Calesita

lunes, 10 de junio de 2024

La decadencia católica

 

El siguiente texto de Malachi Martin, describe a la perfección lo sucedido a partir del año 1965. El autor lo ubica en el decenio de 1960 a 1970:

«Toda una forma tradicional de vida y práctica religiosas fue, al parecer, exterminada de aquel modo repentino, sin aviso. Una mentalidad de siglos de antigüedad fue barrida con un ciclón de cambio. En un sentido, dejó de existir cierto mundo de pensamiento, sentimiento, actitud, el antiguo mundo católico centrado en la autoridad del Romano Pontífice; la férrea disyuntiva del dogma y la moral católicos; la frecuentación de la misa, la confesión, la comunión; el rosario y las diversas devociones y prácticas de la vida parroquial; la militancia de los laicos católicos en defensa de sus valores tradicionales. Todo ese mundo fue barrido de la noche a la mañana. Cuando la violencia de los vientos hubo pasado y amaneció el nuevo día, la gente miró en derredor suyo y advirtió que, de súbito, el latín universal de la misa había desaparecido. Más extraño todavía: la propia misa católica se había desvanecido. En su lugar, había un nuevo rito que se parecía tanto a la vieja misa inmemorial como una choza tambaleante a una mansión del Palladio. El nuevo rito se oficiaba en una babel de lenguas, cada una de las cuales decía cosas distintas. Cosas que sonaban a anticatólicas. Que sólo Dios Padre era Dios, por ejemplo, y que el nuevo rito era una «cena de comunidad», en lugar de revivir la muerte de Cristo en la cruz, y que los sacerdotes no eran ya sacerdotes del sacrificio, sino ministros que en la mesa servían a los huéspedes una comida comunitaria de compañerismo.

Ciertamente, el Papa que presidió semejantes enormidades en la aberración doctrinal, Pablo VI, trató de retractarse algo en dirección hacia una única misa romana. Pero era demasiado tarde. El carácter anticatólico del nuevo rito continuó.

La devastación de aquellos vientos huracanados no acabó ahí. Iglesias y capillas, conventos y monasterios, habían sido despojados de imágenes. Los altares del sacrificio habían sido suprimidos o por lo menos abandonados y, delante del pueblo, se colocaron en su lugar unas mesas de cuatro patas, como para celebrar una comida de diversión. Los tabernáculos fueron suprimidos, a la vez que la idea firme del sacrificio de Cristo como esencia de la misa. Los ornamentos se modificaron o se les dio de lado por completo. Las barandas de la comunión quedaron eliminadas. Se dijo a los fieles que no se arrodillasen para recibir la sagrada comunión, sino que permaneciesen de pie, como hombres y mujeres libres, y que tomasen el pan de la comunión y el vino de las vides de la hermandad, en sus propias manos democráticas. En muchas iglesias, hubo miembros de la congregación que fueron expulsados en el acto por «perturbación pública del culto» cuando se atrevieron a hacer una genuflexión o, peor aún, arrodillarse al tomar la sagrada comunión, en desacuerdo con el nuevo rito». Fue llamada la Policía para expulsar a los delincuentes más graves, los que rehusaron colaborar y no quisieron marcharse.

Fuera de las iglesias y capillas, los misales romanos, los rituales de la misa, los devocionarios, crucifijos, paños de altar, ornamentos de la misa, barandas ante las que situar los comulgantes, incluso los púlpitos, imágenes y reclinatorios, así como las estaciones del Via Crucis, fueron enviados a la hoguera, a la basura o vendidos en subastas públicas donde los decoradores los cazaron a precios de ganga y lanzaron un «estilo eclesiástico» en la decoración de apartamentos de alto nivel y en casa elegantes de los barrios residenciales. Un altar de roble tallado se convertía en una insólita mesa de «fantasía».

La reacción contra todo esto no sólo fue inmediata, sino turbulenta y continuada. Pero no hay que pensar ni por un instante que fue una reacción de horror, desazón, apremio para que cesaran aquellas barbaridades y se restaurasen las cosas sacras y sacrosantas. Todo lo contrario.

La asistencia a la misa disminuyó inmediatamente y dentro de los diez años siguientes, había perdido el treinta por ciento en los Estados Unidos, el sesenta por ciento en Francia y Holanda, el cincuenta en Italia, el veinte por ciento en Inglaterra y Gales. Dentro de otros diez años, el ochenta y cinco por ciento de todos los católicos de Francia, España, Italia y Holanda no iban nunca a misa. El censo de los seminarios cayó en picado. En Holanda, dos mil sacerdotes y cinco mil religiosos, frailes y monjas, abandonaron sus ministerios. En el día de hoy, 1986, por cada nuevo sacerdote que se ordena al año, en dicho país, antes había habido una media de diez. En otros lugares se registraron bajones similares. En los doce años de 1965-1977 entre doce y catorce mil sacerdotes de todo el mundo solicitaron ser licenciados de sus obligaciones, o simplemente se marcharon. Sesenta mil monjas dejaron sus conventos entre 3966 y 1983. La Iglesia católica no había sufrido nunca pérdidas tan devastadoras en tan poco tiempo.

Muchas monjas dedicadas a la enseñanza colgaron los hábitos sin más, compraron rápidamente ropa seglar, cosméticos y joyas, se despidieron de los obispos de las diócesis que habían sido sus superiores principales, se declararon constituidas en educadoras norteamericanas normales, decentes y correctas; y continuaron sus carreras pedagógicas. El número de las confesiones,, comuniones y confirmaciones bajaba en todo el mundo cada año que pasaba; desde una media del sesenta por ciento de católicos practicantes en 1965 a una cifra situada entre el veinticinco y el treinta por ciento en 1983. Las conversiones al catolicismo se redujeron en dos tercios.

Los que se quedaron, tanto seglares como clérigos, no estaban satisfechos del intento de supresión de la misa tradicional romana, con los cambios radicales del ritual y las devociones ni con la libertad ejercida de lanzar dudas sobre todos los dogmas. No era bastante. Se alzó un clamor en favor del uso de contraceptivos, de la legalización de las relaciones homosexuales, de hacer opcional el aborto, de la actividad sexual preconyugal dentro de ciertas condiciones, del divorcio y el nuevo matrimonio dentro de la Iglesia, de un clero casado, de la ordenación de mujeres, de una unión rápida y chapucera con las Iglesias protestantes, de la revolución comunista como medio, no sólo de resolver la pobreza endémica, sino de definir la propia fe.

Se puso en boga una nueva forma de blasfemia y sacrilegio. Para los homosexuales católicos, el «discípulo a quien Jesús amaba» vino a adquirir un significado diferente. Aquel amado discípulo, ¿no «había descansado sobre el pecho de Jesús» en la última cena? ¿Acaso no significaba esto la consagración del amor entre varones? Unos sacerdotes homosexuales perfumados de lavanda dijeron misa según el nuevo rito para sus congregaciones de invertidos.

Y si esto podía ser para los varones, ¿qué decir del amor entre hembras? Sólo las mujeres católicas de la generación de los años sesenta tuvieron el talento de sentirse víctimas del machismo eclesiástico. Para ellas, habla llegado la hora de pasar cuentas a la Iglesia anticuada, de mentalidad masculinista». Surgió entonces la Iglesia femenina, una de esas nuevas palabras mágicas y fantasiosas, que vino a designar reuniones de mujeres en apartamentos privados donde Ella (la Diosa Madre) era adorada y agradecida por haber enviado a su Hijo (Jesús) mediante el poder fertilizante del Espíritu Santo (el cual a su vez era la Mujer primo-primordial).

Apoyando este abigarrado despliegue de cambios, cambiadores y cambiazos, entró triunfalmente un cortejo de «expertos» dispuestos a luchar. Teólogos, filósofos, doctos litúrgicos, «facilitadores», «coordinadores sociorreligiosos», ministros seglares (hombres y mujeres), «directores de praxis». Cualesquiera que fuesen sus títulos de última moda, todos estaban buscando dos cosas: conversos a la nueva teología y una lucha con los tradicionalistas batidos y en retirada. Una inundación de publicaciones, libros, artículos, revistas nuevas, boletines, cartas informativas, planes, programas y esquemas invadió el mercado popular católico, Los «especialistas» cuestionaban y «reinterpretaban» cada dogma y creencia sostenidos tradicional y universalmente por los católicos. Todas las cosas, de hecho, y en especial las difíciles de la creencia católica romana, penitencia, castidad, ayuno, obediencia, sumisión, fueron afectadas por un cambio violento de la mañana a la noche.

En otro nivel, mientras tanto, a través de los seminarios, colegios y Universidades católicos continuó una limpieza más sutil, pero obvia. Los hombres de más edad y de mentalidad tradicional fueron retirados pronto, o se retiraron ellos mismos con disgusto. Se les remplazó únicamente con devotos de «La Renovación» (la palabra fue siempre escrita con mayúscula en aquellos primeros años). Los seminaristas eran despedidos si les parecía mal la novedad.»

Fuente: Los jesuitas. XI. Huracanes en la ciudad.


lunes, 6 de mayo de 2024

¡Alerta, quieren echar a Paco!

 


por Tony Velázquez Ruiz

Después de 11 largos y pesados años, un grupito de intelectuales se dijeron entre sí:

¡No va más!

Por este motivo se dirigen a los cardenales y les piden que hagan juego. Sí, ese juego que conlleva un concepto romántico de la Historia, donde se coloca la fantasía en el centro de la acción. Así como lo oyen:

Cardenales, hagan juego...

De este modo, en la ruleta vaticana, mientras la bola gira, le dan a Paco dos hermosas opciones:

Paco, andate de una vez…

Cardenales echen a Paco.

¿Alguien puede ser tan ingenuo de pensar que estos homosexuales cardenales echarán a Paco?

¿Alguien puede ser tan ingenuo de pensar que Paco renunciará?

¡Quédense tranquilos porque acá no pasa nada! Paco está sentado en el Vaticano, más firme que tornillo oxidado.

Tal vez alguno piense que invento un drama. De ningún modo, pueden encontrar aquí los que buscan sacudir el yugo del gran Paco I. 

Esta declaración, más allá de sus verdades, cae lej0s de un terreno político bien preparado. Quieren echarlo, cuando todos esperan la noticia del siglo: "¡Paco ha muerto!"

Funerales para 2025

Para anticiparse a los sucesos, ya diagramaron los funerales de Paco I, El Magnífico. Según Cesare Sacchetti los funerales de Paco I, se esperan para 2025. Es lo que leemos en su artículo:

«La noticia llegó en los últimos días, de fuentes cercanas en los círculos vaticanos. La Santa Sede ya habría preparado el funeral de Bergoglio para 2025 y habría confiado la gestión del funeral y de todo el evento en lo que respecta a los movimientos de los Jefes de Estado y de Gobierno, y presumiblemente también en lo que respecta a la comunicación, a una empresa externa.»

¿Cuál es la causa de estos preparativos?

«Desde hace algún tiempo circulan rumores sobre el verdadero estado de salud del pontífice que ciertamente no es el declarado por la Santa Sede. Si escuchamos a los inefables directores de la oficina de prensa vaticana, Bergoglio estaría sufriendo un "resfriado" perpetuo que, por extraño que parezca, lo haría cada vez más visiblemente hinchado e incapaz incluso de caminar. La realidad, silenciada por el círculo de Santa Marta y sus aliados mediáticos, es que Francisco sufre un cáncer intestinal, como ya revelamos en su momento, y la progresión de la enfermedad es cada vez más rápida y está provocando una progresiva reducción de la actividades que prácticamente ha desaparecido en las últimas dos semanas. Los signos de que la enfermedad era grave ya se habían visto cuando Bergoglio se desplomó el 29 de marzo del año pasado y luego apareció, menos de un día y medio después, completamente regenerado junto con los niños enfermos de cáncer en el hospital Gemelli. Cosas extrañas suceden y suceden desde hace tiempo dentro de los muros del Vaticano, y más de uno ha planteado especulaciones e hipótesis sobre estas "prodigiosas" recuperaciones del pontífice que no tienen sentido en la ciencia médica y que apenas pueden verse incluso en personas mucho más jóvenes que Bergoglio y con mejor salud que él. Cualquiera que sea el artificio utilizado por los distintos masones disfrazados en el Vaticano, su tiempo parece estar cada vez más cerca del final, y es el propio Papa Francisco quien ahora habla abiertamente de su funeral, que no se celebrará en San Pedro sino en Santa María la Mayor, con el ataúd cerrado, otro elemento que ha suscitado algunas dudas entre los expertos ya que los funerales de los papas no se celebran así en absoluto y no está claro por qué el jesuita no quiere que los fieles le vean tras su muerte.»1

Tal vez sea que Bergoglio es un poco vanidoso y no quiere que se lo vea reducido a simple cadáver. O tal vez, nos dé una sorpresa, cuandoo a medianoche se observe una fantasmal silla de ruedas paseándose en los pasillos vaticanos.

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1 https://www.lacrunadellago.net/il-vaticano-gia-prepara-il-funerale-di-bergoglio-entro-il-2025-verso-la-fine-della-falsa-chiesa-del-concilio/

miércoles, 17 de abril de 2024

¿Paco Iº, es peronista?

por Tony Velázquez Ruiz

En el blog donde te reciben con una botella, cuyo sobrenombre en el idioma preferido del título, podría ser “Of the Bottle”, apareció una nota de un tal “Demóstenes”, que señala a “su Papa”, el Paco Iº, como un peronista.

En su oratoria, altamente teórica, desarrolla tres tesis para demostrar que el accionar de Palco Iº, el Grande, al que estos sectores tributan honor Papal, posee camiseta peronista.

El buen “Demóstenes”, no parece gozar de gran elocuencia, puesto que la misma no logró convencerme del todo.

Yendo de mayor a menor, se olvida el “Demóstenes” de los Cuatro Principios Básicos desarrollados por su Papa, Paco Iº, en una Conferencia de apertura durante la XIII Jornada Arquidiocesana de Pastoral Social, desarrollada en Buenos Aires, cuando era cardenal en 2010. Allí expuso sus cuatro principios dialécticos, a saber:

1. El tiempo es superior al espacio.

2. La unidad es superior al conflicto.

3. La realidad es superior a la idea.

4. El todo es superior a la parte.

No entiendo como se puede redactar un artículo sin hacer referencia a la base de su dialéctica.

Indagando cosas menores, Paco Iº siempre dijo que no era peronista. Por supuesto, nadie le creyó, como tampoco le creo yo.

Paco Iº es un dialéctico. Para él, el peronismo fue una realidad que debió manipular a su favor. Del mismo modo la Iglesia de Jesucristo, es otra de las tantas realidades que afrontó y manipuló a su favor con notable éxito. Tan bien le fue, que algunos inocentes dicen que es una mala persona y luego lo llaman “Santo Padre”. Francamente, no sé que puede tener de “santo”.

De las tres tesis del tal “Demóstenes”, solo la primera está bien desarrollada, dado que “su Papa”, autotildado Paco Iº, es amante irrenunciable del poder individual, algo que asimiló muy bien dentro del jesuitismo y sobre todo, de la mano de Arrupe, el cual le dio todo el poder dentro de los jesuitas, cuando aún Bergoglio era un “pendejo” mental.

La segunda tesis, “Incomodidad con la excelencia”, no es mas que la consecuencia del monumental desorden mental de Paco Iº. Un demonio no es capaz de orden ni de disciplina, pues va contra su forma de ser.

La tercera tesis, “Prioridad de la táctica sobre la estrategia”, es otra consecuencia de su dialéctica, y no la causa de su accionar peronista. Algo que la elocuencia de Demóstenes logra ver, pero que reduce al peronismo y no destaca que forma parte de la totalidad de su dialéctica global.

¿Es Paco Iº peronista? En realidad es un energúmeno, y lo digo en el segundo sentido que le otorga el diccionario de la R.A.E.