Calesita

jueves, 5 de enero de 2023

Una multitud muestra su fe con Benedicto XVI

por Tony Velázquez Ruiz

¿Cómo hacer para que los fieles regresen al Vaticano?

He aquí la gran pregunta. Su respuesta fue concreta, eliminando a Benedicto XVI, con una factible eutanasia. 1

De este modo, quien vació de fieles el Vaticano, logró llenarlo con los funerales de su rival, a quien siempre desobedeció.

Y para humillarlo, lo vistió como un simple obispo. Paradoja del hombre. Quien no es Papa, y debe vestir de obispo, quitó sus vestiduras al Papa para hacerlo obispo.


Paco I jamás pensó en la multitud que se acercaría hasta los restos de Benedicto XVI. Para disimular, los hizo entrar por la puerta lateral de la Basílica, acumulando la multitud en una interminable fila. Esto dice Silere non Possum de este otro bochorno inventado por el gran Paco:

«A los fieles, en la Basílica, en estas horas se les hace fluir como si estuvieran frente al escenario de un accidente y tuvieran que mantener el tránsito. No hay oportunidad de orar, reunirse, hacer una señal de la cruz. Nada. Desde el primer momento pedimos dos entradas: una reservada para clérigos y otra para laicos. A los sacerdotes no se les permitía entrar en el espacio reservado para la oración. O mejor dicho, si eras amigo de un amigo sí, de lo contrario arréglate como puedas.»

La rabieta de nuestro Paco I, sigue muy mal disimulada. La muestra este ligero episodio protocolar, como lo señala la fuente indicada anteriormente:

«El gobierno de la República Italiana ha ordenado izar banderas a media asta en memoria de Benedicto XVI. El Sumo Pontífice Francisco no dio esta orden en el Estado de la Ciudad del Vaticano.»

Es que los católicos están fuera del Vaticano, dentro solo quedaron los que se volcaron hacia Lutero para peregrinar hacia la idolatría pachamámica.

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1Hasta tanto no se efectúe una autopsia sobre Benedicto XVI y señalen la causa de su muerte, seguiré con la afirmación de su eutanasia. Los asesinos nunca hacen autopsia, pues conocen muy bien la causa de la muerte de su víctima.

 

lunes, 2 de enero de 2023

Sospechas sobre la muerte de Benedicto XVI

por Scienza Moderna e Teologia Cattolica

Justo cuando la noticia de que Benedicto XVI se estaba muriendo, difundida por Jorge Mario Bergoglio, había sido archivada por los medios de comunicación como prácticamente falsa (de hecho ya no se hablaba de ellos de grave peligro para la vida del Papa Ratzinger) llegó la noticia de la muerte de Benedicto XVI.

¿Cuál fue la causa de su muerte? ¡Misterio! ¡De hecho, no se ha dado oficialmente ninguna causa de su muerte! Ni siquiera se han mencionado las autopsias no invasivas.

Ya hemos señalado que Bergoglio quiso que se considerara moribundo a Benedicto XVI, aunque no lo fuera, para sacarlo de escena como opositor de su propia legitimidad como Sumo Pontífice: cf. en este sitio. 

Sin embargo, esta modalidad había resultado ilusoria cuando los medios ya no hablaban del Papa Ratzinger como moribundo.

Poco después, sin embargo, Benedicto XVI murió repentinamente, sin que se indicara una causa precisa de su muerte. ¿Quién se beneficia de esta muerte (cui prodest)? Aparentemente a Bergoglio.

Por lo tanto, le pedimos a Jorge Mario Bergoglio que aclare la muerte del Papa Benedicto XVI para evitar incluso la sombra de una sospecha sobre sí mismo: ¿Cuál fue la causa precisa de su muerte? ¿Por qué no organizar al menos una autopsia no invasiva?

Además, se puede señalar que a Benedicto XVI se lo vistió después de su muerte como un simple obispo, mientras que hasta ahora Bergoglio había tolerado que Benedicto XVI vistiera de blanco y usara el escudo de armas del Sumo Pontífice y tuviera otros honores como Papa: esto significa que ahora (incluso de muerto) lo considera como un oponente a su propia legitimidad como Sumo Pontífice. Le señalamos a Bergoglio que esto también puede alimentar las sospechas sobre él, y sería bueno actuar en consecuencia también.

Fuente

 

domingo, 1 de enero de 2023

Eutanasia para Benedicto XVI

por Tony Velázquez Ruiz

A la muerte de Benedicto XVI, no pienso elaborar su panegírico, ya son muchos los que lo hacen. Tan solo mostraré lo que nadie muestra, pues Dios ve las cosas muy distintas a la que lo ven los hombres, sobre todo para aquellos que firmaron un pacto con este mundo. No pienso afirmar con esto que mi pensamiento es divino, tan solo mostraré una opinión, la cual rema contra toda la corriente de este mundo.

Dijo el gran Paco I sobre Benedicto XVI:

«Sentimos en nuestro corazón gratitud a Dios por haberlo regalado a la Iglesia y al mundo.»

¡Pero qué hipócrita! Si era un regalo de Dios, ¿por qué motivo su mafia conspiró contra él? ¿Dónde está la gratitud? ¿En tenerlo vivo o en tenerlo muerto?

Estar en el Vaticano, es en cierto modo, sentarse en la silla eléctrica, más aún si se es Papa. Se lo pueden preguntar a Juan Pablo I, muerto al mes de sentarse en dicha sede, con la diferencia que a los ejecutados con esta pena de muerte se les hace una autopsia. Para Juan Pablo I no hubo autopsia, motivo por el cual se dispararon los rumores de su ejecución.

Pregúnteselo a Juan Pablo II, ejecutado de varios disparos y por Gracia de Dios, salvado de la muerte, con un verdugo, cuyas ramificaciones se pierden en los poderes de este mundo, fuera y dentro del Vaticano.

Ahora pregúntenselo a Benedicto XVI, el prisionero de Paco I que hoy lo elogia como enviado divino, al cual, como masón obediente, hizo guerra toda su vida.

Desde que se entronizó en el Vaticano la embarazada Pachamama, la nueva religión, abortó todos los escándalos posibles e imaginables. Desde la desaparición de personas, como la Orlandi, a la festichola homosexual de Coccopalmerio; desde el juicio de Becciu y la Marogna hasta el homosexual Paglia en consonancia con el aborto. No falta nada de malo, tan solo no se ve nada de bueno.

Pues si tenemos homosexualidad rampante, corrupción económica donde no se pueden precisar los límites, divorcio “a la vaticana”, idolatría sobre el mismo altar de San Pedro, no sería raro ver una eutanasia en el momento más crítico para las hordas de Paco I, cuando su título al papado peligraba porque un resto de católicos buscaba restaurar al prisionero Ratzinger.

¿Qué curioso? Benedicto había superado una crisis de salud, y luego de una breve agonía “fallece”. Lógicamente, todo puede darse, también la eutanasia. Por tal motivo, es imprescindible una autopsia, cosa que no harán; ya sea por tradición, ya sea para que podamos escribir este artículo, ya sea para mantener la hipocresía que tanto los caracteriza, pues ellos siempre son impolutos.

Todo esto trae un agravante, cualquier día pueden aplicar dicha eutanasia al gran Paco I, sin autopsia de ningún tipo, cuyo supuesto papado, ya es como la sombra del ocaso, la cual se alarga para perderse en el horizonte.

Que descanse en Paz.