Dentro del catolicismo existe una norma básica que se cumple a rajatablas, la Revelación concluyó con el último apóstol y con el Apocalipsis se termina la misma.
Por el contrario, dentro de una corriente de reformadores, la Revelación continúa. Ya vimos en qué se basa el torpe Tercer Testamento de los mormones, pero no fueron los únicos. Hay muchos más.
Dentro del catolicismo existe una distinción fundamental. Una cosa es la revelación de las verdades, otra cosa es la revelación sobre la vida espiritual. La primera es innecesaria, la segunda, necesaria. El espíritu de profecía dentro de la catolicidad no murió, permanece bien vivo, pero no ingresa en el campo de nuevas verdades reveladas. Esta distinción, sutil pero necesaria, es lo que ha mareado a los necios dentro y fuera del catolicismo. La necedad se da cuando se confunden ambas cosas y se piensa que todo es igual.
En tercer lugar, dentro del catolicismo estas revelaciones no obligan para ser creídas. Son totalmente libres, con la misma libertad que reclaman los reformadores. Por el contrario, dentro de las sectas reformistas, las revelaciones son más que obligatorias, llegaron hasta suplantar su “Biblia”.
La necedad humana en este campo, no es solo un vicio de ciertos racionalistas católicos, sino también un feroz vicio reformador. Mucha Reforma, pero nada de reforma, sino más necedad todavía, a tal punto, que la misma desborda lo imaginable.
¿A qué se parece la Reforma en este campo de las revelaciones?
Al Edén del Génesis, donde Eva habla con la Serpiente. Muchas son las Eva de la Reforma que hablaron con el Dragón.
¿Qué papel jugaron las Evas en todo este tumultuoso ambiente religioso del romanticismo?
Veamos dos casos.
Ann Lee (1736-1784) nació en Albión, ciudad de Manchester. Sus padres eran cuáqueros (Sociedad de los Amigos). Fue analfabeta, y su firma era una simple cruz.
Obligada por su padre se casó con Abraham Stanley. Embarazada cuatro veces, todos sus hijos murieron a temprana edad. Esto rompió el cristal de esta mujer que tomó una aversión obsesiva a toda relación matrimonial. En sus visiones Adán y Eva le revelaron que las relaciones sexuales eran la raíz de todo el mal. Esta fue la causa por la que impulsaba el celibato. De la concepción de esta idea, pasó a la práctica y Ann acusó a las mujeres casadas de libertinaje. Esto la llevó a la cárcel.
Nuevamente, la Reforma consistía ahora en retroceder, abrazando los cátaros del siglo XI.
Nótese el desequilibrio monstruoso de los reformadores. En sus comienzos, los mormones se daban al nicolaísmo, mientras los cuáqueros al celibato absoluto, pues todo era pecado. ¿Acaso estaba lejos Lutero de todo esto?
La Sociedad Religiosa de los Amigos era una secta protestante vulgarmente llamada los quakers, es decir, los tembladores. Eluden credos y jerarquías, dándose a experiencias místicas. Quien tiembla, es movido por el Espíritu. Estamos en un ambiente propicio para que cualquier damisela desequilibrada se fabrique una visionaria y Ann Lee fue una. Desde 1837 y a mediados de la década siguiente, se dio un tiempo que fue llamado The Era of Manifestations. Esta secta se dio el nombre de los Shakers, es decir, los que se agitan, como también pudo construirse el nombre de una contracción etimológica de Sha(king) -(Qua)kers.
Las canciones y las danzas producían visiones y experiencias estáticas. Promovían la confesión, la cual se realizaba en público, no como la católica que se hace en secreto. Todo muy atrayente para la curiosidad femenina.
Tal como se la puede apreciar en el grabado neoyorquino de mediados del siglo XIX, los hombres bailan a contramano de las damas, mientras en el centro están las cantoras. Por supuesto, los ancianos permanecen sentados. Era una forma de entrar en trance.
Luego de las prisiones que sufrió, Ann Lee huyó a las costas de las colonias con su hermano y esposo, quien en breve la abandonó. Por lo visto, ya no era mujer.
Los Shakers, abrazaron la atmósfera milenarista de la época y según la visionaria, Ann Lee, Jesucristo vendría en forma de mujer. Esto se explica por el dogma cuáquero, de la igualdad de los géneros, como si no existiese diferencia entre ambos. Entre otras curiosidades, a nadie se le ocurría ofrecerles carne de cerdo.
Cerca de 1770 Ann fue elegida como Madre en lo espiritual y se hacía llamar Ann, la Palabra (Ann, the Word) o para ser más humilde, la «Madre Ana», pues era la contraparte femenina de Cristo.
Obsérvese a qué idioteces llegaban los reformadores, todo por suprimir la devoción a la Virgen María. Ella narraba algunas extravagancias, como que explayó su teología ante clérigos anglicanos, haciéndolo por cuatro horas en 72 lenguas. Cuando se hamacaba en la mecedora, cantaba en lenguas extrañas. Todo esto es más que suficiente para iniciar un simple exorcismo, pues era su forma de dialogar con la Serpiente.
Esta secta era adopcionista. Jesús era un simple hombre adoptado por Dios como Mesías. Por lo tanto, en sus visiones ella se vio como Mesías. No fue la única mujer que se creyó el Cristo, tan solo era una de tantas. Esta reforma tan necesaria cayó en el olvido, hoy ya no existen cuáqueros.
Joanna Southcott (1750-1814) nació en la aldea de Taleford, Devon, en el Albión.
Se empleó en el servicio doméstico. No tuvo ningún tipo de educación. Del anglicanismo se pasó al metodismo, la madre de todas las cosas raras.
Convencida de poseer dones sobrenaturales escribió y dictó profecías en rima. Veamos cómo se defiende de los ataques que recibía de los reformadores sensatos. No se extrañen de su estilo primitivo. Poseía una educación casi nula. Esto surge de una carta fechada el 22 de julio de 1804:
Lamento decir que creo que el clero no sabe más de sus Biblias que de mis escritos, y si el Señor viniera, como se me ha dicho, con una espada en una mano y su Biblia en la otra, los pastores caerían como la hierba ante ÉL, porque no podrían responder una palabra de mil, salvo que reconozcan que han sido líderes ciegos de ciegos, y deben confesar que han actuado como se dice en el Salmo 82, versículo 5to…. 1
A continuación es YHWH quien habla, en algo que se parece a un verso rimado:
Ahora, Joanna, te responderé.
No tienes que ir más lejos;
JAH, JEHOVÁ es tu Maestro,
Conozco a todos los pastores,
Como el salmo que mencionaste.
Se alejan de mí:
Pero no contenderán,
Porque no verán la Luz.
El salmo es verdadero ante sus ojos.
Y las palabras son verdaderas;
Ni saben ni aprenderán
Sobre qué base construir.― 2
Ganó dinero con estos impresos. Este fue el inicio. Ya vimos que la ausencia mariana en los torpes reformadores, llevó a las mujeres a sentirse más que sublimes. Ella se anunció como la Mujer del Apocalipsis, (12:1-6), nada menos. Entraba en trance y profetizaba. Su pantomima la llevó a decir que estaba embarazada del nuevo Mesías, (Génesis 49,10). Daría a luz el 19 de octubre de 1814, pero el Shiloh anunciado no se dio a luz, ¿qué pasó? Estaba en trance. Luego de la navidad de ese mismo año, 26 de diciembre, falleció. Quien suplantaba la Virgen María, fallece luego del nacimiento del Redentor. Todo una respuesta del cielo.
Lo cómico o trágico siguió a continuación. Sus seguidores, pensaron que resucitaría. Cuando su cadáver inició la descomposición, se percataron que esta Eva había dado de comer a cerca de 100.000 necios Adanes, principalmente en el área de Londres.
¡Qué sublime y necesaria era la Reforma en la pérfida Albión!
***
Cuando los reformadores critican estos casos de mujeres videntes no escapan de las causas meramente naturales, tal como lo cita el pastor D. M.Canright al hablar de la vida de una de ellas:
Hay abundantes pruebas de que las visiones de la Sra. White eran meramente el resultado de su desgracia temprano en la vida, una enfermedad nerviosa, y una complicación de histeria, epilepsia, catalepsia, y éxtasis. Que ella pueda haber creído honestamente en las visiones no altera los hechos. Este escritor conoció personalmente otras cuatro mujeres, todas Adventistas del Séptimo Día, que también tenían visiones. Todas eran sinceras cristianas, y creían plenamente en sus propias visiones. Pero todas eran enfermizas, nerviosas, e histéricas. No siendo estimuladas, sino opuestas por sus ministros, finalmente renunciaron a sus visiones. En cada época ha habido numerosos casos. Unos pocos de ellos, como los de la Sra. Southcott, la Sra. Ann Lee, y la Sra. White, han sido notables por un tiempo.
Canright es un reformador y como tal, ve al demonio ausente de todos los episodios humanos. Según él, las Evas son algo natural de su psiquis enferma. Como católico, trato de ver más lejos. Si la Eva está destruida en su psiquis, es señal del veneno que los dientes de la serpiente hicieron correr por su cuerpo distorsionando la mística. La mujer tiene desde el origen, un don místico. En la mística no existen espacios vacíos. Lo ocupa la luz divina, o lo ocupan las tinieblas de la Serpiente. No existe lugar para la nada. La enfermedad mental existe, pero la mística también y la posesión diabólica la acrecienta. Es difícil pensar, que estas Evas no dialogaban con la Serpiente, tal cual se hizo desde el origen de la humanidad.
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1 Joanna Southcott, The Prophetess of Exeter: lately written to Jane Townley. Pág. 124.
2 — «Now, Joanna, I shall answer.
Thou no further hast to go;
JAH, JEHOVAH is thy Master,
All the Shepherds I do know,—
Like the psalm that thou hast mention'd.
They are wandering here from Me:
But they’ll hold no Contention,
Because the Light they will not see.
The Psalm is true before their view.
And true the words are come;
They neither know, nor will they learn
What root to build upon— (Ibídem)
