Calesita

viernes, 16 de febrero de 2018

Encuentro de dos caricaturas



Este es el texto completo de la carta que Bergoglio envió a Hebe de Bonafini:
Querida Hebe:
Muchas gracias por tu carta que me llegó por medio de Juan. Rezo por vos y por las Madres. Y pido al Señor te conserve la salud para que puedas seguir ayudando a tanta gente.
No hay que tener miedo a las calumnias. Jesús fue calumniado y lo mataron después de un juicio "dibujado" con calumnias. La calumnia solo ensucia la conciencia y la mano de quien la arroja.
Por favor, no te olvides de rezar por mí. Saludos a las Madres.
Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide. Fraternalmente.1
Estamos presenciando dos personajes de la vida política argentina. Ambos con un denominador común.
La anciana adolece de un pensamiento serio, pues el mismo nace de su sentimiento femenino, lo cual es comprensible pero no aconsejable.
El anciano en cambio, adolece de doctrina católica seria, y su pensamiento nace de su voluntaria irracionalidad, pues relega el pensamiento a las obras; más aún, pospone la norma general a los distintos casos subjetivos y particulares. Una caricatura del papado serio y responsable.
La carta fue remitida a la destinataria por el Nuncio en Buenos Aires, es decir, por la vía oficial.  
Su contenido es más que elocuente y por ello no merece mayores comentarios, tan solo me pregunto, cómo puede rezar una atea.
Imagino que muy pronto enviará una carta como esta para Asia Bibi y otra para los Franciscanos de la Inmaculada. 
En fin, dos caricaturas de la vida política argentina.
Luego se preguntan, ¿por qué las iglesias se quedan vacías? ¿No será el efecto Francisco?


1 http://www.laprensa.com.ar/462086-El-Papa-comparo-a-Hebe-de-Bonafini-con-Jesus.note.aspx

martes, 13 de febrero de 2018

Dos falsos sellados papales


Hoy tenemos dos papas, dos sellados de la idea divina del papado (exemplar), dos imágenes que pretenden reflejar el sello de la idea eterna de Dios Padre sobre el Vicario de Jesucristo.
Como vivimos en tiempos de enorme confusión, algunos pensaron que la renuncia de Benedicto XVI producida el 11 de febrero se motivaba en honor a la Virgen de Lourdes. De ilusiones viven algunos. Como lo analicé el 24 de enero de 2017, la renuncia, entre muchos conceptos, parece redactada a la ligera con poco tiempo de corrección, y no creo que haya pensado en Nuestra Señora. Ella es la gran ausente en la redacción de esta revolucionaria renuncia.
EL CONOCIMIENTO EN DIOS. – Dios no conoce como los hombres, ni su acto de conocer se parece al desarrollado en la deficiente humanidad, destrozada por su falta original.
El conocimiento de Dios es eterno y estable, no muda, no se desarrolla ni evoluciona; es total e infinito, por ello es Verdad.
Solo los panteístas de la modernidad creen llegar al conocimiento divino, evolucionando a lo Darwin. O tal vez, a lo Telar Chardón 1. Estos evolucionistas se han propuesto ejecutar metódicamente el conocimiento “del bien y del mal”, por el cual evolucionando llegarán a ser dioses, y de dioses se metamorfosearán en un dios. Es el mono humano cuyo conocimiento nace de la animalidad más torpe, hasta morir por escalar el cielo, como un absurdo Titán que desafía la escala de las altas montañas con todos los ocultos peligros de la Historia.
La distancia entre Dios y el absurdo Titán humano es abismal, es la distancia entre el simple eterno infinito y lo compuesto finito al borde de la muerte.
Dios conoce el papado, no por leer los periódicos, tampoco por leer la Biblia. Es que Dios no es luterano ni musulmán. Dios Padre conoce el papado por su idea eterna, es decir inmutable y absoluta.
EL SELLO DEL PAPADO. – Su idea es un sello dorado con el cual se producen los múltiples papas, quienes son las hechuras de su sello. Estas imágenes selladas reflejan la eternidad del sello de la concepción divina.
¿Acaso reflejan estas dos imágenes que vemos en la ilustración el sello dorado del Padre eterno?
Para responder esta pregunta debemos preguntarnos si las imágenes fluyen puras a la caída del sello divino; o si en cambio el hombre, quien adquirió “la ciencia del bien y del mal”, se ha colado por medio, arruinando la idea divina, pues se siente un mono en camino a transformarse en divinidad.
EL PRIMER SELLADO. – Benedicto XVI es la primera imagen sellada, respondía a la idea del Padre eterno hasta su renuncia de ese fatídico 11 de febrero. Y para contrarrestar a los ilusos, observen que la suma de las cifras de “11” da dos, al igual que el mes dos de febrero de 2013, es decir, en el milenio dos, y del año 13, número este básico para la masonería. En fin, todos números diabólicos.
A partir de esta fatídica fecha ha entrado el hombre para desdibujar el exemplar divino del papado, con su ridículo argumento de subdividir el munus papal en activo y pasivo.
LA “HAZAÑA” DE RATZINGER. – El hilemorfismo escolástico afirma que un ser se compone de una materia indeterminada y pasiva con una forma determinante activa. El papado es un ser social, que participa de los principios de los seres reales. En este ser social, Ratzinger separó el papado activo del pasivo. Logró lo que a muchos filósofos jamás se les hubiese ocurrido pensar: separó en el papado la materia de su propia forma. De este modo, en su laboratorio mental, destruyó el hilemorfismo papal y tontamente se reservó el papado pasivo material indeterminado, para arrojar al basurero el acto formal del papado, diciendo eufemísticamente:
Soy muy consciente de que este “munus”, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando.
RATZINGER, EL TITÁN. – Benedicto XVI, es el gran reformador de nuestros días, Bergoglio no es otra cosa que la consecuencia de esta gigantesca reforma. Con Ratzinger ha mutado la idea del papado en el tiempo.
Como la idea es descabellada y propia del hombre en su vano conocimiento, la misma renuncia es evidentemente inválida. El Papa no es un Titán, y quien pretende serlo se aparta de la idea eterna de Dios Padre.
EL SELLADO NÚMERO DOS. – La segunda imagen tampoco responde al sello divino. No responde en legitimidad, así como tampoco responde en doctrina, pues el hombre es un pentecostal encubierto, y como no responde en legitimidad ni en doctrina, tampoco responde en las procesiones que son el fruto de ambas.
PAPADO CARNAVALESCO. – Bergoglio como era de esperar, aplaudió la titánica idea de Ratzinger y ejecutó otra vuelta de tuerca edificando sobre la mutación producida. Bergoglio le adosó a su falso papado, un irracionalismo doctrinario ejecutado en la ley de la casuística.
El misericordismo y el caritativismo son un sutil disfraz para cubrir las serias falencias de doctrina que expresa todos los días, disfraz que tampoco puede cubrir las falencias de legitimidad. He aquí que el sellado es falso. Su figura no responde al sello de Dios Padre y como no responde, no posee autoridad de ninguna índole, de allí su abuso de poder, pues sabe que adolece de autoridad legítima para hacerse obedecer.
SELLADOS NO RECONOCIDOS POR DIOS. – Dios conoce las cosas por sus ideas y en esta forma existen en Dios, de allí que estos dos absurdos papales no son reconocidos por Dios, a quienes parece que abandonó a su propia suerte. El Papa no es más que una mera semejanza de la Verdad revelada por Jesucristo, y en este caso, ninguno de los dos papas refleja esta Verdad.
Este conocimiento divino acerca del papado, produce una semejanza que son los distintos papas, donde el hombre no es anulado, de allí que los hombres cometen errores en el uso de su libertad mal ejecutada.
En cambio el conocimiento del hombre es radicalmente distinto al conocimiento divino, pues por la semejanzas de los distintos papas basados en la revelación divina, podemos reconocer la idea divina sobre el mismo.
Hoy vivimos un sedevacantismo no de jure, sino de facto. La sede papal está ocupada por un Papa que pretendió modificar la idea divina del papado, y por otro que lo secunda; pero ninguno de los DOS papas posee autoridad dentro de esta Iglesia perdida en las tinieblas. Uno porque no responde a la doctrina y el otro porque no quiso ejercer su autoridad, cayendo en la inercia luego de mal renunciando a ella.



1 Apreciación jocosa del Padre Castellani sobre Teilhard de Chardin.

jueves, 8 de febrero de 2018

Táctica revolucionaria al desnudo


El cisma chino puso al desnudo la traidora y torpe táctica de la Revolución Vaticana.
EL MANUAL DE LAS ACCIONES. – La acción de reconocer a los obispos colaboracionistas del partido comunista chino, hasta ahora excomulgados, y confundir a los obispos fieles, es un manual que trae una serie de enseñanzas.
TUFO BERGOGLIANO. – A cargo de la maniobra encontramos al Secretario de Estado de esta desastrosa revolución: Pietro Parolin, personaje que ya se está midiendo la sotana blanca, dada su alta aspiración al papado. Parolin como Müller y como O'Malley no dan un centavo por el papado de Bergoglio, al cual consideran como estancado y contraproducente. Todos piden internamente un cambio de aire fresco.
BENEDICTO XVI, ¿AL BORDE DE LA MUERTE? – Mientras este tufo se respira, ya los medios han comenzado a preparar la muerte de Benedicto XVI. Es indudable que la desean con premura, pues su figura es una señal roja contra esta Revolución. ¿La desean o la producirán? ¿Acaso temen que se alce para liderar la resistencia? Esta Revolución Vaticana da para cualquier cosa.
LAS TORPEZAS DE BERGOGLIO. – Las acciones de la política china no podían caer en las manos de Bergoglio, quien cotidianamente, da muestras de torpezas políticas en todas las líneas. El ejemplo clásico de su incapacidad lo revela el hecho que en su viaje reciente no pisó suelo argentino, habiendo tenido en su mano la posibilidad de hacerlo. Ni siquiera cruzó por un minuto la frontera chilena.
ACCIONES QUE MUESTRAN OTRA DOCTRINA. – Las acciones son procesiones de la doctrina, y cuando la doctrina cambia, las acciones giran vertiginosamente en otra dirección, como en el caso chino. El cardenal José Zen Zekiun, obispo emérito de Hong Kong lo dijo en forma suave: Parolin es hombre de “poca fe”. Yo diría que es hombre de otra fe, y este episodio lo demuestra en todas las líneas.
Por ello nos preguntamos: ¿A qué Fe pretenden llevarnos? La misma existe, pero no se dice, o se hace como Bergoglio, quien manda decirla a terceros, como su torpe afirmación, que Jesucristo es un extraterrestre...
TÁCTICA AL DESNUDO. – La táctica empleada por el modernista Parolin en el conflicto chino, consistió en pactar con el régimen político vendiendo a los obispos fieles, y exigiéndoles someterse a los colaboracionistas que estaban excomulgados. De este modo se "empuja" a los católicos fieles de Roma fuera de la Iglesia. Como estos harán resistencia, pues con justo motivo se sienten traicionados, serán próximamente excomulgados para ser tildados de “cismáticos”. 
BREVE RESEÑA DE ESTA TÁCTICA. – Pero yo esta película ya la vi. Esto ya lo presencié en otros acontecimientos.
¿Se acuerdan de Monseñor Lefebvre? Hombre fiel a la Iglesia y a sus tradiciones, ¿no lo empujaron hacia afuera de la Iglesia, para después tildarlo de cismático? No me imagino cómo se puede ser cismático, cuando la bandera vaticana flamea al lado del altar y cuando se reza por el Sumo Pontífice en curso todos los días. ¿Quién es el cismático? ¿Quien empuja hacia el cisma, o el arrojado al cisma?
En China sucede lo mismo: Incluir al opositor para excluir a los fieles, y de este modo el cismático empuja al fiel fuera de la frontera. La táctica no puede ser más clara y más vieja.
El mismo proceder lo vimos con los Franciscanos de la Inmaculada. La diferencia en este caso consiste, en que los franciscanos no optaron por la resistencia, cosa que tenían todo el derecho de hacer.
EL CANDIDATO DEL MUNDO. – Mientras tanto, Parolin ya se prueba la sotana blanca. Es que un papable por la modernidad abierta y entregada al mundo no puede faltar.
LA FRONTERA. – En todo ataque de esta desastrosa Revolución Vaticana, existe una línea que marca el próximo elegido para ser empujado al cisma, como la Familia Christi. La línea, frontera o frente de batalla, como se lo desee pensar, está dada por la Liturgia Tridentina. Que esta liturgia es una moda, solo se lo cree el inútil Bergoglio, el resto ve con preocupación su avance silencioso, y se les hace indispensable empujar, como a los sacerdotes de Lefebvre, a todos quienes sigan la Liturgia Tridentina hacia el cisma, pues de lo contrario, los cismáticos serán ellos.
A TODO O NADA. – El hecho que los revolucionarios se muestren ahora tan burdos en sus acciones y revelen a cara descubierta sus planes, tal como lo hace el teutón Marx bendiciendo a los homosexuales, solo indica que esta Revolución se juega ya al todo o nada.



martes, 30 de enero de 2018

La mala imagen de Narciso


Luego de su costoso viaje a las periferias de Chile y Perú, nuestro Narciso vestido de sotana blanca, regresó a Roma.
Mientras Monseñor Ojea desde Argentina arrojaba alabanzas al viaje de Bergoglio por Chile, Narciso se dio cuenta que las aguas chilenas no reflejaban la imagen que él está acostumbrado a observar. A Ojea hay que comprenderlo, tiene una miopía mental muy avanzada, la cual le impide ver a un par de metros más allá de su rostro.
Es que Narciso se ha percatado que su papado se ha estancado. ¿Qué fue Chile y Perú?, un poco más de lo mismo. ¿Y qué es lo mismo? Aplicar el peronismo en todas sus tácticas. Una de ellas consiste en decirle al auditorio lo que desea oír. ¿Querían escuchar una disculpa por los casos de lepra moral de ciertos mal llamados prelados? Pues bien, se dijo y allí murió todo. En cuanto le echaron en cara la falta de obras contra los leprosos y le hicieron ver que todo era charlatanería, apareció el dogmático desaforado:
Son todas calumnias.
Al pobre Narciso ya no le cree ni la esposa del ex presidente Frei. Mientras los espacios de la periferia mostraban su vacío sistemático, el hombre debió meditar que sin apoyo de las masas en la periferia, toda su paupérrima teología peronista se cae a pedazos. Dramático.
A la Argentina no pudo venir, pues no encuentra argumentos para que su auditorio escuche lo que quiere oír. ¿Qué decir de los sindicalistas gansters con los cuales se abrazó? ¿Qué de las estructuras peronistas encarceladas por corrupción, a las cuales apañó? ¿Qué del mínimo cerebro de cierta anciana atea con la cual se amigó? ¿Qué del rosario regalado a una indígena que mostró principios morales de una sociedad en franca decadencia? ¿Acaso cambiaría su cara de “peperoncino all'aceto” si se encontraría con el gobierno en curso? No pudo venir.
Lo llamativo, es que los medios tradicionales de prensa comienzan a cuestionarlo. Es feroz el artículo del periódico La Prensa en la Argentina sobre la ambigüedad de su lenguaje 1; mintras tanto Clarín no hizo otra cosa que desprestigiarlo en forma solapada. A todo esto, Narciso ya cuestiona la prensa oficial porque no transmite su bien su imagen, y Raymond Arroyo, el director de noticias de EWTN, cuestionó sus afirmaciones. Si algo faltaba, es que ahora se pelee con los medios de prensa masivos.
A los obispos peruanos les recomendó aprender el lenguaje digital. El hombre sabe por donde pierde su batalla, por internet; y es aquí donde el agua digital no le muestra la imagen que está acostumbrado a ver en el reflejo acuoso de las masas populares. Para él, asumir el arte digital ya es demasiado tarde.
Es que el papado de Narciso hace tiempo ha dado señales de cansancio y desgaste. En Santa Marta hoy se sirve, como de costumbre, sopa otra vez; la misma de 2013.
Hoy, los que se sienten papables, comienzan a tomar distancias de este papado desastroso, pues nadie quiere quedar pegado. O'Malley es uno de ellos y Müller el otro. Por supuesto están los no papables, que siguen haciendo la corte a Narciso, como el pordiosero Maradiaga, de quien Narciso sufrió una gran decepción, o Coccopalmerio con sus amiguitos amantes de fiestas negras y tantos otros indeseables.
Mientras tanto la maquinaria de esta superestructura eclesial se puso en marcha para abrir espacio a un futuro Papa y la carrera hacia la silla de Pedro ha comenzado. El hecho que se hable que Narciso está con una salud precaria, es una señal para empujarlo a que se vaya de una buena vez. El hombre ha conseguido ser insoportable, excepto claro está, por Mons. Ojea y su míope corte de adulones.
Muchos ven recortados sus intereses privados, que los hay y muchos, y este descrédito papal puede ser motivo para convertirse en algo mucho peor.
La fractura del cisma sigue su curso implacable; a lo que habíamos dicho en entradas anteriores se suma la resistencia de la Iglesia china leal al magisterio auténtico y desleal al Partido Comunista chino, partido que cada día es más capitalista que un liberal occidental. Por supuesto, la política de Narciso en este caso es la que marca su ideología anclada en la vieja década del 70: Aplicar el viejo peronismo en todas sus facetas, y como su pensamiento siempre está fuera de contexto, su lógica lo conduce a lo implacable de su acción:
Destruir todo lo que toca”.



1 http://www.laprensa.com.ar/461381-El-Papa-se-fue-dejando-otra-frase-ambigua.note.aspx

sábado, 27 de enero de 2018

Las Tres Semanas Precuaresmales

El año litúrgico en el Rito Tridentino

A partir del domingo 28 de este año, en la Liturgia Tridentina se inicia el período penitencial de cuaresma. Extractamos y comentamos desde la Historia de la Liturgia, (Tomo I) por Mario Righetti su explicación: 1
El gran misterio pascual, que forma el centro luminoso en torno al cual gravitó todo el año eclesiástico, comprende desde hace siglos una preparación ascético-litúrgica dividida en tres fases, cada una de las cuales señala una etapa ulterior hacia la fiesta de Pascua.
La primera abarca las tres dominicas 2 de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima. 3
...
Las Tres Semanas Precuaresmales. Su uso en Oriente y en el Occidente.
En el uso litúrgico tanto de la Iglesia latina como de la Iglesia griega, se suele anteponer a la Cuaresma un período de tres semanas, las cuales llevan el nombre en orden de tiempo de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima.
Este apelativo, que se remonta probablemente a la época misma de su institución, puede parecer extraño si se piensa que no indica, como parece, setenta, sesenta, cincuenta días, sino, respectivamente, la novena, la octava y la séptima semanas antes de Pascua. Dada, sin embargo, la predilección medieval por los números redondos, es fácil comprender que los copistas litúrgicos encontrasen natural extender a las tres dominicas instituidas antes de la primera dominica 'in quadragesima' aquella nomenclatura que había sido adoptada por esta última, llamando 'in quinquagesima' a la primera, 'in sexagésima' a la segunda, 'in septuagésima' a la tercera.
Las Causas
¿Cómo se originaron estos tres domingos? Los historiadores enumeran sus causas:
La primera fue el ayuno.
El origen de estas tres semanas suplementarias no es muy cierto; pero hay que buscarla, sin duda, en la diversidad de disciplina vigente en la antigüedad con respecto al ayuno cuaresmal.
Un sermón antes atribuido a San Ambrosio, pero que debe pertenecer a un obispo del siglo V, hace alusión a algunos que no se contentaban con ayunar los cuarenta días, sino que por una miserable vanidad anticipaban la Cuaresma una semana. Estos, observa el escritor, 'dicunt se observare Quinquagesimam, qui forte Quadragesimam complere vix possint'.
La segunda causa indica una imitación a la influencia de la liturgia oriental:
Una costumbre parecida existía en los países cisalpinos, según refiere San Máximo de Turín (+ 450). Estos usos Accidentales eran una repercusión de análogos usos orientales, donde, al decir de Casiano, el añadir una o dos semanas al ayuno cuaresmal era cosa común en los monjes, no tanto por deseo de singularizarse cuanto por mayor rigor de penitencia.
Como en estos países, y Milán se contaba entre éstos en Occidente el sábado no era considerado día de ayuno, así muchos deseaban compensar los seis sábados de la Cuaresma añadiendo una séptima semana.
Después, en algunos lugares en que durante la Cuaresma no se ayunaba ni el sábado ni el jueves, o bien se consideraba la Semana Santa fuera de la cuarentena, eran dos o tres las semanas a compensar; de aquí todavía una Sexagésima y una Septuagésima.
También en Occidente, a ejemplo de los bizantinos, esta más larga preparación al ayuno cuaresmal fue introducida aquí y allá, pero naturalmente sin una disciplina uniforme.
La tercera causa, habla de una costumbre monástica, que lentamente fue adoptada por el resto de la iglesia occidental.
Fue en un principio una devoción privada o de alguna comunidad monástica, después una observancia de particulares provincias eclesiásticas, finalmente entró en el ciclo litúrgico oficial.
Esta tradición fue ocupando el terreno lentamente, y así lo resume este historiador:
De los datos oficiales que conocemos, podremos resumir así las sucesivas etapas históricas de este tiempo:
  • Se comenzó bajo el papa Hilario (461-68) a transformar en días de ayuno completo los semiieiunia, de los antiguos días de estación, el miércoles y viernes antecedente al Caput Quadragesimae, y a dotarles de una misa especial; el jueves y el sábado permanecieron alitúrgicos hasta el siglo VIII.
  • Sucesivamente, como nos consta por Fausto de Rietz (+ entre el 490 y el 495), el ayuno fue extendido a toda la semana de Quincuagésima.
  • En Roma, como justamente opina Morin, la Quincuagésima debió introducirse a principios del siglo VI, bajo el papa Hormisdas (514-523). La regla benedictina (526), sin embargo, no la conoce todavía o al menos no la admite.
  • La Sexagésima aparece algo más tarde; en un principio, para indicar el comienzo de un ayuno particular de los monjes, y después de un período penitencial, también para los fieles. Como tal había ya entrado en la praxis litúrgica de Italia meridional a mitad del siglo VI, porque el Apostolus, de Víctor de Capua (546), y el evangeliario de Lindisfarne, proveniente de Napóles (658), comienzan precisamente con Sexagésima la serie de sus perícopas.
  • La Septuagésima fue la última en añadirse al ciclo de las dominicas precedentes pocos años antes de San Gregorio, para completar, si hemos de creer a Amalario, la cifra simbólica de 70, los años de la cautividad de Babilonia.
Como se ve, el desenvolvimiento litúrgico de este tiempo precuaresmal se efectuó preferentemente en Italia, donde eran más sensibles a las influencias del Oriente, y se realizó poco después de la mitad del siglo VI.
Como toda entrada en la Tradición, la misma tiene su oposición, la cual con el tiempo sede y le abre el espacio requerido:
Es curioso, sin embargo, constatar cómo en las iglesias seculares de rito galicano no se la quiso reconocer. ...
En Roma, por el contrario, las tres semanas precuaresmales eran ya celebradas al final del siglo VI, sino con un ayuno preliminar, al menos con particular solemnidad; esto porque aparecen señaladas a las dominicas importantes estaciones.
Las estaciones. 4
En la primera (Septuagésima) se iba a la basílica de San Lorenzo extramuros: en la segunda (Sexagésima), a San Pablo; en la tercera (Quinquagesima), a San Pedro. El elegir estas iglesias sucedió ciertamente en relación con las circunstancias particulares que en Roma dieron origen a las tres solemnidades estacionales.
Eran por entonces tiempos de tribulación, por las difíciles circunstancias históricas que se atravesaba, esto motivó la redacción de algunos textos:
El P. Grisar lo ha puesto justamente de relieve. Nótese — escribe él — cómo la bella liturgia de estas tres dominicas resuena con gritos en demanda de auxilio de la Iglesia romana, que presupone un tiempo de gran penuria. Ya desde el introito de la misa de la primera dominica (Sept.) parece que se recuerdan días de público peligro: 'Circumdederunt me gemitus mortis, dolores inferni circumdederunt me, et in tribulatione mea invocavi Dominum'... 5
Si el origen de la solemnidad de estas dominicas, o al menos de las dos primeras, va unido al siglo VI, involuntariamente el pensamiento corre a los tiempos de Pelagio I (556-561) y Juan III (561-74), cuando durante la restauración del culto eclesiástico, decaído en la guerra gótica, imprevistas invasiones de bárbaros asolaron duramente Italia; en particular la de los longobardos hizo temer por Roma. Es lícito suponer que los papas, para impetrar la ayuda del cielo, hiciesen celebrar con una estación aquellas tres dominicas en las indicadas iglesias cementeriales de San Lorenzo, San Pablo y San Pedro, dedicadas a los tres más ilustres patronos de la Ciudad Eterna. La estación fue después mantenida cuando el peligro había desaparecido.

La hipótesis de Grisar es confirmada por los antiguos libros litúrgicos romanos. El sacramentario gelasiano en sus varias redacciones contiene oraciones para las misas 'in Septuagésima, in Sexagésima y las Orationes et preces a Quinquagesima usque ad Quadragesimam'.
Es interesante constatar que los textos de las lecturas se mantuvieron inmutables desde esa época:
El leccionario de Wurzburgo menciona las tres dominicas con las mismas epístolas y con los mismos evangelios que recitamos todavía hoy. La colección de homilías de San Gregorio Magno contiene también las pronunciadas por él en tales días en la iglesia estacional y sobre las mismas perícopas evangélicas que se leen todavía en el misal.
...
En cuanto a las perícopas escriturísticas de las misas de este tiempo — y son todavía las mismas que les fueron señaladas en su origen —, las de Sexagésima y Septuagésima no muestran especial relación ni a acontecimientos históricos ni a la Cuaresma inminente, sino que parecen más bien inspirarse en el titular de la iglesia donde tenía lugar la estación.
En la dominica de Septuagésima, con la estación en la basílica del Verano, junto al sepulcro del invicto mártir diácono San Lorenzo, el ecónomo de la Iglesia de Roma, la epístola trae la semejanza del atleta, el cual 'ab ómnibus se abstinet ut corruptibilem coronam accipiat' 6, para inculcar el deber del sufrimiento y de la lucha para ganar la corona eterna, indicada en el dinero, que, según el evangelio del día (parábola de los obreros de la viña, Mt. 20:1-16), será dada como jornal por el Patrón divino a los fieles trabajadores de su mística viña.
En la Sexagésima (estación en San Pablo), la epístola teje con sus mismas palabras la apología y el elogio del gran Apóstol (2 Cor. 11:19-33), mientras en el evangelio (parábola del sembrador, Lc. 8:415) se quiere hacer alusión a su prodigiosa actividad apostólica, por lo cual es llamado 'praedicator veritatis in universo mundo' 7.
Las lecturas, en cambio, de Quincuagésima (estación en San Pedro) fueron probablemente escogidas en vista de la Cuaresma inminente, cuando las dos 'dominicas' precedentes no habían entrado todavía en el ciclo precuaresmal. El evangelio, en efecto (Lc. 18:31-43), nos presenta la predicación de Jesús en torno a su próxima pasión y la curación del ciego de Jericó, símbolo de la humanidad, que siente la extrema necesidad de acercarse a Jesús para obtener la salud.
El prefacio de estas tres dominicas es actualmente el de la Trinidad; pero el sacramentario gregoriano contiene uno propio para la segunda dominica. En particular el de Septuagésima parece aludir al renacimiento primaveral de la naturaleza, que trae a la mente del cristiano el pensamiento de los bienes celestiales.
Nótese también cómo en las misas de Sexagésima y de Quincuagésima comienza la serie de las antífonas 'ad communionem', sacadas de los Salmos según su orden numérico progresivo: 1, 2, 3... (del cual hablaremos en breve). El hecho de que la misa de Septuagésima haya sido excluida, resulta una confirmación de su tardía introducción.
La Despedida del “Alleluia.” Todavía actualmente el tiempo de Septuagésima mantiene su primitiva importancia penitencial, que, excepto el ayuno, de poco lo diferencia de la Cuaresma. Su característica litúrgica más saliente nos es dada con la supresión del Alleluia en la misa y en cualquier parte del oficio hasta Pascua.
Por esto, en las vísperas del sábado antes de Septuagésima, como para saludar al grito de júbilo cristiano que se marcha, se añade tanto al Benedicamus Domino como al Deo gratias un doble Alleluia.
En realidad, el uso primitivo romano, atestiguado por Juan Archicantor, era el de deponer el Alleluia al comienzo de la Cuaresma, como, por lo demás, se hacía en paralelo de la epístola puede haber sido sugerida por el largo camino necesario que tenían que recorrer los fieles para llegar a San Lorenzo, fuera de los muros.
Milán y en la liturgia galicana. Pero con la adopción de las tres dominicas introducidas como progresiva preparación a la Cuaresma, era lógico que la supresión del Alleluia viniese anticipada a la primera de ésas, es decir, a la dominica de Septuagésima.
Con el tiempo se vio que los setenta días que supuestamente abarcaba todo este tiempo hacía referencia a la figura de los setenta años pasados por los hebreos en su cautividad en Babilonia. Ciudad que es figura del poder del pecado y del reino demoníaco que lo sustenta. Y es en estos setenta días que la actividad demoníaca se incrementa, al serle recordado la liberación alcanzada por el sacrificio en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo, por ello leemos en la Historia de Rghetti:
A hacer esto empujaba, además, una razón mística, recordada ya por Amalario. El explica cómo el tiempo antecedente a la Pascua es figura del destierro sufrido por los judíos en Babilonia lejos de Jerusalén, durante el cual hacían callar los cantos de alegría. Septuagésima representaba precisamente el comienzo simbólico de los setenta años de la cautividad de Babilonia, en el cual, por tanto, debía suprimirse el canto de júbilo cristiano. Y así fue hecho muy probablemente bajo San Gregorio Magno. Pero el desplazamiento llevó consigo otros.
En el Oficio Divino se debió proceder a ciertas adaptaciones:
El Te Deum, himno festivo como ninguno, tuvo que ser substituido al término de los nocturnos por un noveno responsorio; el Alleluia, que normalmente era la antífona de las horas menores, cedió el puesto a antífonas sacadas del texto evangélico de la dominica y compuestas ciertamente por San Gregorio mismo; además, las antífonas de los tres últimos salmos de laudes, que por lo general son aleluyáticas durante el año, fueron reemplazadas por antífonas salmódicas especiales.
Para compensar estas cesiones del Alleluia, Gregorio Magno dispuso, conjetura con buen fundamento Callewaert, — que el oficio nocturno de Septuagésima (vísperas, maitines y laudes) viniese enteramente consagrado a una férvida glorificación del Alleluia. Tota intentio est in ista nocte cantorum — observa ya Amalario — ut magnificent nomen Alleluia.
El oficio se encuentra en los antiguos antifonarios de Compiégne y de Hartker, y quedó en vigor en Roma, según refiere el Ordo Bernhardi, hasta el tiempo de Gregorio VII (1070-1085), el cual lo suprimió, substituyendo nuevos textos a aquellos aleluyáticos y limitando al doble Alleluia de las vísperas de Septuagésima el saludo de despedida.
El oficio aleluyático gregoriano, sin embargo, no desaparece enteramente de la escena litúrgica. Se mantiene todavía en el bajo Medievo en muchas iglesias, las cuales continuaron, a veces también con ceremonias un poco teatrales, celebrando el solemne adiós o, como se decía, su depositio.
Copiamos dos trozos interesantes:
Mane apud nos hodie, alleluia, alleluia; / et crastina die proicíscens, alleluia, alleluia, alleluia; / et dum ortus fuerit dies, / ambulabis vias tuas, alleluia, alleluia, alleluia! (ant. ad Magníficat). 8
Deus, qui nos concedis — alleluia id cantici deducendo solemnia celebrare, da nobis, in aeterna beatitudine cum Sanctis tuis alleluia cantantibus, perpetuum feliciter Alleluia posse decantare. Per Dominum (colecta). 9
Las Lecturas
En las lecturas de Maitines se comienza a leer el libro del Génesis.
Con la dominica de Septuagésima se abre en el oficio nocturno el ciclo de las lecturas escriturales, comenzando con el libro del Génesis, que está en cabeza en el canon de los libros sagrados.
Tal lectura en un principio era universalmente fijada al principio de la Cuaresma con el fin de iniciar a los catecúmenos en el conocimiento de la persona divina de Cristo, en las profecías y en las figuras mesiánicas de los escritos de Moisés. Jesús con los discípulos de Emaús había seguido un método parecido: incipiens a Moyse...
Cuando después se antepuso a la Cuaresma una semana preparatoria (Quincuagésima), también la lectura del Génesis fue anticipada; en efecto, así resulta del arcaico Ordo de San Pedro, que no conoce todavía las otras dos semanas precuaresmales. Introducidas, finalmente, también éstas en la praxis litúrgica, la lectura del primer libro escriturístico fue, sin duda, trasladada a Septuagésima. Esto sucedió probablemente bajo San Gregorio Magno.
A continuación dejamos el final de la primera víspera de Septuagésima, cantada recientemente por los monjes del Monasterio de Barroux.
Comenzamos con la antífona tomada del Génesis 2,16, que hace referencia al precepto divino dado a Adán:
Dijo el Señor a Adán: Del árbol que está en el medio del paraíso no comas: en el momento que lo comas moriréis de muerte.
El texto alude sin lugar a dudas a una de las reflexiones de San Basilio Magno (S.IV) en favor del ayuno: 
(El ayuno) es tan anciano como el primer hombre, porque en el Paraíso se promulgó el ayuno. El precepto primero que tuvo Adán fue éste: Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comeréis. Estas palabras no comeréis expresan una ley rigurosa del ayuno y abstinencia. Si Eva hubiera observado el ayuno del árbol, no tendríamos necesidad del ayuno presente; porque para los sanos no es el médico necesario, sino para los que están enfermos. Por el pecado todos fuimos heridos, y así afanemos por la penitencia: pero es penitencia vana e infructuosa la que no va acompañada con el ayuno. La tierra de maldición no producirá sino espinas y abrojos. Te está mandado que vivas en tristeza, y que no te entregues a las delicias. Satisface pues a Dios con el ayuno.  10
Luego se canta en griego el Kyrie eleison. Christe eleison... (Señor ten piedad de nosotros...)
El Abad reza el Padrenuestro (Pater Noster) y la Oración de Septuagésima:
Te rogamos, Señor, escuches clemente las súplicas de tu pueblo: para que los que somos justamente afligidos por nuestros pecados, seamos librados misericordiosamente por la gloria de tu nombre.
Por último se despide el alleluia en el 'Bendigamos al Señor'. Ya no se dirá hasta Pascua.













1 La misma puede leerse desde este sitio: https://es.scribd.com/doc/254859311/Historia-de-La-Liturgia
2 Latinismo, equivale a domingos.
3 Advertimos que en la reforma de Mons. Bugnini, quien fue expulsado del Vaticano por masón, esta tres semanas pasaron por la guillotina de sus manos quedando en el olvido.
4 Fueron fijadas por el Papa Gregorio I, Magno (574?-604) , dice la Enciclopedia católica: Se reunía con el clero y el pueblo en alguna iglesia previamente elegida y todos juntos iban en procesión a la iglesia de la estación, donde se celebraba la misa y el Papa predicaba.
5 Me cercaron angustias de muerte; dolores de infierno me rodearon: y en mi tribulación invoqué al señor, ...
6...se abstiene de todo para alcanzar la corona corruptible.
7 ...predicador de la verdad en todo el mundo.
8 Aleluya, quédate hoy con nosotros, / y mañana debes irte, Aleluya. / Y cuando llegue el día, / tienes que caminar hacia ti, Aleluya, Aleluya.
9 Lo que sigue es la Oración correspondiente: Dios, que nos concedes celebrar de acuerdo a la solemnidad, el aleluya y sus cantos consiguientes; concédenos poder cantar siempre alegremente el aleluya en la beatitud eterna junto con todos tus santos. Por N.S.J....
10 San Basilio Magno. Homilía I Sobre el Ayuno.

sábado, 20 de enero de 2018

Futuros refractarios


El blog Anonimi della Croce, dio un trascendido el 8 de enero, afirmando que una fuente oculta de Santa Marta, afirmaba que se estaba elaborando el texto de un Juramento de fidelidad al papado de “Francisco”. Afirmaba el texto:
Por de pronto, informo exclusivamente sobre lo que se me "confió". Y lo publico en el deber de la Verdad. Puedo decirles que la fuente es digna de confianza. Prueba de esto, es el hecho de que tantos trascendidos se han vuelto tristemente una realidad. Aquellos que aún no han tenido implicaciones, no es que no las tendrán. Es solo una cuestión de tiempo. Porque, como habrán entendido, las cosas en Santa Marta pueden cambiar de un día para otro. Depende de los estados de ánimo. Nosotros somos simples embajadores. Y como se dice: el embajador no conlleva penalidad. 1
Y continúa explicitando el trascendido:
Esta especie de "acto de fidelidad" se pedirá a todos los clérigos de la Iglesia Católica, diáconos, sacerdotes, obispos y cardenales. Y deberá ser pronunciado formalmente. En las distintas diócesis se elegirá un día en el que todos, obispos, sacerdotes y diáconos tendrán que pronunciar solemnemente este acto formal. Lo que significará prometer "lealtad ciega" al "magisterio" y a la enseñanza de Bergoglio. Naturalmente será obligatorio. Aquellos que no harán esta "promesa" tendrán que considerarse "suspendidos a divinis".
¿Para cuándo será este acontecimiento, el cual cuelga de la coherencia de los altibajos de los humores bergoglianos? Nos dice el informante:
En cuanto a los tiempos, la fuente no se ha inmutado. Me habló de unos meses. Me dijo que el texto está en estado de elaboración.2
Por supuesto, la noticia recorrió la web, no así los medios oficiales de prensa que siempre llegan tarde o a destiempo, aplaudiendo el vacío del papado del che Bergoglio.
Este trascendido no desmentido por un Vaticano en pleno desorden, tal como corresponde a los estamentos infernales, – pues el desorden siempre es el aliado más eficaz para unificar la acción única de un déspota; – este trascendido aún sin realizar, indica varios hechos silenciados, pero reales:
En primer lugar señala la estrepitosa caída de la autoridad de Bergoglio, autoridad de un Francisco altamente cuestionado, por obispos, cardenales y laicos.
En segundo lugar, señala la insatisfacción de los sectores que lo elevaron a la impropia silla de Pedro. No solo están los que hablan, sino los que no hablan, pero lo cuestionan en privado. Se dirá que lo atacan los tradicionalistas chapados a la antigua, lo cual no es correcto; pues los modernistas desaforados y atados al mundo, también cuestionan su lentitud y la incapacidad de producir hechos rotundos y consumados. El frente anti-Bergoglio es cada día más extenso, con dos alas definidas: una derecha tradicional y una desaforada izquierda moderna.
En tercer lugar revela la personalidad deficiente y enfermiza del che, quien no tolera, ni puede tolerar, una confrontación, por más tonta que esta sea. El pobre hombre papal no sabe relativizar las cosas, mas bien se parece a una damicela celosa de los hombres que la sobrepujan en capacidad, impidiéndole su ascenso.
En cuarto lugar revela su hipocresía en aumento: El “hincha” de San Lorenzo habla permanentemente de diálogo como la solución universal; diálogo que el jamás practicó ni practicará. Como buen miembro de la barrabrava, Bergoglio es rey absoluto del monólogo, y este su monólogo, es por desgracia erróneo, sectario, universal, y dogmático. Peor aún, siempre dice lo mismo, de allí lo monótono de su discurso y la causa por la cual ya se tiende a no analizar las torpezas que dice, pues todos ya nos acostumbramos a ellas.
Esto plantea algunas acciones futuras:
Esperemos pacientemente el texto, para ver si es un juramento en abstracto al Sumo Pontífice, o un juramento a un Sumo Pontífice personalizado, esto es, a Jorge Bergoglio.
Sin lugar a dudas, la fórmula será bien estudiada, a no dudar que será presentada en el lenguaje inaugural usado ya en el Vaticano II, es decir, a dos lenguas, a dos sentidos uno abierto y otro subliminal, y a dos voluntades.
Será la sacudida que hará entrar el volcán en erupción, y será la vía de manifestación de un cisma que hace tiempo está instalado.
Será un juicio, esto es una crisis, donde cada uno será juzgado por lo que haga. Y aquí radica lo beneficioso de todo esto, que toda la escoria, tanto moral como teológica, de esta pseudo iglesia, se diferencie y se unifique fuera y bien lejos de ella.
Todo será efímero, pues a su muerte, la cual tarde o temprano llegará inexorablemente, también para Bergoglio, ya sea natural, ya sea de la mano de un enemigo suyo, que los tiene y muchos; su muerte, marcará el fin del estúpido juramento de fidelidad a su persona.
Sin embargo, es previsible que por un tiempo se presente una consecuencia, la aparición de un clero refractario, pues no todos accederán a esta farsa. Dijimos que esto era una Revolución, pues entonces tenemos el molde histórico del clero refractario de la revolución francesa y cada católico deberá buscar su propia Vandée.
Y termina nuestro embajador informante:
Creo que es hora de aumentar la oración. Invocamos fuertemente a la Virgen que puede salvarnos de este desastre. Hagamos adoración eucarística. Recemos a los Apóstoles, a los Mártires, a los Santos, a las Almas del Purgatorio, a los Arcángeles, a los Ángeles. Movamos el cielo tanto como sea posible. Porque si esto sucede, la batalla será realmente furiosa. 3


1 https://anonimidellacroceblog.wordpress.com/2018/01/08/spifferi-parte-lvii-il-pericolo-dello-scisma-di-fra-cristoforo/
2 Ibídem.
3 Ibídem.

sábado, 13 de enero de 2018

La dialéctica del “efecto Francisco”


Bergoglio teológicamente, ha sido siempre un ignorante, no por incapacidad, sino porque desprecia las ideas; a él solo le interesa la acción y dentro de la acción, el ser dialéctico con principios bien definidos. Hoy, el dialéctico Papa, no puede pisar la Argentina, es el “efecto Francisco”.
Bergoglio y la jerarquía episcopal argentina, corren por rieles paralelos: Bergoglio con sus hechos, el episcopado con sus declaraciones; y estos dos rieles no se encuentran nunca.
Sandro Magister, publica una carta al respecto donde ruego se lea, para que se vea cuál ha sido el efecto Francisco en su propia tierra. ->
A continuación, publico otra carta donde vemos reiterarse este “efecto Francisco”. La misma circula por las redes sociales, donde la opinión de la jerarquía católica argentina es inexistente.
Aclaro, que quien lo hace, lo hace con el corazón, más que con las ideas. La misma tiene un fuerte tinte político, pero ¿acaso el peronista Bergoglio no lo tiene? La expongo, porque señala el sentir de gran parte del pueblo católico argentino, donde se desmienten las palabras de la inoperante jerarquía episcopal argentina, hoy, atada de pies y manos al bergoglianismo peronista.

Carta a Francisco: La gran ironía
La gran ironía de tu vida, Francisco... El único y exclusivo culpable de que no puedas volver a tu patria... ¡sos vos!
El día que te eligieron... lloré de felicidad, como tantos otros argentinos, y... recuerdo, con tu viaje a Brasil, no podíamos parar de llorar de emoción, tanto amor despertaba tu actitud de santo redentor que había venido a salvar el mundo, ¡¡¡el elegido!!! Eras nuestro máximo y único orgullo nacional. El jefe espiritual del planeta...
Pero... poco después, comenzaste a rodearte de “korruptos”, no pudiste disimular el placer que sentías al recibir a la máxima responsable de la destrucción del país. Condenas la corrupción, estableciéndola como otro pecado más, y sin embargo, a la gran ladrona, la protegiste todo el tiempo de... ¿nosotros? ¿De quién? Porque según sus propias palabras, si le llegaba a pasar algo, teníamos que mirar al Norte (aludiendo a los EE.UU.) por eso nos pedías que ¿"la cuidásemos"? Ella nos humillaba y con los secuaces de su banda nos estaban robando el país, pero había que ¿protegerla?
Por qué nunca le pediste a ella que nos protegiera, que no siguiera destruyendo la república?
Por qué no pedís ahora que protejamos a María Eugenia Vidal, una frágil mujer, enfrentándose sola a las bandas de narcotraficantes internacionales más peligrosas? Ella está terminando con la mafia de la policía corrupta, encubridora de trata de blancas, juego y narcotráfico. Está enfrentándose en soledad con lo peor de todo tipo de delincuencia... pero vos... ¿no lo sabes cierto? Por eso no nos pedís que la protejamos... pero no te preocupes, nosotros vamos a protegerla por lo que significa en sí, no necesitamos tu pedido.
¿Y a Macri, tampoco tenemos que protegerlo, cierto? ¿No lo merece acaso? Él está tratando de reconstruir un país devastado por tus protegidos, querido Francisco, ¿tanto te cuesta reconocerlo?
A los delincuentes les dedicaste todo tu afecto, mientras vimos que las hijas de Nisman no merecieron ni una sola de tus palabras. Como tampoco los presos políticos de Cuba... ni hablar de los pobres venezolanos, molidos a palos por Maduro, tu amigo populista, cada vez que intentan alzar la voz por sus derechos.
Recibiste con tanta ternura a la diabólica Hebe... a Milagro Sala, la asesina delincuente, le enviaste tu cálido abrazo en el rosario bendecido…
Moreno, el caballo Suárez, y tantos otros, así como los sindicalistas más “korruptos”, todos ellos corrieron a recibir tu bendición liberadora de pecados y tranquilizadora de conciencias...
Y así fue como... la mitad de los argentinos vimos que no había espacio para nosotros en tu corazón y comenzamos a mirarte con resentimiento... ¡nos olvidaste, Francisco!
Los que votamos por el fin de la delinkuencia korrupta nos sentimos defraudados en lo más íntimo, en la creencia de que finalmente, alguien pudiera traer paz a nuestros espíritus y al alma argentina, tan dañada...
Hiciste todo lo contrario, abriste aun más la grieta.
Pero Francisco, todo se paga... y es Dios el encargado de hacerlo. Ahora... no podés volver, porque tu presencia solo genera rencor en muchos de nosotros... ¡Nos olvidaste!
Y ahora Dios te lo recuerda... el líder de la paz mundial, el embajador del Amor Divino, viajás por todo el mundo con pasaporte argentino. ¡Pero no podés volver a tu amada Patria!
Qué gran ironía Francisco...
A. G.