Calesita

lunes, 14 de septiembre de 2026

¿Qué papado cayó en herejía?

 


    El sedevacantismo católico transitó a lo largo de la segunda mitad del siglo pasado, por distintas corrientes. Todo se inicia con el papado de Juan XXIII, a quien se lo tachó casi de herético. Esta tendencia se había anticipado a los sucesos del año 13 de nuestro siglo. Repasar los escritos de los pensadores vacantistas, arroja luz y sombras sobre la feroz crisis católica de nuestros días.

Quien redacta la teoría que presentamos a continuación, es John Lane desde un sitio web, que hoy tan solo se puede rastrear desde Internet Archive. En este documento, se realiza una feroz Kritic sobre el papado en cuestión, que en este caso se trata de Juan Pablo II, tachado injustamente de hereje.

Todo el extenso artículo de John Lane, lo vuelve a redactar el sitio sedevacantista Ilustración Divina, modificando el nombre del papado, que ahora se trata del porteño Bergoglio, alias Francisco. Algo que si se menciona de herético, es mucho más certero que con los papados anteriores.

Pensamos que luego del asesinato de Benedicto XVI 1, el nombre del papa que figura en este pensamiento, podría ser tanto Francisco como el de Prevost, alias León XIV.

Sedevacantismo y sedeprivacionismo

La primera diferencia que se vislumbran en el pensamiento sedevacantista, son los distintos términos que señala la diferencia entre las nociones de sedevacantismo, que indican la carencia de papado; y la de sedeprivativa. Este nuevo concepto fue desarrollado por la así llamada Tesis de Cassiciacum. En dicha tesis se habla de un papado material y de otro formal. La distinción aristotélica llevada a la práctica, daría que se puede tener un papa materialiter, pero no formaliter. Esto se daría cuando el papado cae en herejía evidente y confesa. Para cerrar la idea, el papa materialiter en cuestión, podría ser formaliter si se arrepiente y regresa a la fe católica. Esta Tesis de Cassiciacum fue desarrollada por el teólogo dominico Michel-Louis Guérard des Lauriers (1898-1988), quien sostiene que el ocupante de la Santa Sede es un papa debidamente elegido, pero carece de autoridad y capacidad para enseñar o gobernar, pues cayó en herejía. Solo reasume su autoridad cuando se retracte.

Para diseñar un breve perfil de Guérard des Lauriers, digamos que fue doctor en matemáticas y Lector en la orden dominica. Desde 1961 a 1970 fue profesor en la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. En la década de los 50 se opuso con firmeza a la Nouvelle Theologie, que tanto daño hizo al catolicismo. Fue un duro crítico del sistema de Teilhard de Chardin y denunció a Yves Congard ante la Sagrada Congregación del Santo Oficio. En 1969 redactó, en colaboración con otros once teólogos, dirigidos por el arzobispo Marcel Lefebvre, el Breve examen crítico del Novus Ordo Missæ, que sigue siendo hoy la Kritic fundamental del rito Bugnini.

Según trascendidos, todo parece indicar, que la Santa Sede no pudo congeniar con la FSSPX, pues estos exigieron la retractación de Benedicto XVI. Esto parece indicar que una parte mayoritaria de dicha fraternidad, y apunto al principal consagrante de los nuevos cuatro obispos producido este año en Ecône, poseen el pensamiento de Guérard des Lauriers. Algunos opinaron sobre este trascendido como una extravagancia de dicha fraternidad, lo cual es leer las cosas superficialmente. Es indudable que la Tesis de Cassiciacum posee seguidores en la FSSPX y es mayoría. Cabe recordar que su creador, Guérard des Lauriers, fue profesor en dicha fraternidad, y expulsado de la misma cuando recibió la ordenación episcopal de manos del obispo vietnamita, Monseñor Thuc.

Error y herejía

Caer en el error no es caer en la herejía propiamente dicha. Esta distinción se hace crucial en nuestra crisis católica de principios de siglo. El artículo ya citado lo explica muy bien:

...la herejía solo existe cuando se cumplen dos condiciones, a saber, la pertinacia y la duda sobre la fe divina y católica, o el error directamente contrario a ella.

El caso más patético, fue el del jesuita Bergoglio. Persona plagada de errores. Lo cual era la triste consecuencia de su afiliación masónica. Errores que se le advirtieron, pero fue pertinaz en sostenerlos hasta su muerte. No cabe ninguna duda que era un auténtico hereje.

Todo cambia con Juan Pablo II o Benedicto XVI. Pedirles, como trascendió, una retractación es innecesaria. Apliquemos la distinción entre error y herejía. Estos papas pudieron haber cometido errores, pero nunca dejaron de ser católicos ni atacaron dicha doctrina. Por el contrario, Juan Pablo II la llevó con sus viajes a todo el mundo.

Si aplicamos esta tesis de Guérard des Lauriers en nuestros días, podríamos emplearla en nuestra Kritic con el caso Prevost. De allí que algunos sedevacantistas, como por desgracia es mi caso, serían en realidad sedeprivatistas. Si bien es necesario aclarar, que el cónclave que eligió a Prevost, hizo caso omiso a la norma canónica que limitaba el número de cardenales electores. Como es natural, para esta iglesia, las leyes se hacen para no cumplirse. De allí que Prevost podría estar mal elegido, y al igual que Francisco, ser un falso papa. Algo a lo que ya estamos acostumbrados. Esto no puede extrañarnos. Si ellos no cumplen los diez mandamientos y lo dicen públicamente, mucho menos cumplirán con cánones que buscan un orden eclesial.

Destaco algunas afirmaciones del teólogo John Lane, pues me parecen muy importantes para tenerse en cuenta:

...cualquiera puede tener una opinión falsa sin peligro de herejía, …

...una opinión falsa en sí misma implica herejía, especialmente si se sostiene obstinadamente.

...

Pero no es cierto que la idea de que León XIV sea papa se oponga directamente a la fe. Por lo tanto, no es necesariamente herética. Sigue siendo posible ( como mínimo ) que quienes creen que León XIV es verdaderamente el Vicario de Cristo mantengan su creencia en la indefectibilidad de la Santa Iglesia. De hecho, los católicos tradicionalistas que se adhieren a León XIV dejan bien claro que creen en la indefectibilidad de la Santa Iglesia. Además, es bien sabido que los católicos tradicionalistas que sostienen que León XIV es papa lo hacen precisamente porque tienen la impresión de que negarlo implicaría una negación implícita de la indefectibilidad de la Santa Iglesia, separándose así de ella. No se podría imaginar una mentalidad más claramente no herética. 2

Para finalizar este primer análisis de la realidad vivida con la crisis católica de principio de este siglo, nada mejor que las siguientes opiniones de Jhon Lane:

Además de estos argumentos, existe la autoridad extrínseca de Cayetano, Suárez, Juan de Santo Tomás, Bouix y Journet. Cada uno de ellos enseñó públicamente que si un papa fuera hereje, conservaría el papado a menos que fuera depuesto por un Concilio extraordinario. Y si bien esta doctrina es errónea, y de hecho ciertamente lo es, la Santa Iglesia nunca la ha condenado, por lo que no es imposible que un buen y santo católico la acepte si las razones a su favor le resultan atractivas. Por lo tanto, nuestro hipotético sacerdote puede sostener que León XIV es hereje y Papa, y seguir siendo católico. Por lo tanto, no existe fundamento alguno para sostener que aquellos católicos tradicionalistas que siguen a León XIV estén, por ese motivo, fuera de la Iglesia. Seguir a León XIV como papa no es un acto de apostasía, ni de cisma, ni de herejía. Es un error lamentable, pero comprensible . 3

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El drama del sedvacantismo de finales de siglo pasado, consistió en anticiparse cincuenta años, a los sucesos de la auténtica crisis de la Iglesia Romana. Sostener a León XIV como papa, para un buen católico es comprensible, pero ya vive en las tinieblas.

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NOTAS:

1 Hasta que no se realice una autopsia seguiré afirmando este brutal crimen. Para su afirmación, me baso en las visiones de nuestros místicos, los mismos que son condenados al olvido.

2 Siguiendo la costumbre ya establecida, el papa original en el texto era Juan Pablo II. Los sedevacantistas lo sustituyeron por Francisco. En este caso, lo adapto a Prevost, alias León XIV.