Calesita

sábado, 17 de marzo de 2018

¿Así que Bergoglio es filósofo? (2)



Siguiendo la síntesis de “Francesco Nominedeo”, analizamos otro ensayista, en este caso el jesuita de vanguardia Juan Carlos Scannone. 1
Scannone es uno de los autores de la teología del pueblo, la cual es un desprendimiento autóctono de la teología de la liberación. Si la teología de la liberación posee un trasfondo marxista, la del pueblo parece sugerir las aguas rioplatenses del peronismo.
Este argentino observa en Bergoglio el influjo del modernista Blondel.
Para Scannone el principio donde la unidad es superior al conflicto, es fundamental para entender la “filosofía” bergogliana; principio atado al jesuita Ismael Quiles junto a Blondel.
En este principio se lee en Evangelii Gaudium la comunión de las diferencias, la unidad multiforme, la unidad reconciliada, y los conflictos que generan nuevos procesos.
Para Scannone el esquema de Bergoglio es el...
...de la dialéctica blondeliana de la acción. 2
En esta dialéctica hallamos una ley, la de la solidaridad de las fuerzas discordantes.
Si para Blondel estas fuerzas discordantes son un paralelogramo, para Bergoglio serán un poliedro:
El modelo no es la esfera, que no es superior a las partes, donde cada punto es equidistante del centro y no hay diferencias entre unos y otros. El modelo es el poliedro, que refleja la confluencia de todas las parcialidades que en él conservan su originalidad. Tanto la acción pastoral como la acción política procuran recoger en ese poliedro lo mejor de cada uno. Allí entran los pobres con su cultura, sus proyectos y sus propias potencialidades. Aun las personas que puedan ser cuestionadas por sus errores, tienen algo que aportar que no debe perderse. Es la conjunción de los pueblos que, en el orden universal, conservan su propia peculiaridad; es la totalidad de las personas en una sociedad que busca un bien común que verdaderamente incorpora a todos. 3
Y resume Francesco Nominedeo:
Para Francisco, la diversidad reconciliada es «un don del Espíritu» 4, pero es un don procesual en el devenir donde una nueva tensión desestabiliza nuevamente provocando un nuevo proceso de armonización de la diversidad. 5
Bergoglio no sigue a Hegel sino a Blondel. Según Scannone, Bergoglio no habla de contradicciones como Hegel, sino que habla de posiciones enfrentadas, lo cual se ajusta a Blondel cuando habla de alternativas y de oposiciones (d’alternatives et d’oppositions).
El mundo está lacerado por las guerras y la violencia, o herido por un difuso individualismo que divide a los seres humanos y los enfrenta unos contra otros en pos del propio bienestar. En diversos países resurgen enfrentamientos y viejas divisiones que se creían en parte superadas. 6
Iguala Bergoglio con Blondel el conocimiento sapiencial, no intelectual, el cual está dentro de la acción; la oposición blondeliana entre la voluntad queriente (volontà volente) y voluntad querida (volontà voluta):
Hay una tensión bipolar entre la plenitud y el límite. La plenitud provoca la voluntad de poseerlo todo, y el límite es la pared que se nos pone delante. El «tiempo», ampliamente considerado, hace referencia a la plenitud como expresión del horizonte que se nos abre, y el momento es expresión del límite que se vive en un espacio acotado. Los ciudadanos viven en tensión entre la coyuntura del momento y la luz del tiempo, del horizonte mayor, de la utopía que nos abre al futuro como causa final que atrae. De aquí surge un primer principio para avanzar en la construcción de un pueblo: el tiempo es superior al espacio. 7
También los iguala la contraposición hacia la integridad católica en el nombre de la lógica del amor.
***
Observaciones y crítica:
1. Al “católico” Maurice Blondel (1861-1949) se lo puede catalogar como el hijo póstumo del romanticismo de cuño protestante.
2. Es un autor que concentra su pensamiento en la acción, tal como lo iniciara el Fausto de Göethe:en el principio fue la acción”. Su pensamiento goza de una llamativa esterilidad, si bien influyó en diversos autores como Karl Rahner; además de ser condenado por Pío X en su encíclica Pascendi contra el modernismo.
3. Esta actitud de iniciar todo en base a la acción, nos recuerda la Trinidad invertida: El origen de todo es la acción, la cual genera la doctrina para llegar al Padre. Ya no es la acción una procesión de la doctrina, sino la máquina que la forja. He aquí el gran cambio de paradigma. Esta es la gruesa rotura bergogliana con todo la historia pasada del cristianismo.
4. Con este pensamiento bergogliano todo entra en una gigantesca y enmarañada confusión, la misma que genera en la Iglesia, igual a su alambicada mente:
a. ¿Esta dialéctica es ciencia o filosofía? Cuando se habla de ley, es ciencia. ¿Quién comprobó la medición de estas supuestas leyes?
b. O tal vez no sean mas que principios que no se cumplen con el rigor científico, en este caso estamos ante un planteo filosófico tal como lo da el título.
c. Por otra parte, ¿esta dialéctica se ocupa de la acción o del pensamiento? Contrariando a Hegel, la acción no es pensamiento y no se mueve con la lógica de la inteligencia; pues en la acción hallamos la confluencia entre inteligencia y voluntad, siendo el querer del que actúa, muchas veces contra su misma inteligencia. Es lo que decimos de la Fe. Cree no quien entiende, sino quien quiere. Del mismo modo, la acción actúa por antítesis, por contraposición, o por diversidad; pero esta oposición no le otorga un camino ascendente, ni crecimiento alguno. Todo puede caer en el mismo infierno, donde todos se oponen a todos sin salida de ningún tipo, siendo necesaria la guerra. ¿Qué dialéctica hallamos entre San Miguel y el antiguo Dragón?
d. Acontece que entra la lógica del amor. ¿Es el amor procesión de la inteligencia o de la voluntad? Si es de la inteligencia es dialéctica, pero si es de la voluntad no existe lógica. ¿De qué amor estamos hablando, del eros, del amor filial, del amor de amistad, o del ágape griego?
¿Qué es esto: mística, ascética o el etéreo discurso de un gurú desconectado de la realidad?
5. Todo el cosmos solo se puede reconciliar en Jesucristo, y se reconcilia no por leyes o principios activos, sino por la Fe actuada, lo cual no forma ni un paralelogramo, ni un poliedro, ni una esfera, ni un triángulo. Forma una única Iglesia, fuera de ella solo queda el infierno de los personalismos caprichosos.
6. Aquí el conocimiento está dentro de la acción. Esto agrega un dato más a esta enmarañada confusión. Las tinieblas de este planteo son el Mal, si bien necesario; pues es la acción la que genera el pensamiento. Afirma Scannone que aquí no existe conocimiento intelectual sino sapiencial, ¿pero de qué sabiduría hablamos? ¿La sabiduría precede a la acción o le sigue en consecuencia? Los hombres sabios, toman determinaciones sabias porque la inteligencia les precede. Aquí como se lo presenta, sabiduría es el producto de la acción; y como todo es un oscuro caos activo, cobra dimensión el término mágico del discernimiento jesuítico que todo lo soluciona, pero que nunca lo aclara.
7. Por último se habla del “don del espíritu”. Hay muchos espíritus y es muy fácil confundirlos y un jesuita de vanguardia, como Bergoglio, que hace del discernimiento la ley universal, puede verse totalmente confundido. Afirmo esto porque en política nunca acierta. ¿Dónde aflora su discernimiento?
Este tema del Espíritu nos conduce a Hegel, quien fue el primero que lo ligó, no a la Iglesia sino a la Historia, haciendo de todos los hombres como una pan-iglesia.
¿Estamos ante un nuevo joaquinismo donde toda la humanidad es conducida por el Espíritu Santo?
El difunto Tony Palmer afirmaba ante los pentecostales amigos de Bergoglio, que no nos debemos preocupar por las doctrinas, pues el Espíritu nos dirá en qué creer.
¿Cuándo habló el Espíritu? El Espíritu Santo no habla, actúa. Para hablar está Jesucristo quien ya habló por la Revelación y en este ámbito nada se puede esperar ni agregar.

¿Dónde está en este planteo la Fe de Bergoglio? ¿Acaso no se ve con claridad su herejía? ¿Acaso un desordenado mental puede ser estrictamente un filósofo?


1 http://chiesaepostconcilio.blogspot.com.ar/2018/03/francois-philosophe.html
2 Francisco Filósofo. Pág. 57.
3 Evangelii Gaudium 236.
4 Francisco Filósofo. Pág. 58.
5 Ibídem. Pág. 59.
6 Evan. Gaud. 263.
7 Ibídem 222.

miércoles, 14 de marzo de 2018

¿Así que Bergoglio es filósofo? (1)



Al cumplirse el quinto aniversario de esta desgracia: ver sentado en el solio de Pedro a una persona ya reconocida como hereje; los estudios sobre Bergoglio se hacen públicos, hoy comienzo por analizar otro de ellos: François Philosophe o Francisco Filósofo, y lo hago por medio de la síntesis y comentario de quien firma como “Francesco Nominedeo”, 1 quien se introduce diciendo:
Bajo la dirección de Emmanuel Falque y Laure Solignac, el volumen François philosophe fue impreso recientemente por las ediciones Salvator de París, el volumen François philosophe, texto que recoge las contribuciones de siete intelectuales católicos en la misma cantidad de ensayos dedicados a investigar la filosofía del Papa Francisco desarrollando cuanto se ha debatido en el convenio “Philosophie du papa François” efectuado el 18 de octubre de 2016 por iniciativa de la Facultad de Filosofía del Instituto Católico de París.
EL NUEVO PARADIGMA
En la Introducción quienes dirigieron el debate, afirman en esta apología bergogliana: que Francisco...
«señala una ruptura radical con sus predecesores» 2
El término que emplean estos intelectuales, como el término empleado por el mediocre Cupich que rodea a Bergoglio, para explicar la obra bergogliana, es el de “nuevo paradigma”. Por supuesto, esperamos los teólogos neomodernos que nos expliquen como el nuevo paradigma se conjuga con la Tradición, cosa que hasta el presente fueron incapaces de hacer.
El primer ensayista es Mons. Philippe Bordeyne, quien se inicia observando en Bergoglio a un seguidor del francés Paul Ricoeur 3.
Bordeyne es rector del Instituto Católico de París, y ve en Bergoglio un seguidor de Ricoeur en centrar todo en base a lo antropológico y dentro del hombre, lo moral, dado que en la reconciliación de los polos opuestos se da una raíz en este autor.
En los capítulos VII y VIII de Amoris Laetitia comprueba «una moral de la libertad»4, «una antropología de la libertad»5; pero la libertad de Ricoer entendida como «libertad en situación»6.
Es aquí donde en esta moral “ricoeriana” todo se centra en el l’homme capable, perdiéndose todo proceso objetivo. El hombre capaz es todo un tema de Ricoer, que a mi entender raya con el pelagianismo auténtico.
También aporta Bordeyne, que halla otra traza de Ricoer en el tema del reconocimiento (reconnaissance), el cual está marcado por el esquema mental dado por Hegel; pero Bergoglio bajo el influjo de Romano Guardini y del jesuita argentino Ismael Quiles lo lleva a una antropología de la unidad.
Aquí la unidad no es un ser, sino un poliedro de muchos seres distintos, multiformes. Seres antagónicos que se reconciliaron:
La unidad a la que hay que aspirar no es uniformidad, sino una «unidad en la diversidad», o una «diversidad reconciliada». 7
Es el famoso segundo principio dialéctico de Bergoglio, donde nos “enseña” que la unidad es superior al conflicto.
Resume Bordeyne que estos principios, como ser, la lucha por el reconocimiento, o la dialéctica de Ricoer entre amor y justicia, y la unidad multiforme en la diversidad …
...constituye una indudable evolución de la dialéctica, no su desautorización. Evolución en el sentido de superación en la misma dirección dada por la negación del principio lógico-metafísico de la no contradicción, básicamente una radicalización de Hegel. 8
Y acota en la nota “Francesco Nominedeo”:
Si en Hegel el principio de la no contradicción se resuelve dialécticamente, en el pluralismo pacificado de Francisco la contradicción se resuelve mientras se da o incluso ni siquiera se da como una contradicción. ¡En esto casi podría decirse que el filósofo Francisco pone en rigor (praxiológicamente) a Hegel! 9
OBSERVANDO POR MEDIO DE LA FE
A partir del primer ensayo se hace necesario ver estas simples opiniones de los hombres de este mundo a la Luz de la Fe.
El problema es que Hegel, Ricoer y por ende el dialéctico Bergoglio, no toman en cuenta la Fe. Tanto Hegel como Ricoer proceden del protestantismo iconoclasta, mientras que Bergoglio, quien nunca se arrodilla ante el Santísimo Sacramento, hincó su rodilla ante los pastores pentecostales. Los tres tienen algo en común.
Esta dialéctica, esta antropología de la unidad reconciliada, la cual es más importante que el conflicto, en valores absolutos dentro de la Fe es insostenible, pecando de ingenua y herética.
Todo pasa por la Fe, la cual plantea dos acciones bien antagónicas. Como lo refiere el Capítulo XII del Apocalipsis dos son los enemigos en esta guerra cósmica: la de los ángeles acaudillados por San Miguel y la del Antiguo Dragón derrotado, que invade la humanidad. ¿Dónde hallamos en este combate la antropología de la unidad en la diversidad? ¿Qué dialéctica puede resolver este gigantesco conflicto? Solo una, y la hallamos en el Salmo 109:
Oráculo del Señor a mi Señor: * "siéntate a mi derecha,
Y haré de tus enemigos * estrado de tus pies".
Como dije en otras entradas, el herético Bergoglio es en el fondo un sublime origenista, donde como otro Hegel todo confluirá en una supuesta unidad del antagonismo en una gran síntesis entre la tesis y la antítesis.
O tal vez, como otro Teilhard de Chardin, todo confluirá en una supuesta unidad de las diversidades, o usando el término teilhardiano, en un punto omega.
El resultado de esta dialéctica, es siempre el mismo: San Miguel y el Antiguo Dragón en alguna circunstancia fumarán la pipa de la paz poniendo fin a la guerra.
La unidad solo existe dentro de la Fe y es la única unidad real y mística del ser humano: Jesucristo, como mediador universal.
Jesucristo es el enviado por el Padre para unir en una sola unión hipostática la naturaleza divina con la naturaleza humana, y de este modo unir la humanidad en toda la creación con el Padre.
Todo otro planteo de unidad, es perder el tiempo en la ineficiente ciencia humana. Es en Jesucristo que todo lo distinto se unifica con su Paz. Desconociendo a Jesucristo nunca se podrá descubrir en el libro de la diversidad de la creación el fin a que están ordenadas.
Al planteo dialéctico de Bergoglio explayado por Bordeyne, le falta la Fe católica, algo muy llamativo en quien dirige un Instituto Católico.


1 http://chiesaepostconcilio.blogspot.com.ar/2018/03/francois-philosophe.html
2 E. Falque, L. Solignac, Ouverture, in E. Falque, L. Solignac (sous la direction de), François philosophe, Salvator, Paris 2017, p. 9.
3 Ricoeur (1913-2005) fue protestante, socialista y pacifista. Uno de sus principales aportes al pensamiento moderno, lo da al teorizar sobre la hermenéutica, donde el lector extrae del texto escrito el Dasein, entendido para extraer el ser dentro del universo, donde se lo apropia y luego reelabora el texto.
4 Ph. Bordeyne, Une philosophie de l’homme capable: le pape François et Paul Ricoeur, p. 14.
5 Ibídem p. 21.
6 Ibídem p. 22.
7 Amoris Laetitia 139.
8 http://chiesaepostconcilio.blogspot.com.ar/2018/03/francois-philosophe.html
9 Ibídem. Nota 16.

martes, 6 de marzo de 2018

Al corazón de Ratzinger. Al corazón del mundo. (2)

Joseph Ratzinger, con Hans Maier, ministro de Educación de Baviera, y el abad Augustin Mayer, futuro cardenal, tomando café durante el Sínodo de Würzburg, en 1971 

En nuestra primera parte meditamos sobre la crítica de Enrico Radaelli a los escritos del joven Ratzinger, hoy detallaremos algunos abruptos del futuro Benedicto XVI durante esos felices años de primavera ingenua, siguiendo La nota al margen del ensayo 1.
Radaelli observa otras grietas entre el joven Ratzinger y el evangelio. Ellas son:
a. Negación del concepto de redención de la naturaleza humana, por ello nos dice:
...la redención como "reparación de la” «ofensa infinita hecha a Dios» es solo una doctrina medieval: una doctrina que se debe, según él, solo a un obispo, por más santo que sea, pero él nunca revela esto, el obispo Anselmo de Aosta, cuya «férrea lógica» sigue siendo «apenas aceptable para el hombre moderno», de este modo mantiene inalterado el pensamiento formulado cincuenta años antes en Introducción al cristianismo, por lo que esta «nos parece como un cruel mecanismo para nosotros cada vez más inaceptable». ( Introducción al cristianismo, página 221).
Para ilustrar al lego en la materia, este párrafo se hace necesario dar ciertas explicaciones.
1. La feroz inculturación: Estamos en la primavera ingenua del 60, donde estos teóricos, como Ratzinger, buscaron dar un pensamiento cristiano poniéndose a la par del hombre moderno, es decir, dentro de sus categorías mentales. En este ámbito observa Ratzinger la gran dificultad de transmitir el concepto de redención en las formas mentales de la modernidad.
Sucede que ya no existen sacrificios ni holocaustos, entonces estos teóricos, buscaron llegar al misterio de la redención por otro camino sin encontrarlo. Aquí realmente minimizan la capacidad arqueológica del hombre moderno y su gusto por el hallazgo antiguo; por consiguiente, para explicar este tema no era necesario costear una expedición, abrir túneles ni profanar tumbas, bastaba con leer el primer libro de la Ilíada de Homero, en los escasos versos (446 al 474) que narran un sacrificio expiatorio, el cual remata con la comida de los oferentes, la cual puede ser imagen pagana de nuestra comunión.
2. Con el tiempo Ratzinger, ya siendo Benedicto XVI comprenderá por experiencia la dificultad o imposibilidad de tal empresa. Señalará las dificultades que él mismo encontró, de allí que dirá:
Teniendo en cuenta el encuentro entre múltiples culturas, se suele decir hoy que la síntesis con el helenismo en la Iglesia antigua fue una primera inculturación, que no debería ser vinculante para las demás culturas. Éstas deberían tener derecho a volver atrás, hasta el momento previo a dicha inculturación, para descubrir el mensaje puro del Nuevo Testamento e inculturarlo de nuevo en sus ambientes respectivos. Esta tesis no es simplemente falsa, sino también rudimentaria e imprecisa.2
3. En esta situación, Ratzinger se halló ante la gran dificultad de “inculturar” el concepto de redención, lo vio difícil, y ante la dificultad, al parecer en dicho tiempo prefirió descartarlo, opinión que según Radaelli mantuvo siempre.
4. San Anselmo de Canterbury, (1033-1109), autor del Proslogion, es uno de los más grandes doctores de la Iglesia, para quien la filosofía era una consecuencia exigida por la Fe: Creer para comprender para luego comprender lo que se creía; por tal motivo no anteponer la Fe en el pensamiento era presunción, pero no apelar a la fe era negligencia. Nótese la distancia entre San Anselmo y los protestantes de nuestros días que apelan a la Fe para detestar el pensamiento filosófico. Motivo por el cual, contrariando al joven Ratzinger, San Anselmo podrá ser difícil de comprender, pero nada más actual.
5. Aparece un cristianismo desmemoriado: Que el único que habló de redención como holocausto de Cristo al Padre por una ofensa infinita de la humanidad fue San Anselmo, es toda una simplificación de dicha era perteneciente a la primavera ingenua del 60. San Andrés de Creta (650-740) en el Gran Canon dice:
Contempla, alma mía, a Isaac ofrecido en holocausto, contempla al nuevo Isaac, atado al madero de la Cruz, nueva Víctima ofrecida en el misterio por el pecado del mundo. 3
Por ello Radaelli le recuerda que tal doctrina es un dogma fijado por el Concilio de Trento (Denz 1743 y 1753) y...
...que la Iglesia profesa la doctrina de la redención como Holocausto de Cristo para el Padre, y en el corazón de Ratzinger. En el corazón del mundo (§§ 40-3, pp. 155-72) se recorre toda la historia del dogma sobre el tema, lo cual exige que sea obedecido, aceptado, creído y celebrado aquello que el profesor Ratzinger siempre ha rechazado.
***
b. No se da importancia a la hipóstasis personal.
Varios problemas se le plantean al joven Ratzinger, que desencadena su falta de percepción en la hipóstasis de la persona. Como muchos de esa primavera ingenua no enseñan las tres hipóstasis divinas. Esto redunda en menoscabo de la hipóstasis personal, pues el hombre es creado a imagen y semejanza divina.
1. Esto nos llevará al primer problema mal resuelto:
El profesor Ratzinger afirma: «Dios es y siempre será para el hombre el esencialmente invisible ... Dios es esencialmente invisible» (Introducción al cristianismo, página 42); y nuevamente: «en el Antiguo Testamento, esta afirmación de que" Dios no aparece ni se aparecerá nunca al hombre» adquiere un valor de principio: Dios no es solo el que está ahora fuera de nuestro campo de visión ...; no, él es, en cambio, quien está afuera por esencia [subraya el Autor], independientemente de todas las ampliaciones posibles y concebibles de nuestro campo de visión». (Introducción al cristianismo, pp. 42-3).
Como vemos se enseña un Dios sin hipóstasis personales, algo que Bergoglio llevará al podio de la insensatez, al afirmar que Dios no es católico. He aquí un hermoso atajo para negar en silencio las hipóstasis de Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Si el joven Ratzinger hubiese hablado del Dios Padre, esto es así. El Padre está en la nube divina, donde ni ojo vio, ni oído oyó, y como afirma Ratzinger, esto es así porque nadie conoce la esencia divina, tan solo conocemos su existencia.
Como dije, el problema se suscita cuando no se habla de las tres hipóstasis divinas. Los neomodernos huyen del tema porque creen que el hombre moderno es tonto, y no puede entender lo que se le enseña. Si se explicara bien el misterio trinitario, esta crítica estaría de más; pues al Hijo encarnado corresponde a lo que luego dice Radaelli:
Y San Pablo declara: «Él [el Cristo] es la imagen del Dios invisible» (II Cor 4,4, pero también en Col 1:15), y nuevamente: «Él [el Cristo] es el espejo de la gloria de Dios y el impresión de su sustancia» (Ebr 1,3),...
2. Ahora bien, que se pueda “ver” al Padre, por medio del Hijo, no es lo mismo que se “vea” directamente al Padre. Aquí falta en el joven Ratzinger la enseñanza de la Trinidad. Pero luego el autor ataca el punto crucial, el dios musulmán al que el joven Ratzinger encuentra como más factible para la compresión del hombre moderno. Así es, cincuenta años antes de la invasión musulmana sobre la Europa actual, el joven Ratzinger ya estaba mentalizado para ella. El dios musulmán está ideado para quienes no quieren pensar, de allí que en este punto islamismo, modernismo y bergoglianismo se tocan, pues están hechos para los que no piensan. Y es Radaelli quien acota:
...en cambio el profesor Ratzinger, [enseña] la muy falsa concepción musulmana – la visibilidad perfecta de Dios para los Bienaventurados, así llamados precisamente por el hecho que ellos gozan perfectamente de la visión divina (véase, en el corazón de Ratzinger. En el corazón del mundo, el § 18, pp 70-4).
De esta forma, el joven Ratzinger se contradice al afirmar la imposibilidad de ver la esencia divina por un lado, y la perfecta visión de los bienaventurados de dicha esencia por otro.
A este punto solo me resta preguntar: ¿Tan estúpido es el hombre moderno que no se le puede enseñar las propiedades de las personas divinas? Y aquí radica el gran problema de los neomodernos, como Bergoglio: no enseñan, ni son capaces de enseñar.
3. Lo mismo ocurre con la resurrección de los muertos, como diría Bergoglio por medio de terceros, la persona se autodestruye cuando no practica la caridad.
Es en el punto quinto, donde Radaelli observa contradicciones del joven Ratzinger frente al tema de la Resurrección:
El profesor Ratzinger sostiene que el hombre, en la beatitud del Paraíso, «vivirá en la memoria de Dios» (Introducción al cristianismo, p.343), y precisa que «Pablo enseña ... no la resurrección de los cuerpos (Körper), sino mas bien de las personas, y esto no en el retorno de los "cuerpos de carne", es decir, de las estructuras biológicas, que el indica explícitamente como imposible». (Introducción al cristianismo, p.347).
Para aclarar esto, podemos decir:
Primero, la característica de la hipóstasis personal es la imposibilidad absoluta de ser destruida, y esto es así, pues Dios Padre no improvisa, y lo que realizó a su imagen y semejanza, lo realizó para toda la eternidad. Bien quisiera el demonio poder destruirse, cosa que no puede hacer, pero él lo desea, pues de este modo señalaría el fracaso de la creación divina. Nuevamente el pensamiento del joven Ratzinger carece de las propiedades propias de la persona.
Segundo, es real lo que critica a continuación el autor, afirmando que el cuerpo resucitado de Jesucristo es perfectamente biológico al cuerpo encarnado en la concepción divina del seno de la siempre Virgen María. Sin embargo una cosa es el cuerpo resucitado de Jesucristo y otro el de los hombres resucitados.
Aquí es donde San Pablo afirma que los cuerpos de los resucitados serán semejantes al cuerpo de Jesucristo, no iguales:
Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde esperamos al Salvador y Señor Jesucristo, quien transformará nuestro cuerpo miserable, similar (συμμορφον) a su cuerpo glorioso, en virtud del poder que tiene para someter a sí todas las cosas. (Fil. 3, 20 y 21)
***
c. Destrucción del misterio de la encarnación del Verbo en el seno de la siempre Virgen María.
Así lo expone Radaelli en su síntesis crítica:
El profesor Ratzinger sostiene que «la doctrina de la divinidad de Jesús no sería afectada en el caso que Jesús hubiese nacido de un matrimonio humano» (Introducción al cristianismo, página 265), de hecho, en su opinión, la filiación divina de Jesús «no es un proceso ocurrido en el tiempo, sino mas bien en la eternidad de Dios» (Introducción al cristianismo, pp. 265-6).
Al respecto, no procederé a exponer la respuesta que Radaelli dará a este absurdo del joven Ratzinger, algo que dejo para el lector; pues si como joven era capaz de idear un absurdo tras otro, de anciano hará el absurdo más grande de su vida: separar al papado en dos hipóstasis distintas: una para la materia y otra para la forma.
En este aspecto de la encarnación, tan solo meditaré en estos puntos:
1. Estos años de primavera ingenua eran ferozmente seculares. El joven Ratzinger realiza un gran esfuerzo por secularizar la concepción divina en el seno de la Virgen María, quien en todo este análisis sale mal parada: sin virginidad de ningún tipo. Este proceso de secularización será llevado ya como anciano al papado; considerándolo en la práctica como un simple cargo ejecutivo, y por ende renunciará al mismo mostrando la soltura digna de un demente.
2. Esto sucede por tirar a la basura todo el pensamiento anterior y pretender arrancar tamquam tabula rasa. Aplicando a grandes rasgos el pensamiento de San Buenaventura, una cosa es la idea o exemplar del Padre sobre la concepción de Jesucristo, y otra el ars de su realización por medio del Espíritu Santo; algo que el joven Ratzinger no expone ni enseña. El exemplar es eterno, el ars es temporal.
3. Sucede que el hombre moderno está cansado de pensar, algo que el joven Ratzinger percibe, ergo hagamos lo de Edward Schillebeeckx de esos años de la ingenuidad primaveral, demos a enseñar la doctrina lo más simple y concreto posible; pero acontece que las herejías son simples y absurdas simplificaciones del misterio, vicio en el cual cae el joven Ratzinger y cuando ya sea Papa, simplificará burdamente el papado.
***
Nada de lo que sucede hoy es casual. Se durmió mucho en la Iglesia y este despertar es traumático, pero altamente beneficioso; pues la Iglesia del mañana debe expulsar de su seno todos sus vicios, no solo los morales sino los doctrinarios que abrieron el camino para las monstruosidades morales que vemos hoy.


1http://enricomariaradaelli.it/emr/aureadomus/convivium/convivium_gesu_dice_bianco_ratzinger.html
2 http://w2.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2006/september/documents/hf_ben-xvi_spe_20060912_university-regensburg.html
3 Oda III, Sección IV, Martes.