 13 de abril de 2017

Jueves Santo


Dejo a continuación un vídeo sobre este jueves santo, celebrado hace unas horas en San Petersburgo por la Iglesia Ortodoxa Rusa. Lo hago a título de ejemplo.
Los ortodoxos sufrieron por años la calamidad del marxismo-leninismo, pero la fe permaneció incólume.
La iglesia católica occidental, sufrió por 60 años la calamidad de la Reforma Bugniniana y la implosión del Vaticano II: Mientras los orotodoxos rusos mantuvieron sus ritos tradicionales, los reformados bugninistas destruyeron hasta los cimientos de su propio templo. Esta es la diferencia.
Cuenten cuantas mujeres deambulan por el presbiterio.
Cuenten cuantos comulgan con la mano.
Cuenten cuantas mujeres están sin el velo litúrgico obligatorio.
Compárenlo con la misa a la festichola de nuestros profanadores.
Compárenlo con la rampante liturgia modernista observada por nuestros ojos en los librepensadores de la liturgia.
Comparen el lavatorio de los pies con las payasadas de Bergoglio
Comparen todo, y formen una idea de cómo debe ser nuestra liturgia.


viernes, 7 de abril de 2017

Vexilla Regis


El autor de este Himno, el cual se canta en vísperas durante la Semana de Pasión y la Semana Santa, es Venantius Fortunatus (530-609).
La poesía de Venancio marca el límite entre la antigüedad romana y la literatura medieval. Nació cerca de la actual Treviso y estudió en Rávena.
En el 565 peregrina en agradecimiento hacia la tumba de San Martín de Tours, estableciéndose dos años después en Poitiers. Allí fue ordenado sacerdote y en el 599 obispo de dicha ciudad.
Este himno en honor a la Santa Cruz, lo compuso el autor, cuando el emperador Justino II y la emperatriz Sofía envían un trozo de la Cruz, a la reina Radegunda, que se había retirado a un monasterio cerca de Poitiers. El himno, junto con otros, acompañó la reliquia en su procesión.

Hymnus in honore sanctæ crucis / Himno en honor a la Santa Cruz
El texto original del himno sufrió con el paso del tiempo modificaciones, reformas y añadiduras.
Describir el proceso donde los himnos de Venancio llegaron hasta los textos actuales, es todo un rompecabezas. Para el texto original, sigo el texto presentado por la Biblioteca Augustana 1, el cual está tomado de una edición de Berlín en 1881, editado por Friedrich Leo en Auctores antiquissimi IV/1.
En el año 1632, el Papa Urbano VIII reformó todos los himnos que se cantaban en las horas litúrgicas. Como se ve, la reforma protestantizada de Bugnini se toma de la posibilidad de reformar los textos originales, sobretodo en una época, donde el autor carecía de todo valor. Por supuesto, es necesario decir que Urbano VIII era católico, mientras Bugnini fue sacado del Vaticano por masón.
Al mismo tiempo, el texto sufrió variantes, en manos de los monasterios. Personalmente sigo en la música al rito monástico, el cual se muestra en el vídeo al final del artículo, basado en textos del 1934. Para los que no siguen el rito monástico, dejamos el texto que se canta en la liturgia gregoriana.
Para que el lector entienda esto, dejo la traducción versificada del texto romano. Del texto latino dejamos tres textos: el que se considera original, el monástico que va entre paréntesis simultáneo al texto original en nuestro comentario, y el romano reformado por el papa Urbano VIII.
Las estrofas 2, 7 y 8 del original, se omiten cuando el canto se emplea en la liturgia.
Un autor anónimo posterior, agregó las dos estrofas finales en honor a la Santa Cruz.

1. El texto latino
Texto Original
Texto reformado por Urbano VIII
1
Vexilla regis prodeunt,
fulget crucis mysterium,
quo carne carnis conditor
suspensus est patibulo.
1
Vexilla Regis prodeunt;
Fulget Crucis mystérium,
Qua vita mortem pértulit,
Et morte vitam protulit.
2
Confixa clavis viscera
tendens manus, vestigia
redemptionis gratia
hic inmolata est hostia.

3
Quo vulneratus insuper
mucrone diro lanceæ,
ut nos lavaret crimine,
manavit unda et sanguine.
3
Quæ vulnerata lanceæ
Mucrone diro, criminum
Ut nos lavaret sórdibus,
Manávit unda et sánguine.
4
Inpleta sunt quæ concinit
David fideli carmine,
dicendo nationibus:
regnavit a ligno deus.
4
Impléta sunt quæ concinit
David fidéli carmine,
Dicendo natiónibus:
Regnávit a ligno Deus.
5
Arbor decora et fulgida,
ornata regis purpura,
electa, digno stipite
tam sancta membra tangere!
5
Arbor decora et fulgida,
Ornata Régis purpura,
Elécta digno stípite
Tam sancta membra tángere.
6
Beata cuius brachiis
pretium pependit saeculi!
statera facta est corporis
praedam tulitque Tartari.
6
Beáta, cujus bráchiis
Prétium pependit sæculi,
Statera facta córporis,
Tulitque prædam tartari.
7
Fundis aroma cortice,
vincis sapore nectare,
iucunda fructu fertili
plaudis triumpho nobili.

8
Salve ara, salve victima
de passionis gloria,
qua vita mortem pertulit
et morte vitam reddidit.



9
O Crux, ave, spes única,
Hoc Passiónis témpore 2
Piis adáuge grátiam,
Reísque dele crímina.


10
Te, fons salútis, Trínitas,
Collaudet omnis spíritus:
Quibus Crucis victóriam
Largiris, adde præmium.
Amen.


2. Nuestro Comentario
Estamos ante uno de los himnos más grandes de la liturgia occidental. Poder entender el himno, es menester conocer el dogma de la Redención, dogmas hoy olvidados por muchas de nuestras nefastas y necias autoridades eclesiásticas, que actúan sin ninguna base dogmática.
Del dogma se pasa a la poesía, y es allí donde interviene la mística, con su lenguaje propio, donde las palabras indican que son insuficientes para expresar el misterio representado.

Primera estrofa
Esta insuficiencia del lenguaje, es lo que percibimos en la primera estrofa. He aquí una versificación castellana del texto romano:
Las banderas reales se adelantan
Y la Cruz misteriosa en ellas brilla:
La Cruz en que la Vida sufrió muerte
Y en que sufriendo muerte nos dio vida.

Texto Original
Texto reformado por Urbano VIII
1
Vexilla regis prodeunt,
fulget crucis mysterium,
quo carne carnis conditor
suspensus est patibulo.
1
Vexilla Regis prodeunt;
Fulget Crucis mystérium,
Qua vita mortem pértulit,
Et morte vitam protulit.


Es la cruz del misterio, pues la Vida de Jesucristo sufrió la muerte y sufriendo la muerte otorgó la Vida para quienes siguen este estandarte. El texto latino reformado por Urbano VIII contrapone los verbos pértulit, y protulit, ambos verbos compuesto del verbo irregular fero en Pretérito Perfecto, uno con la preposición per y el segundo con la preposición pro: per-fero: llevar la vida hasta la muerte; y pro-fero sacar la vida de la muerte.
Por su parte Venancio es más descriptivo, el texto monástico no hace caso a la reforma barroca de Urbano, y mantiene el original de los dos últimos versos, el cual afirma que el Creador de la carne, en carne subió al patíbulo.

Tercera estrofa
Ella sostuvo el sacrosanto cuerpo
Que al ser herido por la lanza dura
Derramó sangre y agua en abundancia
Para lavar con ellas nuestras culpas.
Así se versificó en castellano la versión de Urbano VIII; la monástica mantiene el original, y en ambos casos no varía el sentido amplio.
Quien fue herido por la lanza arroja agua y sangre para lavar la Humanidad. El agua lava los crímenes y la sangre purificaca lo lavado. Si Juan el Bautista lavaba con agua la conversión, la sangre de Jesucristo lavó en forma definitiva la desordenada naturaleza humana.
Texto Original
Texto reformado por Urbano VIII
3
Quo vulneratus insuper
mucrone diro lanceæ,
ut nos lavaret crimine,
manavit unda et sanguine.
3
Quæ vulnerata lanceæ
Mucrone diro, criminum
Ut nos lavaret sórdibus,
Manávit unda et sánguine.


Cuarta estrofa
En ella se cumplió perfectamente
Lo que David profetizó en su verso,
Cuando dijo a los pueblos de la tierra:
"Nuestro Dios reinará desde un madero".
Texto Original
Texto reformado por Urbano VIII
4
Inpleta sunt quæ concinit
David fideli carmine,
dicendo nationibus:
(Dicens: In nationibus)
regnavit a ligno deus.
4
Impléta sunt quæ concinit
David fidéli carmine,
Dicendo natiónibus:
Regnávit a ligno Deus.


La cuarta estrofa hace mención a los Salmos que se atribuyen al rey David, concretamente al Salmo 95, el cual concluye de este modo:
(el Señor)... viene a gobernar la tierra. Gobernará la tierra con justicia; gobernará los pueblos con su verdad.
El salmo sufre un añadido que no se halla en la versión hebrea y falta en muchos códices griegos. El agregado al que hace referencia Fortunato, fue una nota útil para la enseñanza. El texto con este dato, lo cita Tertuliano, San Agustín y Gregorio de Tours; más aún, San Justino quien ignoraba que fuese un agregado didáctico, acusa a los judíos de haberlo borrado por hacer alusión a Jesucristo. Como se ve, figuraba en muchos textos de la época. San Justino escribe en griego, aún estando en Roma, señal que lo obtuvo de un texto griego. Esto hace que su apología se extienda en los textos latinos, donde lo toman el resto de los autores.
Esto era frecuente en los viejos textos, donde explicaciones y texto no se diferenciaban en absoluto. Y para dato de los protestantes, ignorantes en su gran mayoría, aún no existía la imprenta ni el derecho de autor.
Para explicarlo mejor, en casa poseo muchos libros usados, sus dueños anteriores hacían anotaciones en los márgenes, con lápiz o con tinta. Al leer el texto reconozco gracias a la imprenta que son añadiduras. Pero por entonces no existía imprenta y en algunos casos era difícil diferenciar texto de explicaciones. De allí que para los protestantes desaforados, que utópicamente siguen buscando el texto original, se hace forzoso decirles, que sin imprenta ellos no existirían, pues su tradición está ligada a las consecuencias inevitables de este invento renacentista.
No es de extrañar, que los reformadores del Vaticano II intentaran abolir el himno por esta cita, lo cual debe verse con una visión amplia. La mezquindad junto a la ultracorrección, no deben estorbar la piedad litúrgica. Más aún, al ingresar el himno en la liturgia, entra de hecho en la Tradición, algo que el Vaticano II olvidó definir, pues la liturgia es parte integrante de la Tradición. Es lo que Urbano VIII vio, y que los reformadores del Vaticano II nunca vieron.
Y que Dios reina desde un madero, es Verdad, lo haya dicho David, o el anónimo que lo adosó. Por otra parte, David no escribió todos los salmos, sino que simplemente se le atribuyen, como aquí erróneamente también se le atribuye. Además esto es Verdad para los ignorantes iconoclastas musulmanes. Todos verán en breve este signo en los cielos, y se golpearán el pecho, pues Dios reina desde el madero.

Quinta estrofa
¡Árbol lleno de luz, árbol hermoso,
Árbol ornado con la regia púrpura,
Y destinado a que su tronco digno
Sintiera el roce de la carne pura!
Texto Original
Texto reformado por Urbano VIII
5
Arbor decora et fulgida,
ornata regis purpura,
electa, digno stipite
tam sancta membra tangere!
5
Arbor decora et fulgida,
Ornata Régis purpura,
Elécta digno stípite
Tam sancta membra tángere.


Árbol de Luz, Luz que brota de la sangre púrpura. La madera es elegida directamente por Dios, pues Jesucristo aceptó por obediencia la muerte que su Padre le ordenó padecer, y esta madera luminosa y púrpura tocó los miembros del Salvador de la Humanidad, al mismo tiempo está dispuesta para sufrir nuevamente la muerte por cualquier pecador que así lo necesite. Su renovación de la muerte se hace en el holocausto de la misa tridentina tradicional, que así lo realiza.

Sexta estrofa
¡Dichosa Cruz que con tus brazos firmes,
En que estuvo colgado nuestro precio,
Fuiste balanza para el cuerpo santo
Que arrebató Su presa a los infiernos!
Aquí nos hallamos con variantes, las cuales no cambian el sentido general. El texto original, sufre cambios en el rito monástico, es el que colocamos entre paréntesis, al mismo tiempo el texto reformado mantiene con cambios el original. Es aquí donde vemos lo dificultoso de llegar al supuesto texto original, pues el presentado por la Biblioteca Augustana, puede ser tomado en duda.
Vemos aquí un ejemplo de lo que sucede con todos los textos antiguos, sin excepción de ninguna índole.
Texto Original
Texto reformado por Urbano VIII
6
Beata cuius brachiis
pretium pependit saeculi!
(Sæcli pependit pretium)
statera facta est corporis
(Statera facta córporis,)
praedam tulitque Tartari.
(Prædámque tulit tártari.)
6
Beáta, cujus bráchiis
Prétium pependit sæculi,
Statera facta córporis,
Tulitque prædam tartari.


La Cruz es “beata”, bienaventurada, por lo dicho acerca de la Luz, la púrpura de la sangre que corrió por ella, y por su elección; pero falta algo más: La Cruz es la balanza de los siglos, donde colgó el precio necesario para rescatar del Tártaro la muerte, no solo del cuerpo sino también la eterna del espíritu. Hasta entonces, nada podía vencer el peso del platillo del Tártaro, siendo la Humanidad condenada a morir.
Cantan los versos del Salmo 48, atribuido al rey David:
Nadie puede rescatar al hombre de la muerte,
nadie puede dar a Dios su rescate;
pues muy caro es el precio de rescate de la vida,
y ha de renunciar por siempre
a continuar viviendo indefinidamente sin ver la fosa. (8-10)
La muerte de Jesucristo pudo vencer el peso de la muerte colgando en el platillo de la Vida, anulando los versos de David.

Estrofa nona
A ti, que eres la única esperanza,
Te ensalzamos, oh Cruz, y te rogamos
Que acrecientes la gracia de los justos
Y borres los delitos de los malos.
Texto monástico
Texto reformado por Urbano VIII
9
O Crux ave, spes única.
Hoc Passiónis tempore
Auge piis justitiam
Reisque dona veniam.
9
O Crux, ave, spes única,
Hoc Passiónis témpore 3
Piis adáuge grátiam,
Reísque dele crímina.

Esta estrofa se canta de rodillas en el Oficio de Vísperas. Es una adoración a la Luz que brota de ella, a la púrpura que pagó el rescate al Tártaro; Cruz que no solo es pasado, sino que sigue actuando, pues el precio del rescate otorga la Luz o la Gracia divina y borra los pecados y las culpas.


Décima estrofa
Recibe, oh Trinidad, fuente salubre,
La alabanza de todos los espíritus,
Y Tú que con tu Cruz nos das el triunfo,
Añádenos el premio, oh Jesucristo.
Amén
Texto monástico
Texto reformado por Urbano VIII
10
Te Summa Deus Trinitas,
Collaudet omnis spiritus :
Quos per Crucis mysterium
Salvas, rege per sæcula. Amen.
10
Te, fons salútis, Trínitas,
Collaudet omnis spíritus:
Quibus Crucis victóriam
Largiris, adde præmium.
Amen.

Como sucede en todos los himnos, la última estrofa es una doxología a la Trinidad, adaptada en este caso a la victoria del misterio de la Cruz.
El vídeo que va a continuación, está tomado en vivo de la Abadía de Barroux, los monjes colocan todas sus oficio, excepto los nocturnos, para que puedan seguirse. Este es el link de la abadía. El texto está tomado del Antiphonale Monasticum pro Diurnis Horis de 1934, Páginas 383 y 384.



1 http://www.hs-augsburg.de/~harsch/Chronologia/Lspost06/Venantius/ven_intr.html
2 En la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, se dice: In hac triumphi gloria!
3 Ibídem.