Calesita

miércoles, 6 de septiembre de 2017

8 de Septiembre, Nacimiento de la Virgen María


San Antonio de Padua (1195-1231), nace en Portugal, de noble linaje, su nombre en el siglo era Fernando Martins. En Coimbra se dedicó a la oración y al estudio. Como canónico al conocer el movimiento franciscano que estaba en sus albores, se pasó a los frailes menores, tomando el nombre de Antonio.
Partió como misionero a Marruecos, desde donde intentó regresar a Europa por hallarse enfermo de malaria; pero en una tormenta, la nave naufraga y así llega a las costas de Sicilia. Desde allí irá hacia Asís, donde conoce a San Francisco.
Enseñó teología a los franciscanos y predicó por el sur de Francia contra los herejes. Pasó sus últimos años en Padua, falleciendo a los 35 años.


En él se unía la oratoria y el conocimiento, dejando perplejos hasta a los mismos dominicos, orden especializada en la predicación. San Francisco lo llamó en una de sus cartas “mi obispo”; a su vez el papa Gregorio IX lo tildó de “Arca del Testamento”.
Es por pedido del Papa, que redacta una serie de Sermones para instrucción de los clérigos.
Me veo asombrado, pensando que tal vez este sermón que dejo a continuación sea el primero. Espero equivocarme, y que un alma caritativa desee corregirme.
Su metodología:
Este sermón sobre la Natividad de la Virgen María, nos revela su metodología:
Todo se basa en las Sagradas Escrituras. El libro de Job, uno de los más complicados para descifrar y entender, parece ser su preferido.
En él hallamos todos los sentidos para interpretar las Sagradas Escrituras: El sentido literal, el figurativo, el moral y el anagógico.
Todo concluye siempre con una oración.
Debe recordarse que estamos en el siglo XIII, aún la escolástica no se había desarrollado con sus grandes autores. El santo patavino usa la versión bíblica de la vieja vulgata latina, en castellano la encontramos en la traducción didáctica de Félix Torres y Amat.
También debe tomarse en cuanta, que en dicha época los libros, todos escritos a mano, escaseaban. De allí la imposibilidad de un protestantismo en estos siglos. De modo que hoy los reformadores luteranos y otras yerbas, viven todos no por el ímpetu del Espíritu Santo, sino por el impulso del invento de la imprenta. Esto hace que el santo, como todos los de su época, escriba las citas, las cuales eran aprendidas de memoria; de allí que no siempre concuerden exactamente con el texto.
Para el ocho de septiembre donde se celebra la festividad del Nacimiento de la Virgen María, dejo a continuación este hermoso y profundo Sermón de San Antonio sobre su Natividad.
***
1. La gloriosa Virgen María fue “como la estrella de la mañana entre las nubes” (Eclesiástico 50,6).
Dice el Eclesiástico:
Belleza del cielo es la gloria de las estrellas, la gloria que ilumina el mundo. (43:10)
En esta expresión se destacan tres acontecimientos que resuenan gloriosamente en el nacimiento de la Santísima Virgen María.
Ante todo, la exultación de los ángeles, indicada por las palabras "Belleza del cielo". Se dice que un hombre santo, mientras perseveraba en la oración devota, oyó la suave melodía de una canción angélica que venía del cielo. Después de un año, la volvió a escuchar el mismo día. Luego le pidió al Señor que revelara el significado de este acontecimiento. Se le dijo que María nació ese día, y en el cielo los ángeles cantaban alabanzas de Dios por su nacimiento: por eso hoy se celebra el nacimiento de la gloriosa Virgen.
En segundo lugar, se pone de relieve la pureza de su nacimiento con las palabras "la gloria de las estrellas". Como "cada estrella se distingue de las demás por su esplendor" (1 Cor 15,41), así el nacimiento de la Santísima Virgen se distingue del de todos los demás santos.
En tercer lugar se recuerda la luz que cubrió todo el mundo con las palabras "ilumina el mundo". El nacimiento de la Virgen Gloriosa iluminó el mundo, que fue cubierto primero por la oscuridad y la sombra de la muerte.
Por lo tanto afirma con razón el libro del Eclesiástico:
"Como la estrella de la mañana en medio de las nubes" ... etc.


2. La estrella de la mañana se llama lucero, porque brilla más que todas las estrellas, y más exactamente se le dice jubar 1, resplendor, astro luminoso. Lucero, que precede al sol y anuncia el día, bañando la oscuridad de la noche con el brillo de su luz.
Estrella de la mañana, o lucero (portador de luz), es la Virgen María, que nacida en la oscuridad de la nube, disolvió la tenebrosa sombra, y a todos aquellos que estaban en tinieblas, y en la mañana de la gracia anunció el sol de justicia.
De hecho, refiriéndose a ella, el Señor le dice a Job:
¿Eres tú quien hace salir a su tiempo la estrella de la mañana? (Job 38, 32).
Cuando llegó el "tiempo para usar misericordia" (Sal 101, 14), "el tiempo para edificar la casa del Señor" (Ag 1, 2), "el tiempo favorable y el día de la salvación" (2 Co 6, 2,) entonces el Señor hizo salir la estrella de la mañana, es decir, la Virgen María, para que fuera la luz de los pueblos. Y los pueblos tienen que decirle lo que la gente de Betulia le dijo a Judith:
El Señor te bendijo con su poder, porque por tu medio ha aniquilado a nuestros enemigos.
Bendita tú, hija, delante del Dios Altísimo más que todas las mujeres que viven en la tierra.
Bendito sea el Señor Dios que creó el cielo y la tierra y te guió para golpear la cabeza de nuestros enemigos.
Hoy él exaltó tu nombre para que tu alabanza nunca cesase en la boca de los hombres."(Judit 13,22-25)
La bienaventurada Virgen María, en su nacimiento, fue por lo tanto como la estrella de la mañana. De ella dice también Isaías:
Saldrá un brote del tronco de Jesé, y de su raíz se elevará una flor. (Is 11: 1)
Observa que a la Virgen María se la compara con el brote debido a las cinco propiedades que posee: es largo, recto, sólido, sutil y plegable.
Así que María fue larga en la contemplación, recta por su perfecta justicia, sólida en la firmeza de la mente, sutil (sobria) para la pobreza y plegable por la humildad.
Este brote surgió de la raíz de Jesé, que fue el padre de David (cf. Mt 1.5), de estos desciende María (Cfr. Lc 1,27), "de quien Jesús nació, llamado el Cristo" (Mt. 1:16). Por este motivo en la fiesta se lee el pasaje del Evangelio que recuerda la genealogía de Cristo, hijo de David (Mt 1.1).
Saldrá un brote del tronco de Jesé, y de su raíz se elevará una flor. (Is 11: 1)
3. Consideremos el significado moral de estos tres elementos: la raíz, el brote y la flor.
En la raíz se muestra la humildad del corazón; en el brote la integridad de la confesión y el compromiso de la reparación; en la flor la esperanza de la bienaventuranza eterna.
Jesé se interpreta como "isla" o "sacrificio", e indica al penitente, que su mente debe ser casi una isla. Se llama isla porque se sitúa in salo 2, esto es en medio del mar.
La mente, el alma del penitente, se coloca en el mar, es decir, en la amargura, porque es golpeada por las olas de las tentaciones, y sin embargo se mantiene inquebrantable, y ofrece a Dios un obligatorio sacrificio de suave aroma.
La raíz de Jesé es la humildad de la contrición, de la cual asoma el brote de la franca confesión y el compromiso de una penitencia adecuada.
Y observa bien que la flor no nace de la cima del brote, sino de la misma raíz:y de su raíz se elevará una flor, porque la esperanza de la beatitud eterna no brota del sufrimiento del cuerpo sino de la humildad del espíritu.
Y todo esto concuerda también con el pasaje del evangelio, en el cual Mateo, describiendo la genealogía de Cristo, coloca primero a Abraham, en segundo lugar a David y en tercer lugar la deportación a Babilonia.
En Abraham cuano dice – Ya que una vez he comenzado, hablaré a mi Señor, aunque sea yo polvo y ceniza. (Gn 18,27), – se figura la humildad del corazón; en David, cuyo corazón era recto con el Señor, – Encontré en David un hombre según mi corazón (Hechos 13,22) – se indica la franqueza de la confesión; en la deportación a Babilonia se recuerda la práctica de la penitencia y la resistencia a las tribulaciones.
Si existen en ti, estas tres "genealogías", también obtendrás la cuarta, esto es aquella de Jesucristo, que nació de la Virgen María, de la cual hoy cantamos:
Surgiste en medio de las nubes, como la estrella de la mañana.

4. Y en fin:
Como la luna que resplandece en los días de su plenitud.
La Bienaventurada Virgen María se compara con la luna llena porque es perfecta bajo todo aspecto.
Mientras la luna en su ciclo es a veces incompleta, cuando se reduce a la mitad y cuando se oculta, la gloriosa Virgen María nunca tuvo imperfecciones: ni en su nacimiento, porque fue santificada en el vientre y custodiada por los ángeles 3; ni durante los días de su vida, porque jamás pecó de orgullo: siempre brillaba de perfección. Y se le dice luz porque disolvió la oscuridad.
(Oración)
Por esto te rezamos, oh Nuestra Señora, porque tú eres la estrella de la mañana, expulsa con tu esplendor la nube de la sugestión diabólica, la cual cubre la tierra de nuestra mente.
Tú que eres la luna llena, llena nuestro vacío, disuelve las tinieblas de nuestros pecados, para que merezcamos alcanzar la plenitud de la vida eterna y la luz de la gloria infinita.
Explicación del icono
La imagen que ilustra nuestra portada, muestra los ángeles cantando su nacimiento, en el centro la Bienvanturada Virgen María entre sus padres, Joaquín y Ana, quien, como flor, está parada sobre el brote y su raíz que asoma bajo el icono, es el mismo Jesé. A nuestra izquierda asoma desde su casa, el Rey David, cantando sus Salmos. A nuestra derecha nos muestra la casa de la Humanidad, en las sombras y con tinieblas en su interior.
1 Término latino donde se da a continuación el significado propio.
2Expresión latina.
3 Nótese en San Antonio la ausencia del dogma de la Inmaculada Concepción. Sigue la opinión general de la época, que indicaba lo que expresa. Quien definirá el dogma con precisión será su seguidor, franciscano como él: Duns Scoto, el doctor sutil y mariano.

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