Calesita

lunes, 19 de octubre de 2026

Salían espíritus de los agujeros negros


La Neomoderna Divina Comedia - Canto XIV


Poi che la carità del natio loco

mi strinse, raunai le fronde sparte,

e rende’le a colui, ch’era già fioco.

lunes, 12 de octubre de 2026

Cuando el judío romántico compara su fe con el luterano

 


    El romanticismo no pasó desapercibido dentro del judaísmo alemán, y lo impregnó de lleno. Un ejemplo de este proceso fue el fervoroso sionista jasídico Buber.

Martin Buber (1878-1965)

Nació en Viena, y no escapó a los vientos de su época. Como tal vez podría pensar un seguidor de la filosofía de Romano Guardini, fue el contraste judío del tardío romanticismo alemán.

El caso del judío errante, es aquel que transita por esta historia aferrado a sus tradiciones, pero con el ropaje externo de la época. Es el típico caso del jasídico que se introduce por el este, se educa en los pueblos alemanes y sale por el oeste con saco y corbata, transformado en un occidental. En el caso de Buber, un occidental sin afeitarse.

No es de extrañarse. que Buber haya impartido clases en la Universidad de Göethe como en la de Jerusalén, donde fallece. Es el típico alemán que entre otras lenguas, habla yidis.

Como contracara de un protestantismo basado en una letra de libre interpretación, como corresponde a un auténtico romántico, Buber reacciona con toda lógica, acentuando el aspecto místico, algo que un buen luterano siempre arroja al basurero. Es el romanticismo de contraste.

Si el romanticismo hablaba del “Yo”, el Ich o el Yo-trascendental; Buber le agrega el “Tú”. Ahora tenemos el Ich-Du. Este dúo posee una relación. Ya no es El caminante sobre el mar de nubes, de Caspar David Friedrich, ese solitario parado en la cima del monte contemplando la naturaleza a sus pies. Ahora son dos personas con una relación directa. ¿Pero qué hacemos con el mar de nubes y la naturaleza que asomaba bajo sus pies? Para el jasídico Buber será otra relación, la del "Yo-Ello" (Ich-Es). Esta relación es distinta a la anterior, puesto que es indirecta y objetiva. De este modo escribe en 1923 su “filosofía” en su libro Ich und Du (Yo y Tú), con una redacción más contemplativa que propiamente filosófica. Es la relación que lleva al diálogo, o sea un diá-logos. Por tanto la pintura que representa esta nueva fase del romanticismo, podría ser la de Dos hombres contemplando la Luna, que es la que encabeza este artículo. La misma es otra pintura de Friedich, donde un Ich toma del hombro a un Du y ambos observan el Es nocturno.

Entre el Ich y el Du, como el brazo de la pintura, se da un diálogo. Es lo esencial y auténtico en la comprensión mutua. A partir de aquí, se da el puntapié inicial a la filosofía del diálogo, die Dialogphilosophie.

Se suele creer que la discusión o confrontación es un diálogo, pero Buber no lo ve así, pues dice que es un...

... raro deporte de personas mas o menos dotadas intelectualmente, … (Diálogo. El silencio comunicativo)

Por lo tanto, este diálogo solo se puede dar en el encuentro.

¿Pero qué sucede cuando se enfrentan cristianismo y judaísmo? ¿Qué sucede aquí con el Ich-Du? ¿En qué termina el diálogo?

Al respecto, Buber nos dejó su posición en este supuesto diálogo, escrito en su libro: Dos modos de fe.

Con su mochila rebosante de cultura idealista, nuestro jasídico errante, analiza tanto la fe judía como la cristiana.

¿Pero qué cristianismo analiza?

El que conocía muy bien, era el luteranismo, y el hecho que se ponga a cuestionar nada menos que la fe, es un síntoma luterano, dado que muchas aristas sobre este tema se pueden contemplar y sobre todo debatir.

Muchos lo han hecho, y San Pablo fue el primero. Un San Pablo al que Buber cuestiona a fondo. No es un dato menor, San Pablo provenía del fariseísmo de Gamaliel, mientras Buber nace de esa ideología jasídica construida en los siglos, pero inmerso de lleno en las categorías del idealismo alemán.

La emuná

Este término tomado del hebreo, ha dado origen al “Amén” como se da en la conclusión de las oraciones católicas. Conlleva un significado de fidelidad y confianza absoluta. Así Buber califica la fe judía. Toma este concepto, del judaísmo tardío y lo contrapone con la fe paulina, bebida del luteranismo.

La pistis

Por su parte, el término pistis, es de origen griego, πιστις, y para Buber es la fe cristiana, la cual no se corresponde con la emuná.

Es difícil no observar la influencia que el idealismo alemán sostuvo hacia la Grecia clásica, desvirtuando toda posible vinculación con la Nueva Troya, o sea, la Roma eterna. No se puede olvidar que el luteranismo se veía a sí mismo como la superación del catolicismo, y Buber recibe todo este bagaje en su mochila.

Dos formas de fe incompatibles

Si para San Pablo los dos conceptos de fe llegarían a la unidad en un momento dado ( καιρος ). Para Buber nunca podrían encontrarse, pues eran incompatibles. En otras palabras, nada de encuentro, nada de diálogo. Algo realmente lógico en un judío que de ningún modo piensa abdicar de su fe. Buber no arremete contra Jesús, quien era judío y según su visión, seguidor de la emuná. Buber va contra un Pablo helenizado, quien tradujo la Torá por una simple ley, y para colmo, imposible de cumplir. Mientras que para Buber, la Torá es una pedagogía que lleva a transformar el mundo.

Quien dentro del catolicismo desmenuzó a Buber, fue H. U. von Balthasar, quien le indica a Buber, que este planteo de la emuná, lleva la fe judía hacia el ideal de Prometeo.

Las dos visiones de fe

Aquí radica, según mi criterio, la enorme diferencia entre judaísmo y catolicismo, y no digo luteranismo. Mientras el judío mira el imperio de la tierra, el católico mira el reino celestial. En esto, le doy la razón a Buber. Mientras la emuná me lleva al profetismo, la fe no entendida al modo luterano, me lleva a ver el antiguo profetismo casi concluido, pues el Mesías ya vino y solo falta la consumación del χρονος o sea, el tiempo terrenal. La pistis esgrimida como algo intelectual por Buber, es el sello que le imprimió ese luteranismo en total decadencia, pues carece de obras, y es la causa que destruya todo lo que toca.

La crítica desde el judaísmo

Como era de suponer, no todos los judíos están de acuerdo con la visión de la fe que explaya Buber. Uno de ellos, Jakob Taubes (1923-1987), aclara muy bien sus ideas en una serie de conferencias que dieron en su nombre, pues ya estaba muy enfermo. Para él la emuná es un concepto tardío.

¿Pero cuál es la causa para colocarlo en el centro de la escena?

La respuesta la encuentra en la influencia protestante sobre él. Para Taubes, la lógica de Pablo es otra, es la mesiánica que concentra la fe en una persona. La persona es Jesús. Una lógica esencialmente judía. Por lo tanto con su llegada, lo salvífico ya no está en la Torá, sino en el Mesías. Esto marca la diferencia entre judaísmo y cristianismo. Por lo tanto, se debe dar una elección: seguir la Torá o seguir a Jesús.

El problema de la modernidad

Mientras Werner Keller titula el Capítulo III de su Historia del Pueblo Judío (II): “El infierno de la Edad Media”, y no ve la hora de llegar a la modernidad. ¿Pero qué sucede cuando se llega a ella?

El mundo moderno fue cuestionado, tanto por Buber cuanto por Taubes.

Lo moderno erosionó absolutamente todo, desde el luteranismo al catolicismo. Desde el judaísmo al protestantismo. Y dentro de la Nueva Troya, desde lo tradicional, a las payasadas del porteño Bergoglio, quien para colmo, afirmaba muy orondo, ser judío porque se le daba en recitar algunos salmos.

***

Para la unión de las dos formas de fe, se debe tomar en cuenta, que un cristianismo sin la Antigua Alianza se convierte en gnosis o en marcionismo. Un ejemplo concreto lo tenemos en el nazismo de triste memoria. Una Antigua Alianza sin la Nueva, lleva al prometeísmo o a un tipo de Cábala, que pasando por la gnosis mística, puede llevar hasta el mismo ateísmo.


lunes, 28 de septiembre de 2026

Cuando la Iglesia abrió la Ventana de Overton


    Si Hegel estableció filosóficamente la mecánica del cambio por medio del idealismo, Overton aplicó una técnica, casi empírica para la sociedad actual. Esta que se maneja por cierto “sentido común”. Al ingresar en esta mecánica, sufre la metamorfosis deseada. Estamos hablando de procesos ideales. La Overton Windows se aleja del plano filosófico y se hace una técnica social para la manipulación de las masas.
Joseph Paul Overton (1960 – 2003). Nació en Michigan y se doctoró en Jurisprudencia. Fue un activista político libertario. En la década de 1990 se conoció su teoría que se conoce hoy, como la Ventana de Overton.

¿En qué consiste dicha Window?

La sociedad moderna es tolerante, al punto que puede ser llevada hasta el suicidio. De allí la posibilidad de manipular su “sentido común”. Allí radica el nudo de la cuestión. Para que esta técnica funcione y lleve a la metamorfosis deseada, se requiere aceptar la tolerancia y poseer un cierto grado de sincretismo.

Analizando su estructura, se afirma que se deben dar ciertos pasos para cambiar las costumbres existentes.

El neomodernismo occidental no se maneja con principios dogmáticos, sino con simples costumbres, y la costumbre se basa en la aceptación de una idea, la cual siempre es volátil.

Detallando la técnica, sus manipuladores parten desde lo unthinkable (inconcebible) y mediante el “debate”, siempre democrático llegan a lo radicalmente aceptable, para aterrizar en la política estatal. En otros términos, cómo hacer para que una idea tabú pase a ser ley del estado.

El ejemplo lo tenemos en el aborto. De su prohibición considerado un homicidio, pasó a ser una ley. Otro caso es la eutanasia. Si se penaba con el presidio, hoy es alabada y legislada.

Como vemos, dicha ventana es un proceso, para las masas, compuestas en su mayoría, por débiles mentales. Es lo que sucede en el mundo occidental, donde no existen dogmas que regulan las costumbres, donde el hombre es el único legislador de sí mismo.

Esta Overton Windows ingresó en la mente de los prelados, dentro de esta Iglesia, donde los dogmas pasaron a un segundo plano. Para dar un ejemplo cotidiano, repasemos este proceso con sus distintos estados, los cuales siempre van en declive, tomando como ejemplo la costumbre eclesial de comulgar con la mano.

1. De lo impensable a lo radical

Antes del Vaticano II, a nadie se le podía ocurrir comulgar usando las manos. Sin embargo la Sacrosanctum Concilium impulsó rever los arqueologismos. Desde la década del 70 comulgar con la mano era algo radical. Lo hacían ciertos círculos en el más puro secreto, como me tocó participar en persona. Era un hecho fuera del margen común.

2. De lo radical a lo aceptable

Algo que causaba horror antes del Vaticano II, ahora con el arqueologismo se lo veía más amigable, más amable, en fin, podía ser aceptable. Los que se capacitaban en Roma, ―una Roma bien influenciada por las logias― aprendían que se debía hacer de ese modo, y esto se fue extendiendo lentamente.

3. De lo aceptable a lo sensato

Los jesuitas comenzaron a propagar, que la mejor forma de comulgar era con la mano. Ya no era algo excéntrico, ahora se trataba de una costumbre racional.

4. De lo sensato a lo popular

La nueva forma de comulgar para el civil (alias “laico”), se fue extendiendo con fuerte apoyo masivo y la prédica constante, afirmando que quien lo hacía en la boca era un retrógrado analfabeto, totalmente falto de una higiene elemental.

5. De lo popular a la norma general

Lo que todos hacen ya sin excepción, es ley oficial. No van a dictar una norma escrita para no comulgar en la boca, pues esta iglesia hace tiempo que carece de normas. Tan solo se manejan con costumbres vagamente admitidas por una masa manipulable.

De este modo, una iglesia que se incorporó al mundo occidental, abrió la ventana de Joseph P. Overton, exvicepresidente del centro de estudios Mackinac Center for Public Policy.

Todo lo que toca esta iglesia, lo transforma para deformar. Es decir, buscar la peor forma posible, la cual siempre deja de lado el aspecto sagrado y mistérico.

El diaconado femenino

Un caso mucho más patético de la Overton Windows, se da en otorgar el diaconado a las mujeres. Quien lo explaya es el Arzobispo Viganò en una entrevista hecha por Life Site News. A la pregunta del periodista responde:

El diaconado femenino es la elección, porque el Sacramento de las Órdenes Sagradas es solo uno en sus tres grados: admitir a una mujer en el diaconado significa admitir que es capaz de recibir las Órdenes Sagradas, y en ese momento la exclusión del sacerdocio parecería una discriminación pura que debía ser retirada. No es casualidad que la admisión de mujeres en órdenes sea promovida por movimientos anticatólicos en nombre de la igualdad de género que la iglesia sinodal acoge y hace suya. Los neomodernistas lo saben perfectamente bien, y por eso no piden inmediatamente la ordenación sacerdotal: piden roles de gobierno, presencia en la Curia, "ministerios" instituidos, liturgias "inclusivas". Cada paso prepara al siguiente, y cada paso se presenta como inofensivo. Los obispos nombrados por Provost no fueron elegidos a pesar de sus cargos en el diaconado femenino, sino precisamente por ellos: quienes nombran a un obispo conocen sus ideas, y quienes nombran a muchos con las mismas ideas están construyendo un episcopado que, en el momento adecuado, preguntará "desde abajo" lo que el Papa desea conceder "desde arriba". Esto es la sinodalidad: la puesta en escena de una cuestión cuya respuesta ya ha sido decidida.

Observemos los pasos. Ordenar mujeres es unthinkable, admitirlo se hace una idea radical. Fue el Vaticano II quien abrió la Overton window, con Nostra ætate. De allí en más se ingresó en la evolución decadente del mundo, contra el cual se peleaba. El mundo, ahora en esta barca eclesial con las velas arriadas, impone la utópica igualdad de géneros. Es la ætate y no se puede decir que no, pues la window está abierta. La idea debe ser acceptable para ponerse a tono con la nostra ætate.

Luego se da el paso siguiente hacia lo sensible, con acciones que parecen inofensivas, pero en realidad no lo son. Lentamente se socava la idea y se hace acceptable con la elección de nuevos obispos que responden a lo popular, que es el paso siguiente. Finalmente todo se transforma en ley, al entrar en la policy.

¿Cómo se hace esto? Muy simple, con el método bergogliano de la sinodalidad. Un verdadero instrumento revolucionario, alma viviente de su dialéctica. Llegado el momento, se da lo que afirma Viganò, en el momento adecuado, (se) preguntará "desde abajo" lo que el Papa desea conceder "desde arriba".

***

Con este sistema no se hace necesario un lavado de cabeza. Tan solo basta con implantar el tema para el debate, hasta que el mismo se vuelva acceptable. Fue el Vaticano II quien abrió la Overton Windows. Los nuevos aires ingresaron en la Iglesia. Se decía que era una brisa primaveral. El Espíritu Santo tan invocado por Juan XIII, por fin había descendido sobre la masa eclesial. Era el espíritu del Concilio que envolvía a todos los prelados. Con el paso del tiempo, logramos entender, que en realidad se trataba de aires bien otoñales y desde entonces, la Overton window, nunca se cerró.

Nadie discute dogmas, tal como lo hizo el Vaticano II. Los mismos pasaron al olvido. Como ejemplo clásico, se pueden analizar las canciones con fuerte contenido dogmático que en la liturgia preconciliar cantaban los fieles, para compararlas con las vagas canciones actuales, y se podrá notar, cómo se pasó de la era dogmática a la era de vacío conceptual. Sin lugar a dudas, el espíritu del Concilio, consistía en la Overton Windows.