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lunes, 24 de agosto de 2026

El mito reformador del Milenio

 

    Como expusimos en la entrada anterior, todo mito nace de la súper-letra. En este caso del Apocalipsis en su capítulo XX.

¿Es otro de los tantos mitos protestantes, este Milenio?

Para responder esta pregunta, veamos lo que escribe el bautista Alan S. Bandy en la Conclusión de su ensayo:

La cuestión del milenio es un debate interno entre los cristianos y requiere un estudio diligente, junto con la voluntad de profundizar en el texto bíblico y su interpretación. Las diferencias entre estas posturas son el resultado de perspectivas hermenéuticas, exegéticas y teológicas de Apocalipsis 20, y no constituyen una cuestión de herejía contra ortodoxia.

No puede ser más claro. No es dogma, es opinión y sujeta a Kritic. Una Kritic complaciente, pues entre bomberos no se pisan la manguera de incendios. En otras palabras, cada opinión, cada interpretación, cada postura exegética cae en el mito.

¿Qué es el Reino Milenial?

En su escueto ensayo éste bautista lo define de este modo:

El Milenio se refiere al período de 1000 años de reinado de Cristo mencionado en Apocalipsis 20,3. (The Gospel Coalition. Visiones del Milenio)

Lewis Sperry Chafer (1871-1952) del Evangelical Theological College, es un erudito y todas sus afirmaciones surgen de un empacho de citas.

Se inicia cuestionándose en qué consiste el Reino de Dios. Concluye que por un lado es un reino soberano y omnipotente con gobierno universal. Por otro lado, es el Reino interior del cristiano. La situación actual del Reino, la describe de este modo:

En su caída en pecado Adán perdió el derecho de gobierno, y de allí en adelante la soberanía de Dios que había sido entregada al hombre fue delegada en ciertas personas escogidas a quienes Dios entregó el gobierno.

Por otra parte, el reino de Dios no se considera como una esfera de profesión, sino una esfera de verdadera situación espiritual, como se ilustra en Juan 3:5, donde Cristo dice a Nicodemo: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.»

Sucede que no todos están de acuerdo con esta descripción, pues la división es el sino reformador:

Sin embargo, la mayoría de los expositores prefieren el punto de vista de que no hay una diferencia esencial entre los dos reinos.

Y concluye entrando en el mito:

El reino en la era actual es un misterio, esto es, sus características principales son revelaciones que no fueron dadas en el Antiguo Testamento (cf. Mt. 13); pero el reino en su forma milenial será cumplido después de la segunda venida de Cristo y no es un misterio.

Por lo tanto, el Milenio consiste en un Reino visible-invisible:

Esto también comprende la distinción entre reino invisible —el gobierno de Dios en los corazones de los creyentes en la era presente— y el reino visible y glorioso de Dios que todos veremos en la tierra después de su segunda venida.

El Reino citado por el Apocalipsis 20, es literal y será sobre la Tierra:

Aunque se han presentado muchos argumentos en Pro y en contra del concepto de un milenio literal, la solución está determinada por el punto hasta el cual las profecías de las Escrituras se interpretan literalmente. …

Consecuentemente, muchas predicciones del Antiguo Testamento, así como el capítulo clásico de Apocalipsis 20 en el Nuevo Testamento, se interpretan literalmente como que quieren decir lo que dicen: que habrá un reinado literal de Cristo sobre la tierra después de su segunda venida y antes que sean creados los nuevos cielos y la nueva tierra.

Una cantidad casi innumerable de otros versículos afirman o implican que el reino será sobre la tierra.

El mito avanza dando hasta las características de gobierno de este reino milenial de Cristo en persona. Cada uno puede intuir lo que la imaginación puede desarrollar en este campo. Algunas observaciones son curiosas, diríamos casi sanguinarias:

El milenio comenzará con todos los adultos convertidos como verdaderos creyentes en Cristo. Los hijos que nazcan durante el milenio serán sujetos al reinado justo de Cristo y serán castigados hasta el punto de la muerte física si se rebelan contra su Rey. El pecado abierto será castigado y nadie podrá rebelarse contra el Rey en el reino milenial

Y la imaginación rueda que te rueda. ¿Qué sucederá con los hebreos?

Durante el período del reino milenial Israel gozará de un lugar de privilegio y de bendición especial.

...

Los reinos divididos de Israel y Judá volverán a unirse nuevamente.

Como un todo, la tierra prometida será una vez más el jardín del mundo, el centro del reino de Dios en la tierra y el lugar de bendiciones especiales.

No se puede creer que caigan en anacronismos. ¿Dónde está el reino de Israel y el de Judá? Esto es cosa del pasado. Como sucede siempre, no levantan los ojos de este mundo:

La abundancia de las bendiciones espirituales traerá importantes progresos sociales y económicos que superarán a todo lo conocido en dispensaciones previas.

Charles R. Swindoll (1934) es un green-grow evangélico, fundador de la Iglesia Comunitaria Stonebriar.

Tomamos el mito del Milenio en la web Visión para vivir. Todo se inicia luego del regreso de Jesucristo:

Tras Su glorioso regreso, Jesucristo no solo derrotará al mal… reinará. El Hijo de David tomará Su trono y cumplirá plenamente las promesas que Dios hizo a Israel y a su linaje real (2 Samuel 7:8–17). Este tiempo glorioso será conocido como el Reino del Milenio—mil años de justicia, paz y renovación.

Se dará antes del Milenio una Tribulación y llegará un mundo paradisíaco:

La creación misma será restaurada. Los sobrevivientes fieles de la Tribulación, incluyendo un gran remanente de judíos, entrarán en este Reino y disfrutarán de una vida y disfrutarán de una vida prolongada y bendecida (Apocalipsis 20:1–6). Satanás estará atado. La tentación será mínima. La tierra florecerá como nunca.

Un paraíso con dificultades, pues tomando la analogía de la Ilíada, habrá griegos y troyanos. Pasados los mil años, todo será como antes del Milenio. O sea que regresamos a la guerra de Troya:

No todos elegirán rendirse a Cristo. Al final de los mil años, Dios soltará a Satanás por un breve tiempo, y muchos serán engañados (Apocalipsis 20:7–9). En un último acto de rebelión, se enfrentarán al pueblo de Dios. Pero esta vez, no habrá batalla larga.

Se dará un juicio y el demonio será arrojado:

El juicio será instantáneo: fuego del cielo descenderá y consumirá a los impíos. Satanás, el gran enemigo de nuestras almas, será  arrojado definitivamente al lago de fuego, donde será  atormentado eternamente (Apocalipsis 20:10).

Una vez que se destruyó Troya por segunda vez, viene la Odisea como antesala de la entrada en el paraíso de Itaca:

Aparecerá un Reino como antesala del futuro. Este Reino no es el cielo aún, pero es la antesala del estado eterno, un preludio glorioso de lo que está por venir

El mito en los llamados “Santos” de los últimos días, apodados mormones

El mito del Milenio se inicia con la imagen paradisíaca:

Mil años de paz, amor y gozo comenzarán sobre la tierra a la segunda venida de Jesucristo. A ese período de mil años se le llama el Milenio.

¿Cuál es la causa de ese mundo paradisíaco?

Debido a la destrucción de los inicuos que ocurrirá durante la segunda venida del Salvador, al principio del Milenio solamente vivirán en la tierra las personas rectas, o sea, aquellas que han vivido vidas virtuosas y honradas.

El mito confunde reino terrenal y reino celestial:

Esas personas heredarán el reino terrestre o el reino celestial.

El mito de estos “santos”, es el que más se aproxima al concepto homérico de la Ilíada. Tendremos una mezcla de seres mortales y seres inmortales, dado que el reino es terrestre-celestial:

Durante el Milenio, aún continuarán viviendo seres mortales en la tierra y continuarán teniendo hijos de la misma forma que los tienen ahora (véase D. y C. 45:58). José Smith dijo que seres inmortales visitarán con frecuencia la tierra, y que esos seres resucitados ayudarán con el gobierno y otras obras.

Habrá griegos y troyanos. Habrá muchas religiones e ideas opuestas:

Las personas continuarán teniendo su albedrío y, por un tiempo, muchos serán libres de continuar con sus religiones e ideas.

Hasta que se impone la magia, donde Jesucristo mismo viene a reinar:

Finalmente, todos confesarán que Jesucristo es el Salvador. Durante el Milenio, Jesús “reinará personalmente sobre la tierra”

Será un reino terrenal-celestial paradisíaco. Paz, justicia y no existirá la muerte, porque...

... cuando las personas lleguen a una edad avanzada, no morirán ni serán sepultadas, sino que cambiarán de su condición mortal a una inmortal “en un abrir y cerrar de ojos”. (Véase D. y C. 63:51; 101:29–31)

Sin embargo parece que este poderoso reino terrenal-celestial, gobernado por Jesucristo en persona, es endeble y enclenque, pues el demonio lo dominará en parte. En otras palabras, es un reino destinado al fracaso:

Al finalizar los mil años, Satanás será puesto en libertad por un corto período y algunas personas se alejarán de nuestro Padre Celestial.

¿Cómo termina el mito? Simple, con la destrucción de Troya, o del reino terrenal.

Satanás reunirá sus ejércitos y Miguel (Adán) reunirá las huestes celestiales. En esa gran batalla, Satanás y sus seguidores serán echados para siempre. La tierra será cambiada y se convertirá en un reino celestial.

No se entiende bien la lógica del mito. ¿Para qué se hizo un reino terrenal-celestial, si todo termina en lo celestial?

***

Si estos mitólogos, comprendieran el Reinado Social de Jesucristo, desarrollado por el catolicismo, el reino de los mil años, deja de tener sentido y pasa a ser una analogía dentro de un género esotérico, como el Apocalipsis. Por supuesto, ¿cómo van a tomar una idea de la Babilonia Apocalíptica, ellos, los santos justificados por la charlatanería?

El reinado social de Jesucristo, dejado de lado en el anacrónico Vaticano II y callado por los sucesivos papados, consiste en la idea, que Cristo no sólo debe reinar en el corazón de las personas, sino también en la sociedad, la cultura, las leyes y la política. Significa que las naciones y sus gobernantes deben inspirar sus normas en la ley moral de Dios.

Esto deja de lado un supuesto plan divino, (o como lo llaman ellos, dispensacionalismo), para instaurar un reino milenario. El reinado social de Cristo, deja fuera de órbita toda concepción e imaginación milenaria.