Calesita

jueves, 21 de marzo de 2019

No es equívoco, es realidad


Que Benedicto XVI es aún Papa, no lo digo yo, ni lo dicen otros, lo dice el Vaticano mismo, tal como se lee en esta misiva interna.
Esta redacción ha jaqueado una serie de páginas donde se afirma taxativamente que Bergoglio es el único Papa existente.
Lógicamente, estos sitios en la web, muy leídos por cierto, han quedado shockeados y trinan porque como se puede leer, a Benedicto se lo trata de Papa, y ni siquiera figura el apelativo de “emérito”.
Levantan sus gritos al cielo, contra el mal servicio de la administración vaticana, afirmando que el Vaticano promueve el equívoco. Son los mismos que nos llaman “benevacantistas”, pues en el fondo, algo de modernismo asimilaron, y los modernos, como no pueden pensar, le ponen etiquetas a todo lo que ven. Esta es la etiqueta que estos necios nos pegaron. Es esta una civilización donde el vino es vino porque la botella tiene una etiqueta que así lo afirma, a pesar que por dentro contenga vinagre. Estos son los que se las saben todas.
La redacción prueba varias cosas, que los necios no quieren ver:
1. Tal como lo afirmó arzobispo Georg Gänswein este es un solo papado extendido con dos papas, Benedicto en su faz pasiva y Bergoglio en su carácter activo. Algo que escribimos el sábado, 28 de mayo de 2016 --->.
2. La mafia de San Galo, que de santa no tiene nada y todo de mafia, produjo indudablemente hechos que son secretos para la renuncia al “ministerio” de Benedicto, pero no al “munus” papal. Indudablemente existe un acuerdo oculto, al que solo los perros olfatean, pues en este caso hay olor a gato encerrado. Estos etiqueteros, son perros que han perdido el olfato, y solo creen lo más cómodo, como si este Vaticano fuese tan solo una cueva de santos.
3. Que el Vaticano promueve el equívoco, es una opinión, que solo la "gilada" puede creerse.
Más claro imposible, tal como salimos a decirlo en 2014, afirmando que esta Revolución copió en cierto modo el viejo consulado romano, transformando el reinado papal en un consulado de dos papas--->.
¿Que la meticulosa administración es deficiente y promueve el equívoco? No, por favor, a otro con esta fábula.



miércoles, 13 de marzo de 2019

Buenas noches


Un fatídico trece de marzo se sentó en la ocupada silla de Pedro, un magisterio que después de saludar con un frío “buenas noches”, lentamente fue haciendo tabla rasa con el pasado.
De la teología pasó a la ciencia; de la ética pasó a la misericordia; del centro de la cristiandad, pasó a las inútiles periferias, tanto musulmanas como judías y pentecostales; del ecumenismo pasó a la religión universal; de la pastoral pasó a la acción simple y llana; de los principios morales al reinado de la casuística; de lo sagrado a lo profano; de lo religioso a lo político; y dentro del orden político.
¿Todo esto en nombre de qué?
Cuando el dialéctico Bergoglio lanza al ruedo su pensamiento personal, ese mismo al que en Buenos Aires llaman “teología”, afirma:
Enunciaría cuatro principios fundamentales: El tiempo es superior al espacio, la unidad es superior al conflicto, la realidad superior a la idea, el todo es superior a la parte. 1
Superior e inferior.
El primer problema que se nos presenta, es el criterio usado, para presuponer de donde surgen las categorías mentales de inferior y de superior. ¿En qué criterio se basa? ¿Qué parámetros utiliza para esta medición?
Tan solo nos resta analizar los principios y observar en qué los fundamenta, para poder sacar algunas conclusiones coherentes.
Todo se hace en nombre de la realidad.
Personalmente, parto de la base que de los cuatro principios expuestos por el dialéctico Bergoglio, el más importante es el tercero, dice Bergoglio en Buenos Aires:
La realidad es. La idea se elabora, se induce. Es instrumental en función de la comprensión, captación y conducción de la realidad. ...
Sin embargo, entre realidad e idea: ¿qué está primero? La realidad. Por eso la realidad es superior a la idea. 2
Aquí el criterio de las categorías mentales de superior e inferior, se da por lo que aparece primero dentro del orden cognoscitivo de la persona. Primero está la realidad, luego le sucede la idea, ergo concluye nuestro dialéctico, que la realidad es superior a la idea.
Bergoglio, es un buen modernista, en el sentido que hace tabla rasa con toda la historia anterior al pensamiento. Bergoglio en este aspecto se iguala con Descartes. Su magisterio, si así se le puede llamar, es hacer tabla rasa de todo el magisterio pasado. Poco y nada encontramos de Tradición en su enseñanza.
Aquí el problema se plantea en quien está primero, y de allí surge la superioridad. Ahora bien, antes de toda realidad, está la idea divina que la concibe, y está el Logos que la plasma, por cuyo motivo, la superioridad no se encuentra en la realidad, ni en la idea humana, sino en la idea divina, o como lo definió San Buenaventura en la “idea expresa” del Dios Padre que es quien concibe el universo.
Por este principio, para conocer cualquier realidad debemos remitirnos a la idea expresa del Padre.
Acontece que el Dios Padre está dentro de la penumbra divina, y es imposible conocer a ciencia cierta como es tal idea expresa.
Solo queda un camino, recurrir al mediador, Jesucristo, que es el icono de la misma idea divina. Es en Jesucristo que conocemos la realidad, de allí acontece que ya la realidad no es superior a la idea; sino que la idea divina, usando las categorías mentales del dialéctico Bergoglio, es desde ya, superior a la realidad.
Por consiguiente San Buenaventura llama arte, a la idea divina plasmada por Jesucristo en el universo.
Por consiguiente el orden natural responde a la superioridad de la idea divina.
La doctrina de Jesucristo, es la doctrina visible del Padre que habita en la tiniebla divina, de allí que toda realidad de los hombres, que no cuadran ni encajan con la doctrina de Jesucristo, es inferior y lo es por error y/o falsedad.
Toda acción que atenta contra el orden natural, es inferior e inmoral.
Por tal motivo las elucubraciones de la atea sociedad moderna, a la que Bergoglio respeta y por momentos sigue, es inferior por confusión o mentira.
El feminismo moderno, la sociedad gay con sus múltiples géneros, la matanza de inocentes antes de nacer y todas las perversiones de una civilización que se encuentra en veloz y plena decadencia, son confusión y mentira.
Por lo tanto, cuando mi idea se ajusta al orden natural, cuando mi idea se ajusta al arte de Jesucristo, cuando mi idea se ajusta a la doctrina del enviado del Padre, cuando mi idea se ajusta a la idea expresa, mi idea es muy superior a lo que el dialéctico Bergoglio llama “realidad”.
Y desde la realidad del torpe papado de Bergoglio, la idea divina sobre la función o el munus papal es superior y totalmente opuesto al accionar de estos nefastos seis años.
Buenas noches, Bergoglio, total ya estamos en las tinieblas.


1 Conferencia del Sr. Arzobispo en la XIII Jornada Arquidiocesana de Pastoral Social: Buenos Aires, 16 de octubre de 2010. Fuente: http://www.arzbaires.org.ar/inicio/homilias/homilias2010.htm#XIII_Jornada_Arquidiocesana_de_Pastoral_Social
2 Ibídem.

sábado, 9 de marzo de 2019

Audi benigne Conditor


Este himno se atribuye al Papa San Gregorio Magno (540-604) y su empleo se inicia en dicha época. Se usa en las Vísperas desde el primer domingo de Cuaresma hasta el viernes anterior al Domingo de Pasión, tanto en domingo como días feriales.
Texto original
Modificaciones de Urbano VIII en 1632
Audi, benigne Conditor,
Nostras preces cum fletibus
In hoc sacro jejunio
Fusas quadragenario.

Scrutator alme cordium,
Infirma tu scis virium;
Ad te reversis exhibe
Remissionis gratiam.

Multum quidem peccavimus:
Sed parce confitentibus;
Ad nominis laudem tui
(Ad laudem tui nominis ) *
Confer medelam languidis.



Sic corpus extra conteri
Dona per abstinentiam,
Jejunet ut mens sobria
A labe prorsus criminum.
Concede nostrum conteri
corpus per abstinentiam
culpae ut relinquant pabulum
ieiuna corda criminum.
Præsta, beata Trinitas,
Concede, simplex Unitas,
Ut fructuosa sint tuis
Jejuniorum munera. Amen

* Según la versión monástica.
Comentario del Himno
Primera estrofa:
Audi, benigne Conditor,
Nostras preces cum fletibus
In hoc sacro jejunio
Fusas quadragenario.
Oye, bondadoso Creador:
nuestras súplicas con llanto
que en este sacro ayuno
derramamos en cuaresma.
La cuaresma se dirige al Dios Padre Creador y se realiza hasta aquí con tres elementos: el llanto del arrepentimiento, con las súplicas de nuestras oraciones y un riguroso ayuno. Por supuesto esto para la cuaresma neomoderna no encaja, dado que prácticamente no se ayuna y mucho menos se llora.
Segunda estrofa:
Scrutator alme cordium,
Infirma tu scis virium;
Ad te reversis exhibe
Remissionis gratiam.
Venerable examinador de corazones
que conoces las flaquezas de los fuertes
nos dirigimos para suplicarte
la gracia de la indulgencia.
La cuaresma es una súplica que solicita Gracia de indulgencia al Señor, que conoce absolutamente todo. Como decía San Buenaventura, mejor me vería yo en Dios, que en mí mismo 1.
Tercera estrofa:
Multum quidem peccavimus:
Sed parce confitentibus;
Ad nominis laudem tui
Confer medelam languidis.
Mucho en verdad pecamos,
pero al fin lo confesamos,
por tu excelso nombre,
trae la medicina para los débiles.
La tercera estrofa expone el primer paso del arrepentimiento, el cual consiste en confesar o reconocer el mal realizado. Como consecuencia de este reconocimiento se pide la curación de esta herida del alma, producida por la debilidad de la humana naturaleza.
Existe en el tercer verso una variante dentro de los textos monacales, sin modificar el significado en absoluto, tan solo ordena el hipérbaton poético del original.
Cuarta estrofa:
Dice el original:
Sic corpus extra conteri
Dona per abstinentiam,
Jejunet ut mens sobria
A labe prorsus criminum.
Así dominaremos por fuera el cuerpo
por la gracia de la abstinencia
ayunando para una mente sobria
de la total mancha de los pecados.
Por su parte la versión reformada de Urbano VIII dice:
Concede nostrum conteri
corpus per abstinentiam
culpae ut relinquant pabulum
ieiuna corda criminum.
Concede controlar nuestro
cuerpo por la abstinencia
y dejando el sustento de la culpa
los corazones ayunen el pecado.
Las reformas no comenzaron con el masón Bugnini, sino que tienen larga data. La era del así llamado “renacimiento” fue una de ellas. Tan solo baste recordar la reforma del calendario juliano, suplantado por el calendario gregoriano, que sumió el año 1582 y los años siguientes en una confusión generalizada. Todavía en la actualidad, muchos siguen usando el calendario juliano. Sucede que tanto Bugnini como Pablo VI, sabían poco o nada de reformas, y de las consecuencias que estas traen inevitablemente. Fue la ingenuidad de esos años, donde se pensaba por comodidad, que solo era cuestión de obedecer.
Como lógica consecuencia, hoy fuera de los monasterios se emplean los himnos reformados por este supuesto “renacimiento” al que no escapó la sociedad, y dentro de ella, la iglesia occidental; y como es el caso de los monjes, tenemos por oposición los himnos anteriores a esta reforma.
Como se puede ver, ambas estrofas afirman el mismo tema. El ayuno es un ejercicio para controlar el cuerpo y dar camino libre al alma. Muy bien lo enseñaba San Pablo en su carta a los Romanos (7,21-24):
Por consiguiente, tengo en mí esta ley, que, queriendo hacer el bien, es el mal el que se me apega; porque me deleito en la Ley de Dios, según el hombre interior; pero siento otra ley en mis miembros, que lucha contra la ley de mi razón y me encadena a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?.
Quinta estrofa:
Præsta, beata Trinitas,
Concede, simplex Unitas,
Ut fructuosa sint tuis
Jejuniorum munera.
Amen.
Atiende, Santa Trinidad
concédenos, simple Unidad
que te sean fructuosos
las ofrendas de los ayunos.
Amen.
La última estrofa siempre es una doxología, dirigida a la Santa Trinidad, cuya unidad no es complicada al estilo de los humanos, sino absolutamente simple. Esta es la diferencia entre el ser infinito y los seres finitos. A dicha Trinidad se ofrecen las ofrendas de los ayunos.
Si lo que se va a hacer, es el ayuno de la iglesia de Bugnini y Pablo VI, consistente en dos días, personalmente cambiaría la quinta estrofa, pues puede tomarse como una afrenta a la Trinidad. Así leemos en una traducción de texto reformado en la era Bugnini esta doxología:
Oh Trinidad Santísima concédenos
oh simplísima Unidad, otórganos
que los efectos de la penitencia
de estos días nos sean provechosos.
Como se observa, no tienen coraje para hablar de “ayunos” y lo reemplazaron por la vaga “penitencia”.
Más curiosa es esta otra traducción:
A ti, Dios, santa Trinidad suprema,
todo ser te alabe, Dios bendito,
y a quienes salvas por la cruz gloriosa
acompaña y dirige por los siglos.
Realmente, los neomodernos no tienen vergüenza.
Los monjes del Monasterio de Santa Magdalena en Barroux, quienes siguen el Rito Romano antiquor con toda su belleza, hoy destruida por los neomodernos, cantan este himno.
https://www.barroux.org/en/liturgie/listen-to-our-offices.html

El texto se toma del Antifonale Monasticum de 1934.


1 Hexaemeron, coll. 12, t. v, 385 ss.

jueves, 7 de marzo de 2019

Hi Paco!

¿Quién diría que escalaras la rosada cima gay? Un hito en toda tu furiosa carrera de prelado clericalista, puesto que clérigo fuiste, clérigo eres y clérigo pro gay por lo visto serás.
¿Qué papa se te puede comparar? Tu negra sombra de muerte los cubre a todos.
Vemos en la portada de este magazine gay, que ya los "raritos" adoran tu icono. Es que siempre al fin de tus muchos esfuerzos, se llega a la meta, y tu meta es la cima de la montaña rosa, desde cuya cumbre proclamas a las cuatro tormentas: tus nueve bienaventuranzas:
Bienaventuradas las religiones, porque todas son queridas por Dios.
Bienaventurados los rabinos, porque trabajarán mancomunados con los párrocos.
Bienaventurados los pentecostales, porque el Espíritu Santo les da todos los días una sor-presa.
Bienaventurados los ateos porque son mejores que los católicos cuentarrosarios.
Bienaventurados los inmigrantes, porque alcanzarán la Eurabia.
Bienaventurados los gay, porque son queridos por Dios.
Bienaventurados los encubridores, porque no pertenecen al demonio acusador.
Bienaventurada la iglesia del Concilio Vaticano II, porque sin duda llegará al nuevo paradigma.
Bienaventurado el montonero Angelelli porque yo lo haré llegar a la santidad.
Hi Paco! ¿Quién diría que plasmarías tus negros sueños y que acariciarías nuestras pesadillas?
Ya nadie se te puede comparar.

martes, 5 de marzo de 2019

El Gran Canon de San Andrés de Creta

San Andrés de Creta (650 – 712 ó 726), nació en Damasco, ingresó al monasterio de San Sabas, asistió al VI Concilio Ecuménico en Constantinopla, contra la herejía monofisista. Fue consagrado obispo de Gortina, en la isla de Creta, y un defensor contra la herejía de los iconoclastas. Fue un genial compositor de himnos sacros, al mismo tiempo fue un gran escritor mariano.
En sus composiciones encontramos la que presentamos aquí: El Gran Canon de Cuaresma o Kanon Pokajanen.
La obra es una meditación cuaresmal hecha en forma de oración, realizada una por cada día de cuaresma; la cual prepara el alma para el verdadero arrepentimiento y de este modo introducirse con el alma purificada por el sacramento de la penitencia en la festividad de Pascua.
En la introducción de la página 3 se hallará una explicación más detenida. Las meditaciones no son extensas y su índice se halla en la página 51.
Tomamos este texto en castellano desde slidershare 1.
La iglesia ortodoxa lo canta, y damos aquí un ejemplo tomado de Санкт-Петербургская Духовная Академия, o Academia Teológica de San Petersburgo:
Como el lector comprobará, nos hallamos ante una larga serie de versículos de carácter penitencial, a cada uno de los cuales los fieles responden: Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí.
San Andrés maneja sutilmente el lenguaje poético, sus imágenes por momentos abruman. Por este motivo repito lo de otras veces, no puede rezarse este canon a la ligera, sino lentamente, de modo meditativo.
Todas las meditaciones finalizan con una invocación a María Santísima, seguida de una doxología final.

1 https://es.slideshare.net/rezmo/canon-de-san-andres-de-creta-16748148

lunes, 4 de marzo de 2019

Los dos Miércoles de Ceniza

Sobre un concepto de Cuaresma, surgió otro concepto, al principio imperceptible, pero que está arraigado en la Teología Moderna, es decir, en la Teología de la Miseria.
Afirma Mario Righetti en su Historia de la Liturgia:
En el uso litúrgico tanto de la Iglesia latina como de la Iglesia griega, se suele anteponer a la Cuaresma un período de tres semanas, las cuales llevan el nombre en orden de tiempo de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima. Este apelativo, que se remonta probablemente a la época misma de su institución, puede parecer extraño si se piensa que no indica, como parece, setenta, sesenta, cincuenta días, sino, respectivamente, la novena, la octava y la séptima semanas antes de Pascua. 1
ROTURA CON LA TRADICIÓN. – Para los que se han educado en los últimos cincuenta años, podrá resultarles un lenguaje extraño, pero finalizado el Vaticano II, se rompió deliberadamente con esta tradición que estaba en vigor, tanto en oriente como en occidente. Mientras el Vaticano II hablaba de la unidad de oriente con occidente, en algunos hechos, sucedía todo lo contrario, sobretodo cuando se trataba de anestesiar las incomodidades y simplificar las costumbres.
UN CONCEPTO DE CUARESMA. – Pero esto no es todo, analicemos como en 1960 se iniciaba el primer día de cuaresma en occidente, esto es en el Miércoles de Ceniza. El sacerdote imponía las cenizas a los fieles diciendo la siguiente fórmula:
Recuerda, hombre, que del polvo vienes y al polvo volverás. 2
Sin embargo, con el Novus Ordo, se agregó esta otra, y como se hace en algunos casos, a elegir o a mezclarlas, según el capricho del que lo hace:
Conviértete y cree en el Evangelio. 3
SU ANÁLISIS. – Notemos sus diferencias, que no son solo accidentales. La primera es explicada por el Catecismo de San Pío X en su Número 40, de este modo:
La Iglesia, al principio de la Cuaresma, acostumbra poner la sagrada Ceniza para recordarnos que somos compuestos de polvo y a polvo hemos de reducirnos con la muerte, y así nos humillemos y hagamos penitencia de nuestros pecados, mientras tenemos tiempo.
Y en el número 41, explicitaba lo dicho, para que no existan dudas al respecto:
Hemos de recibir la sagrada Ceniza con un corazón contrito y humillado, y con la santa resolución de pasar la Cuaresma en obras de penitencia.
Más claro imposible. Se busca un llamado de atención, una meditación en el hombre, hecho de la arcilla de Adán, cuyos días por este mundo están contados. Este recuerdo debe producir un doble efecto: humillación por un lado, pues el hombre tiende a exaltarse y creerse que sus días en este mundo se extienden sin que llegue su final y el carpe diem por el otro.
EL CARPE DIEM CUARESMAL. – Esta humillación de la Ceniza nos lleva al carpe diem: Hombre, aprovecha el día. Y este aprovechar el tiempo nos lleva a la penitencia en esta cuaresma.
Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenle mientras está cerca. 4
Es lo que se leía en la breve lectura de la hora de Prima, la cual tuvo la desgracia de ser suprimida nada menos que por un concilio. ¿Motivos? No dieron ninguno. Y así lo leemos todos los días en la resucitada hora de Prima; y digo resucitada, pues lo que se suprime sin motivo, renace con motivo.
Este “mientras”, es el carpe diem cuaresmal. El mismo que proponía San Pablo:
El tiempo es corto. 5 Por consiguiente, mientras hay tiempo, hagamos bien a todos, pero especialmente a los hermanos en la fe. 6 Así pues... no sean necios, sino sabios; aprovechando (ἐξαγοραζόμενοι) el tiempo, porque los días son malos. 7
Esta fórmula se une a las lecturas que se hacen en Maitines. La Septuagésima se iniciaba desde muy antiguamente con la lectura de los primeros capítulos del Génesis y este miércoles de cenizas se sumergía en la aplicación de dichas lecturas.
EL OTRO CONCEPTO DE CUARESMA. – Sobre este concepto de cuaresma, nacerá lentamente otro novedoso criterio, que contrastado con el primero, se podría afirmar que la cuaresma ha mutado considerablemente. Este nuevo criterio lo tenemos plasmado en la segunda fórmula. Así hallamos lo de siempre en esta novedosísima era de la modernidad, lo que podríamos llamar: el rito mutante occidental.
La gestación de este nuevo concepto, posee su hipóstasis en otra teología que la engendra, en la nueva teología, la Teología de la Miseria. Veamos lo que nos propone esta nueva fórmula de conviértete (pœnitemini) y cree en el Evangelio.
Primero, usa el verbo inicial en imperativo plural: Pœnitemini. El imperativo es una orden directa sobre la persona para que obedezca. Esto es algo muy propio de los años de plomo; eran años donde se daban órdenes directas sobre los católicos, para moldearlos de acuerdo a sus novedosos conceptos y caprichos. No existen imperativos en la vieja fórmula, tan solo se le pedía al cristiano que reflexionara, y para su propio bien. Dios no obliga a nadie a seguirlo, tan solo se lo pide, algo que la nueva fórmula desnaturaliza por completo.
Este verbo está en plural, pues busca originarse en los profetas que apelaban de esta forma a los hebreos en el antiguo testamento, para su conversión. Sin embargo su traducción será en singular desnaturalizando el origen.
Segundo, encontramos una traducción tramposa en un término genérico: Pœnitemini. Pœnitere en latín es arrepentirse, mientras que convertirse es convertere. Esto hace que la traducción pueda ser objetada, pues no es lo mismo hacer penitencia que convertirse, si bien son dos procesiones ligadas entre sí. Quien hace penitencia presupone una conversión ya hecha, más aún, ha adelantado dentro de ella y se ubica en otra etapa de su vida espiritual. Por ello, convertirse y hacer penitencia no son sinónimos.
Tercero, hallamos otro verbo, también en imperativo plural: credite. Se podría tomar esto como una torpeza, pues Dios a nadie obliga a creer. Esto no es el islamismo, donde si no crees te degüellan, esta es una Fe que nace de la libertad de la persona asistida por la Gracia, algo que la fórmula no refleja en absoluto. Como en el verbo anterior, su traducción será en singular.
Cuarto, como lo expresa la fórmula novedosa, creer es una consecuencia de convertirse. Error garrafal, pues todo es a la inversa: es la Fe, el hecho de creer, que engendra la conversión. Como lo afirma la carta a los Hebreos, la Fe es una hipóstasis (11,1).
Quinto, aparece el ridículo: Todo parece que hasta recibir las cenizas no nos hemos convertido, peor aún, tampoco creemos en el evangelio.
CONTRASTES. – Si oponemos los verbos de las dos fórmulas, observamos que en la primera se impone una reflexión que conduce al carpe diem, en la segunda se da una orden directa para que abrace la fe evangélica.
Mientras la primera es de neto corte católico, la fórmula neomoderna, es típicamente protestante. Un luterano o pentecostal, pueden muy bien recibir estas órdenes del miércoles de ceniza sin protestar.
En la antigua es algo concreto, en la moderna es algo genérico y vago, como diría Bergoglio, es una idea abstracta.
En la antigua se pide hacer penitencia, en la moderna se ordena abrazar una fe a lo protestante, es decir sin hacer referencia a las obras, y dentro de ellas, sin hacer penitencia.
La vieja fórmula se basa en el logos, en una consideración de la mente, de este logos procederán las procesiones de la penitencia. Algo de por sí lógico.
La nueva fórmula se basa en la acción de convertirse; y de esta acción de conversión se genera la Fe, cree, de donde procede el imperativo de aceptar la doctrina, el evangelio. ¿Por qué destaco esta formulación ilógica? Pues porque el modernismo se basa en la acción: En el principio fue la acción 8, no fue el Logos. Es decir que el hacer, forma el ser: agere, facit esse. Algo que refleja este contraste de formulaciones. Por ello vemos en nuestra miseria de la teología moderna que generó este nuevo paradigma bergogliano, como la pastoral configura la doctrina.
Veamos como ve el tema, una página neomoderna:
Una fórmula apunta a la conversión al Evangelio: «Convertíos y creed el Evangelio» (que parecería más propio que se dijera en singular, como la otra es más interpelante). Mientras que la otra alude a nuestra caducidad humana: «Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás». Ahora bien, parece que sería más educador acompañar estas palabras con dos gestos complementarios: el sacerdote impone la ceniza a cada fiel, diciendo la fórmula de la ceniza y el polvo, y a continuación el fiel pasa a otro ministro que está al lado y que le ofrece el evangelio a besar, mientras pronuncia sobre él la fórmula que habla del evangelio. No creo que complique mucho el rito, y podría resultar más expresivo de la doble dimensión de la Cuaresma. Ya se ha experimentado con éxito en algunas comunidades, tanto parroquiales como más homogéneas y reducidas. 9
LA LITURGIA COMO “THE TEACHER”. – No puede ocultar mercaba, lo que criticamos del imperativo, por ello dice que la nueva fórmula es más interpelante, y luego pasa al rito “teacher” y por tal enseñanza mezclar las cosas. Los ritos, o la liturgia no es el “teacher” de turno. La liturgia es oración, no educación y mucho menos enseñanza, algo que los modernistas confunden permanentemente. La educación se tiene que hacer antes del rito. El catolicismo no es una religión de masas como la concibe Bergoglio, ni es una religión simple y vaga a lo Islam; el catolicismo es iniciático. Si no se educa, el rito cae en el vacío.
COHERENCIA CON LA TIBIEZA. – Por supuesto, aquí se puede afirmar, que es la segunda fórmula coherente con el simbólico ayuno obligatorio de dos días orquestado para toda la cuaresma.
Si no vamos a ayunar, entonces reduciremos la penitencia, por lo tanto, conviértete. Este es el mensaje final al que nos lleva, la trampa del Novus Ordo del Gran Arquitecto Bugnini. Como me dijo una vez mi ya fallecido confesor inconscientemente imbuido de esta mentalidad:
Estamos en cuaresma, no hay que hacer nada de especial, – y me repite – nada de especial. Solamente ofrecer a Dios lo que hacemos todos los días.
A continuación, los monjes del Monasterio de Santa Magdalena en Barroux, quienes siguen el Rito Romano antiquor con toda su belleza, hoy destruida por los neomodernos, cantarán la Antífona del Magnificat correspondiente al Miércoles de Cenizas.
El texto se toma del Antifonale Monasticum de 1934, pág. 333.




1 Mario Righetti. Historia de la Liturgia. Tomo I, 4. La Cuaresma.
2 Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris.
3 Pœnitemini, et credite Evangelio. Como se puede ver, los verbos están en plural, pero se lo tradujo al singular.
4 Isaías 55,6: Quærite Dominum dum inveniri potest: invocate eum, dum prope est.
5 2 Corintios 7,29.
6 Gálatas 6,10.
7 Efesios 5,15 y 16.
8 Johann Wolfgang von Goethe. – Fausto; Gabinete de Estudio.
9https://mercaba.org/LITURGIA/Cuaresma/Ceniza/celebracion_fuera_de_la_eucarist.htm


jueves, 28 de febrero de 2019

El Vaticano perdió su autoridad moral


Nada es más preocupante, que observar una estructura eclesial sin ninguna autoridad moral.
Michael Matt, editor de The Remnant, lo lamenta en sus opiniones sobre la última cumbre del 21 de febrero.


martes, 26 de febrero de 2019

Con la cabeza gacha

Como ya dijimos, Bergoglio es peronista, y entre los peronistas existen máximas, entre ellas una es esta:
Cuando quieras que no se haga nada, forma una comisión.
Aquí se formó una cumbre, un summit. Se movió el avispero, se sacudieron con costosos viajes, se hizo un pantallazo para el marketing, se aburrieron con consideraciones que todo el mundo conoce, y este es el resultado: La nada.
La vaticanista Valentina Alazraki, corresponsal de la TV mexicana, zamarreó a los adormilados miembros del summit, con un fuerte mensaje.
La periodista, empleó en su discurso, los términos de Carl Schmitt cuando define la política, la cual, según sus conceptos, gira sobre las categorías de amigo-enemigo. Alazraki es muy consciente de que esto es una guerra, en la cual los adormilados prelados están indefinidos; peor aún, muchos han buscado la aberrante pedofilia como amiga, tal como surge de este summit, donde la homosexualidad es un tema tabú. Si así no fuese, Bergoglio tiene los días contados delante del lobby gay que lo gobierna.
Realmente vergonzosa la actitud de los silenciosos prelados educados en el Vaticano II, donde la carne no es ya nuestra enemiga, término que no figura en el novedoso catecismo actual, luego de abandonar el de Pío X.
Ante la pregunta de Alazraki: ¿De qué parte están?, en esta guerra, se muestra una clerecía indefinida, amante de todo lo que la aplauda. Aquí no hay aplausos, aquí hay vergonzosos reproches. Quedó claro que Bergoglio y sus adormilados prelados, no están en guerra, no muestran una iglesia militante sino complaciente.
Bergoglio tomó todas las precauciones, para que el summit no se le vaya de las manos y podría ser esto una señal de triunfo; pero la sensación es otra y la escribe Specola en su página del 24 de febrero:
Esto se está terminando y las cosas se complican cada vez más. Todo apunta a que hemos vivido durante decenios en la Iglesia Católica una cadena de mando que estaba corrompida y se escudaba detrás de lo más santo y sagrado para ocultar y destruir pruebas...
Más antes que después el velo caerá y veremos con total claridad el mundo corrompido que ha intentado gobernar la iglesia.
Y el 25 febrero, al ver como se encerraban cobardes, Bergoglio y sus prelados, en una misa “a puertas cerradas”, escribía:
Se nos habla de iglesia de puertas abiertas, de hospital de campaña, de la iglesia en salida, del diálogo, de tantas tonterías, y lo que estamos viendo es unos pastores acobardados que se encierran en la imagen más absurda de la ‘autorreferencialidad’ que tanto critican.
Y mientras se desarrollaban las obsoletas recetas de una cumbre de cobardes, los laicos dejaron al descubierto al maricón Zanchetta, de quien se rumorea que está oculto en Madrid, con un alto prelado amante. Mientras por su parte, en Argentina se conocían las andanzas del obispo castrense Olivera, uno de los protegidos de Bergoglio, poderoso amante de las riquezas y gran encubridor de prelados maricones, a tal punto, que se filtraron en la web espantosas fotografías (advierto que no son aptas para mujeres ni menores...), de sus protegidos maricas.
Si Dios creó el mundo de la nada, Bergoglio, el gran miembro del clericalismo, lleva sus propios clérigos del summit a la nada.