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lunes, 22 de septiembre de 2025

Cuando los luteranos critican la Reforma

 

Entre 1899 y 1900 Adolf von Harnack, teólogo y profesor que participó en la política cultural como organizador académico en Prusia, realiza una serie de conferencias sobre la visión del luteranismo. Las mismas se publicaron en “La Esencia del Cristianismo”. Como era de suponer, sus ideas fueron acremente criticadas. El protestantismo es la imagen viva de la Torre de Babel, y que muchos manifiesten discrepancia es lo más natural.

En 1905, publica otro libro, llamado “La Esencia del Judaísmo”. No escapó a la crítica judía emprendida por el rabino Leo Baeck, quien hace otro tanto contestando las ideas de Harnack, obra que puede leerse con paciencia en la Enciclopedia Mercabá. Aclaro que si el nombre de la enciclopedia es hebreo, la enciclopedia pasa por católica. ¿Cosas del “espíritu” del Concilio?

En su última conferencia, la XIV, Harnack brinda un hermoso panorama de la reforma y si es de la reforma, es de la protesta.

Los católicos se acostumbraron a las críticas que sus intelectuales hicieron del protestantismo. Algo coherente y normal. Por mi parte mostraré las críticas que los mismos luteranos hacen de su luteranismo. También esto es normal y coherente, siendo el protestantismo la imagen viva e histórica de la mismísima Torre de Babel, donde cada “pastor” tiene su lenguaje propio.

En esta paráfrasis exponemos una selección del contenido de la Conferencia XIV, a modo de reportaje. Sus respuestas se pueden cotejar en Esencia del Cristianismo. Versión española de J. Miró Folguera, Barcelona, 1904.

***

¿Es el luteranismo un cristianismo propio de la Deutschland?

Con frecuencia se ha formulado la pregunta de si la Reforma debe ser tenida como una empresa germánica, …

Desde el punto y hora en que intentaron los alemanes poner de acuerdo la religión tradicional con la idiosincrasia de su nación, esto es, desde el siglo xiii, iniciaron de hecho la preparación de la Reforma, Y si con razón apellidamos Griego el Cristianismo oriental, y Romano el Cristianismo occidental de la Edad Media, parécenos que es adecuado al Cristianismo reformado el apellido de Germánico.

Pero acontece que Calvino no era germano sino helvético...

La excepción de Calvino es insignificante; ya que fue Calvino discípulo de Lutero y su doctrina produjo los efectos más vivaces y duraderos, no en los pueblos latinos, sino en Inglaterra, en Escocia y en los Países Bajos. Los alemanes, por medio de la Reforma, señalaron un periodo nuevo en la historia general de la Iglesia, lo cual no puede decirse de los eslavos.

¿Cuándo piensa usted que comenzaron los alemanes a construir su cristianismo propio?

Desde el punto y hora en que intentaron los alemanes poner de acuerdo la religión tradicional con la idiosincrasia de su nación, esto es, desde el siglo XIII, iniciaron de hecho la preparación de la Reforma, y si con razón apellidamos Griego el Cristianismo oriental, y Romano el Cristianismo occidental de la Edad Media, parécenos que es adecuado al Cristianismo reformado el apellido de Germánico.

¿Entonces iniciaron este movimiento en el siglo XIII o mucho antes?

Gracias a la revisión luterana, la Reforma retrocedía, no ya más allá del siglo IX, o más allá del siglo IV o el siglo II, sino hasta volver a los orígenes de la religión.

¿No acarreó la Reforma nefastas consecuencias?

No faltan, sin embargo, las sombras en la empresa refulgente de la Reforma.

¿Cuál fue el costo de la Reforma?

Conviene tener presente, ante todo, que la Reforma, en su conquista no más que parcial de Europa, deshizo la unidad de la civilización en el Occidente.

¿Dónde encuentra el daño más grave?

El más grave daño provino de la necesidad de establecer las nuevas Iglesias como Iglesias de Estado.

¿Por qué lo llama una necesidad?

Ciertamente una Iglesia como la Católica, que es ya un Estado de por sí, hace mucho más daño y no autoriza a sus fieles para que la opongan triunfalmente las Iglesias de Estado protestantes. De todos modos, es manifiesto el perjuicio causado por estas Iglesias, causantes de graves extravíos. Conviene advertir que no se organizaron tales Iglesias a consecuencia de la rebelión protestante contra la autoridad eclesiástica, sino que venían preparándose ya durante el siglo XV; para atenuar luego en las comunidades evangélicas el sentimiento de la responsabilidad y de la acción espontánea y sugerir el recelo, bastante justificado, de que iba la Iglesia a ser institución del Estado, y dirigir su gobernación.

¿Se debe entonces romper con el Estado?

No hay que pensar en la ruptura violenta y súbita de todo lazo de unión con el Estado, porque también le deben las Iglesias algún favor; débese fomentar la evolución ya iniciada. En tal sentido, la multiplicidad de las Iglesias es un bien, ya que sirve admirablemente para recordar la arbitrariedad de todas esas formas.

Hablemos del tema de las “buenas obras” que según la teología luterana, no garantizan la salvación. ¿No acarreó libertinaje en su conducta?

No dejaba de gustar al vulgo la predicación de que las buenas obras son innecesarias y aun arriesgadas para el alma… lo cierto es que desde un principio dio mucho que hablar la moral relajada de las Iglesias reformadas en Alemania, y su poca seriedad en la obra de santificación. Aquella amonestación de: «Si me amáis, observad mis mandamientos», fue desoída y olvidada, contra toda razón. Al Pietismo corresponde el mérito de haber devuelto a esta máxima su capital importancia. Hasta entonces, la doctrina católica de la justificación por las obras era negada, haciéndose caer la balanza de la vida en sentido contrario.

¿Qué sucedió con el celibato eclesiástico?

La Reforma abolió, como debía, el monaquismo. Muy razonadamente afirmó la temeridad de obligarse con votos perpetuos, y declaró que cualquier ocupación mundana a que se dedique en conciencia un hombre, es igual ante Dios, ó quizás superior, al monaquismo. De lo cual derivó, por cierto, una consecuencia que no había previsto Lutero, ni estaba en su ánimo: desapareció el monaquisino hasta en la forma tolerable, ó mejor necesaria para la vida evangélica.

¿Cómo encararon el ascetismo monacal?

La negación del ascetismo, en el cual los alemanes, a diferencia de otros pueblos, no vieron jamás el supremo ideal, y la protesta contra la religión como autoridad externa, se explican como efectos a la par del Evangelio de Pablo y del genio germánico.

¿Además del costo de la Reforma, qué otras consecuencias negativas acarreó?

No sólo fueron sumamente costosas las conquistas de la Reforma, sino que además se encontró con que no podía prever el alcance de sus promesas, ni guiarlas en línea recta a la consecución de sus fines. … es evidente que la Reforma dejó las cosas a medio hacer,...

¿Cómo es eso?

Pasado el año 1529 se tuvo que acudir con las mayores prisas a la constitución de las Iglesias evangélicas nacionales; ; y se tuvo que llevar a feliz término aquella obra, dejando muchos otros elementos en el mayor desconcierto.

¿Podría explicarnos a los católicos esto?

Añádase a ello la desconfianza para con los que ahora llamaríamos radicales, los excesivos, que indujo a batir duramente ciertas tendencias que valían la pena de ser apoyadas, con verdadera utilidad, durante algún tiempo. Lutero rechazó en absoluto el concurso de semejantes tendencias, y aun llegó a desconfiar de su propia opinión cuando coincidía con la de los «excesivos»; error cuyas amargas consecuencias experimentaron las Iglesias evangélicas durante la segunda mitad del siglo XVIII.

¿No pudo prever esto Lutero?

Lutero, nos atrevemos a decir que aquel hombre genial poseía una fe tan robusta como la de Pablo, gracias a la cual cobró tan maravilloso poderío sobre las almas; pero en cuanto a inteligencia y cultura, no estaba al nivel de su época. … Lutero en su tiempo estaba obligado a ser más que Reformador, Caudillo y Maestro;… no poseía con seguridad la suma de conocimientos que en su época eran del dominio común.

¿Entonces?

Su máxima única consistía en volver a los orígenes, en restaurar el Evangelio, fin que él consiguió en cuanto lo permitía el alcance de la intuición y la experiencia interna; … Pero quedaron para él numerosos problemas no ya por resolver, sino completamente ignorados.

¿Significa que la Reforma fue un hecho deficiente?

Así no tendrá nada de particular que aparezca deficiente la Reforma, en concepto de doctrina y teoría histórica, y que encontremos confusas sus ideas donde no discernía problema alguno.

¿Qué pasó con su doctrina?

Como sistema doctrinal estaba incapacitada para dar otra cosa que promesas, dejando al porvenir que sentara consecuencias. … Lo que sucedió es, que ocupada la Reforma en la apresurada organización de Iglesias nacionales robustas, corría el riesgo de perder sus aptitudes para progresar.

¿Cuáles fueron los extravíos de la Reforma?

En primer lugar, Lutero no aceptaba más que el Evangelio. … Pero aceptó, como si estuvieran comprendidos en el Evangelio, los dogmas de la Trinidad y de las dos naturalezas de Cristo—dogmas que no podía acrisolar en la crítica histórica,— y aun escogió dogmas nuevos. En una palabra: no supo distinguir el dogma del Evangelio, en lo cual se mostró muy por debajo de Pablo.

¿Y esto es malo?

No se iba por tal camino a suprimir el intelectualismo. En efecto, se formó ex novo una doctrina escolástica, presentada como indispensable para salvarse; y volvieron los cristianos a separarse en dos clases: los que entendían la doctrina, y los que para entenderla tenían que acudir a la inteligencia de los otros, y estaban condenados a permanecer en la condición de pupilos.

¿Cuál fue su segundo extravío?

En segundo lugar, «la palabra de Dios»

...distinguió perfectamente el Evangelio de la Ley, el Antiguo del Nuevo Testamento; excluyendo cuanto fuera extraño a la substancia de la Sagrada Escritura, que es la claridad que de ella emana, la energía que exhala y se enseñorea de las almas. No llegó, sin embargo, a las postreras consecuencias; y en varios casos, en que suponía valor decisivo a la letra, impuso en forma perentoria la obediencia «á lo que está escrito»; olvidando que él mismo había afirmado respecto de Lugares de la Sagrada Escritura que no deben las conciencias ser esclavas de «lo que está escrito.»

¿Y su tercer desvarío?

En tercer lugar, la gracia es remisión de los pecados, y por consiguiente la certidumbre del Dios misericordioso, de la vida y de la salvación. Cien veces lo aseveró Lutero, añadiendo que la eficacia está por entero en la palabra. … Y sin embargo el mismo que proclamaba esta doctrina, puramente de unión personal, se dejaba llevar a lamentables discusiones acerca de los medios de la gracia, la cena eucarística y el bautismo de los recién nacidos; discusiones en que se arriesgaba a confundir su elevado concepto de la gracia con el concepto católico, a perder de vista su idea fundamental referente a la gracia como cosa puramente religiosa, lo mismo que a la palabra y a la fe, ante las cuales es indiferente todo lo demás. Con semejante conducta, Latero legó a la Iglesia de que era fundador, una herencia funesta.

¿En qué consistió el cuarto desvarío?

En cuarto lugar, las Iglesias que en corto tiempo se erigieron en contra de la Iglesia Romana, pregonaron razonablemente, y casi como obligada reacción contra el despotismo católico, su propia verdad y legitimidad en la restauración del Evangelio.

¿Qué sucedió entonces?

Pero resultó prontamente que aquellas Iglesias fueron identificando el Evangelio con su propia doctrina y se fue insinuando en ellas la persuasión de que venían a ser la verdadera Iglesia.

¿Dónde está la verdadera Iglesia?

El mismo Lutero, sin dejar de tener presente que la Iglesia verdadera está en la santa comunión de los fieles, no llegó a formarse concepto definido de las relaciones existentes entre esta verdadera Iglesia y la Iglesia recién constituida por su esfuerzo; de ahí que en el transcurso del tiempo echara raíces en los ánimos el malhadado equívoco: «Somos la verdadera Iglesia, porque poseemos la verdadera doctrina

¿Significa que la teoría los dividió?

No solamente en teoría, sino también en la práctica, formóse al igual que en el catolicismo una doble Cristiandad, mal que ha resistido a los empeños del pietismo y perdura todavía. El pastor y el teólogo deben encarnar toda la doctrina, deben ser ortodoxos; a los laicos les basta con poseer los puntos cardinales y con no atentar a la ortodoxia.

¿Qué pasará si se sigue por este camino?

Pero, de seguir esta vía, acrecentando y robusteciendo las demás causas de confusión, sobreviene el peligro de reducir el Protestantismo a una mezquina sofisticación del Catolicismo. Y digo mezquina sofisticación, porque le faltarán siempre los dos pilares del Catolicismo: el Papa y el clero regular.

¿Qué tan importante es el Papa?

La autoridad sin condiciones que el Papa ejerce sobre los católicos no puede substituirse ni por la letra de la Biblia, ni por el credo contenido en el símbolo protestante. En cuanto al clero regular, ó monaquismo, es una institución a la cual el Protestantismo está imposibilitado de volver. Conserva la Reforma sus Iglesias nacionales y sus eclesiásticos casados; mas si se propone emular al Catolicismo, saldrá siempre perdiendo en la comparación.

¿Qué peligros enfrenta el Protestantismo frente al Catolicismo?

La catolización de las Iglesias evangélicas—y no entiendo decir con ello que vuelvan al Papa, sino que se conviertan en Iglesias basadas en la ley, en el dogma y en el ceremonial,—constituye un peligro inminente, porque le preparan este camino tres grandes fuerzas de consuno.

¿Cuál sería la primera?

La primera es la indiferencia de la muchedumbre, que impele a la religión en demanda de autoridad y del apoyo de la tradición, de la jerarquía eclesiástica y del ceremonial. … El indiferente en materia religiosa encuentra un medio de conciliar la observancia del culto externo, con los cargos, el desdén y la befa de cualquier manifestación viviente de la religión; no entiende nada absolutamente del Cristianismo evangélico, y por instinto lo rebaja, para ensalzar en cambio el Catolicismo.

¿Y la segunda?

En segundo lugar, débese tener en cuenta lo que hemos llamado religión natural, aquellos que viven de temor y de esperanza, que en la religión buscan principalmente una autoridad, y se complacen en librarse de toda responsabilidad personal, concertando casi un a modo de contrato de seguros sobre la otra vida; aquellos que tienen la religión por un accesorio en la vida terrenal, conveniente en las ocasiones solemnes ó en los momentos tristes; que en ella no ven más que una forma estética, ó un medicamento heroico para los males de la vida, en espera del gran remedio que es el tiempo; todos esos, inconscientemente, empujan a la religión hacia el Catolicismo.

¿Qué tan malo es esto?

Quieren todos ellos algo estable en la religión, y aun le piden auxilios y estímulos; el Cristianismo evangélico no les conviene, y de conformarse a cuanto ellos desean, se convertiría a no tardar en Cristianismo católico.

¿En tercer lugar?

La tercera fuerza,—á disgusto lo digo, pero no es posible ocultarlo,—reside en el Estado. … Pero precisamente por esta preferencia el Estado ejerce sobre las Iglesias una presión en el sentido indicado, protege cuanto estable le ofrecen, y procura defenderlas contra cualquier movimiento interno capaz de poner a discusión su unidad y su «utilidad pública». Por este procedimiento ha llegado el Estado a servirse de la religión, intentando hacerse con ella una especie de policía eficaz para mantener el orden público. Excusable es el plan del Estado, que busca instrumentos de dominación donde le parece que ha de encontrarlos; pero no lo es la Iglesia, si se presta a convertirse en útil instrumento de gobierno, pues además de quebrantar su dignidad y su finalidad, se encamina por ahí a ser no más qúe institución externa, de las que subyugan el espíritu bajo el orden, la substancia bajo la forma, la virtud bajo la obediencia.

¿En consecuencia?

Hay, pues, que defender a todo trance contra las asechanzas de estas tres fuerzas, la dignidad y la libertad del Cristianismo evangélico. … ¿quién podrá responder de que estas Iglesias protestantes, hijas de «la libertad del cristiano», no se hayan de convertir también en católicas?

Concretamente, ¿cuál es la esencia del cristianismo?

Con razón decíamos que el Evangelio es el conocimiento y Ia confesión, de Dios Padre, la certidumbre de la salvación, la alegría y la humildad que de Dios proviene, el amor activo del prójimo; que para esta religión es condición esencial la de no desunir jamás la persona y la obra del fundador, y la revelación que de él nos queda; pues la historia demuestra que jamás el Evangelio ha perdido su vigor, que vive y se declara sin cesar.




viernes, 24 de julio de 2015

Acta Incaica del Martirio de San Justino y Compañeros

Concelebrando al dios Inti
Luego de los brillantes ejemplos de inculturación impía ofrecidos por el Cardenal Ravasi y los obispos chilenos, con su participación activa en cultos paganos, dedico a todos los inculturadores, esta paráfrasis de las Actas del Martirio de San Justino y sus Compañeros.
Para los romanos, todo acto administrativo, debía certificarse por escrito, de allí que se conserven muchas Actas de los Santos Mártires.
Se hace necesario decir, que toda paráfrasis es en parte ficción y en parte realidad, y evita tener que hacer comentarios al respecto. Como dicen por ahí que somos arqueologistas, conservé la ortografía castellana de época del texto base, aquí les dejo un motivo para que sus mentiras sean menores; pero al mismo tiempo, me sumerjo en el surrealismo, para que no digan que ignoro el modernismo y solo vivo del pasado.

Su original puede leerse o bajarse desde este enlace, páginas 58 –63.
***
Como dice Kasper, la novedosa Iglesia ya no es santa de acuerdo a la enseñanza de la Tradición, por ende, debe pedir perdón todos los días, porque no sabe interpretar los signos de los tiempos.
Las hordas españolas en su empuje evangelizador, no respetaron la inculturación propiciada por el Espíritu del Vaticano II, y cometieron el crimen de convertir los incas a la cristiandad, aquí va este mal ejemplo que encontré entre ciertos textos españoles:
Justino, y los que estaban con él, fueron arrestados, y conducidos a Cuzco, en donde se les hizo comparecer en el Tribunal de Koka, Curaca 1 de la Ciudad. Dirigiéndose este Magistrado á Justino, le dixo:
– ¿No quieres tú obedecer á los dioses Incas, y al Sapainca 2?
Justino le respondió:
– Qualquiera que obedeciere á Jesu-Christo nuestro Salvador, no podrá ser jamás condenado.
– ¿Qué ciencia, ó qué arte profesas? – continuó el Curaca.
– Hasta aquí, – respondió Justino, – he trabajado en adquirir todos los conocimientos naturales, y humanos y no hay género de erudicion alguna en que mi curiosidad no me haya hecho hacer algun progreso; pero en fin, ya me he fixado en la ciencia de los Christianos, aunque no sea del gusto de los que no le tienen sino por error.
– ¿Pues qué, miserable, – volvió á preguntar Koka , – esa ciencia aculturada te puede agradar?
– Sí , sin duda , – dixo Justino – porque me hace andar con los Christianos en el camino de la verdad, y porque contiene una doctrina recta, y pura.
– ¿Qué doctrina es esa?
– La que siguen los Christianos, que consiste en creer que no hay mas que un Dios, que ha criado todas las cosas que se ven, y todas aquellas que no estan sujetas á los sentidos: en reconocer á un Señor solo, que es Jesu-Christo Hijo único de Dios, predicho en otro tiempo, y anunciado á los hombres por los Profetas, que ha de venir á juzgar á todo el Género Humano. El es el que es el Autor, de la salvacion, el que ha venido á publicarla en el mundo. Gusta de ser el Maestro de los que quieren aprender de él las verdades que enseña. Pero yo, que soy un hombre sin inteligencia, confieso que tengo muy pocas luces para poder hablar de su divinidad de un modo que sea digno de ella: no toca sino á los Profetas el penetrar en este abismo de grandeza y ellos son quienes por inspiracion de Dios han predicho la venida de aquel que yo acabo de llamar su Hijo, y la anunciaron muchos siglos antes que apareciese sobre la tierra.
Preguntóle el Curaca dónde se juntaban los Christianos. Justino le respondió, que era libre á cada uno el hallarse en qualquiera parte que pudiese.
– ¿Pensais acaso, – continuó él, – que tenemos nosotros algun lugar determinado en donde ordinariamente tenemos nuestras asambleas? No por cierto. Sabed que el Dios de los Christianos no está limitado á un lugar: es inmenso, como tambien invisible, y llena el cielo, y la tierra de este modo es adorado en todo lugar, y cada fiel le puede rendir omenage en donde quiera que se halle.
– ¿Luego tú eres Christiano integrista? – le dixo el Curaca Koka.
– Sí soy un Christiano íntegro, – respondió Justino.
Entonces, volviéndose el Curaca hacia Cariton, le dixo:
– ¿Y tú eres tambien Christiano?
Respondióle este:
– Sí lo soy por la gracia de Dios.
Hizo el Curaca acercar á una muger llamada Caritaina, y la preguntó si era Christiana fundamentalista; y ella dixo, que era Christiana por la misericordia del Señor.
Preguntó el Curaca á Evelpisto sobre su Religion, y de qué condicion era. Evelpisto respondió:
– Yo soy pina 3 del Sapainca; pero soy Christiano, y liberto de Jesu-Christo; y por un efecto de su bondad, tengo la misma esperanza que tienen estos que veis, y vivo como ellos en la misma espectacion.
Dirigióse despues el Curaca á Hierax, y le preguntó si era Christiano integrista.
– Ciertamente, – respondió Hierax, – soy un Christiano íntegro, y adoro al mismo Dios que los otros adoran.
– ¿Es ese Justino, – dixo el Curaca, – quien te ha hecho Christiano integrista?
– Por lo que á mí toca, – respondió Hierax, – yo he sido Christiano, y lo seré.
Uno llamado Peon, que estaba presente, dixo en alta voz:
– Yo tambien soy Christiano íntegro y con fundamentos.
– ¿Y quién te ha instruido como fundamentalista? – replicó el Curaca.
– Mis padres, – respondió Peon.
Evelpisto añadió:
– Yo oía con placer las instrucciones de Justino, pero tambien he aprendido de mis padres á ser Christiano con fundamentos, o sea fundamentalista.
Dixole el Curaca:
– ¿Dónde estan tus padres?
– Estan en Machu Picchu, – respondió Evelpisto.
Hizo el Curaca la misma pregunta á Hierax, que le respondió de esta manera:
– Nuestro verdadero padre es Jesu-Christo, y la Fé es nuestra verdadera madre: por ella es por quien nosotros creemos en él. Por lo que toca á los padres que yo he tenido sobre la tierra, digo que ya se han muerto. En quanto á lo demás, yo he sido sacado de la Atacama, y desde allí me han trahido aquí.
Preguntó el Curaca á Liberiano, qué decía él, y si era tambien Christiano integrista, é impío para con la Pacha Mama y el dios Inti. Liberiano respondió que era Christiano íntegro, y que adoraba al verdadero Dios.
– ¿Acaso no conoces, – preguntó Koka, – que el Cardenal Ravasi se ha inculturado y ofrecido incienso a la Pacha Mama, y que los obispos chilenos onraron al dios Inti?
– Yo solo conozco que adoro un solo Dios.
Volviendo otra vez el Curaca á Justino, le dixo:
– ¿Escuchas tú, que te haces el orador, y que te precias de eloqüencia, y de doctrina: tú que crees poseer la verdadera sabiduría; quando yo te hubiere hecho desgarrar á azotes desde la cabeza hasta los pies, piensas tú subir al cielo en este estado?
– Yo espero, – respondió Justino, – que si sufro por Jesu-Christo el suplicio con que me amenazais, recibiré de él lo que ya han recibido los que han guardado sus preceptos; porque sé que la gracia de Dios está reservada hasta el fin del mundo para todos aquellos que hubieren vivido de este modo.
– ¿Luego tú te imaginas, – le dixo el Curaca, – que te aguarda una gran recompensa en el cielo?
– No lo imagino, lo sé; y estoy tan convencido de ello, que no tengo la menor duda.
Díxole el Curaca Koka:
– Dexemos todo eso, y vamos al grano, y á lo que es mas urgente: juntaos todos, y animados de un mismo espíritu inculturado, y junto a los obispos chilenos y el cardenal Ravasi, preparaos para sacrificar á la Pacha Mama y al dios Inti.
Tomando Justino la palabra por todos, dixo:
– Todo hombre que se precie de ser cuerdo, jamás abandonará la verdadera piedad, por seguir la impiedad, y el error.
– El Curaca le dixo:
– Debéis inculturaros, y si no obedeceis á nuestra orden, podeis esperar el ser tratados sin alguna misericordia.
Respondió Justino:
– Nada deseamos con mayor ardor, que padecer por nuestro Señor Jesu-Christo, y de llegar á verlo por medio de los tormentos. Este es quien nos dará la recompensa en su recto tribunal, donde todos los hombres han de comparecer para ser juzgados.
Dixeron todos lo mismo, y añadieron:
– Haced lo que quisiéreis: nosotros somos Christianos, no aceptamos la inculturacion impia y no sacrificamos á vuestros Idolos.
Oído esto por el Curaca Koka, pronunció esta sentencia:
– Mando que los que no han querido sacrificar á los dioses, participar de los ritos de la Pacha Mama, honrar los dioses de los incas, ni obedecer á los obispos chilenos, ni seguir el ejemplo del Cardenal Ravasi, como lo da a entender el Espíritu surgido del Concilio Vaticano II, sean azotados con varas, y conducidos al lugar del suplicio para perder allí la Vida degollados.
"Arrojando incienso" al dios Inti
Fueron, pues, llevados estos santos Mártires al lugar donde se ajusticiaban los delinqüentes; y allí entre las alabanzas, las acciones de gracias, y las bendiciones que daban á Dios, fueron primero azotados, y despues se les cortó la cabeza, confesando á su Salvador hasta el último suspiro. Después de su muerte, levantaron algunos Fieles secretamente sus cuerpos, para no ser acusados por los modernistas, y los enterraron en lugar decente.


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1 Jefe de la ciudad.
2 Emperador inca.
3 Esclavo inca.

viernes, 5 de junio de 2015

San Agustín y el Ecumenismo

San Agustín por Philippe de Champaigne (1602-1674)
  El ecumenismo es una moda, muy en boga en la actualidad. ¿Tiene esta tendencia una raíz en los Santos Padres, o es una novedad propia de esta torpe modernidad? ¿Forma parte de la Tradición o es una innovación que le fue impuesta desde afuera? Hagamos tan solo una paráfrasis del Tratado 45 1 de San Agustín (354-430), sobre este pasaje del Evangelio de San Juan (10,1-16):
En verdad, en verdad les digo que quien no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otro lado, es ladrón y salteador.
***
Dijeron los judíos que no eran ciegos, y hubiesen podido ver, si fuesen ovejas de Cristo. ¿Por qué se apropiaban la luz, que habían robado, y se valían de ella para oponerse al Día?
Por su vana soberbia e incurable jactancia añadió el Señor Jesús estas palabras, que son para nosotros, si las consideramos, un aviso saludable.
LOS HOMBRES BUENOS. – Hay muchos que, por la vida ordinaria que llevan, son tenidos por buenos, tanto hombres como mujeres; por inocentes y observantes de los preceptos de la Ley; que guardan el honor debido a sus padres, que no cometen deshonestidades, ni homicidios, ni hurtos, ni levantan falsos testimonios contra nadie, y, que, observando todo cuanto manda la Ley, no son cristianos, y frecuentemente, como estos, se jactan de no ser ciegos. Pero, como realizan todas estas cosas sin conocer su finalidad, las hacen sin provecho; por eso en esta lectura de hoy propone el Señor la parábola de su rebaño y de la puerta, por donde se ha de entrar en el redil. Dicen, pues, los hombres de este mundo:
– Hemos vivido bien.
Si no entran por la puerta, ¿de qué les sirve ese vivir bien del cual se jactan? El provecho que cada cual debe sacar de vivir bien, es conseguir vivir siempre; porque quien no consigue vivir para siempre, ¿de qué le sirve vivir bien? Pues, en realidad no puede decirse que viven bien, quienes por su ceguera desconocen o por su soberbia desprecian, la finalidad del bien vivir. Nadie puede abrigar la esperanza verdadera y cierta de vivir eternamente, si no conoce a la Vida que es Cristo, y por la puerta entra en el redil.
Con frecuencia se ve a tales personas inculcar y considerar que solo basta con vivir bien, sin hacerse cristianos ni entrando en el catolicismo. Estas intentan subir por otro lado, robar y matar, y no, como el buen Pastor, guardarlas y salvarlas.
FILÓSOFOS LADRONES. – Existieron ciertos filósofos que con sutileza disertaron acerca de las virtudes y de los vicios, dividiendo, definiendo, sacando conclusiones de ingeniosísimos raciocinios, llenando libros, pregonando a grandes voces su sabiduría y llegando a la osadía de decir a los hombres: Sígannos, afíliense a nuestra ideología si quieren vivir felices. Muchos escritores redactaron libros de auto ayuda para aprender a vivir bien, para ser felices, para hacer 'milagros'. Pero no entran por la puerta; sólo pretenden destruir, sacrificar y matar.
LOS JUDÍOS. – ¿Qué les diré de estos tales? También los fariseos leían, y en sus lecturas nombraban a Cristo, esperaban que había de venir, y no le conocían teniéndole presente; también ellos se jactaban de ser videntes o sabios, y negaban a Cristo y no entraban por la puerta. Y si hacían algunos adeptos, no era ciertamente para salvarlos, sino para sacrificarlos y matarlos.
Vamos a ver si quienes se glorían de ser creyentes, entran ellos mismos por la puerta.
LOS MUSULMANES. – Dicen los musulmanes: A los judíos Alá envió a Jesús, como profeta; pero a los muslines (creyentes que se someten) envió a Mahoma. Si entran por la puerta de Mahoma, no entran por la puerta que estableció el Padre.
LOS ILUMINADOS. – Dejando a todos éstos, vamos a ver si quienes se glorían del nombre de cristianos, entran ellos mismos por la puerta.
LOS PROTESTANTES. – Son innumerables los que se jactan no sólo de ser videntes, sino que pretenden haber sido iluminados por Cristo y estar poseídos por el Espíritu Santo: éstos son los herejes. ¿Habrán entrado por la puerta? De ningún modo.
Lutero dice que la Iglesia Romana se corrompió con el andar de los siglos, por consiguiente solo cree en la Sagrada Escritura. Estaría en lo cierto si dijese que también cree en la Tradición. Diciendo que solo cree en la Escritura, van en contra de aquel que dice:
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. 2
Los protestantes, tampoco entran por la puerta; predican a Cristo cual ellos se lo figuran, no cual lo declara la Verdad. Gritan su nombre, pero no dicen todo lo que ordenó. Reconozcan esa Piedra si quieren que el nombre les sea de provecho.
OTRAS SECTAS. – Otros, no sé de dónde, como ciertas sectas, dicen que Cristo es hombre, no es Dios. Tampoco ellos entran por la puerta, porque Cristo es hombre y es Dios.
Otros en cambio pregonan el fin de las doctrinas, y que el Espíritu Santo nos dirá lo que debemos creer. Dime, iluminado, ¿cuándo crees que hablará Espíritu Santo? La Palabra es Cristo, que te manda entrar por la única puerta y el Espíritu Santo convalida todo lo que ha dicho.
BUSCAR LA GLORIA DE CRISTO. – Pero ¿qué necesidad hay de tratar y enumerar más impías jactancias de herejías? Basta con saber que el redil de Cristo es la Iglesia Católica. Quien quiera entrar en el redil, entre por la puerta, confiese al verdadero Cristo. Y no sólo confiese al verdadero Cristo, sino que busque la gloria de Cristo y no la suya propia; porque muchos, buscando su gloria, dispersaron las ovejas de Cristo en lugar de reunirlas.
¿Y qué decir de los que confiesan a Cristo para enriquecer su peculio? ¿Acaso con tu fortuna comprarás la Verdad?
LA PUERTA BAJA. – Cristo Nuestro Señor es puerta baja; quien quiera entrar por esta puerta, ha de agacharse para entrar con la cabeza sana. Quien, en vez de humillarse, se enorgullece, quiere entrar por el muro, y quien sube por el muro, sube para caer.
***
PALABRAS CLARAS Y OSCURAS. – Encubiertamente habla aún Nuestro Señor Jesucristo; todavía no se entiende. Nombra la puerta, nombra el redil, nombra las ovejas, recomienda todas las cosas, pero aún no las declara. Sigamos leyendo, porque ha de llegar a decir palabras que nos expliquen algo de lo que ha dicho, con cuya explicación quizá nos dé a entender lo que él no haya explicado. Con las palabras claras nos apacienta, con las oscuras nos ejercita.
Quien no entra por la puerta en el redil, sino que sube por otro lado...
FALTA DE HUMILDAD. – ¡Ay de ese miserable, porque ha de caer! Si es humilde, entre por la puerta, pise en el llano y no tropezará. Aquel, dice, es ladrón y salteador. Quiere hacer suyas a las ovejas ajenas, y quiere hacerlas suyas por el robo, no para salvarlas, sino para matarlas.
LADRONES Y ASALTANTES. – Es ladrón, como ciertos muslines, porque llama suyo lo que no es, y es salteador, porque roba y degüella las ovejas que ha robado.
Quien entra por la puerta es el pastor de las ovejas; a éste le abre el portero.
Y las ovejas oyen su voz, y él llama por su nombre a las ovejas propias, pues tiene sus nombres escritos en el libro de la vida. Llama por su nombre a las ovejas propias; por eso dice el Apóstol:
Conoce el Señor quienes son los suyos. 3
Y las saca; y cuando ha sacado a sus propias ovejas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no le siguen, antes huyen de él, porque no conocen la voz de los extraños. 4
SENTIDO OSCURO. – Veladas son estas palabras, llenas de cuestiones, preñadas de misterios. Sigamos y escuchemos al Maestro, que algo revela de estas oscuridades, y quizás nos haga entrar por la puerta de aquello que nos revela.
PIADOSO E IMPÍO. – Esta parábola les puso Jesús, pero ellos no entendieron lo que les decía. Quizá tampoco nosotros lo entendemos. ¿Qué diferencia hay entre ellos y nosotros antes de entender nosotros estas palabras? Que nosotros llamamos para que se nos abra, y ellos, negando a Cristo, no querían entrar para salvarse, sino quedarse fuera para perderse. Que nosotros oigamos estas palabras con devoción; que, antes de entenderlas, creamos que son verdaderas y divinas, nos coloca a gran distancia de ellos.
Cuando dos, uno piadoso y otro impío, oyen las palabras del Evangelio, sin haber llegado ninguno de ellos a entenderlas, el uno dice:
– No ha dicho nada.
Y el otro:
– Verdadero y bueno es lo que dijo, pero nosotros no lo entendemos.
Este, porque cree, llama y merece que le abran, si continúa llamando; aquel otro todavía oirá el aviso: Si no creen, no llegarán a entender.
Les digo esto porque, aun cuando yo expongo estas cosas oscuras lo mejor que puedo, bien sea porque son muy profundas, bien porque yo no llegue a penetrar su sentido; ya porque no acierte a exponerlas como yo las entiendo, ya porque sea él tan tardo que no pueda seguir mis explicaciones, no se desespere; permanezca firme en la fe, siga por el camino, recordando el aviso del Apóstol:
Si ustedes ven las cosas de otra manera, también esto se lo manifestará Dios; entre tanto, sigamos el camino que llevamos.5
ACLARANDO LO OSCURO. – Preparémonos a escuchar la explicación de Aquel cuya exposición hemos oído.
Les dijo de nuevo Jesús: En verdad, en verdad les digo que yo soy la puerta de las ovejas. 6
Aquí declara cual es la puerta que antes había puesto como velada. La puerta es él mismo. Pues la hemos descubierto, entremos, o gocemos de haber entrado.
Todos los que han venido son ladrones y salteadores.
¿QUIÉNES SON ESOS LADRONES? – ¿Qué entiendes, Señor, por todos los que han venido? ¿No has venido tú también? Compréndelo. Dije: Todos los que han venido, extraños a mí. Recordemos un poco. Antes de su venida vinieron los profetas. ¿Eran ellos ladrones y salteadores? Ni pensarlo. No eran extraños a él, pues venían con él. Porque él había de venir, enviaba por delante pregoneros; pero él moraba en el corazón de aquellos que enviaba. ¿Quieren saber que vinieron con él, que es siempre? Tomó carne en el tiempo, pero él es siempre. En el principio era el Verbo. Con él, pues, vinieron quienes vinieron con el Verbo de Dios.
Yo soy, dice, el camino, la verdad y la vida. 7
Si él es la verdad, con él vinieron quienes predicaron la verdad. Luego todos los extraños a él son ladrones y salteadores, esto es, vienen para robar y matar.
***
Pero las ovejas no los han escuchado.
OVEJAS POR LA FE. – Más grave es esta cuestión: Las ovejas no los han escuchado. Antes de la venida de Nuestro Señor Jesucristo, que se humilló hasta vestir la carne, hubo justos que creyeron en él, que había de venir, como nosotros creemos en él después de haber venido. Cambiaron los tiempos, pero no la fe. También cambian los verbos cuando se conjugan. No es el mismo sonido de vedrá que el de vino; ha variado el sonido, pero la misma fe une a ambos, tanto a quienes creían que había de venir como a quienes creyeron que ha venido. Ciertamente que en distintos tiempos, pero sabemos que ambos entraron por la única puerta de la fe, es decir, por Cristo. Nosotros creemos que Nuestro Señor Jesucristo nació de una virgen, que tomó carne mortal, que padeció, resucitó y subió al cielo; todo esto, como han oído en lecturas anteriores, creemos que ya se ha realizado. En esta comunidad de fe están con nosotros aquellos Padres que creyeron que había de nacer de una virgen, que había de padecer, resucitar y subir al cielo. A ellos se refiere el Apóstol cuando dice:
Teniendo el mismo espíritu de fe, según está escrito: Creí, por eso he hablado, y también nosotros creemos, y por eso hablamos. 8
El profeta había dicho: Creí, por eso he hablado9 y el Apóstol dice: También nosotros creemos, por eso hablamos. Y para que sepas que la fe es la misma, óyele decir:
Teniendo el mismo espíritu de fe, también nosotros creemos.
Y en otro lugar:
No quiero, hermanos, que ignoren que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, y que todos pasaron el mar, y que todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y que todos comieron el mismo manjar espiritual, y que todos bebieron la misma bebida espiritual. 10
UNA MISMA FE EN EL TIEMPO. – El mar Rojo significa el bautismo. Moisés, guiándolos por el mar Rojo, representa a Cristo; el pueblo que pasa, a los fieles; la muerte de los egipcios indica la abolición de los pecados. La misma fe en signos diversos; y lo mismo que de los signos puede decirse de las palabras, que cambian de sonido según el tiempo gramatical, y no son otra cosa que signos. Por el significado son palabras; sin él no son más que ruidos sin valor. Todo fue reducido a signos. ¿Por ventura no creían las mismas cosas quienes suministraban estos signos, por medio de los cuales profetizaban lo que nosotros creemos? Ciertamente creían lo mismo, ellos como futuro, nosotros como pasado. Por eso dice que bebieron la misma bebida espiritual. Espiritualmente la misma, materialmente diversa. ¿Qué bebían ellos? Bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo. 11 Ahí tienen signos diversos, permaneciendo la misma fe. Allí la piedra representaba a Cristo; aquí es el mismo Cristo lo que se nos pone en el altar del Señor. Ellos, teniéndolo por un gran sacramento del mismo Cristo, bebieron del agua que salía de la piedra; lo que nosotros bebemos es bien conocido de los fieles. Si te fijas en la especie visible, es cosa distinta; si consideras el significado inteligible, tomaron la misma bebida espiritual. Por lo tanto, cuantos en aquel tiempo creyeron a Abrahán, a Isaac, a Jacob, a Moisés, o a otros patriarcas, o a los profetas que predicaban a Cristo, eran ovejas y escuchaban la voz de Cristo: no una voz extraña, sino la voz de él mismo. El juez está en el pregonero, porque, cuando el juez habla por la voz del pregonero, nada hace el copista.
Lo dijo el pregonero, lo dijo el juez. Hay ciertamente otros cuya voz no han escuchado las ovejas, porque no tienen la voz de Cristo; que han caído en el error, han dicho falsedades, han inventado y propagado cosas vanas y tontas y han seducido a los infelices.
LA CUESTIÓN PROFUNDA. – ¿Por qué dije que aquí había una cuestión más profunda? ¿Qué hay aquí oscuro o difícil de entender? Les ruego que me escuchen. Ustedes saben que vino Nuestro Señor Jesucristo, que predicó; su voz, más que ninguna otra, era la voz del pastor, salida de la misma boca del pastor. Si la voz de los profetas era la voz del pastor, ¿cuánto más lo sería la pronunciada por la lengua misma del pastor? Pero no todos la escucharon. ¿Hemos de pensar que eran ovejas todos cuantos la oyeron? La oyó Judas, y era un lobo; le seguía, pero, cubierto con la piel de oveja, maquinaba contra el pastor. Algunos de los que crucificaron a Cristo no la oyeron, y eran ovejas; pues a éstos los vemos entre las turbas cuando decía:
Cuando hayan levantado al Hijo del hombre, entonces conocerán que yo soy12
SOLUCIÓN A MEDIAS. – ¿Cómo se resuelve esta cuestión? Oyen las que no son ovejas, y las ovejas no oyen. Siguen la voz del pastor algunos lobos, y algunas ovejas le contradicen, y, finalmente, las ovejas dan muerte al pastor. Vamos a resolver la cuestión.
Dirá alguno que, cuando no oían, no eran aún ovejas; que entonces eran lobos; pero su voz oída los cambió, y de lobos los hizo ovejas; y cuando se convirtieron en ovejas, oyeron al pastor, le hallaron y le siguieron; esperaron la promesas del pastor porque cumplieron sus mandatos.
EL PROBLEMA ECUMÉNICO. – De algún modo queda resuelta la cuestión, y para muchos será suficiente. Pero a mí aún me agita, y esta agitación se las hago presente, para que en compañía de ustedes pueda buscar y hallar la solución con la luz de Aquel que puede revelarlo.
Les voy a decir la agitación que siento. Por el profeta Ezequiel reprende el Señor a los pastores, y, entre otras cosas referentes a las ovejas, dice que no buscaron a la oveja extraviada.
Dice extraviada, y, sin embargo, la llama oveja. Si era oveja cuando se extraviaba, ¿qué voz oyó para extraviarse? Sin duda no se hubiera extraviado si oyera la voz del pastor; pero se extravió porque atendió a una voz extraña: la voz del ladrón y salteador. Es cierto que las ovejas no escuchan la voz de los ladrones, aunque algunos de ellos, venían con olor a oveja.
Quienes vinieron, dice; y ya entendemos que extraños a mí; esto es, quienes vinieron extraños a mí, son ladrones y salteadores. No dice quienes vinieron con olor a oveja, sino extraños a mí. ¡Oh Señor!, si las ovejas no los escuchan, ¿por qué se extravían las ovejas? Si las ovejas no oyen a otro más que a ti, y tú eres la verdad, quienquiera que oye a la verdad no yerra.
Ellos yerran, y son llamados ovejas. Pues si no fuesen ovejas, cuando han caído en error, no diría por el profeta:
No han hecho volver a la oveja errante.13
¿Cómo puede estar en el error y ser oveja? ¿Oyó alguna voz extraña?
Pero las ovejas no los escucharon.
Muchos en estos tiempos vuelven al redil de Cristo, y de herejes se hacen católicos; son arrebatados a los ladrones y devueltos al pastor. Y a veces murmuran, sienten hastío del que los ha rescatado, y no advierten a quien los iba a degollar.
Sin embargo, los que son ovejas, aun cuando hayan vuelto ofreciendo resistencia, escuchan la voz del pastor y se alegran de haber vuelto, ruborizándose de haber errado. Cuando se gloriaban del error como si fuera la verdad, y, por consiguiente, no escuchaban la voz del pastor, siguiendo al extraño, ¿eran o no eran ovejas? Si eran ovejas, ¿cómo es verdad que las ovejas no escuchan a los extraños? Si no eran ovejas, ¿por qué son reprendidos aquellos a quienes fue dicho: No retornaron a la oveja errante?
También se dan casos entre los ya hechos cristianos católicos, y fieles, que prometían mucho, de ser seducidos por el error al contacto con los malos; y del error vuelven otra vez; cuando fueron seducidos por el error y fueron rebautizados, o después de haber estado en el redil del Señor, han vuelto de nuevo a sus antiguos errores, ¿eran o no eran ovejas? Ciertamente eran católicos: por ser católicos, eran fieles, eran ovejas. Si eran ovejas, ¿cómo pudieron oír la voz de un pastor extraño con olor a oveja, si dice el Señor que las ovejas no los escucharon?
QUIENES SON LAS OVEJAS. – Vieron, hermanos, la profundidad de la cuestión. Digo, pues, que el Señor conoce a los suyos;14 conoce a los que tiene previstos y a los predestinados, según se dice de él:
"A quienes previo y predestinó para hacerse conformes a la imagen de su Hijo, de modo que sea el mismo Hijo el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestinó, los llamó; a quienes llamó, los justificó, y a quienes justificó, los glorificó. Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?"
Luego añade:
"El que ni a su propio Hijo perdonó, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos ha de dar con él todas las cosas?"
Pero ¿a quiénes de nosotros? A los previstos, a los predestinados, a los justificados, a los glorificados, de los cuales sigue diciendo:
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? 15
Conoce, pues, el Señor quiénes son los suyos: ésas son las ovejas. Algunas veces ellas se desconocen a sí mismas, pero el pastor las conoce según esta predestinación, según esta presciencia de Dios, según la elección de las ovejas antes de la creación del mundo, conforme a lo que dice el Apóstol:
Como nos escogió a nosotros en él antes de la creación del mundo. 16
QUIEBRE DEL ECUMENISMO. – Según esta presciencia y predestinación de Dios, ¡cuántas ovejas están fuera y cuántos lobos 'con olor a oveja' dentro, cuántas ovejas dentro y cuántos lobos fuera! Pero ¿por qué dije cuantas ovejas fuera? Muchos hay entregados hoy a la lujuria que serán castos; muchos que blasfeman a Cristo que han de creer en Cristo; muchos que se embriagan serán sobrios; muchos raptores de lo ajeno que darán lo suyo propio; pero ahora escuchan la voz extraña, siguen a los extraños. Del mismo modo, ¡cuántos que dentro cantan las alabanzas de Dios le han de blasfemar, cuántos castos han de fornicar, cuántos sobrios han de entregarse después a la bebida; ahora están en pie, después han de caer! Estos no son ovejas. (Hablamos de los predestinados, de aquellos que el Señor conoce que son suyos.) Sin embargo, mientras piensan rectamente, oyen la voz de Cristo. La oyen éstos y no la oyen aquellos, y, a pesar de esto, según la predestinación éstos son las ovejas, y no aquellos.
LOS PERSEVERANTES SON OVEJAS. – Aún queda en pie la cuestión, que me parece puede resolverse ahora del modo siguiente: Hay una voz, digo, una voz del pastor, en la cual las ovejas no atienden a los extraños, y las que no son ovejas no oyen a Cristo. ¿Cuál es esta voz?
El que perseverare hasta el fin, éste será salvo.17
No desatiende esta voz la oveja propia; la extraña no la oye. Pues Cristo le da esta voz para que permanezca con él hasta el fin; pero deja de oírla si no persevera con él hasta el fin. Vino a Cristo, oyó palabras y palabras, unas de un modo, otras de otro, pero todas verdaderas y saludables, entre las cuales está también ésta:
Quien perseverare hasta el fin, será salvo.
Quien oye esta voz es oveja. Pero la oyó no sé quién, y perdió la cabeza, se enfrió y escuchó la voz extraña: si es predestinado, es temporal su desvarío: no ha perecido para siempre; volverá para oír la voz que despreció y obrar lo que le fue mandado. Pues, si es del número de los predestinados, Dios tenía previsto su desvarío y su conversión futura; si cayó en el error, volverá para escuchar la voz del pastor y seguir a quien dice que el que perseverare hasta el fin, será salvo.
PASTORAL AUTÉNTICA.– Voz excelente, hermanos, verdadera, pastoral; esta es la voz de salvación en las moradas de los justos. Fácil es oír la voz de Cristo, fácil es alabar el Evangelio, fácil es aclamar al predicador; pero perseverar hasta el fin, es propio de las ovejas que oyen la voz del pastor. ¿Viene la tentación? Tú persevera hasta el fin, porque la tentación no dura hasta el fin. ¿Hasta qué fin has de perseverar? Hasta que finalices la vida. Durante el tiempo que no escuchas a Cristo, él es tu adversario en este camino, esto es, en esta vida mortal. ¿Qué te dice?
Ponte pronto de acuerdo con tu adversario mientras vas con él por el camino.18
Le has oído, le has creído, has concordado con él. Si eras adversario suyo, ponte de acuerdo. Si se te ha concedido ponerte de acuerdo, no vuelvas a litigar más. No sabes cuándo acabará tu vida, pero él sí lo sabe. Si eres oveja y perseveras hasta el fin, serás salvo. Por esta razón, los suyos aprecian esta voz, los extraños no la escuchan. Les he explicado o he tratado con ustedes esta profundísima cuestión del modo que he podido y según las luces que él mismo me ha comunicado. Si algunos han entendido poco, conserven la piedad y se revelará la verdad. Y los que la han comprendido, no se envanezcan teniéndose por superiores a los más tardos, no sea que se extravíen por su vanidad y lleguen primero los más lentos. Que a todos nos conduzca Aquel a quien decimos:
Guíame, Señor, por tu camino, y caminaré en tu verdad.19
ENTRAR POR LA ÚNICA PUERTA. – Entremos, pues, por la puerta, que el Señor explicó ser él mismo, para entender las cosas que propuso y dejó sin explicación.
CONCLUSIÓN
Es la Paráfrasis un género literario, el cual hemos expuesto para indicar la opinión del Santo Obispo en tiempos difíciles, tan difíciles como los nuestros. No dejo ninguna conclusión, porque para esto son las paráfrasis, para que el lector saque la suya.

1El texto original se puede leer en Obras de San Agustín, XIV. Tratados sobre el Evangelio de San Juan (36-124), BAC. Págs. 118-134. Por internet puede bajarse desde http://www.augustinus.it/spagnolo/.
2Mateo 16,18
32Tm 2,19
4Jn 10,4-5
5Flp 3,15-16
6Jn 10,7
7Jn 14,6
82Co 4,13
9Sal 115,10
101Co 10,1-4
111Co 10,4
12Jn 8,28
13Ez 34,4
142Tm 2,19
15Rm 8,29-33
16Ef 1,4
17Mt 10,22
18Mt 5,25
19Sal 85,11