Conoce al predicador de santidad Martin Wells Knapp. un premilenialista. Allí comenzó a potenciar las "revelaciones especiales", como son los sueños y las visiones.
Como sucede en todos los líderes del revival tuvo Seymour una "revelación especial" en Jackson, Misisipi, donde recibió consejo espiritual de un clérigo de raza negra.
La niñera de los hijos de Parham, Lucy F. Farrow, lo convenció en 1906, para que se uniera a la escuela bíblica de Parham, un conspicuo miembro del KKK. Seymour bien segregado de los sajones, seguía sus clases por medio de una rendija de la puerta. Muy pocas notas tomó, pues su instrucción era casi nula. Allí presenció a Agnes Ozman, cuando los presentes creyeron que había recibido el don de lenguas, porque hablaba “chino”, metejón que le duró por tres días.
Julia Hutchins invitó a Seymour como pastor en Los Ángeles. Tan solo un mes había estado con Parham. Impaciente, hacia allí partió a predicar el Bautismo en el Espíritu Santo. Los líderes de dichas iglesias de santidad, sometieron a Seymour a un análisis teológico y no se tragaron que el bautismo en el Espíritu, traía el don de lenguas. Esto produjo un cisma. Seymour fue destituido del pastorado por estos miembros de la Asociación de Santidad del Sur de California, y por las dudas, cerraron las iglesias con candados.
A partir de este episodio, toda su actividad con Lucy Farrow y Joseph Warren, se centró en la casa de los Asberry. Eran 15 afroamericanos. Planearon un ayuno de diez días, y orarían cada noche hasta tener la misma experiencia descrita en Pentecostés.
En este ambiente, Seymour y Lucy Farrow impusieron las manos a Edward Lee quien comenzó su brillante glosolalia.
Con el tiempo, se mudaron a una antigua iglesia del grupo episcopal metodista africano en el 312 de la calle Azusa y allí se dio el gran auge del Pentecostalismo. Ya no solo era negro, sino también sajón.
Así lo describe un periódico de la época:
...vergonzosa mezcla de razas... Lloran y hacen ruidos aulladores todo el día y hasta la noche. Corren, saltan, tiemblan por todas partes, gritan a pleno pulmón, giran en círculos, caen al suelo cubierto de serrín tirando, pataleando y rodando por todo él. Algunos se desmayan y no se mueven durante horas, como si estuvieran muertos. Estas personas parecen estar locas, mentalmente trastornadas o bajo un hechizo. Afirman estar llenos de espíritu. Tienen como predicador a un negro tuerto 1, analfabeto, que se queda de rodillas la mayor parte del tiempo con la cabeza escondida entre las cajas de leche de madera. No habla mucho, pero a veces se le oye gritar "Arrepiéntete", y se supone que él debe estar al mando... Cantan repetidamente la misma canción, "The Comforter Has Come." (Historia de Azusa. Centro Internacional para la Renovación Espiritual)
Otros periódicos publicaron estas observaciones :
Fanatismo religioso crea un ambiente desenfrenado.
Los santos pateadores organizan orgías desenfrenadas.
Reuniones nocturnas en la iglesia de la calle Azusa: negros y blancos se entregan a extraños arrebatos de fervor.
Blancos y negros se mezclan en un frenesí religioso.
Esposas dicen que dejaron a sus maridos para seguir a un predicador.
Escenas repugnantes en la iglesia de la calle Azusa.
Chicas enloquecidas en brazos de hombres negros.
El regreso de Dionisos, llamado Baco por los romanos
Los pentecostales habían recuperado algo perdido y que el cristianismo había enterrado. No es la experiencia de Pentecostés, sino el frenesí dionisíaco, al que la prensa lo describe a la perfección.
Regresábamos al culto del dios Dionisos que fue prohibido en la Roma pagana en el año 186 a. C., por el Senatus Consultum, en De Bacchanalibus, por los desmanes que hacían las mujeres poseídas por el dios, incluso castigando con la muerte a los líderes que lo impulsaban.
Regresábamos a las viejas religiones de misterios. Es la paradoja de la Reforma, más quiere alejarse del paganismo, más se adentra de lleno en él.
Parham enterado del asunto, concurrió para presenciar todo con sus propios ojos y salió horrorizado. ¿De qué podía extrañarse? Era el fruto de sus enseñanzas, el regreso con bombos y platillos hacia el dios Dionisos, al que los pentecostales confundirán con el Espíritu Santo. Por tal motivo, Parham denunció el avivamiento de Azusa como falso, fanático y anárquico.
El matrimonio de Seymour con Jennie Evans Moore el 13 de mayo de 1908 no le sentó bien a su secretaria, Clara Lum, quien llevaba el periódico del movimiento y se unió a Crawford en Portland, quien ya estaba en cisma con Azusa. Ella siguió publicando el periódico The Apostolic excluyendo a Seymour. Sin su publicidad, el revival de Azusa se redujo a una pequeña iglesia local de afroamericanos y Seymour continuó como su pastor hasta su muerte.
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Como ya lo expuse en otras entradas, no existe un terreno místico que sea neutral. O lo ocupa Dios o lo ocupa Lucifer. O lo ocupa el Espíritu Santo, o lo ocupa Dionisos.
Estamos en el Tercer Revival, y los miembros del KKK, eran totalmente ignorantes de las viejas religiones de misterios paganas.
Estamos en el Tercer Revival, y la Reforma Luterana se forzaba por reproducir con denuedo, el viejo Pentecostés.
¡Joaquín de Fiore lo había profetizado ya en el siglo XII ! El Espíritu Santo con su influencia, señalaría la época de un Tercer Testamento.
Ni Parham, ni Seymour, ni el hereje Bergoglio quien se unió a los pentecostales, ni la mayoría actual de los millones de protestantes atados a esta secta, saben algo de su figura, como corresponde a la supina ignorancia reformista.
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1 Seymour había perdido la visión de un ojo, luego de contraer viruela.
