Calesita

jueves, 26 de abril de 2018

Asesinos, no hay otras palabras



Esta es la mejor imagen de “la gran civilización actual”. Este es el gran icono del estado ateo. Un estado liberal apto para la muerte. Su libertad fue siempre una roja guillotina. Si ayer guillotinaban la nobleza, hoy guillotinan con el aborto, y en estas horas guillotinan a Alfie.
Para quienes no estén interiorizados del tema, ruego leer este sitio.
Tomo el texto de Riccardo Caccioli traducido por José Arturo Quarracino, de este enlace.
Asesinos. Sólo son asesinos. No hay otro modo de definirlos. Médicos, jueces, políticos y también eclesiásticos. Son todos asesinos.
Asesinos. Son solamente asesinos. No hay otro modo de definirlos. Médicos, jueces, políticos y también eclesiásticos. Son todos asesinos. El que ha visto lo que ha sucedido ayer, con Alfie que sigue respirando a pesar de que le han quitado el ventilador, y también antes con su movimiento de los ojos y reaccionando a los estímulos que le llegaban desde el entorno, no puede escapar a esta evidencia: se quiere matar a un niño claramente vivo. Es desagradablemente grave y cierto. Es cierto que casi seguramente sin esperanza de curarse o mejorar significativamente. Pero está vivo. Una persona cuya vida es sagrada. Y lo quiere matar. Los hombres quieren tomar para sí lo que es de Dios. Un niño que sólo tiene necesidad de sentir todavía el amor en torno a sí, el amor que sus padres no han dejado nunca de darle. Un amor que él mismo contribuyó a generar con su presencia.
Con Alfie quieren quitar un trozo de amor de este mundo. Con Alfie quieren matar también la esperanza, esa esperanza que también muchos hombres de Iglesia – comenzando por Inglaterra – parecen no tener más desde hace tiempo.
Pero el amor que Alfie, ayudado por sus indomables progenitores Tom y Kate, ha sabido hacer renacer en los corazones de millones de personas no se perderá. A pesar que las tinieblas busquen tomar la delantera, la Luz está allí, más resplandeciente que nunca. Para el que quiere verla y seguirla.
Publicado originalmente en italiano el 25 de abril de 2018, en: lanuovabq.it/it/assassini-non-c…

sábado, 21 de abril de 2018

Mis dubia sobre Gaudete et exsultate



Cada vez que me siento a leer el Gaudete et exsultate, me surge un torbellino en la mente. No consigo Paz. A cada párrafo escucho un lenguaje desconocido y ambiguo. Me vienen a la mente las homilías huecas de la clerecía argentina, clerecía poco formada en la dogmática y toda volcada a un pastoralismo del que nos dicen el cómo, pero no entendemos plenamente el por qué ni el para qué.
Por lo tanto, a este vulgar clérigo argentino, uno más del montón, erigido en “santo padre”, le presento humildemente mis dudas. Lo hago tranquilo, pues sé perfectamente que por higiene mental no los leerá. Además, ¿quién soy yo para presentar dudas?
MIS DUBIA
Para Bergoglio todo se mueve. Todo es dinámico. Odia la estática. Por lo tanto mi planteo es dialéctico, no porque sea así, sino porque trato de ponerme en su mente.
1. En la dialéctica del silencio.
Planteo:
Al silencio no se lo debe amar porque no es sano; pero resulta que es necesario y es el medio para discernir, y no se lo puede prescindir.
Textos de Gaudete et exsultate confirmando esta tesis:
No es sano amar el silencio y rehuir el encuentro con el otro, desear el descanso y rechazar la actividad, buscar la oración y menospreciar el servicio.(26)
No obstante, para que esto sea posible, también son necesarios algunos momentos solo para Dios, en soledad con él. ... «todos tenemos necesidad de este silencio penetrado de presencia adorada».(J.P.II) La oración confiada es una reacción del corazón que se abre a Dios frente a frente, donde se hacen callar todos los rumores para escuchar la suave voz del Señor que resuena en el silencio. (149)
En ese silencio es posible discernir, a la luz del Espíritu, los caminos de santidad que el Señor nos propone.(150)
...no es posible prescindir del silencio de la oración detenida para percibir mejor ese lenguaje,...
Mis dubia:
a. Esto lo escribió un jesuita que fue maestro de novicios, ergo conoce la división religiosa entre vida activa y vida pasiva. ¿Con el punto 26, se borran los monasterios de todo tipo?
¿Sí o no?
b. El “santo padre” ex maestro de novicios, ¿es capaz de distinguir la vida religiosa activa de la pasiva?
¿Sí o no?
c. ¿O más bien hace de la vida activa la única posible?
¿Sí o no?
d. ¿Cómo es que no es sano este silencio si es necesario y del cual no podemos prescindir? ¿En qué quedamos, es sano?
¿Sí o no?
e. En definitiva, ¿debemos amar este silencio por sano y necesario?
¿Sí o no?
2. En la dialéctica de la perfección evangélica.
No todo lo que dice un santo es plenamente fiel al Evangelio, no todo lo que hace es auténtico o perfecto.(22)
Mis dubia:
a. Si todo lo que dice un santo no es plenamente fiel al evangelio, ¿debemos leer sus escritos?
¿Sí o no?
b. Si todo lo que hace un santo no es plenamente fiel al evangelio, ¿debemos leer sus biografías?
¿Sí o no?
c. ¿En qué quedamos, el santo es un modelo personal de vida evangélica?
¿Sí o no?
3. En la dialéctica de los escritos ascéticos y místicos.
Tesis:
Gracias a Dios, a lo largo de la historia de la Iglesia quedó muy claro que lo que mide la perfección de las personas es su grado de caridad, no la cantidad de datos y conocimientos que acumulen. (37)
Mi dubium:
Con esto, ¿quemamos la Imitación de Cristo, los escritos de los santos sobre como subir por la Gracia, la Escala de Jacob por medio de la ascética y la mística? ¿Tiramos a la basura los escritos de San Juan de la Cruz?
¿Sí o no?
4. En la dialéctica de los evangelios.
Planteo:
Aquí se confrontan dos evangelios, donde uno parece contradecir al otro:
Por tal razón, en el evangelio de Lucas ya no escuchamos el «sed perfectos» (Mt 5,48) sino «sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará» (6,36-38). Y luego Lucas agrega algo que no deberíamos ignorar: «Con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros» (6,38).(81)
Mis dubia:
a. ¿Lucas contradice silenciosamente a Mateo en este tema?
¿Sí o no?
b. Y si no lo contradice no es válido el ser perfecto?
¿Sí o no?
5. En la dialéctica de la unidad y el conflicto.
Planteo: ¿Qué es la Paz?
Los pacíficos son fuente de paz, construyen paz y amistad social. A esos que se ocupan de sembrar paz en todas partes, Jesús les hace una promesa hermosa: «Ellos serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9). Él pedía a los discípulos que cuando llegaran a un hogar dijeran: «Paz a esta casa» (Lc 10,5). La Palabra de Dios exhorta a cada creyente para que busque la paz junto con todos (cf. 2 Tm 2,22), porque «el fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz» (St 3,18). Y si en alguna ocasión en nuestra comunidad tenemos dudas acerca de lo que hay que hacer, «procuremos lo que favorece la paz» (Rm 14,19) porque la unidad es superior al conflicto. (88)
...«aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso». Se trata de ser artesanos de la paz, porque construir la paz es un arte que requiere serenidad, creatividad, sensibilidad y destreza.
Mis dubia:
a. En resumen, ¿la paz católica es tan solo una superioridad de la unidad contra el conflicto?
¿Sí o no?
b. ¿Si Jesucristo es nuestra Paz (Cfr. Ef. 2,14) la Paz es tan solo un arte?
¿Sí o no?
6. En la dialéctica del éxtasis.
Tesis:
Por lo tanto, ser santos no significa blanquear los ojos en un supuesto éxtasis.(96)
Planteo:
Si el éxtasis es supuesto, el que blanquea los ojos miente. En el éxtasis auténtico, se ha comprobado que los ojos quedan claros.
Mi dubium:
¿Los santos que recibieron como don del Espíritu el éxtasis, mentían?
¿Sí o no?
7. En la dialéctica de la sorpresa.
Dentro del gran marco de la santidad que nos proponen las bienaventuranzas y Mateo 25,31-46, quisiera recoger algunas notas o expresiones espirituales que, a mi juicio, no deben faltar para entender el estilo de vida al que el Señor nos llama. (110)
En todo caso, dejemos que el Espíritu Santo nos haga contemplar la historia en la clave de Jesús resucitado. De ese modo la Iglesia, en lugar de estancarse, podrá seguir adelante acogiendo las sorpresas del Señor. (139)
Mis dubia:
a. ¿Existe un solo estilo de vida definido en toda la Iglesia al que nos llama el Señor?
¿Sí o no?
b. Este estilo de vida definido, ¿cómo es sorpresa si ya lo conocemos?
***
No deseo cansar al lector con más dubia que me surgen a granel. Con estos se pueden dar cuenta la incapacidad manifiesta, no de Bergoglio, sino de toda la clerecía argentina, con Tucho y Ojea a la cabeza.
Tan solo saquemos una conclusión. Este escrito bergogliano, es una cortina de humo para distraer y tapar el sitio que sufre Bergoglio en Santa Marta.
La doctrina católica, es un gigantesco equilibrio, pues refleja el equilibrio divino. Bergoglio en este sentido es un desequilibrado. Apelo a los pocos cardenales sabios que pueda haber: Ya que nos trajeron esta calamidad, ¿qué esperan para deponer este desequilibrado?



martes, 17 de abril de 2018

El pequeño detalle




Recordemos cómo Jesús invitaba a sus discípulos a prestar atención a los detalles. El pequeño detalle de que se estaba acabando el vino en una fiesta. El pequeño detalle de que faltaba una oveja. El pequeño detalle de la viuda que ofreció sus dos moneditas. El pequeño detalle de tener aceite de repuesto para las lámparas por si el novio se demora. El pequeño detalle de pedir a sus discípulos que vieran cuántos panes tenían. El pequeño detalle de tener un fueguito preparado y un pescado en la parrilla mientras esperaba a los discípulos de madrugada. (Gaudete et exsultate. 144)
El pequeño detalle de no arrodillarse ante el Santísimo Sacramento.

El pequeño detalle de arrodillarse ante los pastores pentecostales.

El pequeño detalle de reivindicar al monje rebelde Lutero.

El pequeño detalle de una simple nota en los Amores de Leticia.

El pequeño detalle de una pintura gnóstica en el Vaticano.

El pequeño detalle de no responder los dubia.
El pequeño detalle de ignorar las acusaciones de herejía en su contra.
El pequeño detalle de mandar decir que el infierno no existe.
El pequeño detalle que demuele las órdenes tradicionales, resurgidas con vigor dentro de la Iglesia.
Un “papado” hecho todo... de pequeños detalles...



sábado, 14 de abril de 2018

Gaudete et insultate



Bergoglio fue acusado de hereje, por sus dichos y por sus actitudes. Este es el eje central de la disputa entre la Revolución Vaticana y el resto de la catolicidad. Por aquí pasa todo. 
Ante la acusación de herejía, Bergoglio tenía tres opciones:
a. Reconocer el error y corregir su actitud.
b. Defenderse abiertamente de la acusación y demostrar que no es así. Una actitud de neta parresia, como él dice.
c. Hacerse el tonto y tachar luego a los acusadores de pecadores impenitentes.
¿Qué hizo “el santo padre”?
Desechó la opción primera. ¿Cómo “un santo padre” encarnación del Espíritu puede reconocer su error y cambiar su actitud herética? Bergoglio se mantiene como un jesuita terco en sus propias opiniones, a veces ciertas, a veces heréticas, pues dice en su Gaudete et exsultate:
Por la misma razón, en Evangelii gaudium quise concluir con una espiritualidad de la misión, en Laudato si’ con una espiritualidad ecológica y en Amoris laetitia con una espiritualidad de la vida familiar. (28)
Para la segunda opción se necesita saber dialogar. Esta actitud es imposible en él. Es un jesuita ignorante, ignorante por dialéctico, e incapaz de salir al ruedo y confundir al adversario. Bergoglio no dialoga, solo sabe imponer.
Por consiguiente de las tres, empleó la tercera, es la que usan todos los clérigos, pues parece que todos fueron formados con el mismo molde, sobretodo los jesuitas.
¿Cómo actúan?
Primero se hacen los que no saben nada. ¿Qué pasó? ¿Cómo fue? Es la típica actitud clerical de un primer momento, es para ganar tiempo.
Luego rumian lentamente la respuesta y por último, la arrojan al fiel en general con toda saña, la que ahora llaman misericordia: es en este caso el Gaudete et exsultate.
El juego es claro. Bergoglio es acusado de hereje, y él les responde: Lo que pasa es que ustedes no caminan por la santidad; en definitiva, ustedes son unos pecadores, ¿de qué herejía me pueden acusar si ustedes son los herejes? El caso es que ustedes son unos gnósticos, pelagianos o semipelagianos, tal como afirma en 35:
En este marco, quiero llamar la atención acerca de dos falsificaciones de la santidad que podrían desviarnos del camino: el gnosticismo y el pelagianismo. Son dos herejías que surgieron en los primeros siglos cristianos, pero que siguen teniendo alarmante actualidad.
Como Bergoglio discerniendo nunca acierta, se hace necesario aclarar algo:
1. El gnosticismo más que una herejía es una actitud, mediante la cual con el conocimiento se llega a elevar al hombre. Los libros de autoayuda, o las novelas modernas como Juan Salvador Gaviota o La armadura oxidada, son gnósticas. El católico se defiende del gnosticismo aferrándose a la doctrina de Jesucristo. Todo aquel que contradice la doctrina católica está en una actitud gnóstica. Gnóstico es Kasper y el clero alemán que sigue la escuela de Tubinga; gnósticos son los jesuitas de vanguardia como Teilhard de Chardin, Spadaro y “Bigotito” Abascal. Gnósticos son los pentecostales amigos de Bergoglio. Gnóstico es Bergoglio cuando eleva el discernimiento a la categoría suprema del pensamiento, y esto es lo realmente alarmante.
2. El pelagianismo es también una actitud mental, basada en una realidad inexistente. La naturaleza humana ha sido dañada por el pecado original, de allí su incapacidad para elevarse en la Escala de Jacob, que va del suelo hacia el cielo. Pero para remediar este daño al católico, corre en su auxilio la Gracia de Dios. El pelagiano malinterpreta las cosas, y piensa que si sube por la Escala de Jacob, es por fuerza propia. En cambio para Bergoglio es otra cosa:
48. Porque el poder que los gnósticos atribuían a la inteligencia, algunos comenzaron a atribuírselo a la voluntad humana, al esfuerzo personal. Así surgieron los pelagianos y los semipelagianos. Ya no era la inteligencia lo que ocupaba el lugar del misterio y de la gracia, sino la voluntad. Se olvidaba que «todo depende no del querer o del correr, sino de la misericordia de Dios» (Rm 9,16) y que «él nos amó primero» (1 Jn 4,19).
El error de Bergoglio es cambiar la Gracia de Dios por la misericordia. Un combatiente como el católico requiere armas apropiadas para el combate, son las armas que enuncia San Pablo en la Carta a los Efesios (6, 13-18).
La Gracia de Dios implica una actitud activa y de pleno combate contra las fuerzas ocultas del mal y de su jefe supremo, Lucifer. Es la actitud católica.
En cambio la misericordia es una actitud pasiva, donde la persona no combate, pues sabe que si lo hace es siempre derrotada. Esta actitud pasiva es la protestante, donde lo hallamos en su escrito:
No todo lo que dice un santo es plenamente fiel al Evangelio, no todo lo que hace es auténtico o perfecto. (22)
Aun cuando la existencia de alguien haya sido un desastre, aun cuando lo veamos destruido por los vicios o las adicciones, Dios está en su vida. (42)
Esta monumental obra bergogliana, puede ser la frutilla del postre de todos sus prejuicios personales:
41. Cuando alguien tiene respuestas a todas las preguntas, demuestra que no está en un sano camino y es posible que sea un falso profeta, que usa la religión en beneficio propio, al servicio de sus elucubraciones psicológicas y mentales.
49. Los que responden a esta mentalidad pelagiana o semipelagiana, aunque hablen de la gracia de Dios con discursos edulcorados «en el fondo solo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico». Cuando algunos de ellos se dirigen a los débiles diciéndoles que todo se puede con la gracia de Dios, en el fondo suelen transmitir la idea de que todo se puede con la voluntad humana, como si ella fuera algo puro, perfecto, omnipotente, a lo que se añade la gracia. Se pretende ignorar que «no todos pueden todo», y que en esta vida las fragilidades humanas no son sanadas completa y definitivamente por la gracia...
Justamente por este principio que «no todos pueden todo», es que la Gracia actúa en forma distinta en cada uno, de allí que lo perfecto no es el individuo, ni el pueblo, ni la historia bergogliana, sino el cuerpo místico de la Iglesia unido y mancomunado en la doctrina de Jesucristo que es su cabeza. 
La guerra no es una acción individual, sino una acción de conjunto. El conjunto es la Iglesia militante, purgante y gloriosa. El católico guerrea en bloque, de allí que bien armado por la Gracia ejecuta las órdenes del Padre, las cuales también se pusieron por escrito en las normas que el hereje Bergoglio desprecia.
Quienes lo acusan de traer confusión a la Iglesia, le hacen un flaco favor, porque no lo han comprendido en su plenitud. Para Bergoglio la confusión es una virtud, porque así el confuso se ve obligado a discernir:
Quien lo quiere todo claro y seguro pretende dominar la trascendencia de Dios. (41)
Como el profeta Jonás, siempre llevamos latente la tentación de huir a un lugar seguro que puede tener muchos nombres: individualismo, espiritualismo, encerramiento en pequeños mundos, dependencia, instalación, repetición de esquemas ya prefijados, dogmatismo, nostalgia, pesimismo, refugio en las normas. Tal vez nos resistimos a salir de un territorio que nos era conocido y manejable. Sin embargo, las dificultades pueden ser como la tormenta, la ballena, el gusano que secó el ricino de Jonás, o el viento y el sol que le quemaron la cabeza; y lo mismo que para él, pueden tener la función de hacernos volver a ese Dios que es ternura y que quiere llevarnos a una itinerancia constante y renovadora. (134)
Para esto Bergoglio tomó el papado, para demoler esta seguridad. El objetivo fue cumplido, ahora los que lo acusan son los gnósticos y pelagianos...
Esta discusión planteada entre Bergoglio y la Iglesia, es típica entre protestantes y católicos. Estamos en un auténtico diálogo de sordos.
El protestante dice:
Roma es corrupta.
Y el católico le responde:
Ustedes son herejes.
Solo existe una salida. Todos somos pecadores, pero no todos somos herejes. No se puede responder a una acusación de herejía con una forma de vida. Como alguien me dijo una vez, mi tío era protestante pero una excelente persona. La excelente persona no justifica la herejía, sino que la agrava. El demonio, es un ángel al fin.
Hoy se habla del Gaudete et insultate, sobre todo cuando se transcriben ciertos textos como estos:
Todavía hay cristianos que se empeñan en seguir otro camino: el de la justificación por las propias fuerzas, el de la adoración de la voluntad humana y de la propia capacidad, que se traduce en una autocomplacencia egocéntrica y elitista privada del verdadero amor. Se manifiesta en muchas actitudes aparentemente distintas: la obsesión por la ley, la fascinación por mostrar conquistas sociales y políticas, la ostentación en el cuidado de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia, la vanagloria ligada a la gestión de asuntos prácticos, el embeleso por las dinámicas de autoayuda y de realización autorreferencial. En esto algunos cristianos gastan sus energías y su tiempo, en lugar de dejarse llevar por el Espíritu en el camino del amor, de apasionarse por comunicar la hermosura y la alegría del Evangelio y de buscar a los perdidos en esas inmensas multitudes sedientas de Cristo. (57)
Para subir al cielo por la Escala de Jacob, se hace necesario un director espiritual. En la exhortación no existe este término, tan solo vagamente se habla de dirección espiritual. Los sacerdotes de hoy no saben llevar una dirección espiritual. Muchos santos y santas la hallaron en su confesor. En la exhortación tampoco existe este otro término. La realidad, es que la clerecía moderna, a la que pertenece Bergoglio, renunció a confesar frecuentemente, donde antes del Vaticano II. el sacerdote poseía esta facultad. Ahora Bergoglio se erige a sí mismo en el director espiritual de toda la Iglesia en una exhortación donde se ve que no fue bien analizada, pues existen partes que se reiteran y otras que se contradicen, como el artículo 11 con el 26.
Bergoglio se propone exhortar a la santidad. ¿Cómo un hereje puede exhortar a la santidad, la cual no le corresponde? Y concluyo este ligero comentario introductivo a su última publicación, leyendo parte del punto 28:
Una tarea movida por la ansiedad, el orgullo, la necesidad de aparecer y de dominar, ciertamente no será santificadora.
Viendo el resultado de su enseñanza como director espiritual, solo me queda decir:
¡Médico, cúrate a ti mismo!



jueves, 12 de abril de 2018

Decadencia del Novus Ordo Missae


La liturgia infantilista.
Galería de Imágenes que señalan la veloz decadencia del rito del Novus Ordo Missae de Bugnini, llamado también Misal de Pablo VI, o Rito Ordinario.

Fin de la mantilla.
Aparición de instrumentos musicales prohibidos..

Innovaciones según la ocurrencia personal.


Batman lee la epístola.
Obispo de Palermo ingresa hacia el altar en bicicleta, bajo el aplauso de los "fieles".
Aparición de las monaguillas.

Danza femenina ante el obispo durante la liturgia.
Dos mujeres protestantes junto a seis obispos brasileños consagran en la Misa.

Monaguillos y monaguillas consagrando junto al sacerdote.
Estolas gay.
Lavatorio de los pies a mujeres y musulmanes en representación de los apóstoles.
Mujeres lectoras.

Alegres mujeres "ministras" manipulando las hostias.
Mujer dirigiendo la Misa
Mujer predicando
¿Asistente o diaconisa?
Payasadas
Homilía con máscara o "a cara de perro".

Toda esta abominación da como resultado...
Iglesia vacía.





lunes, 9 de abril de 2018

Chasman y Chirolita


Ha pasado una semana para el pretendido “obispo de Roma”, semana plena de sobresaltos. El estrés debe serle ya un condimento familiar, sobretodo cuando se halla entre la espada y la pared, estrés sin el cual Bergoglio no concilia el sueño. Morfeo es para él un héroe en plena acción.
En la Argentina se hizo famoso Mister Chasman (Ricardo Gamero), un ventríloco que llevaba sobre su rodilla al muñeco Chirolita, tanto es así, que el término de chirolita quedó estampado en el habla porteña como sinónimo de quien repite lo que su jefe le ordena decir.
Scalfari, director de la Repubblica, terminó siendo el chirolita de Bergoglio, tan bien lo manipuló este astuto y deplorable obispo, que habla cuando Bergoglio quiere y calla cuando Bergoglio debe hacer silencio.
Chirolita comenzó anunciando por decreto el fin del infierno, pues el “chasman” Bergoglio se lo dijo. Pero ya no caben más heréticas empanadas en el horno caldeado de la Iglesia, algo que “chasman”, como político novato no se ha percatado y fuerza la realidad hasta lo indecible.
Las entrevistas anteriores entre el chasman Bergoglio y chirolita fueron un éxito, pero en política una táctica que dio resultado en un momento, puede llevar a la derrota en su reiteración. Ninguna táctica es eterna. Se debe tener olfato estratégico para saber cuando emplear una táctica, olfato que distinguió a los grandes capitanes de la historia, olfato que Bergoglio no tiene, pues siempre lo envuelve el azufre.
Esta vez un grupo de cardenales se sublevó y anunció al Vaticano, que el supuesto “Vicario de Cristo” podía ser depuesto por sustentar herejías manifiestas. Gigantesca corrida en Santa Marta y maratón del chasman, pues el susto no fue para menos. Santa Marta podía ser tomada. Tal como lo dijimos en entradas anteriores, nada lo daña más a Bergoglio que un motín en la Iglesia. Las medidas fueron drásticas. Se relativizó la entrevista hasta su negación, después de todo Chasman y Chirolita entretienen a la gente. Pero sucede que el fin del infierno ya había sido anunciado por el chirolita en otra entrevista, la cual dormía con olor a naftalina en los documentos oficiales del Vaticano, y acto seguido se quemaron sus “sabias” páginas.
Chirolita, que es ateo, comprende bien la situación delicada del chasman papal y su periódico, como buen muñeco de masas ateas, después del aplauso hizo mutis por el foro.
Es que el infierno, bien vale un papado. Lo importante para el chasman, es mantener su poder, sin el cual es la nada existencial. Hoy puede hasta hablar del feroz fuego del infierno y de su olor pleno de azufre, siempre y cuando no le quiten el papado. Chasman es un enfermo de poder y como no lee las críticas, no puede curarse de su demencia aguda.
En todo este entretenimiento para católicos aburridos, hizo su aparición en la escena del mundo otro muñeco, una chirolita: la hermana Pelloni, famosa en la Argentina por su neomodernismo. La pobre mujer encasilló su escasa inteligencia y responde al chasman Bergoglio. A ella también le gusta el público y los aplausos.
Sin embargo las actividades revolucionarias no se deben detener, se debe romper de algún modo el sitio de Santa Marta.
Ahora aparece para este lunes una nueva “exhortación papal”. Adivine, ¿con qué término se inicia? Acertó. “Gaudete et Exsultate”. No podía llevar otro nombre. El pobre chasman repite siempre el mismo sketch. ¡Qué aburrida falta de originalidad! Podía al menos sorprender con otros términos.
Y para que algunos se entretengan, aparece el sínodo de la juventud, donde el tufo a manipulación se hace cada día más insoportable. ¿Qué es lo que no se manipula en Santa Marta?
A todo esto sigue partiéndose la Iglesia. Los obispos alemanes se han enfrentado severamente, con el tema de una abominación: la comunión a protestantes. Si esto no vale un cisma, ¿el cisma dónde está?
Y volvemos a preguntarnos. ¿A qué esperan cardenales para deponer a este hereje? ¿Qué otra barbaridad debe decir?

viernes, 6 de abril de 2018

Apolillado romanticismo eclesiástico



El bergoglianismo como herejía nace del sepulto romanticismo de Martini, quien vivía doscientos años atrasado. Deben ser el influjo de las ojivas góticas de la catedral de Milán que retrasaron a este ilustre jesuita de vanguardia.
Que el romanticismo ha muerto hacia fines del siglo XIX, es lo que se enseña en la crítica literaria moderna; pero otra cosa es el romanticismo religioso de los neomodernos, pues para ellos no se ha desintegrado, sino que como Martini y Bergoglio sigue vivo, es decir, estos románticos viven atrasados unos doscientos años.
Es el romanticismo una reacción contra el iluminismo francés, nace en Alemania y es originalmente de cuño protestante, por ello es un movimiento altamente subjetivo, y como reacción a la diosa Razón, altamente sentimental.
El romántico no se ata a nada, es aventurero e indisciplinado y por ende elabora sus propias leyes. Su sentimiento es su fuente divina, más allá de toda lógica. Lo hallamos tanto en la literatura como en la vida política. Mejor aún, son poetas o sentimentales políticos, Göethe, Schiller, Lord Byron y hasta el mismo Garibaldi.
Para demostrar esta afirmación de la existencia póstuma del herético romanticismo católico, basta con leer algunos pensamientos de ciertos jerarcas eclesiásticos. El título de algunos de los libros del Cardenal Martini nos parecen transportar a la vieja era romántica: Hablad con el corazón, El sol interior, Las alas de la libertad, El jardín interior...; pero veamos que escribió en su libro-testamento este postromántico, cardenal de Milán:
Tengo la esperanza de que, tarde o temprano, todos sean redimidos. Soy un gran optimista ... Mi esperanza que Dios nos reúna a todos y que sea misericordioso, llegó a ser siempre más fuerte ... Por otro lado, es natural, no me puedo imaginar cómo Hitler o un asesino que ha abusado de niños pueden estar cerca de Dios. Es más fácil para mí pensar que personas de esta índole sean simplemente aniquiladas.
1. Mostremos las frases de neto corte romántico y subjetivo:
a. Tengo la esperanza...
b. Soy un gran optimista …
c. Mi esperanza..., llegó a ser siempre más fuerte ...
d. ...no me puedo imaginar cómo...
e. Es más fácil para mí pensar...
Tengo..., soy..., mi esperanza..., no me puedo imaginar..., es... para mí pensar...
2. Todo gira sobre su mundo subjetivo, no existe objetividad de ninguna índole: Yo..., yo... y siempre su yo, el cual dicta las normas de la escatología contra toda objetividad posible.
3. Observemos sus términos que nos llevan al sentimiento: Esperanza, optimismo, imaginación, facilidad. Nada es lógico. Nada es pensamiento.
4. Su pensamiento no nace de la lógica de la inteligencia, sino de la lógica de la facilidad de la imaginación.
5. Si su pensamiento no nace de la lógica, tampoco nace de lo objetivo, por eso no hallamos Fe, sino creencias personales y heréticas.
Afirmaba Jesucristo que su doctrina no era de él, sino del Padre que lo envió (Cfr. Juan 7,16). Jesucristo no era un romántico, ni un subjetivo, ni un sentimental, ni un imaginativo como Martini.
Este fallecido jesuita de vanguardia y gran adversario de Juan Pablo II, no recita credo de ninguna especie, sino que su yo íntimo moldea un evangelio romántico con mucho olor a naftalina.
Estos que siempre fueron adversarios a todos los fenómenos místicos, como de costumbre terminan siempre generando nuevos evangelios. Esta es la razón última de su furiosa anti-mística, la cual les impide inventar a imagen y semejanza de su sentimiento o de su imaginación. Esto es así, pues la mística auténtica, nace de lo objetivo, no de lo subjetivo.
El romanticismo nace del germano Sturm und Drang, siempre de cuño protestante, y puede leerse como ímpetu tormentoso y pasión. Esta tormenta pasional fue llevada a la política, de allí un siglo XIX lleno de revoluciones y movimientos independentistas de toda clase. Allí nace el oficio de revolucionario. Es el siglo donde se propone tomar el estado “por asalto”.
Cuando Bergoglio se confiesa con Scalfari y le afirma ser un revolucionario, estamos ante el revolucionario del viejo romanticismo, el hombre que como oficio es revolucionario. Bergoglio, el revolucionario, es al que llaman “Santo Padre” o “Vicario de Cristo” como si la revolución correspondiera a Jesucristo.
Cuando oímos a los integrantes de la Mafia de San Galo, relatar la forma como se hicieron del papado, nos damos cuenta que se tomó el Vaticano “por asalto”. En la sabiduría china se afirma: Si robas gallinas eres un ladrón, pero si robas un reinado serás un rey. Ergo, si robas el Vaticano serás papa.
¿Pero hacia dónde lleva a Martini este romanticismo, no solo tardío, sino muerto hace dos siglos?
1. Hacia la apocatástasis (αποκαθιστώ). Escribe el cardenal romántico:
...todos sean redimidos... Mi esperanza que Dios nos reúna a todos y que sea misericordioso, ...
Orígenes (185 – 253?), fue un ilustre exegeta y pensador alejandrino, en su pensamiento recoge ciertas teorías a modo de hipótesis, que sus sucesores llevarán a la certeza y por ende a la herejía. Una de ellas es la apocatástasis, herejía muy en boga en el clero neomoderno, el cual piensa como lo manifiesta Martini, que al final de los tiempos, Dios reunirá a todos uniendo justos y pecadores. La razón sentimental para sustentar este absurdo, es la misericordia. Piénsese en la misericordia de Bergoglio, poniéndose de rodillas ante pastores pentecostales, abrazando judíos, musulmanes o feroces abortistas, y así tendrán una imagen viva de lo que es esta torpe misericordia que desemboca en la apocatástasis.
2. Hacia la negación del Artículo 12 del Símbolo de la Fe de los apóstoles, el cual dice:
Creo en la vida eterna.
Y el catecismo de San Pío X lo explica de este modo:
El último artículo del Credo nos enseña que, después de la vida presente, hay otra, o eternamente bienaventurada para los escogido en el cielo o eternamente infeliz para los condenados al infierno. (Art.247)
Pero una cosa es el Credo y otra muy distinta el romanticismo de Martini, quien escribe:
Es más fácil para mí pensar que personas de esta índole sean simplemente aniquiladas.
A todo esto, Martini escribe un libro cuyo título dice: Creo en la vida eterna. ¿Vida eterna para los que no se aniquilan o para todos?
3. Todo esto lleva al tercer error: El infierno no tiene razón de ser, pues o se reúnen las personas con Dios o se aniquilan.
4. Esto acarrea otra nefasta consecuencia y es la paz entre San Miguel y Lucifer. Así llegamos a la era de la neutralidad moderna. Ya la vida católica no es un combate contra los espíritus del mal (Cfr. Efesios 6,12), sino que todo es un “gaudium” o una “lætitia” a lo Bergoglio.
Como se comprueba el bergoglianismo como herejía nace del sepulto romanticismo de Martini, quien vivía doscientos años atrasado.