Calesita

miércoles, 7 de abril de 2021

Revuelo en el Episcopado Italiano

Se escribe en el blog FromRome.Info, el 5 de abril de 2021:

«EPISCOPADO ITALIANO EN PLENA AGITACIÓN: LLAMA A DEPONER A BERGOGLIO

Los más altos niveles de autoridad en el episcopado italiano dicen que muchos obispos quieren que Bergoglio se vaya.

La gota que rebalsó el vaso es su apoyo público a la perversión.

Ya desde el año pasado 3 obispos expresaron a sus pares y subordinados que Bergoglio es un hereje y ya no el Papa, por dicho motivo.

Pero las recientes declaraciones escandalosas de Bergoglio han encendido un barril de pólvora.

Ahora hay un descontento profundo y generalizado con el argentino.

Durante 4 semanas, el Libero Quotidiano, uno de los principales periódicos de Italia, ha publicado los artículos de Andrea Cionci demostrando claramente en las palabras del propio Benedicto XVI que nunca renunció al papado y nunca tuvo la intención de renunciar al papado.

Y durante 4 semanas, el Vaticano, los obispos, los cardenales, incluso el clero de Roma han permanecido en silencio, sin pronunciar una palabra en público en defensa del reclamo de Bergoglio al papado.

Estos son los signos de nuestro tiempo. Léalos si todavía tiene ojos para ver.»

Fray Alexis Bugnolo

 

jueves, 25 de marzo de 2021

Las patas cortas de la mentira

La renuncia de Benedicto XVI no deja de vivir en un halo de oscuridad e incertidumbre. Vale lo que ha inventado, el papado emérito, y sobre este fenómeno inusitado en dos mil años de catolicismo, no se puede dudar. Es un hecho cierto y lamentable, pero Ratzinger no lo ve así, pues para él se hizo lo correcto. Este es el primer disenso que surge no solo de sus afirmaciones, sino de sus hechos.

Otra cosa que surge a las claras, es la conspiración de los medios de comunicación contra su persona y el aval al hereje Bergoglio de la prensa dedicada a la política correcta, la cual sabemos que sigue los dictados de la masonería internacional.

Un caso típico saltó a la luz en estos días. El periódico milanés, Il Corriere della Sera, que según muchos entendidos responde a la P2, difundió un reportaje al “papa emérito”, recalcando que solo existía un solo papa. No importa si yo o usted vemos dos papas, lo dice el Corriere y es un dogma de fe masón, hay un papa solamente. ¿Y cual de los dos papas es? No se sabe, el Corriere no lo dice, la P2 no se pronuncia. Podemos decir que la formulación del dogma por parte del Corriere, está incompleta. Después de todo, que más desea la logia del Corriere que la Iglesia se desintegre...

Para muchos este reportaje no existió, no pienso lo mismo, pero sabemos muy bien que todo reportaje es manipulado por el medio que lo emite y ¡cómo manipula el Corriere!

Si analizamos el mismo, notaremos cosas realmente curiosas que llaman la atención. Dice Benedicto: que emitió su declaración de renuncia en latín porque soy un excelente latinista”. Luego de contarle más de cuarenta errores latinos, esta expresión da pie a dos interpretaciones. Es un ingenuo ignorante, o lanza al resto de la Iglesia un mensaje oculto. No olvidemos que según el original, renunció el día 28 de febrero a la hora 29 («...die 28 februarii MMXIII, hora 29 (sic).»). En otras palabras, dicen los que ven una conspiración, Benedicto XVI nunca renunció. Como expusimos en otro artículo, la redacción de esta declaración de renuncia, es un auténtico mamarracho. Y digo declaración, pues Benedicto declara que va a renunciar, pero la redacción de la renuncia legalmente hablando no existe.

Esta crítica a los errores latinos de la declaración de renuncia, se publicó en el mismo Corriere della Sera, un día después de su supuesta renuncia, y la hace el famoso filólogo italiano Luciano Canfora quien dice:

«Es una lástima que, por un descuido de algunos colaboradores, se haya infligido una herida a la sintaxis latina precisamente en la sentencia crucial, dado que el dativo “ministerio” está unido erróneamente al acusativo “commissum”.» 1

El latín es una lengua precisa, y en declaraciones oficiales de tanta importancia, no pueden existir errores.

No cualquiera es un editorialista en el Corriere, se debe estar bien imbuido de su pensamiento para escribir en este periódico, pues bien, el cardenal Martini era un editorialista del Corriere, nada menos que el jefe de la Mafia de San Galo.

Pero la farsa no termina aquí, no vayamos a buscar en la versión web esta declaración de Canfora, ya se cuidó el Corriere de sacarla de circulación. Indudablemente, a la P2 le interesa decir ahora que Benedicto es un gran latinista, así como ayer le convenía decir que era un burro y antes de ayer le convenía exaltar al jefe de la mafia de San Galo. Para mostrar las patas cortas de este periódico, bastan los escritos impresos, escritos que nadie puede borrar, a no ser, que como periódico inútil, el Corriere solo sirva como papel para envolver pescado.

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1 https://www.liberoquotidiano.it/articolo_blog/blog/andrea-cionci/26637606/ratzinger-benedetto-xvi-errori-latino-dimissioni-corriere-esperto-latinista-ennesimo-indizi.html

 

lunes, 15 de febrero de 2021

E la barca va...

El 11 de febrero del fatídico 2013, Benedicto XVI anunció ante sus cardenales, que dimitiría al cumplirse el día 28. Mucho se ha hablado sobre esta renuncia, hoy luego de ocho largos años, comprendemos mejor lo sucedido, cosa que algunos no desean repasar en modo alguno, y prefieren tener una venda ante los ojos.

La renuncia de Benedicto XVI no debe analizarse aislada de otros hechos, sino puesta en todo contexto, tanto dentro de las presiones de la Mafia de San Galo, como de la increíble ocurrencia por parte papal, para evadir este frente de tormenta, que los mafiosos le impusieron, llegando incluso a la amenaza de muerte.

Luego de este tiempo transcurrido, podemos decir que la renuncia fue una innovadora reforma al papado, nunca antes vista, que el genio de Ratzinger dedujo manteniendo en parte las ideas de sus primeros años, cuando militaba en la modernidad conciliar.

Ratzinger, reformó el papado y su doctrina, y en esta reforma papal, debe leerse su renuncia, la cual no se encuadra en el Código de Derecho Canónico. No estamos hablando de una reforma encuadrada en la ley eclesial, pues la misma nunca se legisló. No estamos hablando de una reforma proyectada y explayada al resto de los cardenales y obispos, puesto que la mayoría de estos ni se percató de la misma. Estamos hablando de una reforma realizada e impuesta de facto, tal como se impuso el hecho de comulgar con las manos.

En todo esto el Vaticano II tiene en parte su responsabilidad, o tal vez, inclinaron la balanza las tristes costumbres que se desarrollaron a partir de este Concilio, lo que en la jerga modernista, se tildó del Espíritu del Concilio.

Ratzinger apeló al Espiritu del Concilio, del cual siempre fue un admirador, por no decir uno de sus tantos artífices. Si un obispo renuncia y aceptada su renuncia queda como emérito; del mismo modo, el Papa, que en la jerga eclesial es el obispo de Roma, puede renunciar y quedar emérito. Una costumbre novedosa, lleva a un hecho inédito.

La novedad del obispo emérito, que renuncia a los 75 años, como algo impuesto de antemano, se aplica a Benedicto XVI.

¿Cómo se puede hacer esto apelando a la teología? Es lo que Benedicto XVI hizo a la vista de todos.

El punto crucial de esta reforma está en comprender que una cosa es el oficio papal o el munus como se dice en latín, y otra cosa es el ejercicio de dicho oficio, dicho en latín, el ministerium. Todos aquellos que dicen que munus y ministerium son sinónimos, demuestran una ignorancia supina al no distinguir el oficio del ejercicio de dicho oficio. Para dar un ejemplo, un Papa posee el oficio (munus), pero puede estar impedido por alguna razón de ejercer el ministerium, tal vez por enfermedad. El munus debe distinguirse del ministerium. Es una distinción filosófica, pero claro, ¿acaso les podemos pedir a estos cardenales que sepan hacer distinciones sutiles de ideas? Imposible, como todos pueden observar.

¿En qué se basa la reforma al papado? Fundamentalmente en que es posible renunciar al ministerium y seguir ejerciendo el munus, lo cual generaría el “papa emérito”, o el Obispo de Roma emérito.

Esta reforma fue explayada, a su modo, por Georg Gänswein, el secretario privado de Benedicto XVI, del cual ya nos hemos ocupado en otra página.

La causa de esta reforma, es el hecho que indudablemente, Benedicto XVI no sabía como salir del atolladero en el cual se encontraba. Entonces apeló a la teología teutona, inmersa en el idealismo, donde el sujeto es superior y moldea la realidad. Así se hizo efectiva la división entre munus y ministerium papal en dos personas distintas. Benedicto renuncia al ministerium y retiene el munus, del cual como él mismo afirma, “no es posible salir”. Este es el motivo por el cual los voluntariosos que confunden ambos términos navegan en el limbo.

La reforma no es banal, pues ha cambiado el panorama de la Iglesia, y si no se dan cuenta de esto, es porque no solo navegan en el limbo, sino que están como los nautas de la Nave de los Locos que diseñó El Bosco.

Una de las consecuencias de la reforma, es que Benedicto al renunciar al ministerium, sigue siendo el Papa efectivo, pues no renunció al oficio, tan solo se niega ejercerlo.

Esto debieron distinguirlo los responsables que llamaron al Cónclave de 2013, cosa que no hicieron, ni objetaron el mamarracho de una declaración de renuncia escrita en latín y plagada de 48 errores, ni le preguntaron si renunciaba al munus. Nada. Una iglesia como La Barca de los Locos. 

E la barca va.... llamemos al cónclave.

La segunda consecuencia de esta reforma, es que el jesuita peronista Bergoglio, no es el Papa, pues su oficio lo está ocupando otra persona, tan solo usa el ministerium del papado, sin ser papa en realidad. ¿Antipapa? Más aún, hereje.

¿No sé si se dieron cuenta que aquí sobra un papa? O Benedicto renuncia efectivamente al munus y se viste de cardenal, o Bergoglio se saca la sotana blanca y se disfraza con los atuendos de la Pachamama. No existe otra opción, no pueden convivir dos papas en un mismo recinto.

La tercera consecuencia de esta reforma, es que fue hecha tan solapadamente, que los cardenales, en su mayoría dormidos, como siempre, no se percataron de nada, y recibieron todo, como cuando el Tíber se llena de agua por las lluvias invernales.

La cuarta consecuencia, es que al renunciar Ratzinger al ministerium, deja la Iglesia en indefección y al borde del cisma, pues todos los cardenales nombrados por el jesuita peronista Bergoglio, no son con-validados por el Papa efectivo, a no ser que exista testimonio válido de su persona a los mismos, pues el hecho de ir con Bergoglio a visitarlo en su nombramiento, no alcanza para su convalidación. Esto indica que si se realiza un Cónclave sin la presencia de los cardenales no elegidos por el jesuita peronista Bergoglio, el elegido será Papa.

Los cardenales como el avestruz, pusieron su cabeza bajo tierra, si esto no es motivo suficiente para que la saquen, la cosa se complica sobremanera. Más aún si leemos la reforma que Juan Pablo II realizó para la elección del papado, donde los cardenales eligen papa, pero no pueden validarlo; y tal como se desprende de la interpretación del Código de Derecho Canónico, el Cónclave, no es el único medio para elegir un Papa.

¿Qué otra cosa necesitamos para formalizar el cisma? Todos los ingredientes están servidos sobre una bandeja. 

Mientras tanto, la Barca va...