Calesita

martes, 6 de octubre de 2020

Nuestra Señora del Rosario


7 de octubre de 1571, la agresiva flota turca sucumbe ante las naves de la liga católica, impidiendo el avance musulmán sobre Europa.
Por tal motivo, Pío V agradecerá a la intervención de la Virgen, el resultado de esta resonante victoria contra el imperio otomano y su Corán.
7 de octubre fiesta de Nuestra Señora del Santísimo Rosario.



Oración
DEUS, cujus Unigénitus per vitam,mortem, et resurrectiónem suamnobis salútis ætérnæ præmiacomparávit: concéde, quæsumus; ut,hæc mystéria sacratíssimo beátæMaríæ Vírginis Rosário recoléntes, et imitémur quod cóntinent, et quodpromíttunt, assequámur. Per Dóminum...
OH DIOS, cuyo Hijo Unigénito, con suvida, muerte y resurrección, nos hamerecido el premio de la salvacióneterna: danos a los que meditamos estosmisterios en el santísimo rosario de labienaventurada Virgen María, imitar loque contienen y alcanzar lo queprometen. Por Nuestro Señor...




jueves, 10 de septiembre de 2020

Un cisma autorreferente


 El tiempo que pasa, logra en algunos casos decantar las cosas y en otros casos acelera los errores. Es una máxima que el tiempo pone las cosas en su lugar. En el caso del cisma actual de la iglesia, es lo que sucede. 

Estamos en un cisma movible, al gusto del pensamiento de Bergoglio, donde lo que no se mueve, no existe. Si el cisma eclesial se mueve, es porque existe. 

Se mueve de adentro hacia afuera, y en este caso es Bergoglio su mejor motor. Es el así llamado movimiento hacia las periferias. 

Como asimismo, se mueve de afuera  hacia adentro, es la llamada “autorreferencia”, la cual para Bergoglio es una mundanidad. 

Luego de casi ocho años del insufrible falso papado de Bergoglio, ya se dan ejemplos de este movimiento cismático y autorreferente. 

Fray Bugnolo escribe en su artículo del 5 de septiembre desde Roma, titulado “At Rome, The dam is Breaking For Pope Benedict XVI!” (En Roma, el dique se Rompe para El Papa Benedicto XVI!):

«Mientras hace 9 meses el clero de la ciudad negaba los sacramentos a cualquier católico que dijera que creía o sostenía que Bergoglio era un antipapa o usurpador, y que Benedicto era el verdadero Papa, FromRome.Info ha recibido múltiples informes la semana pasada, que eso ha cambiado.

»El clero ahora está dando los sacramentos a tales católicos sin ni siquiera una corrección o reproche. Ahora lo consideran una opinión legítima, como mínimo.

»Estos informes son limitados, pero marcan un cambio radical, como decimos en inglés, un cambio fundamental de perspectiva.

»Se debe tomar en cuenta que esto no se refiere a los católicos que ocultan sus opiniones, sino a aquellos que las expresan abiertamente antes de recibir los sacramentos. Esto también marca un cambio importante entre los laicos. El miedo se ha ido y se han convertido en apóstoles de la verdad.»

Como cualquiera puede apreciar, el cisma está en movimiento y un movimiento autorreferencial, opuesto a Bergoglio, ergo, un movimiento mundano. Bergoglio se autotitula “el santo padre”; por tal motivo, nosotros somos los mundanos.

Esta procesión en el clero de Roma, marca un cambio significativo de rumbo, dentro de la grey que se siente realmente católica, ante la cual de nada sirven las imposiciones cuando las mismas no son acompañadas por la razón.

Mientras esto sucede en algunos, otros hacen lo que dice un observador del artículo en su comentario:

«Ahora voy a misa los viernes, es mi nuevo domingo. Las dos últimas misas a las que he estado, cuando dicen las oraciones por el Papa Francisco y nuestro obispo, ahora dicen "Por nuestro Papa y nuestros obispos".»

Dejando de lado su discutible motivo subjetivo o no, de cambiar el viernes por el domingo, vayamos al movimiento del clero. El hecho de obviar el nombre “Francisco”, es no solo significativo, sino cismático. Un cisma silencioso y en movimiento. Un cisma que nace en la herejía de la cabeza y se siente en la base, y desde las profundidades clama en silencio hacia sus siempre inmóviles dirigentes. 

miércoles, 12 de agosto de 2020

O Gloriosa Domina

 Este himno surgido en el Siglo VI se lo atribuyen a Venantius Fortunatus (530-609), el obispo de Poitiers; por tal motivo figura entre sus escritos espurios.
La composición poética se titula In laudem sanctæ Mariæ y posee nueve estrofas. El oficio nocturno de Lecturas toma las cinco primeras, salteando la tercera, iniciándose en Quem terra pontus æthera; mientras el oficio de Laudes toma las tres restantes que analizaremos aquí. Estamos ante un himno popular, asumido por la liturgia latina. 
Este fue el himno favorito de San Antonio de Padua, quien, según la tradición, lo aprendió de su madre y lo cantó ante su próxima muerte.
Como ya es costumbre en nuestro análisis de los himnos, el Papa Urbano VIII en 1632, modificó con su reforma el texto transmitido por tradición.

1ra. Estrofa

Texto tradicional

Texto reformado por Urbano VIII

O gloriosa domina

excelsa super sidera,

qui te creavit, provide

lactasti sacro ubere.

O gloriosa virginum

sublimis inter sidera;

qui te creavit, parvulum

lactente nutris ubere.


¡Oh gloriosa Señora (domina)! La reforma desea dar un golpe de gracia al luteranismo, de allí su cambio de Señora por Virgen (virginum).
El segundo verso mantiene el sentido en ambos textos: Excelsa sobre... o sublime entre… (sublimis inter) los cielos.
En el tercer verso la reforma busca clarificar el provide del texto original, mutándolo en parvulum. Por tanto, en vez de quien (qui) con previsión (provide) te creó (te creavit)”, dirá que alimentó con sus sagrados pechos al párvulo. 

2da. Estrofa

Texto tradicional

Texto reformado por Urbano VIII

Quod Eva tristis abstulit,

tu reddis almo germine;

intrent ut astra flebiles,

cæli fenestra facta es.

--

--

--

cæli recludis cardines.



Lo que (quod) la infeliz (tristis) Eva impidió (abstulit), tú lo devuelves (reddis) con el santo (almo) vástago (germine); para que (ut) los llorosos (flebiles) entren (intrent) por la ventana (fenestra) que has hecho (facta es) en el cielo (cæli). Al texto reformado no agrada el tema de la ventana estelar y lo cambia por entrada (cardines); de modo que nos queda: abres (recludis, que lleva significado de abrir lo que está cerrado) la entrada al cielo.

3ra. Estrofa

Texto tradicional

Texto reformado por Urbano VIII

Tu regis alti ianua

et porta lucis fulgida;

vitam datam per Virginem,

gentes redemptæ, plaudite..

---

et aula lucis fulgida:

---

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Tú reinas (regis) en el elevado (alti) acceso (janua) y reluces como puerta llena de luz (lucis fulgida). Como los reformadores cambiaron ventana por entrada en la estrofa anterior, aquí no pueden repetir el tema de la puerta, que ya lleva dos sustantivos sinónimos (cardines y janua), por lo tanto cambian puerta (porta) por sala de un palacio (aula).
Por último se ordena aplaudir (plaudite)  a los pueblos redimidos (gentes redemptæ), por la vida (vitam) otorgada (datam) por la Virgen (per Virginem).
La última estrofa es la doxología apropiada a cada orden, la cual cierra la composición, como en todos los himnos.

Doxología final

Texto tradicional

Texto reformado por Urbano VIII

Patri sit Paraclito

tuoque Nato gloria,

qui veste te mirabili

circumdederunt gratiæ.

Amen..

Jesu, tibi sit gloria,

qui natus es de Virgine,

cum Patre, et almo Spiritu,

en sempiterna sæcula.

Amen.



Gloria (gloria) sea (sit) al Padre (Patri), al Paráclito (Paraclito) y a tu nacido (tuoque Nato), quienes (qui) te rodearon (te circumdederunt) admirablemente (mirabili) con un vestido (veste) de gracia (gratiæ).
Esta estrofa para los reformadores, conlleva olor de luteranismo, pues habla de un vestido de gracia. Para el luteranismo, la gracia es tan solo una prenda que recubre la maldad del hombre; por tanto cambian radicalmente la doxología, no mencionando dicho vestido. Estamos en los tiempos, donde se buscaba evitar todo lenguaje ambiguo, por suerte no eran los tiempos del Vaticano II donde señorea la ambigüedad y la duda.
Los monjes del Monasterio de Santa Magdalena en Barroux, donde pueden seguirse sus horas desde este enlace, cantan este himno. El texto se toma del Antiphonale Monasticum de 1934, página 709.