Se dijo “que de la Biblia mal interpretada, podía sacarse petróleo.” Ahora no sacamos petróleo, ahora construimos la Pirámide de Keops.
La reforma es siempre la libertad, para aventurarse en callejones sin salida. Para la Deutschland fue el idealismo absoluto, para los mormones fue el utópico Tercer Testamento, para Eddy “La Loca”, fue la sanación. Ahora llegamos a otro nuevo callejón.
La guerra de sucesión en las liberadas colonias del Albión, había terminado, y un nuevo awakening estaba en marcha. Miller alertó a los reformadores azuzando el fin de los tiempos.
Por otra parte, los descubrimientos arqueológicos impactaban en la siempre infantil mente de los renovadores de Nueva Inglaterra, cuyo eje de gravedad se centraba en su Biblia.
Por supuesto, ya no se comete el error garrafal de los aislados mormones al confundir a Isis con el faraón y a este con Abraham. Ahora la imaginación gringa toma otro vuelo sorprendente. Melquisedec fue el constructor de la Pirámide de Keops. ¿Quién afirmó este disparate? Un prolífico predicador y escritor: “El Pastor Russel”.
Charles Taze Russell (1852 – 1916). Un comerciante con cinco tiendas de ropa. Hombre práctico para los negocios. No poseía instrucción superior. Ignoraba griego y hebreo, y confesó que dominaba el latín "hasta cierto punto", nunca había asistido a un seminario teológico ni a ninguna escuela de educación superior.
En 1876 hace contacto con Nelson Barbour, un reformador salido de las filas del metodismo, la madre de todas las extravagancias, y se hizo un influyente escritor adventista, que provenía del fallido millerismo. Con su “don” de profecía, llegó a predecir el Rapto para el año 1878. En ese momento, Barbour y Russell eran carne y uña.
A partir de aquí, Russell comienza sus “Estudios Bíblicos”. Ya vimos su deficiente preparación. Así eran los hijos de los metodistas. Lanzar al ruedo al primer arriesgado que se creía iluminado por Dios.
Su teología adventista se inicia con la Gran Apostasía, la cual según “su historia” se había iniciado en el Siglo I d. C. Significa que todos los mártires, eremitas y monjes, padres de la iglesia y escritores apologéticos que florecieron durante el Imperio Romano, eran apóstatas. Una conclusión tan brillante para un ignorante como tan aplaudida para un reformador. Ahora, de acuerdo con su “don” profético, solo faltaba el Armagedón, y la guerra de 1914 fue su inicio.
Los símbolos o credos eran un estorbo para la cristiandad. El gran drama protestante es la Tradición, la misma que no diferencian de simples tradiciones. Este bagaje tradicional siempre es perverso y erróneo. Los credos son tradiciones, por lo tanto deben tirarse a la basura, y lo único que vale es la escritura o como la llaman ellos, su Biblia. ¿Pero qué sucede si su Biblia refleja tradiciones? A partir de aquí dejaron de ser perversas y pasan a ser realidades reveladas sin ningún tipo de discusión. Este es el laberinto donde viven los minotauros reformadores. Por favor, no recite un credo a un adventista, pues dirá que es perverso.
La teología alemana se distingue de la teología gringa, porque se basa en la Kritic. En cambio la teología gringa se aferra con uñas y dientes a la letra. Esto hace que por momentos, digan cosas sin sentido, como que Jesús es hombre y luego de morir “Dios lo hizo Dios”. No le pida explicaciones filosóficas a esto. ¿Cómo puede ser que un ser finito pase a ser infinito sin principio ni fin? Por otra parte, el Espíritu Santo no es persona. Llámelo energía como los esotéricos y ocultistas, o simplemente una potencia divina. Debe ser por esto, que tan poco los ilumina. Otra marcada diferencia con la reforma de la Deutschland, donde los espíritus pululan por todas partes.
¿Pero qué viene a ser la Pirámide de Keops?
Aquí la imaginación gringa hecha a rodar.
Unos pocos años después del regreso del Prof. Smyth, surgió la sugerencia de que la Gran Pirámide es el “Testigo” de Jehová, y que es un testigo tan importante de la verdad divina como de la ciencia natural. Esto fue un pensamiento nuevo para el Prof. Smyth, así como para otros. La sugerencia vino de un joven escocés, Robert Menzies, quien, al estudiar las enseñanzas científicas de la Gran Pirámide, descubrió que en ella coexisten enseñanzas proféticas y cronológicas. (Estudios Bíblicos. Tomo I, Pág. 20)
¿Cuáles son estas enseñanzas?
Pronto se hizo evidente que el objetivo de su construcción era proporcionar en él un registro del plan divino de la salvación, no menos que el registro de la sabiduría divina relacionada con verdades astronómicas, cronológicas, geométricas y otras importantes.
Sin embargo, al no haber discernido el alcance y la plenitud del plan de salvación revelado en las Escrituras, estos caballeros hasta ahora no han logrado notar las características más maravillosas y hermosas del testimonio de la Gran Pirámide en esta dirección, que ahora encontramos como una corroboración más completa y plena del plan de las edades y de los tiempos y estaciones asociadas con él, tal como se enseña en las Escrituras y se presenta en este y en los volúmenes anteriores de los Estudios Bíblicos. (Ib. 20)
Por consiguiente aquí no se requiere la letra, porque...
...es evidente que su testimonio está principalmente destinado al mundo de la humanidad durante la era Milenial. (Ib. 17)
Pero la letra puede referirse a ella:
En muchos pasajes de la Escritura se indica el carácter simbólico de Egipto; por ejemplo, Oseas 11:1 y Mateo 2:13-15. (Ib. 16)
Se puede usar la Gran Pirámide como un ejemplo didáctico para explayar ciertos conceptos teóricos, pero del ejemplo esquemático a pasar a esta afirmación, es salirse del contexto:
Isaías, como se ha citado, da testimonio de un altar y una columna en la tierra de Egipto, que será para un sorbo y para ser testigo del Señor de los ejércitos en la tierra de Egipto." Y el contexto muestra que será un testimonio en el día en que venga el gran Salvador y Libertador a romper las cadenas de la opresión y a liberar a los cautivos del Pecado, de los cuales nuestro Señor predicó en su primera llegada. (Ib. 16)
Una cosa es la pirámide, otra la columna. Russel sabía poco de arquitectura.
¿Quién la construyó?
Hoy la egiptología nos dice que fue Hemiunu, el arquitecto de la pirámide de Keops, quien era hijo del arquitecto Nefermaat, que dirigió la construcción de la pirámide del faraón Snefru, padre de Keops. Para el Pastor Russell, en cambio la cosa es distinta:
La realización del hecho de que la Gran Pirámide exhibe una sabiduría de diseño que los egipcios no podrían haber poseído, una sabiduría divina que debe haber sido elaborada bajo la supervisión de algún siervo inspirado de Dios, ha llevado a la conjetura de que Melquisedec fue su constructor. Él era "rey de Salem [es decir, rey de la paz] y sacerdote del Dios Altísimo," y como persona y tipo ocupaba una posición tan alta que era bendecidor de Abraham, quien también le dio los diezmos. De esto podemos saber poco, excepto que Melquisedec fue un rey grande y pacífico, y que vivió alrededor de esa época, y no muy lejos del sitio de la Gran Pirámide. (Ib. 22)
Russell revela su ignorancia del hebreo, de haberlo conocido al menos rudimentariamente, caería en la cuenta que Salem es la ciudad de Jerusalén. Sin embargo, el hecho de ser rey pacífico, lo relaciona con lo siguiente:
Se supone que Melquisedec, aunque no era egipcio, utilizó mano de obra egipcia para la construcción de la Gran Pirámide. Y hasta cierto punto, las tradiciones de Egipto apoyan tal teoría. Revelan el hecho de que Egipto sufrió una peculiar invasión en esta época por un pueblo que la tradición simplemente denomina hicsos (es decir, Reyes Pastores o Reyes Pacíficos). (Ib. 22)
Y no fue un episodio pacífico. Sin embargo, remata su falacia con esta cita:
Manetón, un sacerdote y escriba egipcio, es citado por Josefo y otros diciendo: Tuvimos en tiempos pasados un rey cuyo nombre era Timaus. En su tiempo sucedió, no sé cómo, que la deidad se disgustó con nosotros; y surgieron desde el este, de manera extraña, hombres de raza innoble [no guerreros], los hicsos, quienes tuvieron la osadía de invadir nuestro país y someterlo fácilmente por su poder sin una batalla. Y cuando tuvieron a nuestros gobernantes en sus manos, demolieron los templos de los dioses.
La cita de Manetón citada por Flavio Josefo contra Apión, es un poco distinta a la que Russel expone:
Tutimeos. Durante su reinado, por una causa que ignoro, nos golpeó Dios e, inesperadamente, unos hombres de estirpe desconocida, procedentes de Oriente, con osadía invadieron nuestro país, al que sometieron mediante la fuerza, sin dificultad ni combate».
A esta cita dicen los comentaristas:
Parece un tanto exagerado el relato e incluso contradictorio. Posiblemente Manetón deseaba indicar la mínima resistencia que pudo ofrecer Egipto a los hicsos. Maspero (Hist. Anc., 11, p. 51) y Petrie (Hyksos and Israelite cities, p. 70) han invocado como razón de la superioridad militar de los invasores la utilización de los carros tirados por caballos —algo desconocido en Egipto— y el magnífico uso de los arqueros. H. R. Hall (Anc. Hist. of Near East, p. 213) se ha inclinado a atribuirlo también a un forjado mejor de las armas de bronce.. Tras haberse impuesto a los gobernantes de la Tierra, destruyeron las ciudades, arrasaron los templos de los dioses y trataron con extrema crueldad a los habitantes del país, asesinando a unos y reduciendo a la esclavitud a los hijos y las mujeres de otros.
Y continúa la cita de Manetón:
76. Tras haberse impuesto a los gobernantes de la Tierra, destruyeron las ciudades, arrasaron los templos de los dioses y trataron con extrema crueldad a los habitantes del país, asesinando a unos y reduciendo a la esclavitud a los hijos y las mujeres de otros.
77. Por último, proclamaron rey a uno de los suyos, cuyo nombre era Salitis. Este se estableció en Menfis, exigió tributo al Alto y al Bajo Egipto y estableció guarniciones en sitios estratégicos. Se dedicó de manera especial a fortificar las regiones orientales, previniendo así la invasión de su reino por los asirios que podría acontecer si aquéllos llegaban a ser especiales.
Así es como trabajan los reformadores. Si falsean las escrituras, ¿cómo no se va a falsear a Manetón? Y continúa el Pastor:
Estos invasores parecen no haber intentado perturbar el gobierno general de Egipto y, después de permanecer un tiempo con algún propósito no reconocido por la tradición, dejaron Egipto tan pacíficamente como habían llegado. Se supone que estos hicsos o Reyes Pacíficos incluyen a Melquisedec, y se presume que fueron los constructores de la Gran Pirámide, el altar de Dios y el "Testigo" en la tierra de Egipto. (Ib. 22)
Estos “reyes pacíficos” poseían armas de hierro contra los egipcios que usaban solamente el cobre. La invasión no fue tan pacífica, dado que después de un tiempo, no dejaron Egipto sino que los expulsaron con las mismas armas que aprendieron a forjar de ellos. Por otra parte, el mismo Russell habla de suposiciones y presunciones. O sea, nada es real, sino simple imaginación.
¿Qué significa esta pirámide? ¿Para qué se tomaron este trabajo?
Por un lado significa Cristo, piedra angular.
...así como Cristo es, y continuará siendo, para muchos, hasta que lo hayan visto exaltado como la Piedra Angular Principal del plan de Dios. (Ib.30)
Aquí nuevamente chocamos con su ignorancia supina. La piedra angular indica el principio o el fin de una construcción. La Gran Pirámide posee más de dos millones de piedras. Preguntémosle ¿cuál de todas ellas es la angular?
Por otro lado la atribuye al plan de redención, pues para su mente, esta mole de piedras da testimonio sobre el plan divino acerca de “las edades”. En otras palabras, habla de su teología personal.
Una cosa es tomar el esquema de la Pirámide para explicar la economía divina, y otra muy distinta es decir que da testimonio.
Acontece que este pastor, se asocia a las tradiciones que dan una explicación mítica y mística de esta maravilla del mundo antiguo. Veamos algunas.
Athanasius Kircher, en 1666, creía que los obeliscos y pirámides tenían un significado místico oculto.
Gemelli Careri en 1693 sugirió que era un observatorio astronómico.
Thomas Shaw, en 1721, afirmó que era un templo de iniciación en los misterios de Osiris.
Para Thomas Yeates, teólogo inglés, en 1833 era una copia de la Torre de Babel.
No hablemos hoy de los mitos modernos, donde hablan de constructores extraterrestres y otras fantasías mitológicas.
Con todo esto, Russell, el enemigo acérrimo de las tradiciones, ingresa de lleno en esta hermosa tradición.
Finalmente luego de analizar todas las citas que se refieren a las piedras, exclama extasiado:
¡Qué perfectamente ilustra la piedra angular de la Gran Pirámide todo esto! (Ib. 29)
El chasco de 1878
Para el año 1878, siguiendo la tradición del millerismo, Barbour pronosticó que sobrevendría el Rapto, donde los cristianos que habían muerto resucitarían en abril y los vivos serían arrebatados a los cielos. Fue otro gran chasco para la secta. A partir de aquí, Russell se separa de Barbour.
Los colportores
Cuando usted siente que llaman a la puerta de su casa, y aparecen estos aventureros religiosos, acuérdese del comerciante Russell que aplicó en la secta, esta técnica de venta, muy usada entre los gringos. Es el door to door y los que la practican, son los colportores. El sucesor de Russell, Joseph Franklin Rutherford la impuso pues él había sido vendedor de enciclopedias a domicilio. Si los contempla en la puerta de su casa y los hace pasar, ya sabe que no se querrán ir hasta que no vendan el producto religioso. Si se topa con ellos, una técnica que he usado con buen resultado, es llevarlos a razonar. Algo de lo que son totalmente incapaces, verá que se quedan en silencio. Odian la filosofía y el razonamiento, solo se sienten seguros en las letras de las citas que aprendieron de memoria.
Por último, cuando le pregunten si lee la Biblia, hagan esta pregunta:
―¿Dónde dice la Biblia que se debe leer la Biblia?
La pregunta es cómica, pero revela el quiebre entre reformadores y católicos. Leer la Biblia es un hecho subjetivo y romántico, típico de la era post luterana. Las Escrituras hablan de “escuchar” no de leer, pues es un hecho comunitario y objetivo que alimenta el alma. Alma, en la que ellos no creen, porque la suplantaron por la sangre.
¿Son sionistas?
Hablando con un reformador, me aseveró que los hijos de Russell son judíos. Me pareció exagerado, pero la afirmación tiene cierto sentido, cuando el mismo Russell en 1910, dirigió una reunión en el Teatro Hippodrome de Nueva York, con asistencia de miles de judíos, y afirmó que no debían convertirse, enseñanza que Russell debe haber recibido de la Pirámide de Guiza. Una enseñanza muy similar a las transmitidas por el antipapa Francisco.
Los seguidores de esta secta, se dieron el título de Estudiantes de la Biblia. En la próxima entrada, veremos que hicieron con estos “estudios”.