Calesita

lunes, 26 de enero de 2026

La curandera de los reformadores

 

«En las palabras de San Juan: “Os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre”. Este Consolador, yo entiendo, es la Ciencia Divina.» (CD-2,27)

Así concluye el segundo capítulo de Ciencia y Salud. En estas palabras está condensada todo el espíritu del renovador Lutero. El Yo como juez de la Revelación. El Yo como eje del romanticismo renovador. El Yo que viene a renovar todas las cosas. El Yo de Caspar David Friedrich, quien está sobre la cima de la montaña, observando como un rey, toda la creación.

¿Y qué novedades traerá el Yo esta vez?

La sanación. El Yo que te cura. Un cristianismo curandero. Y para curar, debe ser una religión mutada en ciencia, o una pseudo ciencia mutada a religión. A partir del siglo XVII todo se hace ciencia. Hasta la superstición se transforma en “ciencia oculta”.

¿Y quién hará del cristianismo una ciencia curandera?

Otra Eva que habla con la Serpiente. A la que llamaremos amablemente, Eddy  “La Loca”.

Entramos en el siglo XX y el cristianismo no podía quedar relegado, por lo tanto, una curandera descifra el mensaje cristiano como un teorema de geometría.

¿Quién fue Mary Baker Eddy (1821-1910)?

La Eva curandera.

Ann Lee hablaba con Adán y Eva y fue Jesucristo en forma de mujer que vino a La Tierra.

Joanna Southcott estaba embarazada del nuevo mesías.

Ellen White era el espíritu de profecía en la persona de la mujer, que dirigía toda la cristiandad, ahora reducida a unos escasos 144.000 marcados.

¿Qué fue Mary Baker Eddy? Una Eva que luego de comer el fruto indicado por la Serpiente, posee el Yo de la Ciencia del Bien y del Mal, y por esta Ciencia, viene a curar la cristiandad.

¡Gracias Lutero por habernos dado esta hermosa Reforma! ¿Qué seríamos sin ella?

Mary Baker nació en Bow, Nuevo Hampshire, hija de un granjero que era un feroz calvinista y ferviente defensor de la esclavitud. Si Dios tiene preferencias para salvar a unos y condenar a otros; los hombres pueden imitar a Dios, liberar a unos y esclavizar a otros. Es una simple lógica reformadora.

Su infancia

Ella era una niña con problemas hacia su padre que le daba severos castigos para torcer su voluntad. La respuesta no se hizo esperar. La niña caía al piso en convulsiones:

Durante estas convulsiones, presentaba síntomas que el psicólogo moderno clasificaría como histeria de forma inconfundible: a veces gritaba, a veces se tumbaba en el suelo y golpeaba los talones, y con frecuencia caía en un estado de aparente inconsciencia. Estas convulsiones solían ser provocadas por..Arrebatos de ira tras la frustración de algún deseo. Como resultado, pronto les resultó más fácil a los Baker dejar que Mary se saliera con la suya que intentar oponerse a ella. Durante largos periodos, Mary podía alejarse de la escuela del distrito y entretenerse en casa. 1

¿Qué decían los médicos?

Fue tratada por homeópatas, de allí toma cierto conocimiento del tema y lo refleja en sus escritos. Por su parte el médico familiar, se percató de su “supuesta” enfermedad y dio un diagnóstico bastante acertado:

El Dr. Nathaniel G. Ladd, médico de familia, quien siempre podía sacar a Mary de sus espasmos aunque su familia esperaba cada vez verla morir, estaba profundamente interesado en su caso, y con una perspicacia muy adelantada a la del médico del pueblo de su tiempo, hizo un diagnóstico con el que un profesional moderno podría estar bastante de acuerdo. Como ha relatado Georgine Milmine, dijo que Mary tenía histeria mezclada con mal genio (bad temper). 2

¿De qué bad temper se trataba?

¿Acaso un exorcista no habría abierto los ojos para indagar en el mundo de las tinieblas sobre este bad temper?

Tal comportamiento del bad temper se extendió hasta la edad adulta, hasta que se dieron cuenta de no hacerle caso:

El Dr. Patterson (su segundo esposo) finalmente había aprendido que uno de los tratamientos más eficaces que podía administrarse a su esposa durante sus periodos de histeria intensa era dejarla completamente sola, como el propio Mark Baker (su padre) había descubierto, tras larga experiencia. Se cuenta que, después de que Mary alcanzó la edad adulta, su padre alguna vez cedió hasta tal punto a la opinión de los vecinos de que sus ataques no eran más que rabietas, como para probar un experimento. Cuando su hija adulta se arrojó violentamente al suelo después de que él la retara en una discusión, se alejó y la dejó allí sola. Una hora más tarde, cuando regresó, Mary se había retirado a su habitación; y cuando se llamó a cenar, bajó con la calma más absoluta. A partir de entonces, Mark Baker dejó de tomarse tan en serio sus ataques. 3

A esto se agrega, que ya desde niña, somatizaba las experiencias que leía en su “Biblia”. Si Lorenzo Dow se sentía el Jeremías del awakening, la niña Mary se creyó otro Samuel:

Muchas circunstancias y acontecimientos peculiares relacionados con mi infancia abarrotan los rincones de mi memoria. Durante unos doce meses, cuando tenía unos ocho años, oí repetidamente una voz que me llamaba claramente por mi nombre, tres veces, en escala ascendente. Pensaba que era la voz de mi madre, y a veces acudía a ella para rogarle que me dijera qué quería. Su respuesta siempre era: "¡Nada, niña! ¿Qué quieres decir?". Entonces yo decía: "Mamá, ¿quién me llamó? ¡Oí a alguien llamar a Mary tres veces!". Esto continuó hasta que me desanimé y mi madre quedó perpleja y ansiosa.

Quizás, de hecho, siendo la mente infantil lo que es, Mary había convencido a Mehitable Huntoon de la realidad del llamado. Finalmente, la Sra. Baker captó la idea: que debía ser una experiencia moderada similar a la de Samuel. Le dijo a Mary que la próxima vez respondiera diciendo: «Habla, Señor, que tu sierva escucha». 4

De Samuel, pasó a sentirse el niño Jesús:

Esta afición por la auto dramatización creció en lugar de disminuir con los años. Así como Cristo fue encontrado discutiendo con los ancianos a los doce años, Mary Baker llegó a sentir que en esa misma época seguía sus pasos. «A los doce años», declaró mucho después, «fui admitida en la Iglesia Congregacional (Trinitaria), ya que mis padres habían sido miembros de esa organización durante medio siglo». Su relato relata lo difícil que le resultó aceptar la terrible doctrina de la predestinación, cómo discutió con los ancianos y cómo los conmovió hasta las lágrimas. Ella relata lo siguiente sobre su reacción verbal cuando el ministro le preguntó sobre su aceptación de las doctrinas:

Respondí que solo podía responderle con las palabras del salmista: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno».

Esto fue dicho con tanta sinceridad que incluso los miembros más antiguos de la iglesia lloraron. Al terminar la reunión, vinieron y me besaron. Para asombro de muchos, el buen clérigo también se conmovió y me recibió en su comunión, y mi protesta junto conmigo. (Retrospection and Introspection, page 14.) 5

¿Pero qué sucedió? Ella fue admitida a esta iglesia de Tilton a los 17 años, no a los 12 como afirma. Acontece que toda su vida fue un continuo contradecirse a sí misma. Una persona desordenada en su psiquis, y en su pasado, con veleidades de grandeza y gran amor al dinero. Sin excluir una cierta adicción oculta a la morfina luego de una caída accidental en su vida. ¿De qué santa católica podría afirmarse todo esto?

¿Cómo se conformó su Ciencia Curandera del Bien y del Mal?

Para entender su proceso, debemos partir del estado desordenado de su psiquis y añadir estos elementos:

1. El primer contacto lo tiene con el mesmerismo, impulsado por las logias masónicas, como si se tratara de una especie de esoterismo.

El austríaco Franz Mesmer elabora la teoría del magnetismo animal. Ella hablará en su vida del magnetismo animal maligno, pues estamos en la Ciencia del Bien y del Mal. De acuerdo con Mesmer, existe un fluido invisible en todo el universo. El mismo sería de naturaleza magnética. Si su distribución en el cuerpo humano es errónea, obtenemos malestares y enfermedades. Esto lleva a la práctica de la hipnosis. Por tanto, para algunos autores, mesmerismo e hipnosis es indistinto.

A su muerte, el mesmerismo se parte en tres ramas. La que sigue su legado original, la que considera que la voluntad maneja el magnetismo, y la espiritual de los que se pueden considerar cercanos a cierta mística cristiana. Para ellos, los elementos espirituales son más importantes que el fluido magnético. Y aquí ingresa nuestra Mary al tratarse con su mesmerista, llamado Phineas Parkhurst Quimby (1802-1866) recibiendo de él algunas mejoras temporales.

Quimby, es un buen relojero, pero ignorante de filosofía, a quien convencieron cambiar de profesión, dado sus altas dotes para hipnotizar. Tomó apuntes de todo lo que hacía. Con el tiempo observó que algunos recetaban remedios que hacían ellos mismos y los vendían a sus pacientes. Una forma de duplicar el salario. Quinby notó que los pacientes mejoraban dando fe en los remedios, los cuales eran inofensivos. Era la sugestión que actuaba como remedio. Ya no era necesario la hipnosis.

Por último, todo esto lo relacionó con el awakening:

Creía, en particular, que se había topado con el método tan eficazmente empleado por Jesús y sus discípulos en su labor de sanar a los enfermos, y estaba convencido de que no solo esta labor era la misión principal de Jesús, sino que se llevaba a cabo mediante la utilización de fuerzas naturales y no por medios sobrenaturales. Cuando el Dr. Warren F. Evans, un clérigo sueco-bergiano, visitó a Quimby para recibir tratamiento en 1863 y se convirtió, declaró que Quimby “parecía reproducir los milagros de la historia del Evangelio.” Quimby hizo un punto particular, sin embargo, de rechazar cualquier revelación divina, y escribió un extenso ensayo titulado “Una Defensa Contra Igualarme con Cristo.” Sus escritos abarcaban una serie de temas que en ese entonces eran muy discutidos en Nueva Inglaterra, y generalmente asociados en la mente popular con la curación mental, temas como el Espiritismo, la Enfermedad, la Religión, la Clarividencia, la Cura de los Enfermos, la Verdad y el Error. El tratado se llamaba “Interpretaciones Científicas de Varias Partes de las Escrituras.” 6

A este su descubrimiento le dio un nombre:

El nombre habitual que él daba a su descubrimiento era la “Ciencia de la Salud.” Otras veces lo llamaba la “Ciencia de Cristo". Y una o dos veces también utilizó el nombre “Ciencia Cristiana". 7

La fruta del Árbol de la Ciencia Curandera del Bien y del Mal, ya está madura, para que nuestra Eva, Mary Baker, coma de ella.

Quinby hacía grupos de trabajo donde explayaba sus conocimientos, de allí lo bebió Mary Baker que abandonó el estado de viuda al casarse nuevamente con Daniel Patterson, quien cansado de sus locuras, la abandonará y ella en 1873 tramitará su divorcio.

2. El segundo contacto lo hace con el espiritismo.

Antes de la guerra, el espiritismo se infiltra en el awakening como una moda para pasar el tiempo.

La muerte de parientes cercanos la rodeó en una etapa de su vida. El hecho de hablar con los muertos, la atrajo en un primer momento, y dado su histeria proverbial solía entrar en trance:

Y así sucedió que la señora Glover desarrolló el hábito de caer en trance. ¡A veces, mirabile dictu, esto ocurría en medio de una visita social ordinaria, y en esas ocasiones podía deleitar a su audiencia sin aliento describiendo “escenas y eventos”. Los vecinos antiguos recordaban durante mucho tiempo que “Boston John” tuvo la idea de poner estos interesantes poderes clarividentes en uso práctico; así que hipnotizó a la señora Glover y la interrogó sobre la ubicación de objetos perdidos y robados, e incluso una vez sobre el cuerpo de un niño que se había ahogado. Nunca logró dar información útil, pero se cuenta que describió el escondite del legendario tesoro del Capitán Kidd, que fue buscado cerca de Lynn varios días después de que ella hubiera indicado a sus oyentes ese lugar. 8

Mientras buscaban infructuosamente el tesoro del Capitán Kidd, llegó la guerra y esta moda del espiritismo dejó su centro de gravedad para la lucha entre Caín y Abel. El espiritismo y el magnetismo ya no le importaban a nadie. De este modo llegó a sus cuarenta años:

Desde 1844 hasta 1866 los años habían transcurrido como un río lento, completamente desperdiciados. Se había dejado llevar a donde quisieran, había hecho solo uno o dos intentos fugaces de ayudarse a sí misma, y nunca había levantado la mano para hacer algo por otra persona. A los cuarenta años se encontró sola, sin amor incluso por parte de sus familiares y de su propio hijo, empobrecida, atormentada por el dolor, sin propósito. Sobre su hijo, el viejo Mark Baker declaró una vez: “Mary actúa como una vieja oveja que no reconoce a su cordero.”

Fue entonces, cuando ella casi había alcanzado la mediana edad y había pasado la mitad de su vida asignada, que conoció a Quimby por primera vez.

Mary hizo amistad con Sarah Crosby. Hablaban de Quinby y cuando se cansaron del tema, iniciaron sus sesiones de espiritismo:

La señora Patterson y la señora Crosby pasaban muchas tardes cálidas de verano con las manos arqueadas sobre una pequeña mesa y los dedos extendidos rígidamente, esperando ver si los espíritus tenían un mensaje para ellas. Y los espíritus lo tenían, tal como tan a menudo lo habían tenido en los viejos días de Sanbornton en cualquier investigación vecinal sobre llamadas de espíritus en la que la señora Patterson estuviera presente.

La voz dijo que era Albert Baker, el hermano de Mary que había muerto años antes. Albert había estado tratando de "tomar el control". 9

Por supuesto, en su libro niega la doctrina espiritista, pero ella no desdeñó ser médium, cuando la ocasión se presentaba o cuando estaba aburrida.

Como ella habla de ciencia, ¿de qué clase de ciencia se trataba?

Ignorante de toda filosofía, todo se reduce a una concepción teológica. Nada de matemáticas y mucho menos de física. Todo nace de su panteísmo. El panteísmo no se suele dar en forma absoluta, sino relativa como en este caso.

Su primera premisa es que Dios lo es todo. Y Dios es Mente. Por lo tanto, la Mente lo es todo. El segundo silogismo tomaría esta conclusión como una nueva premisa: La Mente lo es todo; la Materia no es Mente; por lo tanto, la Materia no existe. Un tercer silogismo descartaría la realidad de la enfermedad y el pecado de la misma manera. 10

Regresamos a la era medieval, regresamos a los viejos cátaros, donde toda materia es mala.

La materia no es real; y el mal no es real,—por lo tanto, la materia es malvada. 11

Acontece que estamos en el awakening de los reformadores, donde el juez, como ya vimos, es el Yo. Por lo tanto, la única realidad es la subjetiva, la del Yo que actúa como juez supremo.

Toda su concepción lleva al nihilismo, pues el universo físico carece de existencia.

La materia seguía siendo para ella todo el mundo objetivo. Habiendo negado su realidad, se dejó flotar en un universo que no era más que un vacío. (Ibídem. 104)

Edwin Franden Dakin resume su génesis humana de este modo:

Su génesis residía primero, en los esfuerzos de la Sra. Glover desde su juventud por escapar de una dura realidad externa; segundo, en su formación y trasfondo puritanos, por medio de los cuales en su juventud llegó a creer que la piedad surgía únicamente del auto negación y la privación; tercero, en su concepción errónea de la filosofía idealista que Quimby estaba tratando de desarrollar. 12

Todavía falta un último paso. Si todo es Dios, el Yo es Dios, por lo tanto manipulemos a Dios forjando una nueva secta. Como decía la Serpiente: Seréis como dioses.

¿Tiramos la “Biblia”? No. ¿Hacemos como los mormones y forjamos un Tercer Testamento? No. Tomemos la “Biblia” como un código simbólico e interpretemos desde allí el gran descubrimiento de Quinby. Así nace Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras.

En 1879, ella y sus estudiantes fundaron la Iglesia del Cristo Científico. Siendo Mary la gran “pastora”.

Acontece que la reforma es un camino a cualquier parte, y este para un cierto grupo de personas, fue el camino a la locura. La ciencia que te cura, también te enloquece:

Muchos años después, cuando se puso en duda la cordura de la Sra. Eddy y se presentaron testimonios médicos eminentes para demostrar que sufría de paranoia progresiva, se afirmó que su demencia había completado su período “hace cuarenta años”. Se sostuvo que la evidencia de esto se encontraba en sus propios escritos, en los que ella afirmaba solemnemente la irrealidad de todo el universo físico. Los abogados de la parte contraria exigieron de inmediato saber si dicha evidencia de demencia también significaba que todos los seguidores de la Sra. Eddy estaban igualmente locos.13

***

Para que un católico pueda entender mejor este proceso, piense en los grupos de renovación carismática con sus alardeadas sanaciones, y tendrá una visión aproximada de la variante sanadora de estos reformadores.

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1 Edwin Franden Dakin. MRS. EDDY. A Quest for Minerva's Parentage. Page 8.

2 Ibídem. Pág. 9.

3 Ibídem. Pág, 32.

4 Ibídem Pág. 7.

5 Ibídem Pág. 8

6 Ibídem Pág. 41.

7 Ibídem. Pág.42.

8 Ibídem. Pág. 25.

9 Ibídem. Pág, 55.

10 Ibídem. A Book To Conjure With. Pág. 102.

11 Ibídem.

12 Ibídem. 105.

13 Ibídem. 106.