Calesita

lunes, 10 de agosto de 2026

Cuando el futuro pasó ayer

 

En una entrada anterior, presentamos el Post Scriptum del escocés Roussell, con su ecuación. Hoy mostramos cómo su pensamiento expuesto en dicho folleto, The Rapture of the Saints, nos lleva a las matemáticas. ¿Exagerado? Juzgue usted mismo.

La tesis de su novela preterista, consiste en un rotundo pasado escatológico. En otros términos, el futuro fue ayer. Futuro=Pasado.

Él (Jesús) sí reunió a sus elegidos de un extremo del cielo al otro. Sí ejecutó su amenaza de condena sobre sus enemigos. Sí resucitó a los muertos cristianos. Sí convocó a los santos vivos para encontrarse con Él en el aire, y ellos entraron en el gozo de su Señor y en el Reino de los Cielos, según su palabra fiel e infalible.

La demostración de esta tesis es así:

Esta es la declaración que hace el apóstol Pablo a los cristianos de Tesalónica (52 d.C.1) respecto a lo que les sucedería a ellos y a él cuando viniera el Señor. De esto y de otros pasajes de las Epístolas de San Pablo, queda claro que la venida del Señor era considerada por él, y por la Iglesia cristiana en todas partes, como un evento cercano, que todos podrían esperar presenciar… Nuestro Señor había asegurado a sus discípulos que la generación que vivía entonces no desaparecería antes de Su regreso o Parusía.

Como sucede en todo argumento novelístico se deben ordenar los hechos que se narran en el mismo. En una novela se pueden dar distintos órdenes, el temporal, el psicológico o algún otro según la lógica narrativa del autor. James Roussell da el suyo y dice que se da con gran precisión: great precision. Esto nos empuja desgraciadamente a las matemáticas.

Primero. —El Señor mismo descendería del cielo con un grito (with a shout), etc. —Los cristianos muertos serían resucitados.

Segundo. —Los cristianos vivos que sobrevivieran hasta ese período serían raptados.

Tercero. —Serían arrebatados en las nubes, junto con los muertos resucitados.

Cuarto. —Juntos se encontrarían con el Señor en el aire, y así continuarían con Él para siempre.

Tal como se puede comprobar sin esfuerzo, el orden es temporal: Primero… Segundo… etc. Ignora el escocés, que en una profecía nunca se da un orden secuencial basado en el tiempo, de allí que quien la ordena de este modo, comete el primer error de todo principiante. La profecía suele ser confusa, y lo es porque además de la simbología empleada, el tiempo en ella se distorsiona. Es lo que se llamó, género apocalíptico. De allí la imposibilidad de establecer un orden novelístico dentro de este género. Concretamente, no se niegan los hechos, se niega el orden temporal. Luego de exponer su orden, nos da esta síntesis interpretativa:

Afirma (Pablo) claramente que, en la venida del Señor, los santos vivos, junto con los cristianos difuntos, serían arrebatados en las nubes para encontrarse con el Señor en el aire, y que esta venida del Señor estaba muy cerca, es decir, en menos de treinta años.

Como dijimos, todo es matemático, dado su great presicion. Todo gira en torno al tiempo, un tiempo subjetivo, pero que el escocés lo introdujo en su análisis además de calcularlo matemáticamente en 30 años a lo sumo. La fórmula sería en este caso, Parusía/30  d.C.

Luego él mismo nos da las objeciones a su tesis:

Aquí nos encontramos con la objeción obvia de que es inconcebible que un evento como el "arrebatamiento de los santos" pudiera haber ocurrido sin dejar una marca indeleble en la historia, sin ser inmortalizado en la tradición, sin un testimonio tal, que su memoria jamás pudiera haberse perdido. Y, a primera vista, esta conclusión parece tan razonable y probable, que parece casi incuestionable.

Si se mide el tiempo de su novela, todo debía darse en menos de treinta años, pero desde la profecía de Jesucristo, a la destrucción de Jerusalén en el 70, donde él fija la parusía, podrían haber pasado cerca de cuarenta años. Luego remata la cuestión de esta manera:

Entonces, considérese cuán poco sabemos sobre la manera de este 'arrebato de los santos'. ¿Debemos suponer que subieron en cuerpos de carne y hueso al reino del aire, o que multitudes de espectadores presenciaron la escena? ¿Fue visible al ojo humano, y fue algo que atrajo la atención? En todos estos puntos estamos en absoluta ignorancia...

Curiosamente, él mismo se destruye. ¿Y si no sabemos nada, para qué habla?

Luego redacta una tesis de historiografía. ¡Atención historiadores, a tomarla en cuenta!

Además, consideremos cuánto de la historia del pasado nunca ha sido escrita; cuánto se ha perdido; cuánto yace enterrado.

A esto no hay que afligirse, pues la historiografía tiene su propio espejo, porque…

...la profecía es historia invertida (!!!)...

Ahora su tesis es la de Pablo

Luego comete otro lamentable error, pensar que su tesis es la de San Pablo:

Antes, sin embargo, de atribuir error a la afirmación expresa del apóstol, puede ser conveniente examinar los fundamentos sobre los que se basa esta conclusión adversa.

Y es la tesis de Pablo, pues ignora lo atemporal de la profecía y se basa ciegamente en su letra:

Sin duda, esta es una afirmación extraordinaria, y no es extraño que haya sido recibida con bastante duda e incredulidad incluso por creyentes declarados en la revelación y la inspiración. Se han hecho muchos intentos para explicarla, y probablemente se encuentren pocos que estén dispuestos a aceptarla como un hecho que realmente haya ocurrido. Sin embargo, ahí está la afirmación, y el crédito del apóstol como maestro de la verdad, como mensajero acreditado de Cristo y como órgano inspirado de la revelación divina, está en juego por su exactitud. Por asombroso que parezca, no se puede malinterpretar el significado del lenguaje, que es tan claro y sencillo como las palabras pueden hacerlo, y que solo permite una interpretación.

Una tesis basada en suposiciones

Ya vimos en una entrada anterior que James, el testarudo, elimina la Tradición como testigo falso y junto a ella se debe retirar la Historia, porque no sabe nada, por lo tanto, toda su tesis se basa en suposiciones:

Primera suposición

...supongamos (suppose) que todo esto ocurriera cuando el país estaba bajo la ocupación de un ejército extranjero, cuando los invasores marchaban por la tierra dejando devastación y ruina a su paso.

Segunda suposición

Supongamos (suppose) que la metrópolis estuviera en estado de asedio, capturada, quemada hasta los cimientos, con fuego, hambre y matanza azotando cada rincón; todo orden social convulsionado en medio de las agonías de una nación moribunda. ¿Qué sensación provocaría la desaparición de algunos miembros de una secta despreciada en tales circunstancias? ¿Se les extrañaría? O si se notara su ausencia, ¿se consideraría inexplicable? En medio de los aterradores signos y presagios de esa tremenda crisis, la desaparición de los cristianos podría pasar fácilmente desapercibida.

Tercera suposición

Debemos considerar las circunstancias peculiares del tiempo, del país y del pueblo tal como existían entonces. Tendemos a medir las cosas según el estándar de nuestro propio tiempo y de nuestra propia experiencia, y a suponer que la misma regla se aplicará a todos los tiempos y circunstancias. Naturalmente decimos: 'si ocurriera un evento como la desaparición súbita y simultánea de varias personas prominentes de nuestra ciudad, pueblo o vecindario, ¡qué sensación causaría, qué alarma y consternación! Se informaría por todo el país, sería el tema de conversación en todos los lugares'.

Como la Tradición es un testigo falso y Flavio Josefo, quien narra estos hechos como testigo ocular, no sabe nada, James, el testarudo, ¿coloca los cristianos dentro de Jerusalén, o a lo sumo, dentro de Palestina? En otras palabras, ¿los apóstoles que vivían y el mismo Pablo, estaban habitando en Jerusalén, o en sus cercanías, desoyendo la profecía de Jesucristo?

Realmente ridículo, pues tanto Pedro como Pablo ya habían muerto cuando se dieron estos acontecimientos, y el resto de los cristianos había huido de Palestina.

Cuarta suposición

Pablo explicado por Mateo.

También debemos tener en cuenta que estos acontecimientos extraordinarios no se basan únicamente en el testimonio no respaldado del apóstol Pablo (aunque eso debería ser suficiente). Están corroborados por la palabra del mismo Señor. Él hace clara alusión a este “arrebatamiento” en su discurso profético en el Monte de los Olivos (Mateo 24:31) cuando dice: *‘Él enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, y reunirán a sus escogidos de los cuatro vientos, de un extremo del cielo al otro.’* Esta reunión evidentemente estaba en la mente de Pablo cuando exhorta a los Tesalonicenses “por la venida del Señor Jesucristo y nuestra reunión con Él” (II Tes. 2:1), así como en el pasaje clásico al comienzo de este artículo. Nada puede ser más seguro que que nuestro Señor está comprometido con esta afirmación sobre el arrebatamiento de los santos y el período de su ocurrencia, que se afirma expresamente que está dentro de la vida de los apóstoles y antes de que la generación actual desapareciera.

Consecuencias de las suposiciones

Podría preguntarse: «¿por qué no tenemos un capítulo suplementario en los Hechos de los Apóstoles, que lleve la historia del cristianismo hasta la destrucción de Jerusalén?» Por una razón muy suficiente: ninguno de los apóstoles permaneció en la tierra para transmitir a las generaciones futuras el cumplimiento de la predicción de nuestro Señor. Incluso si alguno hubiera quedado, sería inconcebible que él pudiera haber omitido registrar el hecho más terrible en la historia de su nación y del mundo. De todas las falacias que la tradición ha impuesto a la credulidad humana, la más increíble es la ficción de que San Juan sobrevivió muchos años a la destrucción de Jerusalén.

Frente este argumento de las tradiciones, reacciona como un loco en su jaula:

¿Qué? ¿Acaso Juan sería encontrado descuidado y dormido a la aparición de su Señor? ¿Acaso Juan quedó fuera con las vírgenes insensatas cuando las prudentes entraron? ¡Imposible! La venida de su Señor era el límite previsto de su carrera terrenal; hasta que eso sucediera debía esperar. Cuánto anhelaba la realización de ese evento lo sabemos por las palabras finales del Apocalipsis: «¡Sí, ven, Señor Jesús!» ¿Quién puede dudar que fue uno de los primeros en salir a recibir al Esposo? Sin embargo, casi todo el dilema: la iglesia cristiana ha sido ‘‘abiertamente engañada’’ con la fabulosa leyenda de la supervivencia de San Juan. Que él no haya dejado registro de la destrucción de Jerusalén es por sí mismo prueba suficiente de que no sobrevivió a ese evento, aunque además tenemos la promesa implícita del Señor que debía vivir hasta ese momento. En una palabra, nos encontramos ante esto: o bien las expectativas que los primeros cristianos tenían, la enseñanza de San Pablo y de los demás apóstoles, y las predicciones expresas y reiteradas de Jesucristo deben considerarse erróneas y equivocadas, o bien Él regresó como prometió, antes del fin de aquella generación.

El número de los raptados

Ya vimos que los sucesos son de great presicion, por lo tanto, ¿a cuánto ascienden los raptados?

Además, podemos tener ideas muy exageradas sobre el número de personas que serán recogidas en la venida del Señor.

Todo indica que el rapto se da en un 50%. Su fórmula matemática, dada la great presicion sería ésta r=100/2.

La proporción de aquellos que estaban moralmente preparados para entrar en el reino en la venida de Cristo no parece superar la mitad de los discípulos nominales. De las diez vírgenes, cinco fueron excluidas del banquete nupcial. De las dos mujeres que estaban moliendo en el molino, una fue llevada y la otra quedó. De los dos hombres en el campo, uno fue llevado y el otro quedó. De los dos hombres en una cama, uno fue llevado y el otro quedó. Estas representaciones están llenas de significados, y su repetida alusión a la proporción de la mitad parece tener una importancia notable. Esto no implica necesariamente que los excluidos fueran finalmente rechazados, sino que perdieron el privilegio de entrar al reino sin pasar por la prueba de la muerte.

¿Cuál es la causa de esta reducción al 50%?

Las Escrituras nos llevan a concluir que 'en los últimos días' una defección generalizada de la fe reduciría considerablemente las filas de los cristianos profesos. Esto es claramente predicho por nuestro Señor y Sus apóstoles. 'Porque se multiplicará la maldad, el amor de muchos se enfriará.' Igualmente oscura es la imagen que dibuja San Pablo en su Segunda Epístola a Timoteo.

La Profecía es Historia invertida. (p = -h)

Continúa su razonamiento lógico, donde la Revelación siempre se sobrepone a la Historia. Su frase mágica consiste en que la Profecía es Historia invertida. Una tesis imposible de demostrar, dado que la Profecía adolece del orden temporal, pero este principio no puede ser aceptado por la testarudez de un reformador que desafía todas las evidencias que se ponen en su camino:

Pero la profecía es historia invertida, y leemos el cumplimiento en la predicción. Tenemos un ejemplo destacado de esto en los capítulos 24 y 25 de San Mateo. Sin embargo, pocos escritores han dejado un registro de esa catástrofe trágica que probablemente no tiene paralelo en los anales ensangrentados de la raza humana.

Terminamos nuestra presentación con otra conclusión lógica expuesta en el párrafo anterior. Si la profecía es historia invertida, su cumplimiento está en la predicción, (and we read the fulfilment in the prediction). Siguiendo la lógica matemática de su great presicion, esta sería su fórmula: fulfilment= prediction (f=p). Parece que el escocés no leyó el Libro de Jonás. Un olvido lamentable, pues lo que se predice no se cumple.

***

Para hacerse ateo, no existe mejor método que leer a James Roussell. Sin lugar a dudas, el preterismo fue una reacción violenta al morbo protestante sobre el porvenir profético.

Y flota una pregunta sin respuesta. La Tradición es falsa. La Historia no sabe nada. La profecía ya pasó, pues es historia negativa. 

¿Y ahora qué?… Ahora, la mitología:

Francisco Lacueva 2 dice lo siguiente: “…la idea sostenida por muchos autores de que la nueva Jerusalén existía ya antes de ahora en el cielo, y se hallará, durante el Milenio, en torno a la tierra, como un satélite girando en su órbita, siendo retirada de la escena durante la destrucción de la primera tierra y el primer cielo, para descender después a la nueva tierra y posarse allí para siempre”. (Miguel Rosell Carrillo. Apocalipsis: La Revelación para estos días finales. Pág. 151.)

Y dicha mitología se apoya nada menos que en la ciencia:

El periódico Weekly World News de Canadá 3, en fecha 30 de Abril de 1996, publicó un artículo llamado “EL TELESCOPIO HUBBLE TOMA UNA FOTO DEL CIELO”, firmado por Ron Kinton; y decía así: “Washington-Científicos de la NASA están estudiando cientos de imágenes increíbles enviadas a la Tierra desde el telescopio espacial Hubble… Las fotografías claramente muestran una enorme ciudad blanca, flotando misteriosamente en la negrura del espacio “. Un experto de la Nasa dijo al respecto que esa ciudad definitivamente era el Cielo, porque “la vida, como la conocemos, no puede existir en el espacio helado y sin aire”. (Ibídem. Pag. 151-152.)

De este modo hemos destruido la Tradición y subyugado la Historia, para sobreponer la Revelación. Una Revelación que abre el camino a la mitología moderna:

Dejando aparte las cuestiones vivenciales y de testimonio extrabíblico, la Palabra nos enseña que efectivamente, la Nueva Jerusalén descenderá del cielo, se entiende entonces, que vendrá a esta tierra. (Ib. 152)

De este modo se cierran las fórmulas matemáticas con esta ecuación:

p = -h, lo cual equivale a m x c, o sea, mitología x ciencia.

Ahora, busque usted el resultado.

___________________

NOTAS

     1 O tal vez entre el 50-51. (Aclaración del editor.)

2 Canónigo educado en la Pontificia Universidad de Salamanca, quien se pasó a la Reforma renegando de su catolicismo. Un hermoso fruto del ultramodernismo romántico.

3 El tabloide es poco serio y tiende al sensacionalismo. Creerse lo que dice es para ingenuos. El 30 de enero de 1996 titula que un piloto fotografió un ángel. Lo mismo hace para el 27 de febrero del mismo año. El 13 de febrero de 1996 titula: “Incendios estallan en la Luna”. El 18 de junio se pregunta si el 31 de enero de ese año es el día del juicio final. Ahora se edita por web y dicen de sí mismos: Weekly World News ha publicado más de 100.000 artículos y descubierto más de 300 seres insólitos que conviven con nosotros. Cada día, nuestros intrépidos reporteros, ganadores del Premio Potenza, descubren historias que los medios tradicionales ignoran. Weekly World News es la fuente de referencia en extraterrestres, mutantes, teorías de la conspiración, profecías bíblicas, curas milagrosas y políticos corruptos.


lunes, 3 de agosto de 2026

The woke Vatican

 



Por Tony Velázquez Ruiz

En un momento donde hasta el legendario Homero es woke, La derrotada iglesia vaticana, no puede ser menos.

La pregunta crucial para todo católico de este momento, es saber quién gobierna en el Vaticano. Dirán que León XIV.

¿Y si no fuese León XIV, alias Paco II?

Paco I y Paco II

La pregunta lleva a otra, ¿quién gobierna entonces?

Ya sabemos que quien gobierna la iglesia en China, es el partido comunista. ¿Qué función cumple en todo esto Paco II? La función de títere del partido comunista chino. Esto nos lleva a que una parte importante del orbe romano, cayó derrotada por el ateísmo oriental.

Mujeres con funciones sacerdotales

Se demostró con creces, que el finado Paco I era un masón encubierto, por lo tanto, el Vaticano de Paco I estaba manejado por la masonería, pues de no ser así, Paco I habría sido asesinado abiertamente, cosa que no ocurrió. Todo lo contrrio, lo mimaron hasta el final. ¿Era Paco I un títere? De ningún modo, era un operador eficiente de las logias ocultas. Más aún, estableció el mecanismo revolucionario por el cual cambiaría la doctrina católica: el Sínodo Urbis et Orbis.

Muller y el jesuita marica

Atrás quedaron los románticos ultramodernistas que pedían el Vaticano III. Paco I fue más concreto y eficiente, coaccionar el orbe hacia el Sínodo, para lograr un producto similar a la iglesia teutona.

Escudo cardenalicio de Tucho

De aquí surge el ejército woke del vaticano. A la vanguardia marcha la iglesia teutona y a la retaguardia cierra filas con Burke y sus altar girls, Schneider con su paradoja, y el bwana Sarah.

Burke y sus altar girls

La FSSPX se quedó afuera. Orden tajante de las logias. O se entra en el Ejército Woke o estás fuera, o sea, excomulgado. Por tanto debemos deducir, que los obispos desobedientes, que no piensan obedecer un títere y mucho menos un maricón al frente del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, pues representan las logias, están afuera de todo, sin audiencias ni recibimientos de las supuestas autoridades woke. La desobediencia a Paco II, es sin lugar a dudas, contra las logias. Esta corriente no intenta romper lazos definitivos contra la Roma woke, busca tan solo salvarla del futuro desastre. ¡Ojalá lo consiga!

La papisa en comunión con el papa

Decimos desastre pues se calcula con estadísticas en la mano, que se cierran 9 monasterios al año. Todos estos monasterios son hijos del Novus Ordo conciliar. Contrariamente, se abren monasterios de oración latina. Lo cual nos lleva a pensar, que la iglesia sinodal woke, camina a su extinción. Es tan solo cuestión de tiempo.

Fiducia Suplicans

Hoy las masas no leen, se manejan con imágenes, y ellas son altamente elocuentes. Paco II quien tiene tiempo para recibir la “abuelita punk”, adolece de agenda para recibir los que se excomulgan.

Y siguen las imágenes. Un jesuita marica que pide más curas maricones. Mujeres que predican y realizan funciones sacerdotales. Monjas que se incorporan al funcionamiento vaticano. Alfombra roja para la papisa de la pérfida Albión.

Parte del  batallón del ejército woke

Afirmaba el cardenal milanés Martini, que la Iglesia llevaba un atraso de 200 años. Gracias al ejército woke, ya podemos decir, que se puso al día.




lunes, 27 de julio de 2026

La reforma equivale a división con exponente al infinito (r=d∞)

 

La imaginación de los reformadores del cristianismo no tiene límites, y lo dramático de la misma es que se transforma en materia de fe.

Ya vimos la saga novelística de los mormones. Una novela capaz de generar altos ingresos, gracias a una fe ciega en una narración ficticia.

Ya vimos la novelística católica sobre el rapto, tomada de la influencia de los reformadores que inventaron todo el argumento.

Hoy, algunos prelados se esfuerzan en buscar puntos de unión con los reformadores, cuando ellos por causas bien banales se dividen. División que muta al infinito.

Una de las causas de la división de las sectas reformadoras consiste en la doctrina del rapto, o como la llaman ellos, the rapture.

Para el católico, the rapture, es pura materia de ficción-religiosa, mientras que para las sectas es un puntal de esperanza. No repetiré lo ya escrito en otra ocasión mostrando hasta que punto ridículo han llegado cuando lo afirman; hoy toca mostrar lo ridículo cuando lo niegan.

Si se decía que tot capita tot sententiæ, aquí puede decirse que tot rapta tot sectæ. Veamos lo sucedido.

La escena del rapture, navega en las mejores aguas de la ficción-religiosa, pues ningún autor destacado de los reformadores sabe donde ubicarlo. Esto ya sería un motivo para desconfiar de esta novela y echar al traste el mismo tema.

El reformador que lo ubica antes de la así llamada “great tribulation", y sobre el mismo monta su argumento, lo llaman pretribulacionista. La causa, cuentan ellos, se debe a que Dios es tan bueno que no permitirá que sus seguidores sufran la tribulación. Acaso sea como no permitió los sufrimientos de Jesucristo.

El reformador que lo ubica dentro de la "great tribulation", con todos los pormenores de su argumento, lo llaman tribulacionista.

El reformador que lo ubica después de la “great tribulation", lo llaman postribulacionista.

¿Quién da más?

Todo parece concluido, pero antes de bajar el martillo de este remate, en la oferta del rapture apareció otro comprador, que da un portazo a los pre, in y post tribulacionistas, y dice que el rapture ya se produjo. Como la división es el pan nuestro del reformador, lo llamaron, el preterismo.

¿Quién fue este genio preterista?

Estamos hablando del escocés James Stuart Russell (1816-1895). Su teoría sobre el rapture como hecho consumado, lo sintetizó en un breve folleto llamado The Rapture of the Saints. Es un resumen condensado de sus visiones ideales, de un profetismo que no mira para adelante, sino para atrás. La verdadera novela aparece en su obra The Parousia. Allí nuestro genial novelista, afirma sin dudas, que toda la parusía ya se dio, motivo por el cual, las profecías sobre la misma, son todas cosas del pasado. Así es reformadores, como dice el escocés, Jesucristo ya vino y el rapture ya se dio. Por lo tanto, a otro con todo esta novela.

Para sostener su tesis, debe poner en entredicho toda la tradición cristiana, cuya base se basa en la reforma de todos los tiempos. Para colmo de ridiculez, debe dar un paso más, sembrar dudas sobre la historia, caso contrario su argumento en la novela, caería sin credibilidad.

Comienzo al respecto indicando la forma como demuele la Tradición. Lo hace en el folleto ya mencionado, en un Post Scriptum:

No hay advertencia más necesaria para el estudiante de los 'Orígenes Cristianos' que desconfiar de la Tradición. Es notoriamente un testigo falso y siempre debe ser tratada con sospecha. Nunca su influencia ha sido más dañina que en el cristianismo; y nada aclararía tanto el ambiente como su exclusión total del tribunal.

Nuestro escocés, se ha constituido en juez de la Parusía, pues se ubica dentro de un juicio inapelable. En el tribunal, existe un testigo que es falso, la Tradición. El juez James, padece de enorme miopía, pues no está ante un solo testigo, sino ante millares de testigos de una comunidad, que vieron, lo que él es incapaz de ver a escasos metros dentro de una corte.

¿Pero qué sucede con la Historia Eclesiástica?

Sobre la muerte de los apóstoles, la historia auténtica no sabe absolutamente nada, y muy poco sobre su vida, pero la Tradición lo sabe todo. Sabe cómo, cuándo y dónde perecieron San Pablo y San Pedro; cómo los doce repartieron el mundo como sus diócesis; cómo y dónde la mayoría sufrió martirio. Es especialmente precisa en sus relatos sobre el Apóstol Juan y la Virgen María, la Asunción de esta última y la edad extremadamente avanzada del primero, quien sobrevivió a su baño de aceite hirviendo y levantó la tierra sobre él cuando fue enterrado!

Otro gran problema de este juez, es su gran incapacidad para distinguir la Tradición, de las tradiciones. Algo típico en un reformador, que solo busca simplificar las cosas.

Ahora estamos hablando de historiadores, donde algunos fueron testigos de los hechos. ¿Acaso podemos decir que Flavio Josefo no sabía nada? Con todo, morigera su juicio categórico:

Lamentamos que la historia del sitio de Jerusalén, tal como la registró Tácito, se haya perdido irremediablemente, y si no fuera por el feliz accidente —digamos, o mejor dicho la singular providencia— de que un historiador judío, contemporáneo de los apóstoles y testigo ocular de las agonías de Jerusalén, dejó un detalle completo de ese evento sin igual, nuestro conocimiento sería escaso y fragmentario.

Lamenta la pérdida de una parte de la obra de Tácito en la cual muchos libros se perdieron; y si se perdieron es porque no valían gran cosa. De allí que el escocés no la conoce, y no la conoce porque se perdió. ¿Qué tiene que lamentar si no la conoce? Nadie pierde al Quijote de Cervantes o a una tragedia de Shakespeare. Todo lleva a reconocer que el escocés no sabe mucho, pues afirma tener un conocimiento escaso y fragmentario y es fragmentario porque no apoya su tesis de novela.

A su vez las tradiciones fueron puestas por escrito, por autores, mucho más serios que nuestro escocés. ¿Acaso podemos decir que Eusebio de Cesarea (260-340) y los escritores de los primeros siglos del cristianismo no sabían nada? Existe un dogma expreso entre los reformadores, con el Apocalipsis, se cerró todo escrito de valor. luego se lamentan:

Si tuviéramos una historia cristiana existente, como tenemos una pagana por Tácito y una judía por Josefo, que diera cuenta de lo que ocurrió dentro de esa ciudad dedicada durante ese terrible período de su historia, entonces podríamos seguir más claramente la profecía de los dos testigos. (The Parousia, The Two witnesses. Rev. xi.) 

El tercer paso que dan. consiste en contrastar la Sacra Scriptura con la Tradición, una enfermedad endémica de los reformadores:

A veces uno se siente tentado a pensar que los teólogos y los críticos bíblicos prestan más atención a las charlas más débiles, insensatas e infantiles de la Tradición que al testimonio expreso y auténtico de la revelación divina.

Ya tenemos los tres pasos bien marcados de nuestro testarudo escocés.

1. Tradición falsa.

2. Historia ignorante.

3. Tradición contra Revelación.

Su error principal, consiste en invertir lo que el catolicismo ha conservado por todos los siglos. La Tradición que mantiene intacta la Revelación y la Historia como testigo de todo este proceso.

***

En nuestros días, la estupidez de ciertos católicos se ha manifestado como nunca. Buscan la unidad con aquellos que multiplican al infinito su propia división. Estos insensatos han olvidado el principio surgido en Roma, La Nueva Troya de los reformadores, donde se afirmaba: Divide et impera.

Mientras los romanos buscaban dividir para ordenar el orbe, estos ignorantes hacen todo lo contrario, buscan unir reformadores, a quien ningún católico divide, sino que se lo hacen ellos mismos. ¿Acaso no es un síntoma de error, la misma división? ¿Se puede concebir una insensatez mayor? Solo existe un remedio a este mal reformador:

Volver al tronco del cual se fueron.