Calesita

domingo, 24 de abril de 2022

Bergoglio y su monigote


 

El Chamán Bergoglio, al que muchos en este cisma llaman “Santo Padre”, sigue rengueando en su camino hacia la idolatría de la prehistoria americana.

Mientras algunos modernos llevan tatuajes a la moda, con los fútiles motivos que su mente produce. Bergoglio lleva divinidades de la prehistoria, pues sueña con su rito pachamámico. Se lo debe comprender, son las veleidades de un jesuita, grupo que se dice religioso, y que en la actualidad da para cualquier cosa. Siguiendo a San Pablo, estos lo prueban todo, pero luego, como en este caso lo desobedecen, porque se quedan con lo peor.

¿A qué responde este monigote?

No se sabe. Se dice que es un chamán y otros afirman que es Tunupa-Tarapacá, una deidad fuera del cristianismo, a quien los misioneros españoles borraron del mapa.

Por supuesto, todavía no había nacido el gran inculturador Arrupe, porque de lo contrario, todavía seguiríamos haciendo monigotes en las paredes de las iglesias.

Pero basta que sea un monigote desconocido y hallado en la prehistoria de estos pueblos, para que el “Santo Padre” de este cisma, mutado ahora en chamán, se lo tatúe en un vestido litúrgico.

Traten de no interpretarnos mal.

No es que estamos molestos por el monigote, tampoco estamos molestos por la diosa Pachamama con su Tunupa-Tarapacá. Nada de eso.

Simplemente les advertimos que van camino a la idolatría. Sería bueno que se decidieran de una buena vez, o son sacerdotes o son chamanes; siguen a Baal que significa amo o señor, o siguen a Jesucristo. ¿Son católicos o son sincretistas? Elijan de una vez, pero no metan en la licuadora un catolicismo vivo con los restos putrefactos de una antigüedad enterrada en el tiempo.

Tony Velázquez Ruiz

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