Calesita

lunes, 31 de agosto de 2026

Cuando sólo se observa la superficie del papado “paquista”


 


Por Tony Velázquez Ruiz
    En un artículo anterior sobre la figura del Obispo Schneider, expuse sus incoherencias manifiestas sobre el actual papado. Sin embargo, persistiendo las mismas, no todo su pensamiento es negativo. Por momentos este prelado parece ser lúcido y piensa con una coherencia que no se le conoce en otros temas. Es lo que leemos sobre su pensamiento a las ordenaciones episcopales de la FSSPX.
Como es su costumbre, todo se construye desde el papado “paquista”, el cual, ya no sabemos si representa a Jesucristo o a las distintas logias. He aquí el gran dilema. Desde este papado, el prelado compara las consagraciones episcopales de Écône con lo sucedido en 357:

En 357, el papa Liberio, tras firmar una fórmula ambigua de fe (que omitía el término doctrinal crucial "consustancial"), ordenó a San Atanasio que entrara en comunión con los obispos arrianos y semiarrianos, obispos con los que el propio Papa, bajo presión del emperador, lamentablemente había entrado en comunión. San Atanasio se negó a obedecer al Papa, quien, según el testimonio de San Hilario de Poitiers y otras fuentes históricas, le excomulgó, acusándole de alterar la paz de la Iglesia.

De este suceso histórico, saca su tesis:

Hoy en día, San Atanasio sería considerado un cismático según la definición de "cisma" contenida en el actual Código de Derecho Canónico, ya que se negó a entrar en comunión con los miembros de la Iglesia (obispos heréticos y semi-heréticos) que eran reconocidos canónicamente y, por tanto, sujetos al Papa.

El motivo central de este enfrentamiento, se centra sobre la obediencia. Sin lugar a dudas, la pregunta fundamental es a quién se obedece, si al papado o a las logias, sobre todo cuando un pornógrafo ostenta la custodia del depósito de la fe. Todo católico se pregunta, ¿pero de qué fe hablamos? Y de acuerdo a esa fe, ¿a quién obedecemos? ¿Puede tener un pornógrafo autoridad para indicar cuál es esta fe? De allí la indirecta que se le lanzó:

Médico, cúrate a ti mismo.

Si no se cura el pornógrafo, ¿a quién quiere curar? Es un médico, que como ciertas vacunas modernas, inducen la enfermedad.

¿Y cuál es la actitud de Paco II ante todo esto? La misma de un Pussycat:

Laissez faire, laissez passer.

Este pornógrafo es conveniente para la era “paquista”, y el obispo del cual hablamos acierta:

Las consagraciones episcopales celebradas en Écône por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (SSPX) el 1 de julio de 2026 representan un ejemplo de este raro dilema: tener que elegir entre preservar la integridad inequívoca de la fe católica tal como ha sido enseñada por el Magisterio a lo largo de los siglos, o ser reconocida canónicamente por el Papa.

Luego se embarca en un problema legal, para definir el papalismo y sus consecuencias:

A lo largo de los siglos, se han manifestado en la Iglesia dos tendencias poco saludables que han llevado a una visión estrecha de la realidad: la tendencia a considerar el aspecto jurídico casi absoluto, es decir, el legalismo; y la tendencia a absolutizar a la persona del Papa y a la obediencia hacia él, es decir, el papalismo. El legalismo, es decir, la adhesión rígida a la letra de la ley, y el papalismo, es decir, la obediencia indiscriminada y casi absoluta al Papa, han prevalecido sobre la necesidad de claridad en la fe y la liturgia.

El gigantesco drama de esta iglesia, es ser un títere de las logias. Este drama no logra verlo nuestro obispo en cuestión, y si lo ve, no lo afirma. Esto lleva a un papado absolutista como el de Paco I, pues sin una obediencia “a lo jesuita” o sea perinde ac cadaver, no puede evolucionar la doctrina. Schneider ve la superficie, no ve lo que sucede bajo ella, por eso simplemente reflexiona de este modo:

Además, también se ha afirmado una concepción estrecha de la comunión, tanto con el Papa como con la Iglesia. La obediencia al Papa se considera indistinguible de la comunión con la Iglesia. Esto corre el riesgo de elevar la obediencia al Papa al mismo nivel que la obediencia a la revelación divina de Dios.

A continuación evalúa el concepto de “cisma” y “sumisión” de acuerdo al Canon 751, afirmando:

Los propios conceptos de "cisma" y "sumisión" aún no se han aclarado plenamente en su aplicación concreta y práctica. …

De hecho, en la historia reciente de la Iglesia ha surgido una interpretación muy limitada de "cisma" y "sumisión", en la que la desobediencia material al Papa —independientemente de la intención— se equipara prácticamente con el cisma formal.

Y concluye su razonamiento salvaguardando las ordenaciones de Écône:

Sin embargo, no se puede hablar de un estado de cisma formal mientras persista la fe sobrenatural en el dogma de la primacía papal e infalibilidad, junto con el deseo de vivir en sumisión concreta a la autoridad papal, incluso si, debido a una crisis extraordinaria en la Iglesia, esto no pueda realizarse plenamente en este momento. ...

Sin embargo, incluso después de este desarrollo, el derecho canónico no consideraba las ordenaciones episcopales ilícitas —es decir, las realizadas en contra de la voluntad del Papa— como ofensas a la unidad de la Iglesia, como actos intrínsecamente cismáticos o intrínsecamente malvados.

Esto lo lleva a distinguir entre ley divina y ley positiva:

En realidad, la norma que exige un mandato papal para las consagraciones episcopales es una cuestión de ley positiva, no de ley divina.

Su razonamiento es mucho más amplio, pero se condensa, en que en medio de la crisis actual, y crisis responde siempre a un juicio, a la iglesia “paquista” no le interesa estar en unidad con Écône:

Si la Santa Sede tomara en serio esta posición de la Compañía y, además, reconociera las ambigüedades objetivas presentes en algunas de las declaraciones del Concilio Vaticano II y en el rito de la Misa Nueva, marcaría el principio del fin para el proyecto modernista dentro de la Iglesia, que en realidad comenzó hace más de cien años.

Concluyo aquí mi análisis de lo explicitado por este prelado. Para quien lo desee leer completo, lo encontrará entre otros lugares, en este sitio.

Tan solo es posible afirmar, que el obispo Schneider ve perfectamente la superficie de la crisis, pero no logra leer el subconsciente de ella.



lunes, 24 de agosto de 2026

El mito reformador del Milenio

 

    Como expusimos en la entrada anterior, todo mito nace de la súper-letra. En este caso del Apocalipsis en su capítulo XX.

¿Es otro de los tantos mitos protestantes, este Milenio?

Para responder esta pregunta, veamos lo que escribe el bautista Alan S. Bandy en la Conclusión de su ensayo:

La cuestión del milenio es un debate interno entre los cristianos y requiere un estudio diligente, junto con la voluntad de profundizar en el texto bíblico y su interpretación. Las diferencias entre estas posturas son el resultado de perspectivas hermenéuticas, exegéticas y teológicas de Apocalipsis 20, y no constituyen una cuestión de herejía contra ortodoxia.

No puede ser más claro. No es dogma, es opinión y sujeta a Kritic. Una Kritic complaciente, pues entre bomberos no se pisan la manguera de incendios. En otras palabras, cada opinión, cada interpretación, cada postura exegética cae en el mito.

¿Qué es el Reino Milenial?

En su escueto ensayo éste bautista lo define de este modo:

El Milenio se refiere al período de 1000 años de reinado de Cristo mencionado en Apocalipsis 20,3. (The Gospel Coalition. Visiones del Milenio)

Lewis Sperry Chafer (1871-1952) del Evangelical Theological College, es un erudito y todas sus afirmaciones surgen de un empacho de citas.

Se inicia cuestionándose en qué consiste el Reino de Dios. Concluye que por un lado es un reino soberano y omnipotente con gobierno universal. Por otro lado, es el Reino interior del cristiano. La situación actual del Reino, la describe de este modo:

En su caída en pecado Adán perdió el derecho de gobierno, y de allí en adelante la soberanía de Dios que había sido entregada al hombre fue delegada en ciertas personas escogidas a quienes Dios entregó el gobierno.

Por otra parte, el reino de Dios no se considera como una esfera de profesión, sino una esfera de verdadera situación espiritual, como se ilustra en Juan 3:5, donde Cristo dice a Nicodemo: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.»

Sucede que no todos están de acuerdo con esta descripción, pues la división es el sino reformador:

Sin embargo, la mayoría de los expositores prefieren el punto de vista de que no hay una diferencia esencial entre los dos reinos.

Y concluye entrando en el mito:

El reino en la era actual es un misterio, esto es, sus características principales son revelaciones que no fueron dadas en el Antiguo Testamento (cf. Mt. 13); pero el reino en su forma milenial será cumplido después de la segunda venida de Cristo y no es un misterio.

Por lo tanto, el Milenio consiste en un Reino visible-invisible:

Esto también comprende la distinción entre reino invisible —el gobierno de Dios en los corazones de los creyentes en la era presente— y el reino visible y glorioso de Dios que todos veremos en la tierra después de su segunda venida.

El Reino citado por el Apocalipsis 20, es literal y será sobre la Tierra:

Aunque se han presentado muchos argumentos en Pro y en contra del concepto de un milenio literal, la solución está determinada por el punto hasta el cual las profecías de las Escrituras se interpretan literalmente. …

Consecuentemente, muchas predicciones del Antiguo Testamento, así como el capítulo clásico de Apocalipsis 20 en el Nuevo Testamento, se interpretan literalmente como que quieren decir lo que dicen: que habrá un reinado literal de Cristo sobre la tierra después de su segunda venida y antes que sean creados los nuevos cielos y la nueva tierra.

Una cantidad casi innumerable de otros versículos afirman o implican que el reino será sobre la tierra.

El mito avanza dando hasta las características de gobierno de este reino milenial de Cristo en persona. Cada uno puede intuir lo que la imaginación puede desarrollar en este campo. Algunas observaciones son curiosas, diríamos casi sanguinarias:

El milenio comenzará con todos los adultos convertidos como verdaderos creyentes en Cristo. Los hijos que nazcan durante el milenio serán sujetos al reinado justo de Cristo y serán castigados hasta el punto de la muerte física si se rebelan contra su Rey. El pecado abierto será castigado y nadie podrá rebelarse contra el Rey en el reino milenial

Y la imaginación rueda que te rueda. ¿Qué sucederá con los hebreos?

Durante el período del reino milenial Israel gozará de un lugar de privilegio y de bendición especial.

...

Los reinos divididos de Israel y Judá volverán a unirse nuevamente.

Como un todo, la tierra prometida será una vez más el jardín del mundo, el centro del reino de Dios en la tierra y el lugar de bendiciones especiales.

No se puede creer que caigan en anacronismos. ¿Dónde está el reino de Israel y el de Judá? Esto es cosa del pasado. Como sucede siempre, no levantan los ojos de este mundo:

La abundancia de las bendiciones espirituales traerá importantes progresos sociales y económicos que superarán a todo lo conocido en dispensaciones previas.

Charles R. Swindoll (1934) es un green-grow evangélico, fundador de la Iglesia Comunitaria Stonebriar.

Tomamos el mito del Milenio en la web Visión para vivir. Todo se inicia luego del regreso de Jesucristo:

Tras Su glorioso regreso, Jesucristo no solo derrotará al mal… reinará. El Hijo de David tomará Su trono y cumplirá plenamente las promesas que Dios hizo a Israel y a su linaje real (2 Samuel 7:8–17). Este tiempo glorioso será conocido como el Reino del Milenio—mil años de justicia, paz y renovación.

Se dará antes del Milenio una Tribulación y llegará un mundo paradisíaco:

La creación misma será restaurada. Los sobrevivientes fieles de la Tribulación, incluyendo un gran remanente de judíos, entrarán en este Reino y disfrutarán de una vida y disfrutarán de una vida prolongada y bendecida (Apocalipsis 20:1–6). Satanás estará atado. La tentación será mínima. La tierra florecerá como nunca.

Un paraíso con dificultades, pues tomando la analogía de la Ilíada, habrá griegos y troyanos. Pasados los mil años, todo será como antes del Milenio. O sea que regresamos a la guerra de Troya:

No todos elegirán rendirse a Cristo. Al final de los mil años, Dios soltará a Satanás por un breve tiempo, y muchos serán engañados (Apocalipsis 20:7–9). En un último acto de rebelión, se enfrentarán al pueblo de Dios. Pero esta vez, no habrá batalla larga.

Se dará un juicio y el demonio será arrojado:

El juicio será instantáneo: fuego del cielo descenderá y consumirá a los impíos. Satanás, el gran enemigo de nuestras almas, será  arrojado definitivamente al lago de fuego, donde será  atormentado eternamente (Apocalipsis 20:10).

Una vez que se destruyó Troya por segunda vez, viene la Odisea como antesala de la entrada en el paraíso de Itaca:

Aparecerá un Reino como antesala del futuro. Este Reino no es el cielo aún, pero es la antesala del estado eterno, un preludio glorioso de lo que está por venir

El mito en los llamados “Santos” de los últimos días, apodados mormones

El mito del Milenio se inicia con la imagen paradisíaca:

Mil años de paz, amor y gozo comenzarán sobre la tierra a la segunda venida de Jesucristo. A ese período de mil años se le llama el Milenio.

¿Cuál es la causa de ese mundo paradisíaco?

Debido a la destrucción de los inicuos que ocurrirá durante la segunda venida del Salvador, al principio del Milenio solamente vivirán en la tierra las personas rectas, o sea, aquellas que han vivido vidas virtuosas y honradas.

El mito confunde reino terrenal y reino celestial:

Esas personas heredarán el reino terrestre o el reino celestial.

El mito de estos “santos”, es el que más se aproxima al concepto homérico de la Ilíada. Tendremos una mezcla de seres mortales y seres inmortales, dado que el reino es terrestre-celestial:

Durante el Milenio, aún continuarán viviendo seres mortales en la tierra y continuarán teniendo hijos de la misma forma que los tienen ahora (véase D. y C. 45:58). José Smith dijo que seres inmortales visitarán con frecuencia la tierra, y que esos seres resucitados ayudarán con el gobierno y otras obras.

Habrá griegos y troyanos. Habrá muchas religiones e ideas opuestas:

Las personas continuarán teniendo su albedrío y, por un tiempo, muchos serán libres de continuar con sus religiones e ideas.

Hasta que se impone la magia, donde Jesucristo mismo viene a reinar:

Finalmente, todos confesarán que Jesucristo es el Salvador. Durante el Milenio, Jesús “reinará personalmente sobre la tierra”

Será un reino terrenal-celestial paradisíaco. Paz, justicia y no existirá la muerte, porque...

... cuando las personas lleguen a una edad avanzada, no morirán ni serán sepultadas, sino que cambiarán de su condición mortal a una inmortal “en un abrir y cerrar de ojos”. (Véase D. y C. 63:51; 101:29–31)

Sin embargo parece que este poderoso reino terrenal-celestial, gobernado por Jesucristo en persona, es endeble y enclenque, pues el demonio lo dominará en parte. En otras palabras, es un reino destinado al fracaso:

Al finalizar los mil años, Satanás será puesto en libertad por un corto período y algunas personas se alejarán de nuestro Padre Celestial.

¿Cómo termina el mito? Simple, con la destrucción de Troya, o del reino terrenal.

Satanás reunirá sus ejércitos y Miguel (Adán) reunirá las huestes celestiales. En esa gran batalla, Satanás y sus seguidores serán echados para siempre. La tierra será cambiada y se convertirá en un reino celestial.

No se entiende bien la lógica del mito. ¿Para qué se hizo un reino terrenal-celestial, si todo termina en lo celestial?

***

Si estos mitólogos, comprendieran el Reinado Social de Jesucristo, desarrollado por el catolicismo, el reino de los mil años, deja de tener sentido y pasa a ser una analogía dentro de un género esotérico, como el Apocalipsis. Por supuesto, ¿cómo van a tomar una idea de la Babilonia Apocalíptica, ellos, los santos justificados por la charlatanería?

El reinado social de Jesucristo, dejado de lado en el anacrónico Vaticano II y callado por los sucesivos papados, consiste en la idea, que Cristo no sólo debe reinar en el corazón de las personas, sino también en la sociedad, la cultura, las leyes y la política. Significa que las naciones y sus gobernantes deben inspirar sus normas en la ley moral de Dios.

Esto deja de lado un supuesto plan divino, (o como lo llaman ellos, dispensacionalismo), para instaurar un reino milenario. El reinado social de Cristo, deja fuera de órbita toda concepción e imaginación milenaria.


lunes, 17 de agosto de 2026

El mito protestante del Armagedón

 

    El mito antiguo se origina del fenómeno natural, al que no se le encuentra explicación. Podríamos llamarlo suceso, como algo fáctico. Al suceso, se le da una causa, por tanto, nace una narración surgida de la imaginación donde interviene lo divino y explica el fenómeno natural.

Un ejemplo lo encontramos en esta breve fábula de Esopo:

Cuando Zeus se casó, invitó al banquete a todos los animales. Sólo faltó la tortuga, y Zeus, como ignoraba el motivo, al día siguiente le preguntó por qué había sido la única en no asistir al banquete. Ella respondió: «La casa propia es la casa mejor». Y Zeus, irritado con ella, dispuso que llevase consigo su casa a cuestas.

Si usáramos la teoría de la exégesis católica, diríamos que Esopo emplea un sentido alegórico para desembocar en un sentido moral y anagógico. De allí que finaliza con lo que prosaicamente se denomina, moraleja:

Así, muchos hombres prefieren vivir con sencillez a estar con lujo en casa de otros.

El mito protestante

Por su parte el mito de los reformadores del catolicismo, no nace de un suceso, sino que se llega a él por un camino insólito. Todo nace de la letra, una letra considerada divina, pero absolutamente huérfana de Tradición. A esta súper-letra escrita, se le debe dar una explicación, la cual siempre es de tono subjetivo, pues la súper-letra adolece de padres. Exégesis la llaman ellos. Esta exégesis genera la narrativa o sea el mito, el cual desemboca en un suceso de tono futuro. De allí que el mito alegórico, desemboca en profecía.

Comparando ambos mitos

Mientras en el mito pagano el suceso era algo fáctico, en el suceso protestante, es algo futurista o sea profético.

Mientras en el mito pagano el suceso es su origen, en el mito protestante es su telos, su final.

Mientras en el mito pagano el elemento divino forma parte de la narrativa, en el mito protestante lo divino forma parte de la voluntad de la letra que lo origina.

Mientras en el mito pagano se tiene una alegoría que desemboca en una moraleja, en el mito protestante se da como un refuerzo para una fe genérica.

Mientras en el mito pagano el factor tiempo no tiene influencia alguna, en el mito protestante el tiempo toma el centro de la escena.

Tanto en el mito pagano, como en el mito protestante, toda narrativa se genera por una abundante imaginación.

El mito del Armagedón

Vayamos con un ejemplo. Uno de los tantos mitos de la Reforma, es la Gran Batalla de Armagedón.

Lo primero que se destaca es la infinita discusión sobre el nombre que aparece en Apocalipsis 16,16. Nunca se pusieron de acuerdo en el origen del mismo y como disputant Protestantes, pasaré de largo sobre sus meticulosos y abrumadores argumentos. ¿Por qué motivo? Pues parece que no se percataron que la apocalíptica es una literatura esotérica. Así la denominó un argentino, sospechosamente atropellado por un vehículo. Me refiero al sacerdote Julio Menvielle. Armagedón es un nombre esotérico que indica el clímax de un combate decisivo. Ponerse a confirmar qué suceso describe, es caer en la trampa que el autor puso para la lectura de los paganos, quienes no entendían nada.

Con todo, los reformadores creen que se las saben todas, de allí que de la explicación del nombre, algunos elaboraron distintos mitos.

El green-grow John Dwight Pentecost (1915 – 2014).

En su obra Eventos del Porvenir, afirma que se trata de una campaña militar. Todo nace de la súper-letra:

Y vi que de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta salían tres espíritus inmundos, como ranas, que son los espíritus de los demonios, que hacen señales que se dirigen hacia los reyes de la tierra para juntarlos a la batalla del día grande del Dios todopoderoso. He aquí que vengo como ladrón, bienaventurado el que vela y guarda sus vestidos, para no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas. Y los juntó en el sitio que en hebreo se llama Harmagedón. (Ap.16 13-16)

De la letra sagrada, surge la exégesis subjetiva que desarrolla la imaginación. Escribe Pentecost:

Cuando examinamos toda la campaña de Armagedón, observamos un número de resultados:

1) Los ejércitos del Sur son destruidos en la campaña;

2) los ejércitos de la confederación del Norte son heridos por el Señor;

3) los ejércitos de la bestia y los del Este son muertos por el Señor, en su segunda venida;

4) la bestia y el falso profeta son lanzados al lago de fuego (Apo_19:20 );

5) los incrédulos serán echados fuera de Israel (Zac_13:8 );

6) los creyentes habrán sido purificados como resultado de estas invasiones (Zac_13:9 (7) Satanás será atado (Apo_20:2 ); ).

De esa manera, el Señor destruirá toda fuerza hostil que le haya disputado su derecho a gobernar como Mesías sobre la tierra.

Tal como se puede examinar, Pentecost monta un mito. Sin embargo, otros narran otro argumento. Si la mitología pagana poseía variantes según si su narrador era Ovidio o Hesíodo, lo mismo sucede con los reformadores. Veamos otras variantes del mito.

El calvinista William Hendriksen lo narra de este modo:

Pero el verdadero, el gran, el final Har Magedon coincide con el tiempo de la pequeña temporada de Satanás. Entonces el mundo, bajo el liderazgo de Satanás, el gobierno anticristiano, y la religión anticristiana - el dragón, la bestia, y el falso profeta - se reúne contra la Iglesia para la batalla final, y la necesidad es mayor; cuando los hijos de Dios, oprimidos por todas partes, claman por ayuda; entonces, de repente, Cristo aparecerá en las nubes de gloria para liberar a su pueblo; eso es Har-Magedón.

Los “Testigos” de Jehová

Esta secta pone al descubierto, la típica actitud reformadora. El cristiano no combate, está de brazos cruzados, y Dios debe hacerlo todo por sí mismo. Esto se revela en el mito de Armagedón, tal como lo revelan en La Atalaya : 5–8 . 1 de abril de 2008:

Sin embargo, en la profecía de Isaías, Dios mismo promete crear un mundo así: “Tendrán que convertir sus espadas en arados y sus lanzas en podaderas. Ninguna nación alzará espada contra otra, ni aprenderán más la guerra” ( Isaías 2:4 ).

Es evidente que el mundo actual, con sus 20 millones de soldados en servicio activo y unas 20 guerras en curso, tendría que cambiar drásticamente para que esta promesa se cumpliera. Como era de esperar, el Dios todopoderoso, Jehová, tendría que intervenir en los asuntos humanos. Esta intervención de Jehová culmina en lo que la Biblia llama Armagedón ( Apocalipsis 16:14, 16 ).

Luego de leer la súper-letra del texto ya expuesto, concluyen:

¿Qué podemos concluir de estos versículos? Que el Armagedón es una guerra entre Dios y las fuerzas de la humanidad desobediente. ¿Por qué Jehová y su Hijo, Jesucristo, librarían tal guerra? Para empezar, el Armagedón “arruinará a los que arruinan la tierra” (Apocalipsis 11:18). Además, dará paso a un mundo de paz, “una tierra nueva que esperamos conforme a su [la de Dios] promesa”, donde “morará la justicia” (2 Pedro 3:13).

Concretamente, para una guerra se necesitan ejércitos de seres humanos. Todo indica que deben aparecer ejércitos celestiales, pues los fieles a Dios no asoman sus narices para nada. Típica conducta reformista, donde se elude toda combatividad y se adopta una actitud meramente pasiva, dejando la acción en manos ajenas, o sea, divina:

En Armagedón, todas las naciones terrenales se alían contra “los ejércitos que estaban en el cielo”, bajo el mando militar del “Rey de reyes y Señor de señores”, Jesucristo ( Apocalipsis 19:14, 16 ). (Atalaya 1 de diciembre de 2005, págs. 4-7.Armagedón)

Hasta aquí parece que será para estos “Testigos” un enfrentamiento entre hombres y seres celestiales:

Sin embargo, los adoradores terrenales de Dios no participarán en la batalla. La visión del capítulo 19 de Apocalipsis indica que solo los ejércitos celestiales participarán con Jesucristo en la guerra. Ninguno de los siervos cristianos de Jehová en la tierra tomará parte (2 Crónicas 20:15, 17) . (Ibídem)

Esto me recuerda la Ilíada. Tanto el mito de los supuestos “Testigos”, como la Ilíada, mezclan humanos con seres divinos en la guerra. Basta releer el Canto XV, donde Ares desobedece las órdenes de Zeus de retirarse de la contienda armada, y combate a la par de los griegos, mientras Atenea intenta detenerlo con estos versos:

"¿Te perdiste, loco, extraviado las mentes? Tienes tú en vano orejas para oír, y tu pensar se perdió y tu respeto. ¿No sabes lo que dice la diosa de brazos cándidos Hera, quien ahora vino ya de junto al Olímpico Zeus? ¿Quieres tú mismo, habiendo tus muchos ·males colmado, ir de nuevo al Olimpo, aun estando afligido, por fuerza, y hacer que nazca un grande mal para todos los otros? (XV, 121-134)

Así ahora aplacar la ira por tu impávido hijo, te mando. Pues ya alguno, superior a él en fuerza y en manos, o fue muerto o también será muerto luego, y es arduo defender el linaje y la progenie de todas las gentes." (XV, 138-141)

¿Para qué se da esta espectacular batalla entre hombres y seres celestiales, al igual que los héroes de la Ilíada?

No es por Troya, sino que Troya pasa a ser el símbolo de la Tierra.

De igual modo, es debido al profundo afecto de Jehová por los seres humanos que la batalla de Armagedón debe librarse. El propósito de Dios es hacer de la tierra un paraíso y elevar a la humanidad a la perfección y la paz, sin que “nadie los haga temblar” ( Miqueas 4:3, 4; Apocalipsis 21:4 ). (Ibídem)

Para dar de muestra esta versión, afirman que los ejércitos celestiales, liderados por Jesús, destruirán toda forma de gobierno humano. Luego aparecen los 144.000 elegidos donde la Tierra será gobernada por 1000 años. Es el milenarismo reformista. Concluido éste se dará una segunda resurrección, donde Satanás tentará la humanidad restante por última vez. ¿Irán al infierno? Algunos siguen la teoría de Bergoglio, pues serán destruidos junto con Satanás, dejando a la Tierra y a la humanidad en paz. 

Mutatis mutandis 1

Sin embargo, el mito muta y el enfrentamiento bélico pasa a ser un cataclismo cósmico. Todo indica que dentro de los “Testigos” el mito circula con una infinidad de versiones:

¿Cómo serán las condiciones durante la batalla de Armagedón?

Si bien no sabemos cómo Dios usará su poder, tendrá a su disposición armas como las que ha usado en el pasado: granizo, terremoto, lluvias torrenciales, fuego y azufre, relámpagos y enfermedades. ( Job 38:22, 23; Ezequiel 38:19, 22; Habacuc 3:10, 11; Zacarías 14:12 ). En medio de la confusión, al menos algunos de los enemigos de Dios se matarán entre sí, pero finalmente se darán cuenta de que es Dios quien lucha contra ellos. (Ezequiel 38:21, 23; Zacarías 14:13). (Atalaya. Preguntas bíblicas respondidas. Artículo 85)

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Con estos breves ejemplos, creo que se ha mostrado por un lado, la diferencia entre el mito pagano y el mito reformador; y por otro lado, su igualdad en explicar la súper-letra, solo como mito para entretener a los cautivos de la “sola fides”.

Es triste comprobar, como los protestantes terminan como un simple Esopo-Reformador.

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NOTA

1 Alguien se preguntará el motivo por el cual escribo en latín. Se debe a que de acuerdo a ciertas estadísticas, el 65 % de los cardenales no saba nada de latín. Esto me da un respiro para que sea menor el número de necios que me presionan.