Calesita

domingo, 3 de diciembre de 2023

viernes, 1 de diciembre de 2023

Un Himno de Adviento

Bartolomé E. Murillo (1617-1682)
La Encarnación
Adviento es una cuaresma, que requiere sus días de ayuno, no solo para alejarse de una iglesia protestantizada y judaizada, la cual, como en una Hanukkah judía, enciende velas. También es necesario alejarse de un mundo antropológico, y despojarse de lo humano, pues este despojo nos hace acceder al proceso de divinización.
Verbum supernum prodiens, es uno de los Himnos de la Iglesia primitiva. No se lo debe confundir con el himno redactado por Santo Tomás. quien toma los primeros versos de los himnos antiguos, para encabezar los suyos propios.
Su autoría se "otorga" a San Ambrosio (337-397), obispo de Milán, pero es más propio darlo por anónimo. Su redacción aparece en los siglos VI y VII y se lo encuentra en los himnos monásticos.
Este es el texto del himno reformado por el Papa Urbano VIII en 1632, dejo entre corchetes las variantes que se refieren al texto original, cantado por los monjes. Se canta en Maitines, y su primera estrofa dice:
VERBUM supernum prodiens
E Patris aeterni sinu {a Patre lumen exiens,}
Qui natus orbi subvenis
Labente cursu temporis: {cursu declivi temporis:}

¿Qué es Navidad? Lo que afirma la 1ra. estrofa del himno, el Verbo o el Logos celestial (supernum) que se engendró (prodiens) en el seno (sinu) de Dios Padre eterno, nació (natu) para venir en auxilio (subvenis) del mundo (orbi), al consumirse (labente) el curso del tiempo.
De esta generación eterna, sobreviene en el tiempo la segunda generación del Logos del Padre eterno, en el seno de la Virgen María; a quien se canta en el Himno de Maitines en su festividad:
A quien el mar los astros y la tierra
reverencian, adoran y engrandecen,
y a su gobierno y orden obedecen,
el sagrado claustro de María encierra.
Este es el misterio contemplado, y al ser meditado produce en nosotros la segunda estrofa:
Illumina nunc pectora,
Tuoque amore concrema,
Ut cor caduca deserens {audita per praeconia}
Cæli voluptas impleat. {sint pulsa tandem lubrica.}
Este es el misterio que ahora (nunc) da Luz (illumnina) al corazón (pectora), pues sin esa Luz no se puede caminar por este mundo que hoy, más que nunca, yace en tinieblas. La Luz no solo afecta el conocimiento, sino que quema por completo (concrema) mediante el amor, para realizar dos operaciones: vaciar (deserens) el corazón de las cosas vanas (caduca), y se vacía porque luego se debe llenar (impleat) con el gozo (voluptas) celestial (cæli).
Escribía Santa Catalina de Siena en su Oración a la Trinidad:
¡Oh Trinidad eterna, fuego y abismo de caridad, disuelve de una vez la nube de mi cuerpo!
Esto es lo que se debe hacer en Navidad, despojarse de lo profano, vacuo y caduco, pues esta kénosis, esta ascesis no es dolorosa, sino placentera, pues se reviste del placer celestial que inunda el corazón. Es el fuego del amor, que procede de la kénosis, del incendio de todo lo vano, porque como decía Santa Catalina:
Tú eres fuego que siempre arde y no consume.
Hoy la Navidad, se hizo profana, es decir, se ha profanado el misterio de Navidad, y en esta fiesta antropológica, el corazón de los hombres no se vacía, no existe kénosis; sino que por el contrario, se llena de lo vacuo, caduco y vanidoso: regalos, borracheras, comilonas en una escenografía donde un viejo, con los atuendos de una popular bebida cola, ha reemplazado el misterio que debía ser contemplado. 
Si el Verbo del Padre, se despoja de su divinidad para hacerse hombre; el católico se despoja de su humanidad para hacerse Dios. Es aquí donde las comilonas y borracheras dejan de tener sentido en Navidad. Nuestra kénosis, nuestra ascesis, nada tiene que ver, con las endiabladas ideas bergoglianas, para quien esto puede tomarse como un cerrarse en sí mismo, con su deducción lógica que esta kénosis, es una mundanidad. Nada más pueril y torpe, pues cuando no se puede remontar vuelo en la contemplación, llegamos a lo chabacano, a lo antropológico, al Hanukkah y al torpe viejo tonto, con sus extravagantes atuendos de rojo.
Hasta aquí esta contemplación del misterio adolece de algo, que es lo que presentará en la tercera estrofa:
Ut, cum tribunal Judicis {Iudexque cum post aderis}
Damnabit igni noxios, {rimari facta pectoris,}
Et vox amica debitum {reddens vicem pro abditis}
Vocabit ad caelum pios. {iustisque regnum pro bonis,}
Navidad, no puede dejar de contemplar la prolepsis de la Segunda Venida de Jesucristo. Sin esta contemplación futura, no existe Navidad. El autor toma un motivo de esta Segunda Venida: el Juicio Divino.
El resultado de este juicio, es singular, pues el fuego (igni) dañará a los culpables (noxios), aquellos que no realizaron su kénosis, aquellos que no pidieron perdón, que en definitiva son los únicos juzgados. Aquí están las dos facetas del fuego divino: fuego de amor que incinera lo caduco y fuego justiciero que alcanza a los que no encendieron el fuego del amor divino. Si no se quiere ver dañado por el fuego del juicio, es menester encender el fuego del amor.
Cuando se procede al perdón, el juicio ya no tiene sentido.
Mientras esto ocurre una voz amiga llamará (vocabit) a los píos, a los ascetas que buscaron la divinización, los llamará hacia los cielos, pues se hicieron acreedores a él (debitum) mediante este fuego sacro.
Como dice San Pablo:
Así se verá el día en que, según mi evangelio, juzgará Dios por Jesucristo las acciones secretas de los hombres. (Rom.2,16)
Por ello advierte la cuarta estrofa:
Non esca flammarum nigros {Non demum artemur malis]
Volvamur inter turbines, {pro qualitate criminis,}
Vultu Dei sed compotes {sed cum beatis compotes}
Cæli fruamur gaudiis. {simus perennes caelites.}
No dejemos que en ese momento, nos envuelva (volvamur) el negro torbellino (turbines) de las llamas (flammarum), sino que por la participación (compotes) del Rostro de Dios, gocemos (fruamur) los gozos del cielo.
En esto consiste la bienaventuranza, en la visión beatífica de Dios, lo cual inunda a la persona de eterno gozo, pues por la participación en el fuego sacro, alcanzó su divinización, es decir, el hombre alcanzó el fin por el cual fue creado.
La última estrofa, es la doxología con la cual terminan todos los Himnos:
Patri simulque Filio,
Tibique Sancte Spiritus,
Sicut fuit, sit jugiter
Sæclum per omne gloria.
Amen.
Lo que sigue es una versificación, de esta traducción:
Oh Verbo soberano que brotaste
Del seno de tu Padre sempiterno,
Y que naciste para bien del mundo
Al declinar el curso de los tiempos:

Alumbra nuestros pechos con tu brillo,
y con las llamas de tu amor incéndialos
Para vaciarlos de lo transitorio,
Para llenarlos del afán del cielo;

Para que cuando el Juez que ha de juzgarnos
Condene al fuego eterno a los perversos
Y llame al cielo, con su voz amiga,
A los que buenos y piadosos fueron,

No nos perdamos en el torbellino
Devorador del infernal incendio,
Sino que viendo a Cristo cara a cara,
Compartamos su gozo duradero.

Gloria sin fin al Padre soberano,
Y al Hijo que ha nacido de su seno,
Y al Espíritu Santo que los une
Y que es el verdadero Dios con ellos.
   Amén
Aquí dejo una partitura del himno, el texto es monástico y la melodía no difiere de los otros himnos monásticos de adviento:


domingo, 26 de noviembre de 2023

¡Me traicionaron!


por Tony Velázquez Ruiz

En más de una ocasión, a través de estos artículos, el editor, afirmó que vivíamos dentro de una Revolución Vaticana, cuyo golpe se produjo en 2013 por manos de los cardenales de la Mafia de San Galo, obligando a Benedicto XVI a una supuesta renuncia, para abrir paso al gran impostor Bergoglio, alias Paco I.

Cuando se empuña el arma de la obediencia debida, no se requieren otros elementos para imponerse, tan solo con un mínimo de astucia, se imponen con regularidad, las decisiones revolucionarias.

Para todo esto se necesitaban dos concepciones, una autoridad dictatorial en quien se presentaba como Papa, y una liberalidad extrema en la base para implantar los cambios que desesperadamente se buscaban.

“La cabra tira al monte”, y por consiguiente el homosexual “tira a la cama”. El penado Zanchetta, afirmó que había estado en la cama con Bergoglio, lo cual no deja de ser una confesión de parte, cualquiera sea la circunstancia en la que se diga. Paco I es homosexual, y tira a “la cama” dentro del Vaticano. ¿Quién puede negar que esto no sea revolucionario? Por eso va una alerta:

¡Sálvese quien pueda!

Lo más espectacular para Paco I, fue el bochorno pasado por intervenir políticamente con todos los idiotas útiles que los siguen. Así lo vimos en las últimas elecciones argentinas, desesperado por el candidato peronista, (si es que esta “Massa” metamorfoseada, es peronista, pues hasta el presente no queda claro lo que es; tan solo se sabe que es un mentiroso patógeno.)

La iglesia argentina, pasó a ser en la actualidad un partido político, gracias a Paco I. De este modo salió para hacer campaña por su candidato peronista, desde la peregrinación a pie a Luján hasta los mismos dichos del Gran Paco I.

¡Qué decepción!

El partido de Paco I, aliado al peronismo fue arrasado en elecciones abiertas por el flautista de Hamelin. De este modo hemos podido comprobar cual es el poder político de una iglesia llena de idiotas útiles, un poder que raya en la nada.

¡Cuál no sería la rabieta de Paco al enterarse de los resultados adversos!

—¡Me traicionaron! Mis propios obispos me traicionaron. Ya van a ver ahora, van a rodar cabezas. Lo van a lamentar...

Es que la misericordia de Paco impide olvidar. Es una parresia en rabieta cíclica.

Dicen los conspiradores, que Paco I es masón. Pero en las elecciones el partido eclesial jugó fuera de la masonería, o si se quiere como una parte de ella. En esto sigo las declaraciones del jefe de la Logia de Buenos Aires, quien afirmó que le daba lo mismo quien ganaba, pues tenía afiliados masones dentro de ambos bandos. La masonería, se infiltra y pone su gente en todas las instituciones, sin faltar una. No así Paco I que jugó de un solo lado, seguro que sus obispos harían el trabajo de obediencia partidaria por el candidato del peronismo.

Decía San Juan Bosco que su política era el «Padre nuestro que estás en los cielos...» La política de Paco I en Argentina es «Massa nuestro que vas a La Rosada...» 

Y así les va a este partido político de obispos y curas villeros.