Calesita

lunes, 6 de enero de 2020

Tríptico del 6 de enero (II)


El “hodie” de la Epifanía
Con este “hodie”, entramos en en el primer misterio. Continúa la antífona de Epifanía que precede al Magnificat:
Hodie stella Magos duxit ad præsepium:...
Hoy (Hodie) la estrella (stella) condujo (duxit) a los Magos (Magos) al pesebre (ad præsepium). 
El número tres se emplea en todo este ciclo. Tal como lo vemos en el icono: A la derecha, el tres de la Sagrada Familia, a nuestra izquierda el tres de los magos, y en sus manos los tres regalos: el oro como signo que reconoce la realeza de Jesucristo, el incienso como señal que reconoce su sacerdocio eterno y la mirra como símbolo donde se preanuncia la redención.
El nombre epifanía surge del griego epí (επί) sobre, arriba; y faino (φαιίνω) mostrarse; mostrarse arriba, desde lo alto. Tal como lo observamos en nuestros pesebres surgidos de San Francisco de Asís; la Navidad se une a la epifanía, donde los Magos siguen la Luz hasta adorarla en Jesucristo. De allí que la fiesta de Navidad, en sus inicios se celebraba en ciertos lugares el 6 de enero.
La Nueva Creación sigue el esquema del Génesis. En el primer día se crea la Luz (1,3) y esta es la que vemos en epifanía. Es la Luz que llega a las naciones. Es la Luz que adoran los Magos.
Dice el papa San Gregorio en su Homilía 10 sobre los Evangelios:
En el nacimiento del Redentor, un ángel se apareció a los pastores de Judea, mientras no un ángel, sino una estrella guió a los Magos de Oriente a adorarlo. Esto es así porque los Judíos, haciendo uso de la razón para conocerlo, era correcto que debía predicarlo una criatura razonable, es decir, un ángel: mientras que los gentiles, porque no sabían usar la razón, fueron llevados a conocer al Señor, no por una voz, sino con los signos. Desde donde también Pablo dice: "Las profecías se dan a los fieles y no a los infieles; los signos por el contrario a los infieles y no para los fieles" (1 Cor. 14:22). Y así a unos son dadas las profecías, porque eran fieles, no a los infieles; y a estos son dados los signos, porque eran infieles y no fieles.
Este es el primer “prodigio” dentro del tiempo del “hodie”, el signo de la nueva luz que alumbra una tierra nueva:
¡Cómo rebosa de felicidad la fe de los magos al ver reinar en aquella Jerusalén celestial a quien ellos adoraron cuando lloraba en Belén! Aquí lo vieron en un albergue de pobres, allí en el palacio de los ángeles; aquí en pañales como uno de tantos niños, allí en el esplendor de los santos; aquí en el regazo de su Madre, allí en el trono de su Padre. La fe de los bienaventurados magos mereció ciertamente ser recompensada con tan feliz visión, pues aun cuando no vio en el Niño sino un ser débil y despreciable, sin embargo no se escandalizó y no desdeñó adorar a Dios en hombre y al hombre en Dios. Sin duda había brillado en sus corazones la estrella nacida de Jacob (Núm. 24,17), la estrella de la mañana, el lucero que no conoce ocaso (Pregón pascual), que también había hecho brillar exteriormente a la estrella indicadora de su nacimiento matutino. En este sentido se puede entender convenientemente lo que está escrito en Salomón:
«La senda de los justos es como una luz brillante que va en aumento y crece hasta el mediodía.» (I Cor. 13,1)
Primero los magos entraron en el camino de la justicia siguiendo la luz del astro brillante, bajo cuya guía progresaron hasta ver el nuevo nacimiento de la luz matutina; y finalmente llegaron a contemplar el rostro del sol de mediodía rutilante en el día de su poder. 1


1 Guerrico de Igny. Sermón 12,4.

sábado, 4 de enero de 2020

Tríptico del 6 de enero (I)


En la Teofanía, Dios se manifiesta: Los magos siguen la Nueva Luz. Los cielos se abren. El Dios Padre lo hace por un rayo de Luz que incluye el Espíritu Divino. Se oye la voz del Padre y ambos dan testimonio del Dios Hijo.
Por último, el agua cambia su sustancia por el vino. Se da inicio a la Nueva Creación.
Dice la Antífona de Epifanía que precede al Magnificat:
Tribus miraculis * ornatum diem sanctum colimus: hodie stella Magos duxit ad praesepium: hodie vinum ex aqua factum est ad nuptias: hodie in Jordane a Joanne Christus baptizari voluit, tu salvaret nos, alleluia.
Esta antífona es una de las más antiguas, por los elementos que une.
Analicemos sus partes:
Tribus miraculis ornatum diem sanctum colimus:
Nosotros veneramos (colimus) este día (diem) bello (ornatum) y santo (sanctum) por tres milagros (tribus miraculis).
Aquí está resumida toda la historia de este seis de enero, tal como lo afirma la Historia de Mario Righetti:
Es sumamente probable que Roma, ...no conociese todavía la (fiesta) de la Epifanía, que se celebraba en Oriente el 6 de enero.
Otro documento en apoyo del precedente se ha querido encontrar por algunos en el discurso tenido por el papa Liberio en San Pedro en el 353 con ocasión de la velatio de Santa Marcelina, hermana de San Ambrosio.
El tenor del discurso nos es conocido en la revocación hecha por el santo obispo en el De Virginibus, escrito veintitrés años después. En él se habla, es cierto, de la fiesta que se celebraba en Roma en aquel día, el nacimiento del Salvador; pero en el mismo día se recordaba en la liturgia el milagro de Caná y la multiplicación de los panes y en el mismo día era cosa normal la velación de las vírgenes.
Una tal celebración natalicia no puede ser otra, por eso, que la de la Epifanía, la cual en Roma, en el 353, debía ya coexistir con la fiesta del 25 de diciembre.
De este modo se ligaban los tres “prodigios”, dado que son tres manifestaciones de la divinidad para dar inicio a la Nueva Humanidad.
Dice Guerrico de Igny en su Sermón 12:
Este día de las luces lo hizo luminoso para nosotros y lo santificó el que es Luz de Luz, 1 porque hoy el que permanecía oculto y desconocido se dignó revelarse al mundo para iluminar a todos los pueblos.
Hoy se reveló a los caldeos mediante el signo de una nueva estrella, cuando en estas primicias inauguró la fe de todos los pueblos.2
Hoy se reveló a los judíos, no ya por el testimonio de Juan, sino por el del Padre y del Espíritu Santo, cuando al ser bautizado en el Jordán consagró el bautismo de todos.3
Hoy manifestó su gloria ante sus discípulos, cuando por el cambio del agua en vino preanunció aquel misterio inefable en el cual, por medio de su palabra, se cambia la sustancia de las cosas. 4
La estructura del hodie, se da inicio con la Antífona de Navidad para el cántico de vísperas:
Hodie * Christus natus est:
Hoy nació Cristo:
hodie Salvator apparuit:
Hoy apareció el Salvador:
hodie in terra canunt Angeli, lætantur Archangeli:
Hoy en la tierra cantan los Ángeles y se alegran los Arcángeles:
hodie exsultant justi, dicentes: Gloria in excelsis Deo, alleluia.
Hoy exultan los justos diciendo: Gloria a Dios en las alturas, aleluya.
Es la misma estructura que encontramos en el primer responsorio del Nocturno:
Hodie nobis de cælo pax vera descendit:
Hoy bajó del cielo la verdadera paz:
Hodie per totum mundum melliflui facti sunt cæli.
Hoy por todo el orbe los cielos destilan miel:
Hodie illuxit nobis dies redemptionis novæ,
reparationis antiquæ, felicitatis æternæ.
Hoy brilla para nosotros el día de la nueva redención, de la antigua reparación, de la felicidad eterna.
Así entramos en los tres milagros del hodie u hoy, para Epifanía. Cantando esta antífona de vísperas para el cántico, analizaremos los tres hodie.
Los monjes del Monasterio de Santa Magdalena en Barroux, quienes siguen el Rito Romano antiquor con toda su belleza, hoy destruida por los neomodernos, cantan en vísperas esta Antífona. El texto se toma del Antiphonale Monasticum de 1934, página 296.
Todas las horas pueden seguirse desde este vínculo--->

1 Credo de Nicea.
2 Mt. 2,1-12.
3 Mt. 3,13-17.
4 Jn 2,1-11.

viernes, 3 de enero de 2020

¿Qué te pasa, Pancho?


Algún día se tenía que caer la careta papal. Y así sucedió. Todos los habitantes del orbe, contemplaron el auténtico rostro de Francisco, el misericordioso, que en un instante pasa de la risa a la ira, con la velocidad del rayo.
Es difícil actuar. Mucho más difícil es actuar durante casi siete años, esto algún debía suceder y sucedió y es probable que vuelva a suceder.
El hecho pasa a ser un icono de su figura, la cual abarca sus relatos heréticos y su falsedad actuante. Dios siempre desenmascara la hipocresía, si no es ahora, será en el juicio final. Tratemos de discernir, un poco más que el "gran discernidor": no es una mujer china que lo contuvo del brazo, sino tal vez, el último intento de Jesucristo para traerlo al redil. ¡Lástima de su reacción!