Calesita

jueves, 21 de marzo de 2019

No es equívoco, es realidad


Que Benedicto XVI es aún Papa, no lo digo yo, ni lo dicen otros, lo dice el Vaticano mismo, tal como se lee en esta misiva interna.
Esta redacción ha jaqueado una serie de páginas donde se afirma taxativamente que Bergoglio es el único Papa existente.
Lógicamente, estos sitios en la web, muy leídos por cierto, han quedado shockeados y trinan porque como se puede leer, a Benedicto se lo trata de Papa, y ni siquiera figura el apelativo de “emérito”.
Levantan sus gritos al cielo, contra el mal servicio de la administración vaticana, afirmando que el Vaticano promueve el equívoco. Son los mismos que nos llaman “benevacantistas”, pues en el fondo, algo de modernismo asimilaron, y los modernos, como no pueden pensar, le ponen etiquetas a todo lo que ven. Esta es la etiqueta que estos necios nos pegaron. Es esta una civilización donde el vino es vino porque la botella tiene una etiqueta que así lo afirma, a pesar que por dentro contenga vinagre. Estos son los que se las saben todas.
La redacción prueba varias cosas, que los necios no quieren ver:
1. Tal como lo afirmó arzobispo Georg Gänswein este es un solo papado extendido con dos papas, Benedicto en su faz pasiva y Bergoglio en su carácter activo. Algo que escribimos el sábado, 28 de mayo de 2016 --->.
2. La mafia de San Galo, que de santa no tiene nada y todo de mafia, produjo indudablemente hechos que son secretos para la renuncia al “ministerio” de Benedicto, pero no al “munus” papal. Indudablemente existe un acuerdo oculto, al que solo los perros olfatean, pues en este caso hay olor a gato encerrado. Estos etiqueteros, son perros que han perdido el olfato, y solo creen lo más cómodo, como si este Vaticano fuese tan solo una cueva de santos.
3. Que el Vaticano promueve el equívoco, es una opinión, que solo la "gilada" puede creerse.
Más claro imposible, tal como salimos a decirlo en 2014, afirmando que esta Revolución copió en cierto modo el viejo consulado romano, transformando el reinado papal en un consulado de dos papas--->.
¿Que la meticulosa administración es deficiente y promueve el equívoco? No, por favor, a otro con esta fábula.



miércoles, 13 de marzo de 2019

Buenas noches


Un fatídico trece de marzo se sentó en la ocupada silla de Pedro, un magisterio que después de saludar con un frío “buenas noches”, lentamente fue haciendo tabla rasa con el pasado.
De la teología pasó a la ciencia; de la ética pasó a la misericordia; del centro de la cristiandad, pasó a las inútiles periferias, tanto musulmanas como judías y pentecostales; del ecumenismo pasó a la religión universal; de la pastoral pasó a la acción simple y llana; de los principios morales al reinado de la casuística; de lo sagrado a lo profano; de lo religioso a lo político; y dentro del orden político.
¿Todo esto en nombre de qué?
Cuando el dialéctico Bergoglio lanza al ruedo su pensamiento personal, ese mismo al que en Buenos Aires llaman “teología”, afirma:
Enunciaría cuatro principios fundamentales: El tiempo es superior al espacio, la unidad es superior al conflicto, la realidad superior a la idea, el todo es superior a la parte. 1
Superior e inferior.
El primer problema que se nos presenta, es el criterio usado, para presuponer de donde surgen las categorías mentales de inferior y de superior. ¿En qué criterio se basa? ¿Qué parámetros utiliza para esta medición?
Tan solo nos resta analizar los principios y observar en qué los fundamenta, para poder sacar algunas conclusiones coherentes.
Todo se hace en nombre de la realidad.
Personalmente, parto de la base que de los cuatro principios expuestos por el dialéctico Bergoglio, el más importante es el tercero, dice Bergoglio en Buenos Aires:
La realidad es. La idea se elabora, se induce. Es instrumental en función de la comprensión, captación y conducción de la realidad. ...
Sin embargo, entre realidad e idea: ¿qué está primero? La realidad. Por eso la realidad es superior a la idea. 2
Aquí el criterio de las categorías mentales de superior e inferior, se da por lo que aparece primero dentro del orden cognoscitivo de la persona. Primero está la realidad, luego le sucede la idea, ergo concluye nuestro dialéctico, que la realidad es superior a la idea.
Bergoglio, es un buen modernista, en el sentido que hace tabla rasa con toda la historia anterior al pensamiento. Bergoglio en este aspecto se iguala con Descartes. Su magisterio, si así se le puede llamar, es hacer tabla rasa de todo el magisterio pasado. Poco y nada encontramos de Tradición en su enseñanza.
Aquí el problema se plantea en quien está primero, y de allí surge la superioridad. Ahora bien, antes de toda realidad, está la idea divina que la concibe, y está el Logos que la plasma, por cuyo motivo, la superioridad no se encuentra en la realidad, ni en la idea humana, sino en la idea divina, o como lo definió San Buenaventura en la “idea expresa” del Dios Padre que es quien concibe el universo.
Por este principio, para conocer cualquier realidad debemos remitirnos a la idea expresa del Padre.
Acontece que el Dios Padre está dentro de la penumbra divina, y es imposible conocer a ciencia cierta como es tal idea expresa.
Solo queda un camino, recurrir al mediador, Jesucristo, que es el icono de la misma idea divina. Es en Jesucristo que conocemos la realidad, de allí acontece que ya la realidad no es superior a la idea; sino que la idea divina, usando las categorías mentales del dialéctico Bergoglio, es desde ya, superior a la realidad.
Por consiguiente San Buenaventura llama arte, a la idea divina plasmada por Jesucristo en el universo.
Por consiguiente el orden natural responde a la superioridad de la idea divina.
La doctrina de Jesucristo, es la doctrina visible del Padre que habita en la tiniebla divina, de allí que toda realidad de los hombres, que no cuadran ni encajan con la doctrina de Jesucristo, es inferior y lo es por error y/o falsedad.
Toda acción que atenta contra el orden natural, es inferior e inmoral.
Por tal motivo las elucubraciones de la atea sociedad moderna, a la que Bergoglio respeta y por momentos sigue, es inferior por confusión o mentira.
El feminismo moderno, la sociedad gay con sus múltiples géneros, la matanza de inocentes antes de nacer y todas las perversiones de una civilización que se encuentra en veloz y plena decadencia, son confusión y mentira.
Por lo tanto, cuando mi idea se ajusta al orden natural, cuando mi idea se ajusta al arte de Jesucristo, cuando mi idea se ajusta a la doctrina del enviado del Padre, cuando mi idea se ajusta a la idea expresa, mi idea es muy superior a lo que el dialéctico Bergoglio llama “realidad”.
Y desde la realidad del torpe papado de Bergoglio, la idea divina sobre la función o el munus papal es superior y totalmente opuesto al accionar de estos nefastos seis años.
Buenas noches, Bergoglio, total ya estamos en las tinieblas.


1 Conferencia del Sr. Arzobispo en la XIII Jornada Arquidiocesana de Pastoral Social: Buenos Aires, 16 de octubre de 2010. Fuente: http://www.arzbaires.org.ar/inicio/homilias/homilias2010.htm#XIII_Jornada_Arquidiocesana_de_Pastoral_Social
2 Ibídem.

jueves, 7 de marzo de 2019

Hi Paco!

¿Quién diría que escalaras la rosada cima gay? Un hito en toda tu furiosa carrera de prelado clericalista, puesto que clérigo fuiste, clérigo eres y clérigo pro gay por lo visto serás.
¿Qué papa se te puede comparar? Tu negra sombra de muerte los cubre a todos.
Vemos en la portada de este magazine gay, que ya los "raritos" adoran tu icono. Es que siempre al fin de tus muchos esfuerzos, se llega a la meta, y tu meta es la cima de la montaña rosa, desde cuya cumbre proclamas a las cuatro tormentas: tus nueve bienaventuranzas:
Bienaventuradas las religiones, porque todas son queridas por Dios.
Bienaventurados los rabinos, porque trabajarán mancomunados con los párrocos.
Bienaventurados los pentecostales, porque el Espíritu Santo les da todos los días una sor-presa.
Bienaventurados los ateos porque son mejores que los católicos cuentarrosarios.
Bienaventurados los inmigrantes, porque alcanzarán la Eurabia.
Bienaventurados los gay, porque son queridos por Dios.
Bienaventurados los encubridores, porque no pertenecen al demonio acusador.
Bienaventurada la iglesia del Concilio Vaticano II, porque sin duda llegará al nuevo paradigma.
Bienaventurado el montonero Angelelli porque yo lo haré llegar a la santidad.
Hi Paco! ¿Quién diría que plasmarías tus negros sueños y que acariciarías nuestras pesadillas?
Ya nadie se te puede comparar.