A
pesar de no ser un ordinario, el Auxiliar de Asana, Kazakstán, el
obispo Athanasius Schneider OSC, ha gozado de no poca influencia
dentro de la Iglesia Universal debido a sus vastos viajes, su notable
facilidad con muchos idiomas y una reputación por defender la
Tradición Apostólica en sus dos formas, esto es contenido y praxis.
Este
artículo responde al video reciente del obispo, publicado aquí.
Y,
sin embargo, quizás más por estas razones que por cualquier otra,
sus reflexiones recientemente publicadas en el video a través de los
auspicios de Life Site News, representan no solo una profunda
decepción para aquellos que han estado siguiendo con mucho cuidado
los detalles más importantes que rodean al papado desde la histórica
"Declaratió" de Benedicto XVI en 2013, sino una ruptura en
la reputación de Su Excelencia, como una voz con la que se puede
contar en el grave asunto de un sólido liderazgo teológico.
En
resumen, ha denunciado la posición que afirma, que el Papa
Benedicto nunca ha dejado el cargo, llamando a esto una puerta de
entrada al 'sedevacantismo'.
La
Visión de Schneider
En
una presentación oral —hecha con calma pero en forma engañosa—
uno llega a comprender que la posición del obispo Schneider no se
basa en absoluto en hechos, sino en una incomodidad política, a
saber, que para Benedicto como verdadero Papa, el no haber tomado ningún
acto de gobierno por nueve años, socavaría la visibilidad de la
Iglesia, aspecto necesario de la indefectibilidad del Cuerpo Místico.
Además,
se niega rotundamente a considerar la evidencia de la investigación
de dicha afirmación, condenándola como "positivismo legal"
y recurre a una revisión terriblemente enrevesada de otros casos de
elecciones papales impugnadas, para obtener una "guía segura"
sobre cómo lidiar con la crisis papal contemporánea.
Problemas
en el “enfoque” histórico de Schneider
Tal
vez el obispo Schneider busca definirse a sí mismo como el San
Bernardo de Clairvaux de los últimos días; si es así, ha fallado
de manera bastante flagrante. San Bernardo evitó con éxito un cisma
abierto en la Iglesia; no se dirá lo mismo de la intervención de
Schneider. Dado que la reputación del Doctor Cisterciense por su
santa sabiduría estaba tan extendida mientras vivió, que no solo
fue llamado a examinar la validez de los aspirantes al trono papal en
1130, sino que se respetó la conclusión de Bernardo, basada en el
EXAMEN DE LA EVIDENCIA CANÓNICA. A raíz de la oferta de Bernardo,
el antipapa Anacleto renunció a su reclamo. Es curioso, por decir lo
menos, que el obispo Schneider no haya incluido este precedente
histórico aplicable en su pequeña revisión de la historia
eclesiástica.
La
“Mirada Retrospectiva” de la posteridad sobre la supuesta simonía
de Gregorio VI, mediante la cual se dice que él se aseguró el trono
papal, no otorga a la posteridad la autoridad para volver a adjudicar
los hechos de ese tiempo. ¿Indican los anales de esa época que hubo
un desafío por parte de alguien a la validez de la elección de
Gregorio? Aunque el obispo no lo cuenta, de una forma u otra, este
momento histórico bien podría —si la simonía estuviera
involucrada— constituir una especie de vergüenza para los
estudiantes de la historia católica; de ninguna manera sirve para
concluir que ese momento de la historia sirve de “precedente”
para el presente: asistimos a una abierta impugnación de la elección
de Bergoglio basada en hechos canónicos. El hecho de que Schneider
se encargue de confiar en este "ejemplo" de 1045 recuerda
aterradoramente la opinión legal del juez SD O'Connor, de que una
"opción" de aborto no debe ser retirada por el hecho que
las personas han llegado a confiar en su disponibilidad. “No
miremos la licitud de esa acción, pero consideremos que otros
pudieron vivir con ella”, parece sugerir el obispo.
La
inferencia de que los cardenales franceses responsables de instigar
el Cisma de Occidente a fines del siglo XIV tenían alguna
legitimidad para llamar a un "mulligan" debido a que sus
votos fueron forzados por el miedo, siempre ha sido risible, ─ y es
por eso que sus intentos de resucitar el papado de Aviñón siempre
se consideró una intriga política contra el bien de la Iglesia.
Según la interpretación de Schneider, se da a entender que este fue
un caso en el que la ley aplicable (cónclave de gobierno) fue dejado
de lado por la Iglesia Romana. ¡Cuanta basura! — La elección
legítima de Urbano VI nunca estuvo en duda hasta que los cardenales
franceses descubrieron que hablaba en serio sobre la reforma, lo que
hizo que la vida fuera bastante penitencial para sus colectivos
traseros escarlata.
Además,
el menosprecio del obispo sobre la evidencia legal contemporánea con
respecto a nuestra crisis actual es una artimaña vergonzosa, que
socava, sobre todo, las propias palabras de nuestro Señor: "Lo
que ates en la tierra será atado en el cielo". Al final, las
afirmaciones de Schneider equivalen a poco o nada más que al ajuste
político "No sacudas el bote", cuando el "balanceo",
de hecho, ha sido orquestado por aquellos que han dejado de lado la
autoridad de Juan Pablo II, por la cual aún rige el funcionamiento
lícito de la sucesión papal.
Puerta
al “Sedevacantismo”
En
cuanto a la afirmación del obispo de que los opositores al régimen
de Bergoglio allanan el camino hacia el "sedevacantismo",
esto no es más que "tirar carnada a los tiburones". Porque
Benedicto XVI, más allá de las expectativas más descabelladas,
continúa viviendo y respirando (en sí mismo es una indicación de
dónde Dios podría estar prestando su apoyo). Adjudicar una
situación basándose en circunstancias que aún no se han dado, es
en sí mismo una mala lógica.
Lo
que es más mala lógica, consiste en ignorar a priori lo que la propia ley
exigiría, en cualquier caso desencadenaría otro cónclave
ilegítimo. El hecho es que los principales eventos de 2013, a saber,
la “abdicación” canónicamente nula y el cónclave que siguió,
deben ser revisados en aras a la salud, tanto del papado como de la
Iglesia. Confiar en un secretario papal, ─ como lo hace el obispo
Schneider ─, como testigo suficiente para concluir que Bergoglio es
papa, es la “gestalt” del avestruz de la fábula: donde se niega
a ver los hechos a simple vista porque las obligaciones de justicia
resultantes son enormes y aterradoras.
Sin
duda, debe obtenerse en alguna fecha futura no solo la tarea
enormemente laboriosa de sanatio por los actos del supuesto
gobierno de un papado putativo, sino también la condena de sus
muchas acciones criminales. Hasta ese momento, el don de la
ordenación episcopal válida, proporciona suficiente continuación de
los Sacramentos, apoyado por ese carisma que es el principio de
“ecclesia supplet”. (Curiosamente, no se menciona en la
lista de los actos "en peligro" de Schneider: las falsas canonizaciones).
El
Bien de la Iglesia/ de las Almas
Lo
que nunca toma en consideración el Auxiliar de Asana, manifestando
su confianza más en los hombres que en Dios, es la múltiple
demostración del cielo de que el Espíritu Santo de Dios de ninguna
manera ilumina, protege, ni hace fecunda la obra de quien Schneider
dice ser sucesor de Pedro. ¿Quién puede argumentar que las
maquinaciones del idólatra jesuita están algo más que desprovistas
del apoyo divino? Solo la quinta columna de los masones.
Aún
no está claro cómo intervendrá el cielo para abordar la situación
creada por la Declaratio de Benedicto, cuyas ramificaciones
perdurarán más allá de su muerte. Lo que sí sabemos es que Cristo
ha vencido, Cristo reina y que manda tanto desde el cielo como desde
el Sagrario, donde parece dormir una vez más. Sin embargo, una vez
más, Él se levantará para calmar la tormenta. La fe en Él, no en
las palabras fáciles de pastores mal hablados, aprovechará a los
Suyos que conocen Su Voz y la distinguen de la de los asalariados.
Divino
Niño Jesús, ten piedad de nosotros.
María
de Guadalupe, Patrona de los No Nacidos, convierte los corazones de
nuestro país y acaba con el holocausto del aborto.
San
José, Protector de la Sagrada Familia, ruega por nosotros.
Antonio
Ghislieri
12
de Junio de 2022
Desde
From Rome