Calesita

miércoles, 11 de julio de 2018

La Eucaristía Luterana

Los obispos teutones siguen produciendo su presión bien planificada hacia la Iglesia Católica, para que la eucaristía se otorgue a los iconoclastas luteranos.
Para arrojar un poco de Luz sobre este tema, se hace indispensable analizar ciertos aspectos:
1. Los obispos teutones, siempre hicieron lo que quisieron, y si alguien cree que aplican el Vaticano II, a este ingenuo se le debe decir que el Vaticano II nunca admitió las innovaciones personales, nacionales o regionales. Motivo por el cual, este Concilio, ya admitido por personas de buen criterio, es un fuerte dolor dolor de cabeza dentro de la Iglesia; causa primordial por la cual el Santo Padre Pío militó siempre en su contra.
2. Los obispos teutones, siempre se pavonean con la billetera repleta de euros. Esta es la causa de su peso dentro de la Iglesia Católica. Y la causa de su riqueza nos la brinda el punto siguiente.
3. Para los teutones, es luterano o católico quien aporta en el impuesto religioso a una fe o a la otra, motivo por el cual no se sabe bien si el católico es católico o si el luterano arrimó a posiciones católicas. Si cinco siglos nos separan de la protesta de Lutero por la venta de las indulgencias, mirando los latinos este aporte de dinero religioso, nos preguntamos si alguna vez estos teutones, tan organizados, aprendieron algo. Esto puede producir lo que ha trascendido, que en algunos casos un católico que no aporta, se le niegue en caso de enfermedad mortal, el sacramento de la extrema unción.
4. ¿Qué es la eucaristía para un luterano tradicional?
Nos dice la declaración luterano-católica sobre la Eucaristía firmada en la Argentina:
Católicos y luteranos aunque reconocemos la existencia de diversas explicaciones de esta presencia de Cristo por parte de nuestras comunidades, afirmamos la realidad de la presencia de Jesús muerto y resucitado en la Eucaristía. Hacemos esta afirmación por fidelidad a nuestras respectivas tradiciones que así lo mantienen, y convencidos de que en la presencia eucarística se cumple de manera eficaz la promesa de Jesús: “Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin de mundo (Mateo 28,20). 1
Se reconoce la presencia de Cristo, pero se afirman diversas explicaciones; estas explicaciones manifiestan dos miradas absolutamente diversas. De modo que no son dos explicaciones, sino dos dogmas de Fe opuestos y en paralelo, el uno contra el otro.
No nos extraña esta redacción, siendo el primer firmante de la misma por parte de los católicos argentinos el “obispo” Maccarone, de tristísima memoria.
Mientras que para los católicos, ya que la declaración dice – por fidelidad a nuestras respectivas tradiciones – la explicación no es otra que la transustanciación, para los luteranos es en cambio el término de Lutero, la consustanciación.
5. ¿Cuál es la diferencia?
Transustanciación indica un cambio de substancia, y así lo expone la Secuencia de la Solemnidad de Corpus Christi:
Es dogma que se da a los cristianos, que el pan se convierte en carne, y el vino en sangre.
...Bajo diversas especies, que son accidente y no substancia, están ocultos los dones más preciados.
La substancia de pan se cambia en el cuerpo de N. S. Jesucristo, manteniéndose los accidentes de pan.
Quien redacta esta Secuencia es Santo Tomás de Aquino, quien afirma que substancia equivale al término griego hipóstasis. La base última de todo ser es la hipóstasis, de allí que si se cambia la hipóstasis, se cambia el ser. Esto es una transhipostación, donde Jesucristo pasa a ser la hipóstasis y asume la forma externa (accidentes para Santo Tomás) de pan o vino.
Por su parte la consustanciación luterana, puede compararse a la empanada criolla: Es pan, y dentro en vez del relleno de carne picada bien adobada, lleva la presencia de Cristo. Esta presencia no se produce por la consagración del sacerdote, pues los luteranos no los admiten, sino por la fe de los presentes, con lo cual dicha presencia tiene fecha de vencimiento; concluido el oficio, Cristo se retira de la empanada y se vuelve al Padre. Típico acto de subjetivismo moderno, la empanada tiene su relleno siempre vacío, pero mi fe me dice que está lleno.
Justamente para eliminar este error, la Iglesia Católica occidental dio forma a la adoración eucarística con su correspondiente bendición, cosa que los neomodernos del Novus Ordo del masón Bugnini no conocen, porque dejaron de hacerla.
6. Los teutones, ya no distinguen entre el Cuerpo de Cristo y la empanada luterana.
Y cuando os reunís no es para comer la cena del Señor. (1Cor. 11,20)
Por lo tanto, si se entrega la comunión al católico a la par del iconoclasta luterano, el católico come el cuerpo de Cristo, mientras el luterano saborea una sabrosa empanada.
7. Si la autoridad religiosa admite este hecho, es porque otorga empanadas tanto a luteranos como a católicos. De este modo, los teutones con sus billeteras llenas de dinero, nos dicen que ya no creen en la transustanciación, tal como se le criticó a Müller. Esto hace que afirmen que solo basta la Fe para comulgar, planteo de neto corte luterano.
Todo lleva a una sola conclusión, los teutones no consagran porque perdieron la Fe, simplemente dan a saborear unas vacías empanadas a sus fieles que les aportan dinero, y que estos no sean vagos, y aporten su buena fe, creyendo que están llenas de Jesucristo.
En tal caso, que otorguen empanadas tanto a católicos como a luteranos, puesto que ya no existen diferencias entre uno y otro; pero no vengan a decir que forman parte de la Iglesia Católica; ahora estos teutones, son buenos luteranos que aportan dinero para las arcas católicas.


1 Cfr. http://ierp.org.ar/eucaristia/; Punto 3. Redacción final: 11.VII.1995.

viernes, 6 de julio de 2018

El trono vacío


Cuarenta y cinco veces aparece en el Apocalipsis el término de trono (ο θρονος). Podemos considerar este trono como una categoría del pensamiento humano.
Categoría (κατηγορια) es para Aristóteles una predicación o un atributo 1, como término del género supremo de las cosas.
Dice uno de los cantares del Apocalipsis:
Los veinticuatro ancianos caían delante del que está sentado en el trono, y se postraban ante el que vive por los siglos de los siglos, y arrojaban sus coronas delante del trono, diciendo:
Digno eres, Señor, Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron creadas. (4,10 y 11)
El trono es la categoría divina, sobre la cual se sienta el ser infinito. A este trono ocupado cantan los veinticuatro ancianos, quienes son los símbolos de los doctores, tanto del viejo como del nuevo testamento, quienes afirman que el trono está ocupado, no vacío.
Como el demonio imita al ser infinito, también se sienta sobre su propio trono, el cual compite con el trono divino. (Cfr. Apoc. 3,21).
Cuando alguien afirma ser ateo, su afirmación indica que posee la categoría del trono divino, la cual no niega. Tan solo afirma que el ser infinito no está sentado en dicho trono. El ateo afirma y cree por voluntad propia que el trono está vacío.
Vaciar el trono, y sentarse en él fue la primera tentación: – Seréis como Dios, – le dijo el dragón a la mujer.
Comer el fruto prohibido, proporciona el trono para la humanidad.
El primer paso para sentar al hombre en el trono divino, es afirmar que dicho trono está vacío, afirmación que corrobora todo ateo.
Si consideramos las respuestas de los agnósticos, observamos que ellos afirman no saber quien está sentado en el trono, y que no se puede saber quien se sienta, pero en ningún caso afirman la inexistencia del trono.
El trono una categoría innata.
De donde colegimos, no que el ateo afirma la existencia de Dios, como en cierto modo afirmaba San Anselmo, sino el trono, es decir la categoría divina. De donde también se puede afirmar que la categoría de Dios es una idea innata en el ser racional. Esta es la primera vía propuesta por San Buenaventura para afirmar la existencia de Dios.
El Titán
Comer del fruto de la divinidad hizo al ser humano un Titán, tal como lo relatan los versos de Almafuerte:
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!
El Titán es el ser humano que ha caído en la primera tentación, y su naturaleza humana dañada se siente dios y se siente Lucifer, con ansias de venganza porque llegó a la muerte. Este es el poeta argentino Almafuerte o Pedro Bonifacio Palacio (1854-1917), huérfano de madre y abandonado por su padre, un ser abandonado hasta casi al fin de su vida, desde donde nacen estos versos del hombre desterrado, ya no solo del edén, sino de los círculos de las potestades del hombre:
¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
¡nunca sigas impulsos compasivos!
¡ten los garfios del Odio siempre activos
los ojos del juez siempre despiertos!
¡Y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos!
Son muchas las reacciones del Titán, una de ellas es el “me ne frego” que adaptó el fascismo y que tomó de los Arditi.
La reacción expresada en el icono de la sacada de lengua del siglo XX, es otra de las tantas variantes a esta actitud de rebeldía total del Titán; puesto que no se puede ser Titán, sin rebeldía y la rebeldía es la hija primogénita de su madre: la soberbia.
Estas reacciones titánicas son las consecuencias expresas, por caer en la primera tentación, la de sentarse en el trono de la divinidad. Es la tentación que narra Hesíodo cuando los Titanes intentan expulsar la divinidad del Olimpo, y por ello emprenden la más ardua de las empresas: se debe escalar dicha cima, símbolo semejante al trono.
Similar es la Torre de Babel, símbolo que compite con Dios, al pretender llegar hasta el cielo divino:
Vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cúspide toque a los cielos. (Gén. 11,4)
Las formas modernas del titanismo
El siglo de las luces (XVIII) pretendió ofrecer un hombre razonable, iluminado por la diosa Razón. Era el Titán iluminado por esa razón inerrante. Sobre este Titán da cuenta la historia de dicho siglo, con su primera rebeldía total: la Revolución Francesa.
El siglo XIX dio a la humanidad iluminada por su errores, el siglo del sentimiento. Es el Titán romántico, que solo emprende la lucha contra todo y contra todos. Siglo europeo y americano de revueltas, rebeliones y movimientos armados alumbrados por la diosa libertad.
En cambio el siglo XX nos ofreció el triunfo de la voluntad. Es el Titán que se siente superhombre en todos los sentidos.
Tanto el iluminismo, como el triunfo de la voluntad, no son sino las dos caras de la misma moneda, donde liberalismo y nazismo pueden fusionarse como dos opciones antagónicas del diabólico poliedro de Bergoglio, o como la tesis y la antítesis de Hegel.
¿Quién es dios?
De este daño oriundo del pecado original, se llegó al triste estado actual del ser humano, quien fue expulsado del edén inicial o del trono donde se había sentado, y con la abertura de los ojos, conocedores ya del mal y del bien, se encontró con la penumbra de su mente y desde ella se dijo: Un dios existe, pero ¿cuál es?
Es lo que afirma el Libro de la Sabiduría:
Vanidad son ciertamente todos los hombres en quienes no se halla la ciencia de Dios, y que por los bienes visibles no llegaron a conocer a Aquel que es; ni considerando las obras, reconocieron al artífice de ellas. (13,1)
Lo que sigue no son sino las tristes respuestas que se pudo dar:
1. En el trono de la divinidad están las fuerzas de la naturaleza:
Se figuraron ser el fuego, o el viento, o el aire ligero o las constelaciones de los astros, o la gran mole de las aguas, o el sol y la luna los dioses gobernadores del mundo. (Sab.,13,2)
Y si alguien piensa que estos seres humanos que vivían en la “penumbra de la muerte” han pasado, le digo que no es así. He conversado con viejos nazis, quienes me afirmaron que adoraban el sol, al que representaban en su propio símbolo. Nótese como un movimiento que en cierto momento se puso a la vanguardia de la ciencia y de la técnica, vivía en la sombra más obtusa. La estupidez humana nunca toca fondo.
Qué lejos se hallaban por confundirse. Veían los vestigios divinos, pero su mente no podía ver la Luz divina de la cual son su huella.
2. Otros sentaron en el trono a los ídolos, creación de un artesano.
No tiene vergüenza de hablar con aquello que carece de vida. (Sab. 13, 17)
Y mientras de un leño hemos recibido la salvación, donde se nos abrieron los ojos para ver la Luz; otros lo emplean para la oscuridad:
Porque bendito el Leño que sirve a la justicia; pero maldito el leño de un ídolo hecho de mano, tanto él como su artífice; éste porque le fabricó, y aquél porque no siendo más que una cosa frágil recibió el nombre de Dios. (Sab. 14, 7 y 8)
3. La decadencia moral del hombre se ligó a la idolatría, donde la una no puede ir sin la otra, hasta que lo inmoral y decadente aprendió a caminar solo:
La invención de los ídolos fue el origen de la fornicación, y su hallazgo la corrupción de la vida. (Sab. 14,12)
4. Luego en el trono vacío de la divinidad, se sentaron los espíritus de los muertos, dando de este modo, vida al animismo:
Hallándose un padre traspasado de acerbo dolor por la prematura muerte de su hijo, formó de él un retrato; y al que como hombre acababa de morir, comenzó luego a honrarle como a dios, y estableció entre sus criados ceremonias y sacrificios. (Sab. 14,15)
5. Aún faltaba un paso trascendental, sentar al rey o príncipe en el trono divino rindiéndole culto como a dios:
Después con el discurso del tiempo, tomando cuerpo aquella impía costumbre, el error vino a ser observado como ley, y se adoraban los simulacros por mandato de los tiranos. Y así hacían traer desde lejos los retratos de quiénes no podían los hombres honrar personalmente por estar distantes; y exponían a la vista de todos la imagen del rey, a quien querían tributar honores, a fin de reverenciarle con su culto, como si estuviera presente. La extremada habilidad del artífice atrajo a los ignorantes a este culto; porque deseando complacer al que le hacía trabajar, empleó todos los esfuerzos del arte para sacar más al vivo la imagen. Con eso, embelesado el vulgo con la belleza de la obra, comenzó a calificar por un dios al que poco antes era honrado como un hombre. (Sab. 14, 16-20)
La base del Anticristo
Con esto están planteados todos los requisitos para la venida del Anticristo:
1.Vaciar el trono donde se sienta Dios, o el sucedáneo divino:
...el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado. (2 Tes. 2, 3b y 4a)
Ha sido el positivismo una feliz herramienta diabólica para este fin: vaciar el trono divino, decretando que todo lo que se sentaba en él, ya sea Dios mismo, lo que se dice Dios, o su sucedáneo, o lo que es adorado, era una superstición de seres ignorantes y retrasados mentales.
El positivismo dio origen al estado ateo, este que reina en Europa, pero falta exportarlo a resto del mundo islamita, por ello es necesario abrir centros de “misión atea”. Uno de los planes es introducir musulmanes en Europa, para que este estado colectivo ateo, secularice el Islam con los inmigrantes, y estos sean los futuros misioneros que prediquen el trono vacío secularizando a Mahoma, ya no como “profeta”, sino como un hombre de las luces e iniciando la crítica textual del Corán, el cual no soportará la prueba de esta técnica, derrumbándose toda autoridad religiosa. El islamismo no es sino un gigantesco castillo de naipes, construido a fuerza de sangre.
2. Reinado de la depravación humana. Estamos ante el hombre del pecado, estamos ante el hijo de la perdición, la cual es de suyo una idolatría.
La fornicación, la impureza, la liviandad, la concupiscencia y la avaricia, que es una especie de idolatría. (Col.3,5b)
Este es el sentido del “orgullo gay, sentar al sodomita en el trono vacío. ¿Por qué orgullo, sino porque es una depravación evidente? El mismo término elegido afirma la decadencia y la depravación.
Cuando en un sector del orbe reine legalmente el ateísmo, y las leyes autoricen y sancionen la depravación humana, podrá llegar el hijo de la perdición, dando el último paso: Sentarse primero como príncipe y luego como Dios en el trono vacío:
El hombre del pecado, … se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios … hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. (2 Tes. 2, 3 y 4)
La apostasía de los países europeos son el síntoma que este proceso ya se ha iniciado:
Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía. (2 Tes. 2, 3)
Trono papal vacío
En este contexto, la renuncia de Benedicto XVI, ha sido un buen intento de vaciar el trono papal. En el se sentó el hereje Bergoglio, y tanto por la absurda renuncia de Ratzinger, como por la herejía oculta de Bergoglio, el trono papal parece estar ocupado, pero en realidad está vacío de acciones.
Si el trono papal está vacío, Jesucristo ha sido expulsado del trono por sus seguidores.
Esta es la triste crisis de nuestros días. El trono papal vacío indica que ya no existe cátedra papal, ni autoridad que lo pueda reemplazar. Bergoglio, el Titán porteño, es el icono más patente de lo que sucede cuando se vacía el trono.
Y con el Titán Bergoglio, que ostenta la potestad religiosa y pretende la potestad política, estamos en presencia del triunfo mafioso de esa moneda moderna, donde en una cara nos muestran el positivismo y en la otra cara el triunfo de la voluntad. Y con esta moneda, entró la idolatría dentro de la Iglesia, donde el orgullo gay se ha sentado en la cátedra de Pedro vacía.
¿Acaso podemos extrañarnos que esto suceda?


1 (Cfr. Top., 141 a 4: Met., Z, 1.1028 a 28; An. Pr., I 41 b 31).

viernes, 29 de junio de 2018

Estos son


29 de junio. Fiesta de San Pedro y San Pablo
Porque estos son los héroes, o Roma, quienes hicieron brillar a tus ojos el Evangelio de Cristo; y que de maestra del error; te hicieron discípula de la verdad.
Estos son tus padres, los verdaderos pastores, que para hacerte entrar en el reino celeste supieron fundarte mucho mejor y más felizmente que aquellos que procuraron colocar los primeros cimientos de las murallas, entre los cales quien te dio el nombre estaba manchado por el asesinato de su mismo hermano.
Estos son los que te han elevado a tanta gloria, que te han convertido en una nación santa, un pueblo elegido, una ciudad sacerdotal y real y, por la augusta Sede del bendito Pedro, la capital de todo el mundo, extiende tu supremacía, gracias a la religión divina, mucho más lejos de lo que era para la dominación terrenal.
Puesto que, si te han hecho poderosa por muchas victorias, extendiendo el derecho de tu imperio sobre la tierra y los mares, sin embargo, los que te sometieron a la paz cristiana fueron más suaves que los que te sujetaron con las fatigas de la guerra.
San León Papa 1
Porque estos son los que te volvieron a sujetar a la oscuridad de la confusión y al descrédito, cargando sobre tus hombros las fatigas de los errores de la modernidad.
Y así, como Rómulo asesinó a Remo, así uno de estos dos, está manchado con la conspiración y la renuncia de su propio hermano.
Y así, te quiere hacer insensible a la depravación de un mundo conducido por el demonio y sus secuaces; porque si fuiste maestra de la Verdad, serás ahora el hazmerreír de la mentira.


1 Sermo sancti Leonis Papae. Sermone 1. in natali Apost. Petri et Pauli.

viernes, 22 de junio de 2018

Doble lenguaje


Existe un lenguaje tramposo, pero elocuente y por medio de esta grandilocuencia se hace el hombre señor de sí mismo, ya no necesita de Dios.
Extermine el Señor todos los labios: los tramposos y la lengua jactanciosa.
Ellos han dicho: «Nuestra lengua engrandeceremos; nuestros labios son nuestros, ¿quién es Señor de nosotros? (Ps.11,3 y 4)
Este salmo pertenece según el redactor a la colección del Rey David y presenta el lenguaje visto desde la maldad del ser humano.
Pero no deja de alabar el lenguaje divino:
Las palabras del Señor son palabras sinceras, como plata limpia de escoria, refinada siete veces. (Ps. 11, 7)
Toda trampa se elabora con el lenguaje. Este pasa a ser camino para desviarse de Dios y elabora la autodeificación personal.
Raíz de los pensamientos es el corazón, y él hace brotar cuatro ramas: el bien y el mal, la vida y la muerte, y la que decide siempre en todo esto es la lengua. (Eclesiastés 37,17 y 18)
¿Fue el lenguaje del Vaticano II plata limpia de escoria, refinada siete veces? ¿Qué decidió la lengua en este Concilio?
EL LENGUAJE DEL VATICANO II
Con el Vaticano II se inauguró un nuevo lenguaje, donde con el mismo se dio inconscientemente razón a los pensadores de la modernidad, quienes afirman que el pensamiento es el lenguaje o el lenguaje es el pensamiento. Estamos en la inversión de esta cita del libro de Sirac: El lenguaje produce el pensamiento que se aloja en el corazón. Ya el pensamiento no nace del corazón sino del lenguaje.
Con este principio se abre la puerta para afirmar que las diferencias de pensamiento no son tales, sino que el problema radica en que no han encontrado un lenguaje que los unifique.
Esto termina con una consecuencia lógica, el Cordero puede hablar como serpiente o la serpiente bala: el lenguaje es uno en apariencia, pero las diferencias persisten o se profundizan aún más. Es el doble lenguaje del cual habla el Apocalipsis, donde el Cordero se expresa en el lenguaje serpentino (Cfr. 13,11).
¿Sucedió esto en el Vaticano II?
He aquí un ejemplo bien concreto en el Art. 21 de la Constitutio Sacrosanctum Concilium.
He aquí la bomba de tiempo, que el inocente Paulo VI firmó y posteriormente coaccionó a toda la Iglesia occidental para que acate sin chistar el invento de Bugnini, llamado “a similitud” del billete de un dólar, Novus Ordo (Missæ):
Polo a: Reformemos todo:
Para que en la sagrada Liturgia el pueblo cristiano obtenga con mayor seguridad gracias abundantes, la santa madre Iglesia desea proveer con solicitud a una reforma general de la misma Liturgia.
Comentario: Aquí el tema es la reforma general (generalem instaurationem) de la Liturgia. Concretamente se habla de la totalidad de la Liturgia.
Polo b: No reformemos nada:
...si es que en ellas (partes sujetas a cambio) se han introducido elementos que no responden bien a la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados.
Comentario: Aquí el tema ya no es la totalidad de la Liturgia, sino partes de la misma y estas partes están absolutamente condicionadas con la filtración de elementos ajenos o inapropiados. Si son partes o elementos, ya no es la totalidad.
¿Por qué se contrapone totalidad a partes condicionadas? Porque el problema del Vaticano II no era una feroz división entre sus miembros, sino un problema de lenguaje que se debía solucionar. Y así los hombres pusieron en práctica este nuevo lenguaje, el de la unidad que borra la división.
Tramposa transición entre los dos polos:
Entre los dos polos, los redactores, para disimular el contraste existente entre la totalidad y las partes o elementos, escriben una transición que disimule esta contradicción. Este pasaje de un polo al otro, trabaja de causa, como si entre la totalidad y las partes no identificadas, existiese una causa que las unifica, de tal modo que la totalidad, ya no es total y las partes ya no son partes, sino algo total:
Porque la Liturgia consta de una parte que es inmutable por ser la institución divina, y de otras partes sujetas a cambio,
Evidentemente se juega maliciosamente con el significado de parte. Todos los términos son genéricos, sin recibir definición precisa. ¿Acaso las partes divinas y las partes humanas sujetas al cambio, no forman la totalidad? ¿Acaso los elementos que se filtraron en la Liturgia no son minúsculas partes? ¿O es que todo el rito está infiltrado? De esto no se dice nada en general, tan solo pasarán a indicar lo que se debe revisar.
Como se puede apreciar, los términos se contradicen.
La causa es objetable bajo estos puntos de vista:
1. No especifica qué partes pertenecen a la institución divina, ni mucho menos a las partes sujetas al cambio. Siempre es hermoso caminar a ciegas.
Esto sucede porque este lamentable Concilio no afirmó que la Liturgia es una columna de la Sagrada Tradición. Al faltar esta definición, o mejor dicho, es mejor que esta definición falte, caso contrario no se puede afirmar que existen vulgarmente partes divinas y más vulgarmente partes humanas que obligatoriamente deben cambiar.
Con esta definición se parte en dos la unidad de Jesucristo: en Dios por un lado y en hombre por otro.
2. Esta causa abarca a la totalidad de la Liturgia, ya no a las partes, pues la Liturgia no deja de ser una forma para poner en acto la institución divina.
3. Cincuenta años antes de la renuncia de Benedicto XVI quien separa materia y forma del papado, aceptando la primera y renunciando a la forma; luego de estos cincuenta años ya se separaba la Liturgia en materia y forma: la materia pasa a ser la Institución divina y la forma es lo que los hombres montaron llena de filtraciones humanas que pueden no responder a su esencia divina.
Por lo tanto, y es doloroso decirlo, ya no se trata de simples elementos inapropiados, sino de una forma inapropiada.
Las consecuencias fueron nefastas:
1. La Liturgia, con esta afirmación, ha dejado de ser un pilar de la Tradición, pues como vimos, se evitó dar este pronunciamiento en este descalabrado Concilio del papa Juan. ¿Puede poseer la Liturgia afiatada con el paso del tiempo, es decir, con la experiencia y la asistencia del Espíritu, pues es un pilar dentro de la Tradición, puede poseer elementos que no responden bien a la naturaleza íntima ...o han llegado a ser menos apropiados?
Esta afirmación se basaba en el aggiornamento pedido por Juan XXIII, y en el planteo. ¿Cómo aggiornamos la liturgia?
Esta afirmación también es de matriz luterana, quienes reformaron la Liturgia porque se introdujeron con el tiempo elementos que no responden bien a la naturaleza íntima.
Si la Liturgia es la Persona mística de Jesucristo, a partir de esto se rompió la unidad de su persona. Podemos decir que Cristo no ha resucitado.
2. La irrupción del dios tiempo. Medio siglo antes de la catástrofe de Bergoglio, aparece el dios historia solapado en el documento:
...(partes) que en el decurso del tiempo pueden o también deben variar,...
¿Por qué se separa pueden (possunt) de deben (debent)? Esta es otra evidencia de la unidad del lenguaje y de la diferencia de pensamiento. Si deben no es necesario decir que pueden.
Este debent es impuesto por el tiempo, es decir por el dios historia de Bergoglio. Si no existiera el tiempo no existiría ni el debent ni el possunt.
¿Cómo explicamos ahora el regreso triunfal al rito tridentino? El tiempo ha pasado desde este lenguaje bipolar, y el mismo tiempo demuestra que los católicos regresan a las partes que según los reformistas debían variar.
El caso es, que como no se puede explicar este retorno, tachado de vulgar moda por Bergoglio, quien como el Padre eterno todo lo sabe, se agudiza la coerción ejercida por Pablo VI, transformándose ahora en una persecución despiadada. Es que el rito del masón Bugnini al que Paulo VI obligó, está herido de muerte, y combate con sus últimas fuerzas para no fenecer. Esta es la explicación coherente de la saña de Bergoglio con quienes ejecutan el rito tridentino.
¿Podemos decir con este artículo básico de la Constitutio Sacrosanctum Concilium que este lenguaje posee palabras sinceras, como plata limpia de escoria y refinada siete veces?
Cuando el lenguaje se seculariza se hace de la tierra y podemos hallar cumplida en la Liturgia la profecía del Apocalipsis:
Vi después otra bestia que subía de la tierra, y que tenía dos cuernos, semejantes a los del Cordero, mas su lenguaje era como el del dragón. (13,11)



lunes, 18 de junio de 2018

¡Soledad!


Soledad es lo que siente el militante católico argentino ante su jerarquía que le dio la espalda, y se burló de él cuando más la necesitaba.
Todo se inició con la iniciativa del ateísmo occidental, buscando despenalizar el aborto en Argentina.
La primera reacción de la cabeza eclesial fue la de Ojea, pidiendo que se discutiera “a fondo”. Nuevamente profetizó, esta burra de Balaam. Más a fondo no pudo haberse discutido y se le dio media sanción a la despenalización.
Contra esta profecía salió un obispo del interior de Córdoba, afirmando con sensatez, que sobre este tema no había nada que discutir.
Y para cerrar el círculo, el episcopado reunido, bajo libreto de Bergoglio, afirmó, ¡oh novedad!, que la Iglesia estaba muy preocupada.
Para bajar los aires de superioridad de esta “Iglesia”, los hijos de Moloch, le recordaron que los obispos percibían sueldos del estado, con lo cual bajaban los obispos a la jerarquía de simples empleados estatales.
Luego los golpearon donde más les duele, afirmando que podían suspender el subsidio a los colegios privados, en su mayoría católicos.
En el devenir de los acontecimientos, bien recitado por Ojea el libreto bergogliano, esta jerarquía nunca fue un cuerpo, sino una sombra tétrica que se alarga hasta el abismo. Todo fue razonamiento a nivel humano. Aquí parece que Dios ya no existe.
Sacando honrosas excepciones, este deshilachado cuerpo de obispos, nunca estuvo a la altura de las circunstancias.
En tanto el presidente argentino, conociendo de antemano que esta jerarquía eclesiástica no posee agallas, afirmaba su propia estupidez, explayando que él defiende la vida, pero que no se la impone a los demás; por supuesto, son los hijos internacionales de Moloch los que se la imponen a él.
De este modo llegamos al clímax de los acontecimientos, donde el militante católico acampaba en la calle y se turnaba en oraciones; mientras tanto en Roma, a la misma hora, Bergoglio encendía velas a su ídolo, la cultura; esta vez representado por un redondo cuero inflado. Por ello hablaba de fútbol. Así fue percibido en el mundo católico, este despreciable “papa”.
Y para agregar una píldora de confusión, abrió Bergoglio algún libro de historia, de esa historia que él predica, pero que ignora por completo, y salió hablando de nazismo y de espartanos. Había de algún modo que disimular el contraste de su torpe figura con el militante católico. Con esto dejaba fuera de terreno a Ojea que cumplió fielmente el libreto bergogliano.
La conclusión es simple. Bergoglio firmó la paz con los hijos de Moloch, paz que el militante católico nunca firmará. El combate continúa. Esta jerarquía episcopal argentina, forma parte de la Iglesia de la neutralidad.
¿Quién vive ahora en soledad, el militante católico que fue traicionado por su “papa” o el “papa” de quien huyen sus católicos?



martes, 12 de junio de 2018

Vino viejo, vino nuevo


En estos días parece que la Revolución Vaticana, entra en su etapa crucial. Las decisiones por tomarse son para ella altamente trascendentes.
Estos revolucionarios han demostrado que solo se les sirve en la mesa vino nuevo, y rechazan el vino añejo porque es retrógrado e involutivo.
Comencemos por el vino de la Amazonia. Estamos en una región considerada por Bergoglio, como periferia. Todas las periferias son para esta revolución lugares de experimentación, de cambio y de evolución. Lugares donde crece una cepa novedosa.
Decía Bergoglio al CELAM en Río de Janeiro, allá por julio de 2013:
La Misión Continental se proyecta en dos dimensiones: programática y paradigmática. La misión programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera. La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad habitual de las Iglesias particulares. Evidentemente aquí se da, como consecuencia, toda una dinámica de reforma de las estructuras eclesiales. El "cambio de estructuras" (de caducas a nuevas) no es fruto de un estudio de organización de la planta funcional eclesiástica, de lo cual resultaría una reorganización estática, sino que es consecuencia de la dinámica de la misión. Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad. De aquí la importancia de la misión paradigmática.
Lo que veremos en el Amazonia es la aplicación práctica de este criterio, del cual se deduce explícitamente los siguientes puntos básicos:
1. La Iglesia adolece de una estructura eficiente para ocuparse de las periferias.
2. Lo que no se dice, pero resulta evidente, es que las reformas del Vaticano II son una antigualla. Peor aún es el regreso al pasado anterior al Vaticano II, sobre lo cual afirma:
La propuesta pelagiana. Aparece fundamentalmente bajo la forma de restauracionismo. Ante los males de la Iglesia se busca una solución sólo en la disciplina, en la restauración de conductas y formas superadas que, incluso culturalmente, no tienen capacidad significativa. En América Latina suele darse en pequeños grupos, en algunas nuevas Congregaciones Religiosas, en tendencias a la "seguridad" doctrinal o disciplinaria. Fundamentalmente es estática, si bien puede prometerse una dinámica hacia adentro: involuciona. Busca "recuperar" el pasado perdido.
3. El Concilio Vaticano II forma parte de su vino viejo; lo que busca Bergoglio es el vino nuevo que solo se encuentra en el nuevo paradigma del poliedro.
4. Todas las reformas que se siguen, son invención pura, o acomodamiento a las estructuras del mundo, pues la mal llamada “cultura” para su ideología, posee un ritmo propio, donde late su dios evolutivo, el cual es una metamorfosis del Espíritu Santo. Por eso decía:
Si nos mantenemos solamente en los parámetros de "la cultura de siempre", en el fondo una cultura de base rural, el resultado terminará anulando la fuerza del Espíritu Santo. Dios está en todas partes: hay que saber descubrirlo para poder anunciarlo en el idioma de esa cultura; y cada realidad, cada idioma, tiene un ritmo diverso.
Las consecuencias de esta ideología, son aterradoras. ¿Sacerdotes casados? ¿Diaconisas? ¿Sacerdotisas? Todo es posible, pues la ideología evolucionista adolece de todo elemento de contención.
Mientras tanto los revolucionarios se frotan las manos esperando la ocasión para hacer dos cosas que ya saben que siempre salen bien:
1. Imponer férreamente sus cambios utópicos contra viento y marea, como ya vimos que se hizo luego del Vaticano II. La historia en este caso puede repetirse.
2. Capacitar las nuevas generaciones para que produzcan en todo el orbe los cambios diagramados y pisen el vino nuevo, tal como hicieron con el rito de la comunión en la mano. Otra historia que puede repetirse.
El vino bergogliano está en plena efervescencia.
Esta ideología, explica las alabanzas de Bergoglio a Gustavo Gutiérrez inventor de un vino nuevo, llamado Teología de la Liberación, este se sirve en botellas fabricadas por los dominicos: vino que se bebe en ciertos seminarios, donde los seminaristas no pueden cotejar con otros sabores. La felicitación de Bergoglio para el anciano Gustavito es calurosa, pues este producto es una...
...contribución a la Iglesia y a la humanidad.
Por otro lado, el gran reformador, se contuvo de aprobar la comunión a los protestantes. Algo que le ganó la ira del rico episcopado teutón.
Estos ricachones tienen razón. ¿Por qué se los debe comprimir en algo que hicieron siguiendo las normas bergoglianas? Comprobaron que las reformas del Vaticano II son un vino viejo, y desde el corazón de su cultura basada en los iconoclastas protestantes, oyeron al dios evolutivo de Hegel, que les proponía comulgar a los luteranos. Era el vino nuevo, que Bergoglio les aguó.
Ahora este cisma puede ser peligroso para la vida de Bergoglio, no para la Iglesia, pues hace tiempo que los obesos ricachones de Alemania están afuera de toda ortodoxia. Y se pueden decir entre ellos:
¿Pues para qué lo elegimos papa gastando tanto dinero de las arcas, si luego nos hace dar marcha atrás en una reforma ya consolidada?
Si tomamos en cuenta los dichos de Benedicto XVI sobre este tema, podrían decir también:
Con Ratzinger esto no hubiese pasado.
Y como dice una novela siciliana, para mantener todo como está, algo tiene que cambiar. Y así es en la desacreditada iglesia chilena. El vino chileno, es de los mejores. Con aroma a ritos incaicos y araucanos y un sabor especial a pedofilia.
Si algo debe cambiar, cambiemos a Barros y dos más y seguimos adelante como siempre. El vino no deja de ser bueno, y sobretodo, es nuevo.
Por mi parte prefiero los vinos añejos, y cuanto más viejo, tanto mejor. Tienen más cuerpo y mejor gusto y son vinos que proceden de una vid, donde su dueño no es Bergoglio sino Jesucristo.



sábado, 9 de junio de 2018

Los adoquines del lenguaje modernista


Para Wittgenstein el lenguaje era un juego, pero existen juegos peligrosos y hasta mortíferos, el lenguaje de la Liturgia es uno.
El lenguaje no es el ser, sino una expresión del mismo. El primer problema es que los modernistas confunden el lenguaje con el ser.
Escribía Juan Rubio, ex director de Vida Nueva:
¡Cuántas veces el problema es el lenguaje! Hay ocasiones en que la palabra corrompe el pensamiento. 1
Si Rubio seguía a Wittgenstein, debe reconocer que esto es un juego. La palabra no puede corromper el pensamiento ni siquiera como figura metafórica. La palabra es una expresión del pensamiento y si alguien cree que corrompe el pensamiento es porque se expresó mal o el auditorio no comprende el mensaje oral, pues adolece de cierto contexto. Concretamente, si intervengo en un simposio médico, por lógica no comprenderé las exposiciones, porque no es mi contexto. Así como los médicos no pueden entender una exposición en un simposio filosófico, están fuera de ese contexto.
Según Wittgenstein el significado es el uso.
De este lenguaje supuestamente corrupto, pasa Rubio a criticar el lenguaje presente:
Hablamos un lenguaje tan cartesiano y atado al duro banco de la escolástica aprendida, que a la gente le cuesta trabajo entendernos. 2
Francamente a mí me cuesta entender a Rubio, porque si el lenguaje es cartesiano, entonces no es escolástico, excepto que escolástica sea lo que aprendió él en la escuela de Descartes. Caso contrario debo decir que Rubio algo ignora. Aquí estamos ante otro juego de Wittgenstein, mezclar con los labios embusteros de los que habla el Salmo 11, cartesianismo con escolástica.
Y pasa Rubio a los ejemplos de este juego o entuerto:
Hay palabras en la liturgia y en la predicación que son como adoquines en la calle, estorbos para caminar, cuando lo que debe de ser es el mejor vestido del pensamiento. 3
Otro juego de Wittgenstein. Una cosa es el lenguaje de la liturgia y otra cosa es el lenguaje de la predicación.
Si Rubio pretende que la Liturgia descienda hasta el lenguaje en uso, alguien le debe explicar, que esto jamás fue así. En los orígenes del cristianismo, en Roma se hablaba griego y latín. La lengua cultural era el griego, y la Liturgia era en griego. Cuando el griego dejó de usarse, en Roma se hablaba dos clases de latín, el clásico y el de la gente simple, usado por la milicia y el comercio, era el latín vulgar. La Liturgia se hacía en el latín clásico: aquel que seguía las reglas gramaticales de los grandes escritores. La Liturgia no descendía al uso corriente. Cuando diversos pueblos ocuparon regiones del Imperio Romano, se hablaba una lengua romance, pero la Liturgia perduró con el latín clásico.
Si la liturgia presenta adoquines, es porque los prelados son adoquines, incapaces de enseñar.
Y los prelados predican adoquines, lo cual es cierto en muchos de ellos, y lo he comprobado. Pero dicen adoquines, porque les falta capacidad y preparación. ¿Quién de estos tomó clases de oratoria? Otro hermoso juego de Wittgenstein.
Y se engola Rubio afirmando:
Pero abunda el empeño de un lenguaje engolado, con acento de bóveda y que echa para atrás como olor fétido. 4
Aquí por fin entendemos lo del lenguaje que corrompe el pensamiento. Algo insólito. Mas allá de sus metáforas, el pensamiento de Rubio es realmente fétido, y Rubio predica desde su bóveda, no como yo, que no predico y solo hablo desde el llano de la calle.
Esta crítica de Rubio, se cura no cambiando el lenguaje, sino capacitando al que habla y al que escucha. Es triste ver como Rubio iguala hacia abajo, hacia el fango, hacia lo fétido. Es lo que oímos en ciertas diócesis de Buenos Aires, donde al fiel se le da el trato de usted, pero en la Liturgia al Dios Padre se da el tratamiento de vos, pero el vos del voseo rioplatense: como por ejemplo:
- ¡Qué bueno sos  Padre Dios!
Así oímos a Bergoglio hablar como jesuita ignorante: "Dejáte sorprender." O sus nuevos verbos: "Dios te misericordea". O como escribó en Gaudete et Exsultate: "Se trata de ofrecernos a él que nos primerea"... (56), y nuevamente vuelve a sacarle brillo a esta joya del lenguaje: "Jesús nos primerea en el corazón de aquel hermano"...(135)

Y remata su corrupto pensamiento el sesudo Rubio, pasado a limgüista:
Los límites del lenguaje son los límites del mundo, que dijera Wittgenstein. 5
Por supuesto aquí se habla del lenguaje secularizado y ateo; pues el lenguaje católico es el Logos divino, palabra del Padre transmitida por su Hijo encarnado. Aquí radica la diferencia entre el lenguaje de los adoquines del secularismo moderno y el lenguaje divino, usado en la Liturgia, cuyo límite es el Logos, Hijo único del Padre.

1 http://www.vidanuevadigital.com/archivo/pentecostes-el-lenguaje-va-mas-alla-de-las-palabras-juan-rubio/
2 Ibídem.
3 Ibídem.
4 Ibídem.
5 Ibídem.