Calesita

lunes, 13 de abril de 2026

El awakening y revival del Vaticano II con su ecumenismo utópico


No existe en el pentecostalismo de los reformadores un símbolo de fe al estilo católico, como no lo existe en gran parte de la reforma. El anglicanismo es un ejemplo del mantenimiento de su existencia.

Sin embargo, de alguna manera, lps reformadores que se niegan a los símbolos, deben exponer de alguna manera, aquello en lo que creen. Esto que expondremos, figura para la Pentecostal Church of God en su General Bylaws 2020. Por su redacción casi esquemática, podemos considerarlo casi como un símbolo de fe, pues se habla de valores esenciales, doctrinas fundamentales y creencias absolutas. Esto se dice en su SECTION I - “ESSENTIAL VALUES”, y leemos en el ARTICLE I. Doctrinal Statement :

...la Iglesia Pentecostal de Dios se adhiere a los siguientes valores esenciales como doctrinas fundamentales y aquellas cosas que sostenemos como creencias absolutas (Lucas 1:1)...

¿Cuál es el primer acto de fe? O ¿Cuál es la primera doctrina fundamental y creencia absoluta de la Pentecostal Church of God ?

A no dudarlo, la Escritura.

Significa que el primer acto de fe expuesto, no es sobre la fe en Dios, sino sobre las Escrituras, la cual está en mayúscula. La escritura, una consecuencia del actuar humano para aligerar y fijar la memoria, es ahora un Absoluto, pues dicen que es una creencia absoluta. Digámoslo en términos simples, su “Biblia” se ha transformado en un fetiche que impone a sus adoradores, el primer acto de fe. Como si se suplantara a Dios mismo.

Mientras un católico pregunta a un desconocido si cree en Dios, un reformador preguntará si lee la Biblia. Esta es la abismal diferencia entre católicos y protestantes. Y es así pues Dios salva, pero la Biblia de por sí, no.

Este es el primer acto, por el cual es imposible un ecumenismo entre protestantes pentecostales reformados y pentecostales semi reformados por el awakening conciliar. Algo que no vio, o no quiso ver el jesuita que redactó el Malinas 2 firmado por Suenens.

De allí que para el católico, tanto oriental como occidental, el símbolo de Nicea se inicia con el primer acto de fe en Dios. Hasta para la reforma anglicana permaneció estable:

Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador de todas las cosas visibles e invisibles. 1

Peor aún para los reformadores, en el Símbolo católico no existe acto de fe acerca de las Escrituras. De allí que para los pentecostales, todo acto de fe debe estar acompañado de una cita “bíblica”, caso contrario, no sirve.

¿Cuál es la causa de esto?

La fe en las Escrituras es en realidad una consecuencia de la fe en Dios, y de su inaccesible esencia. Esto motiva que se revele a sí mismo. La Escritura no es Causa de la Revelación, sino un efecto de ella. Colocar el efecto como causa, es la creación de un Fetiche, llamado “Biblia”.

La estructura de verdades

Como explica el jesuita en Malinas 2, existe una jerarquía en las verdades y esto lo toma del revival del Vaticano II:

Al confrontar las doctrinas no olviden que hay un orden o "jerarquía" de las verdades en la doctrina católica, por ser diversa su conexión con el fundamento de la fe cristiana. (Decreto sobre el Ecumenismo, nº 11)

¿Qué implicancia tiene esto?

Existe una estructura de fe totalmente distinta entre reformadores y católicos. No nos encontramos con verdades sueltas, sino estructuradas que configuran un sistema integral. O se toma todo como está, o se tira todo. Son dos sistemas cerrados y distintos que desarrollan dos teologías totalmente distintas y opuestas, tan opuestas como la contradicción misma. Son dos formas de vida totalmente distintas. ¿Acaso pensaba Suenens que era posible un ecumenismo? Para los masones, cualquier utopía siempre es posible.

La fe en Dios

El segundo acto de fe, lo realiza la Pentecostal Church of God sobre Dios, el cual no lleva el título de Padre:

Creemos que hay un solo Dios verdadero y viviente, eterno, infinito en poder, sabiduría y bondad; que Él es el Creador de todas las cosas, visibles e invisibles, y el Preservador de todas las cosas (Romanos 1:20; Colosenses 1:16). En la unidad de esta Divinidad, hay tres personas de una misma esencia, que son iguales, coexistentes y coeternas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Mateo 3:16, 17; 28:18, 19; 2 Corintios 13:14; Juan 1:1, 2, 18; 10:33; 14:26; 15:26; Filipenses 2:6; Hebreos 9:14).

Su análisis

Lo que se hace es exponer una tesis sobre Dios mismo y desarrollarla con su correspondiente cita de escritura, pues como vimos, ella es como el primer dios. No dejan de tomar algo del Símbolo de Nicea, del cual no se dice nada, porque no es “bíblico”. El cual dice:

Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. 2

Con esta definición, los reformadores pentecostales se alejan de las logias masónicas, que buscan la destrucción de la Trinidad, pues es el obstáculo mayor para refundir el cristianismo con el judaísmo y las distintas religiones que generó el Corán.

Así es, jesuítas que se volcaron a las logias como el hereje Bergoglio, el pentecostalismo es incompatible con la masonería, y lo expresan textualmente de este modo:

La Biblia enseña que no debemos estar desigualmente unidos a los incrédulos, y que la eficacia de un cristiano al dar testimonio se vería drásticamente afectada, si no completamente destruida, al mantener la membresía en una logia, orden secreta o sociedad secreta. Por lo tanto, ningún ministro de la Iglesia Pentecostal de Dios tendrá permitido portar credenciales con esta organización y pertenecer al mismo tiempo a una logia, orden secreta o sociedad. Esto no se refiere a los sindicatos, donde la membresía es necesaria para el empleo. (VIII, J)

Como se ve, los católicos semi reformados por el awakening y el revival del Vaticano II, que participan en las logias, no pueden buscar un ecumenismo con los pentecostales. Son los infiltrados en ambos sitios y en ambos sospechosos.

En el punto segundo, acerca de Godhead, los miembros de la Pentecostal Church of God, definen la segunda persona trinitaria:

El Hijo es el engendrado eternamente del Padre y aceptó las limitaciones terrenales para encarnarse, siendo verdadero Dios y verdadero hombre; concebido por el Espíritu Santo y nacido de la Virgen María.

Las diferencias existentes con el Símbolo de Nicea son muchas pero no opuestas. El símbolo de Nicea debía contrastar con los gnósticos y los arrianos, que llegaron a ser la mayoría de la cristiandad, en un momento determinado. Estas herejías las tenemos vivientes en nuestros días. No faltan pseudos católicos reformados por el espíritu romántico del Concilio que las sostienen. Entre ellos, el mismo hereje Bergoglio.

El Godhead expuesto, no indica que es Hijo único. Esto puede dar pie a que existan otros, como acontecía en el gnosticismo, por ello se definía el segundo acto de fe en el Símbolo de Nicea- Constantinopla de este modo:

Y (creo) en un solo Señor, Jesucristo, el unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, luz de luz, ​Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no creado, consustancial con el Padre, por quien todo fue hecho;3

La tesis luterana de la justificación por la sola fe

Los pentecostales son un apéndice del viejo luteranismo. Esto sale a relucir implícitamente en The Godhead:

Murió en la cruz, el justo por los injustos, como sacrificio expiatorio, y todos los que creen en Él son justificados por su sangre derramada. Resucitó de entre los muertos según las Escrituras. Ahora está a la diestra de la Majestad en las alturas como nuestro gran Sumo Sacerdote, y volverá para establecer su Reino de justicia y rectitud.

Para determinar este “todos los que creen en Él”, se hace necesario aclarar en qué consiste, pues el demonio también lo cree. Esto nos lleva a la concepción misma de la fe. Tema que desarrollaremos en otro artículo.

Por su parte el Símbolo de Nicea afirma:

Por nuestra causa fue crucificado en tiempo de Poncio Pilato y padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día según las Escrituras y subió al cielo; y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria, para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Se nota la ausencia de la ascensión de Jesucristo en The Godhead, muy concordante con el modernismo, que lo tacha de mito.

En el tercer párrafo del Godhead, explaya la Tercera Persona trinitaria:

El Espíritu Santo es una Persona Divina, Ejecutor de la Deidad en la tierra, el Consolador enviado por el Señor Jesucristo para morar en el creyente, guiarlo y enseñarle, y convencer al mundo del pecado, de la justicia y del juicio.

Por su parte el Símbolo de Nicea-Constantinopla:

Y (creo) en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre (y del Hijo)4; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, que habló por los profetas.

El pentecostalismo no explaya el origen del Espíritu Santo como Persona, lo deja librado a la creatividad individual. No explica que es una procesión. Tan solo recalca su acción sobre el hombre, pues es lo que a un romántico interesa. Si se afirmara que es una Procesión, se caería el evangelio Romántico de Göethe. Esta es la causa de no hacerlo.

***

Luego de este análisis, queda claro que todo ecumenismo entre pentecostales de distinto tipo, o como dice Malinas 1, de distinta cultura, es virtualmente imposible. Y todo el que se aventure en el mismo, o es un inconsciente o es un masón encubierto que practica la ingeniería religiosa.

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NOTAS

1 Πιστεύομεν εἰς ἕνα Θεόν πατέρα παντοκράτορα, ποιητην οὐρανοῦ και γῆς ὁρατῶν τε πάντων και ἀοράτων·

2 Πιστεύομεν εἰς ἕνα Θεόν πατέρα παντοκράτορα, ποιητην οὐρανοῦ και γῆς ὁρατῶν τε πάντων και ἀοράτων.

3 και εἰς ἕνα Κύριον Ἰησοῦν Χριστόν τον υἱον τοῦ Θεοῦ τον Μονογενῆ, τον ἐκ τοῦ Πατρος γεννηθέντα προ πάντων τῶν αἰώνων,

Φῶς ἐκ Φωτός, Θεον ἀληθινον ἐκ Θεοῦ ἀληθινοῦ, γεννηθέντα οὐ ποιηθέντα, ὁμοούσιον τῷ Πατρί, δι' οὗ τα πάντα ἐγένετο·

4 Es el tema del Filioque, que motiva debates entre occidente y oriente, dado la concepción trinitaria diversa entre ambos.


 

lunes, 6 de abril de 2026

Pentecostales Católicos o el catolicismo patas arriba

 



El primer documento de Malinas, lo redactó el teólogo benedictino Killian McDonnell en 1974. Monje nacido en Montana, recibe su doctorado en la Facultad de Teología de Trier en Alemania. En el mismo se dice que se consultó a los siguientes “teólogos”. Avery Dulles, SJ. (USA), Yves Congar, OP. (Francia), Michael Hurley, SJ. (Irlanda), Walter Kasper (Alemania), René Laurentin (Francia), y Joseph Ratzinger (Alemania).

De Congar y Kasper, nada nos extraña. Congar, un dominico de un catolicismo liberal, fue perito del Concilio. Su educación la recibe de Marie Dominique Chenu, cuyos libros fueron a parar al Índice. Para completar su trayectoria, en 1980 apoyó la teología de la liberación, y la Nouvelle Théologie. Era un “todoterreno” teológico.

De Ratzinger, pensemos que estaba en su juvenil etapa moderna. Con lentitud evolucionará lentamente hasta ser odiado por los neomodernos.

El padre Hurley cofundó la Escuela Irlandesa de Ecumenismo en 1970 y fue un firme defensor del mismo. Su labor en la escuela fue rechazada por el arzobispo John Charles McQuaid, quien prohibió a Hurley hablar sobre ecumenismo dentro de Dublín.

Walter Kasper fue un enemigo declarado de Juan Pablo II, y el padre de la actual herejía alemana dentro del catolicismo. Un personaje imbuido del idealismo hegeliano.

Estos son los consultores, o se dice que fueron ellos; pero quien convalida el documento es el Cardenal Léon-Joseph Suenens, prelado de corriente liberal.

Lengua pentecostal ambigua y contradictoria

El lenguaje del documento, me recuerda el mismo lenguaje ambiguo del Vaticano II. Se comienza afirmando algo, para terminar insinuando lo opuesto. (Como ejemplo analísese el artículo 21 de la Sacr. Conc.).

Así leemos en A,2:

La Renovación Carismática no pretende promover una vuelta simplista, desprovista de todo sentido histórico, a una Iglesia neotestamentaria idealizada. Reconoce, sin embargo, el papel único de las comunidades del Nuevo Testamento y pretende continuar en la tradición que llama a todos los hombres a la conversión y al Reino. Cualesquiera hayan sido las formas anteriores de renovación, la «Renovación Carismática» de la que hablamos quiere situarse en la tradición católica, ...

Sin embargo se afirma en Orientaciones Pastorales,3:

Dios comienza a actuar, en la comunidad, de una manera nueva y que, aparentemente, reviste el carácter de una intervención más allá de la historia.

¿En qué quedamos? ¿Se sitúa en la historia o va más allá de ella? ¿Es Tradicional o Nueva? De este modo el espíritu trae el don de lenguas, sobre todo la ambigua y contradictoria.

Dentro del evangelio de Göethe

Que a Malinas 1, lo podamos ubicar en el evangelio de Göethe, no nos defrauda:

Observadores de la vida religiosa ven en la expansión de la Renovación Carismática la manifestación de un nuevo dinamismo en la vida de la Iglesia.

O sea dynamis (δυναμις), o die Tat. ¡Una dynamis nueva, o sea una que no existió antes!

En B, donde se trata el Fundamento Teológico titula el punto 1:

La vida intratrinitaria y la experiencia cristiana.

No se trata de dogmas, sino de vida y su consecuente experiencia. He aquí el nuevo método. De allí que el punto 7, trata sobre Fe y Experiencia. Más adelante, se verá como la experiencia tomará el lugar de la fe.

De modo que nos guste o no, volvemos a los inicios de Parham y al Azusa Street de Seymour, con su consecuente eclosión dionisíaca:

Apliquemos lo anterior a lo que se llama, en el seno de la Renovación, «efusión del Espíritu» o, en ciertos grupos, «bautismo en el Espíritu»

Esta experiencia de renovación se siente a veces como una especie de resurrección y se expresa gustosamente en términos de alegría y entusiasmo.

Pregúntenle a los santos y anacoretas, en qué consistió su alegría y entusiasmo. Pregúntenle a San Juan de la Cruz, lo que pensaba sobre la noche oscura… ¿Acaso no se distorsiona el catolicismo? He aquí la experiencia de Jesucristo:

Cristo Jesús, quien, existiendo en la forma de Dios, no reputó codiciable tesoro mantenerse al igual con Dios, sino que se anonadó, tomando la forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres; y en la condición de hombre se humilló, hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Fil. 2,6-8)

Con esta experiencia, aconseja San Pablo, poseer estos mismos sentimientos, apelando a la φρονησις, a la sabiduría, a la sensatez:

Tened los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús. (Fil. 2,5)

Esto señala cual es la experiencia católica, humillarse y morir de cruz para ser exaltado junto al Padre.

Una teología patas arriba

La teología del pentecostalismo, es un camino a la inversa del catolicismo. Esto responde a que sigue el evangelio romántico de Göethe.

Si todo comienza con la Tercera Persona Trinitaria, la misma ocupa el lugar del Padre. El Espíritu Santo ya no es una procesión, es un absoluto del cual penden las restantes Personas Trinitarias, las que le están sujetas con alguna propiedad. Esto no se dice, pero se hace. Es la nueva lógica, el hacer determina el ser. Agere sequitur esse.

En realidad volvemos al viejo pragmatismo moravo del siglo XVIII con Nicolás Ludwig von Zinzendorf. Este no es un Espíritu de vida, sino un espíritu de pragma. Lo vemos reflejado en el siguiente texto:

Es preciso mucho tacto y discernimiento para no extinguir lo que el Espíritu está a punto de obrar, en las Iglesias, para reunir a los cristianos. Una delicadeza semejante se precisa para que la dimensión ecuménica de la Renovación no se convierta en ocasión de división y en piedra de tropiezo.

En los grupos ecuménicos hay que vigilar para ponerse de acuerdo sobre la forma de preservar la unidad fraternal sin dañar la autenticidad de la fe de cada miembro. (E,2)

Es la concepción de neto corte protestante, donde se dice, lo que una buena vez les decía el anglicano Tony Palmer a los pentecostales:

―El Espíritu Santo nos dirá en lo que debemos creer.

¿Desde cuándo el Espíritu Santo enseña? Aquí se toma por sentado que es el generador del Logos.

El Bautismo en el Espíritu

Ya vimos en artículos anteriores, como el eje del pentecostalismo afro-sajón gira sobre la concepción del Bautismo en el Espíritu. El documento respira el ambiente del Vaticano II. No podía escabullirse de él. Era el gran dogma de la era del 60, donde se iniciaban las tinieblas de las que hablaban nuestros místicos. Por tal motivo, no presenta el Bautismo en el Espíritu Reformador, como lo que en realidad fue, sino que lo disimula con palabras suaves para no herir a los protestantes. Obsérvese esta infantil opinión de un franciscano sobre el origen pentecostal dentro de los reformadores:

Un pastor metodista, Carlos Parnam, comenzó a predicar al Espíritu Santo y sus sermones se vieron acompañados de manifestaciones carismáticas y una indiscutible renovación interior. Otro pastor metodista, M.Y. Seymour, testimonio de tales experiencias, se puso igualmente a predicar sobre el Espíritu Santo en los Ángeles. Era muy humilde y pobre, predicaba desde su barraca de madera. (Visto en Mercabá)

La diferencia de teología y de fe, es abismal entre la reforma y el catolicismo. ¿Cómo resuelven este problema los pentecostales católicos? Muy simple, apelando al nominalismo. No es una diferencia de principios de fe, sino algo más simple. Es una diferencia de nombres entre uno y otro. Por lo tanto, el documento presenta alevosamente en el punto 2, tan solo un problema de vocabulario. Nótese la consecuencia. El Bautismo en el Espíritu, no une lenguajes, sino que los diferencia, y lo muestra como los lenguajes de la Torre de Babel. ¿Qué espíritu puede producir este efecto?

Así en el seno del pentecostalismo clásico («Asambleas de Dios») y del neopentecostalismo protestante contemporáneo, términos tales como «conversión», «bautismo en el Espíritu», «recibir el Espíritu», «estar lleno del Espíritu», revisten significaciones específicas. En el contexto católico su sentido puede ser bastante diferente. (C,2)

Veamos ahora el maquillaje que se emplea:

Sin entrar ahora en una discusión crítica de esta doctrina, hay que reconocer que la doctrina católica de la santificación se formula en términos diferentes. (Ib.)

No son verdad y mentira, luz y tinieblas. Todo se reduce a simples términos. Era el nominalismo conciliar en boga.

Luego se reconoce la diferencia, la cual no es una simple cuestión de vocabulario, y en esto se contradice el Malinas 1, con lo dicho anteriormente, puesto que su lengua es ambigua y contradictoria:

...la fórmula «bautismo en el Espíritu», parece referirse a una especie de segundo bautismo que vendría a añadirse al bautismo sacramental. Esta impresión, debemos subrayarlo, no corresponde con la convicción de los católicos comprometidos en la Renovación que, como un buen número de sus colegas protestantes, reconocen con san Pablo que no hay sino «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo» (Ef 4, 5).

Obsérvese la delicadeza, o como decía el hereje Bergoglio, la ternura del vocabulario: “parece referirse”. No parece, es. Pero vayamos a la esencia de todo esto:

De todas formas es exacto que, para los pentecostales clásicos y para algunos carismáticos protestantes, el «bautismo en el Espíritu», designa una nueva efusión del Espíritu, teológicamente más significativa que el bautismo de agua y a menudo separada de todo contexto sacramental. (Ib.)

Esto es algo que a los reformadores no los incomoda, después de dar de baja a una serie de sacramentos, negar uno más da lo mismo. ¡Qué le hace una mancha más al tigre! Por lo tanto llegamos a este jugoso punto:

d) Legitimidad de un pluralismo terminológico En éste, como en otros puntos, la experiencia norteamericana de la Renovación no debe ser considerada como normativa. En otros lugares se ha considerado necesario sustituir la expresión «bautismo en el Espíritu», por otras similares. En Francia y en Bélgica se habla a menudo de «effusion» del Espíritu; en Alemania de «Firmerneuerung»; en lengua inglesa se emplean a veces las expresiones «release of the Spirit» o «renewal of the sacraments of initiation». En esta búsqueda de un vocabulario adecuado, conviene vigilar para que los vocablos empleados no dañen en exceso lo que tiene de específico la Renovación en cuanto experiencia espiritual, es decir, el hecho de que la fuerza del Espíritu Santo, comunicada en la Iniciación Cristiana, llega a ser objeto de experiencia consciente y personal. (2,d)

Significa que ahora dentro del catolicismo, para que pase desapercibido el Bautismo en el Espíritu, se hace necesario un cambio de nombre. Ahora este perro, se llama Efusión en el Espíritu o Firmerneuerung. Y este cambio de nombres, para colmo es legítimo. ¿Quién le otorga la legitimidad? ¿Son acaso los conceptos? En absoluto, puesto que no se corresponden. Quien otorga la legitimidad es la acción, die Tat, a la cual están sujetos. La legitimidad lo da la dynamis misma. O sea que llegamos a un catolicismo patas arriba.

La religión pasa a ser cultura

El documento es todo una fábrica de maquillajes. En C,1 se habla de contexto teológico-cultural. Estamos ante diversas culturas determinadas por la fe. La así llamada cultura, es en realidad una religión, pues abarca una forma de atarse a Dios. Se busca por todos los medios eludir la diferencia religiosa existente, maquillándose de simple cultura movible y ajustable. Es la religión vista desde la acción. Se mira la dynamis, die Tat. Esto produce culturas distintas. Es la romántica teoría de Herder. Así llegamos a disimular la diferencia de credos que son los obstáculos insalvables en todo este terreno. Pero como die Tat genera el Logos, se dice sin vueltas:

Esto no quiere decir que ese lenguaje verbal y cultural esté desprovisto de autenticidad o de enseñanza teológica.

Que posea una enseñanza teológica es real, pero que sea auténtica es ambiguo. Todo depende del alcance que se le otorgue a la autenticidad. Puede ser auténtico para la Reforma, pero in-auténtico para el católico.

Este maquillaje produce el concepto de cultura teológicoeclesial. ¿Y qué es en definitiva?

Se trata, en concreto, de un conjunto-orgánico que incluye el sentimiento religioso, las confesiones de fe, la liturgia, la vida sacramental, la piedad popular, las formas de ministerios y de estructuras eclesiales, etc. Sin ser algo estático, puesto que emerge de la experiencia viva de una comunidad en constante evolución, de acuerdo con los lugares y los tiempos.

Es otra religión, maquillada con la capa de cultura, la cual está en constante evolución. ¡A no extrañarse! No evolucionan los credos, evolucionan las acciones que modifican los credos. Es el evangelio de Göethe dentro de la concepción de Herder. Y este evangelio se aplica tanto a la Reforma, cuanto al catolicismo.

***

La gran pregunta que surge de todo esto, es cómo no se excomulgó a toda esta corriente. Y una respuesta que puede justificar esta debilidad, es el pastoralismo que reinaba entonces, tonificado con el awakening y el revival del Concilio.