A principios del siglo XX, ya todo está preparado para el nuevo salto romántico. Hipnotismo, ansias de curación, carismatismo, racismo, falso profetismo, arqueologismo y adventismo. Solamente falta el romántico que una todos los elementos, y el metodismo, como es su costumbre, proporcionó el hombre adecuado.
Charles Fox Parham (1873-1929), personaje con problemas de salud y tendencia a exagerar las cosas:
Sentí que había obtenido una victoria completa sobre contar anécdotas divertidas, ..., en el púlpito, y he luchado contra un espíritu de exageración que siempre había estado en mi vida, … (La Fe Apostólica, 14 de abril de 1899)
A los 15 años, comenzó a celebrar servicios evangelísticos. Comenzó a estudiar sanidad y la enseñanza wesleyana de la santidad. En 1893, ya era pastor interino de una iglesia metodista cerca de Lawrence, Kansas.
Para dedicarse a la sanidad y la oración a los enfermos, en 1895 se proclamó ministro independiente. Como todo era cuestión de método estudió lo que otros hacían, para repetirlo y aumentarlo.
El Elías II
De este modo visitó las casas de sanidad de John Alexander Dowie en Chicago. Dowie era un escocés trotamundos que se había proclamado Elías II. Alimentaba su figura mítica, ostentando vestimentas como sumo sacerdote del destruido templo de Jerusalén.
De este modo, mientras los reformadores cambiaban a vestimentas hebreas del sumo sacerdocio como distintivo de su fe, nuestros actuales obispos neomodernos se disfrazan de laicos, lo cual es mejor que sus sacerdotes, donde algunos lo hacen con vestimentas de ciruja, para demostrar estúpidamente que optaron por los pobres.
Con este aprendizaje metódico de Elías II, Parham funda un hogar de fe sanadora, llamado Bethel, en Topeka, Kansas el mismo que vemoa al inicio.
En 1900 estudia el método de los movimientos de santidad. El movimiento consistía en la movida del Espíritu Santo. Ahora Parham había aprendido un método nuevo. Un derramamiento que traería el don de lenguas. ¡Ya no era necesario estudiar idiomas! Con el nuevo pentecostés era suficiente. Se podía misionar a China sin saber un ápice de mandarín.
Parham entusiasmado regresó a Topeka y abrió una escuela bíblica, en un destartalado edificio con dos torres. Una era para la oración continua. Se trataba del τὸ ὑπερῷον o Aposento Alto de Hechos 1,13.
Para este punto es necesario aclarar cuatro fenómenos sobre el supuesto don de lenguas:
1. El primero consiste en hablar en una lengua, donde otras personas de variadas y distintas hablas entienden. Es lo que se dio en pentecostés. Es lo opuesto a la Torre de Babel.
2. El segundo es la xeno glosolalia. Este fenómeno consiste en hablar otra lengua distinta y desconocida. Es lo que hacen algunos endemoniados.
3. El tercero es la glosolalia, la cual consiste en hablar sin que nadie entienda nada, pues no pertenece a ninguna lengua. Es lo que San Pablo reprocha en la Primera Carta a los Corintios (cap. 14), pidiendo que uno interprete lo que otro intentó decir en lenguas, caso contrario se daba una pésima imagen hacia los catecúmenos.
4. El cuarto es la famosa “sanata” argentina, donde se habla en el idioma que todos entienden, pero no se dice absolutamente nada. Es lo que hacen los cómicos, recurso usado por el actor Cantinflas como un ejemplo de ello.
Entre la sanata y la glosolalia no existe una diferencia substancial de contenido.
Con esta búsqueda “en el Aposento Alto”, Agnes Ozman habló sobre lo que se creía que era chino durante tres días. Seguramente estaríamos en la glosolalia, y el “chino” se refería a que no se entendía un comino, pues, gracias al racismo reinante, no existía un mandarín que lo confirme.
Por consiguiente afirmó a la prensa:
Una parte de nuestra labor será enseñar a la iglesia la inutilidad de pasar años preparando misioneros para trabajar en tierras extranjeras cuando lo único que tienen que hacer es pedirle poder a Dios. (Kansas City Times, 27 de enero de 1901.)
¿Qué sucedió con los misioneros? S. C. Todd, de la Sociedad Misionera Bíblica, investigó a dieciocho pentecostales que fueron a Japón, China e India...
...con la esperanza de predicar a los nativos de esos países en su propia lengua», y descubrió que, según admitieron ellos mismos, «en ningún caso [han] podido hacerlo». Al regresar estos y otros misioneros decepcionados y fracasados, los pentecostales se vieron obligados a reconsiderar su perspectiva original sobre el hablar en lenguas. (Robert Mapes Anderson, Visiones de los desheredados, University Press: 1979, pp. 90-91)
La consecuencia es la de siempre, muchos que viajaron en misiones posteriores y pretendieron usar la xeno glosolalia, se percataron que todo era una farsa y más de uno perdió su fe.
En 1903, nuestro sanador llevó su Revival a Eldorado Springs, Misuri, un centro local de aguas termales donde la gente hacía la "cura del agua". Allí conoció a Mary A. Arthur, invitó a Parham a predicar en su casa en Galena, Kansas.
El elemento racista
En esto consistía ahora, el Tercer Revival sajón. Se era curandero y carismático. Faltaba ahora el tercer elemento, el racismo.
Parham, se alistó en la masonería local en Baxter Springs, Kansas. Ingresó al Ku Klux Kan y predicó dentro de él. Compartió la ideología del Israelismo Británico, donde la raza sajona gobernaría el mundo. Fue cuando escribió un panfleto titulado: "La reina Victoria: heredera del trono real del rey David ".
Un anécdota lo llena de vergüenza. William J. Seymour, un hijo de esclavos emancipados, pidió seguir sus clases. Parham, lo apartó y lo segregó. Seymour seguía las clases afuera y escuchaba a través de una rendija de la puerta.
El Elías III
El elemento romántico del falso profetismo, no demoró en aparecer. En 1906, John Alexander Dowie sufrió un derrame cerebral, y Zion City estaba dirigida por Wilbur G. Voliva. El Independence Daily Reporter escribió lo siguiente el 6 de noviembre de 1906:
Hace poco tiempo, Parham recibió otra visión de su fuente espiritual y se anunció como Elías III, tal como Dowie había declarado ser Elías II. (Independence Daily Reporter, 6 de noviembre de 1906.
Como era de esperar, tanto Dowie como Voliva se opusieron al nuevo Elías III y la enseñanza sobre lenguas pasó de nuevo “a la Torre de Babel”.
Parham, el Indiana Jones
El quinto elemento romántico es el afán arqueológico. Nuestro Elías III, afirmó que sabía donde estaba el Arca de la Alianza. El Democrat and Chronicle del 1 de febrero de 1902, escribe:
El reverendo Sr. Parham afirma haber realizado un estudio exhaustivo de su tema durante los últimos diez años y lleva consigo una copia de lo que supuestamente es un antiguo escrito hebreo o se refiere a otro escrito de fecha anterior, del cual aprendió el nombre de la montaña donde se esconde el arca e instrucciones casi exactas para encontrarla. Se niega a revelar el nombre de la montaña a personas que no sean de su confianza. El escrito en el que Parham encontró la información es, en parte, el siguiente:
«También contenía en el mismo escrito que el profeta fue advertido por Dios, ordenando que el tabernáculo y el arca fueran con él a la montaña, y cuando Jeremías llegó allí, encontró una cueva hueca, donde colocó el tabernáculo, el arca y el altar del incienso, y así cerró la puerta».²¹
¿De dónde sacó este texto nuestro Indiana Jones? De 2 Macabeos 2,4-5:
Estaba escrito también en ese documento que el profeta, por instrucciones de Dios, se había hecho acompañar por la tienda del encuentro con Dios y el arca de la alianza, y que se había dirigido al monte desde el cual Moisés había visto la tierra prometida por Dios, y que, al llegar allí, Jeremías había encontrado una cueva, en la que depositó el arca de la alianza, la tienda y el altar de los inciensos, después de lo cual tapó la entrada.
Los dos libros de los Macabeos fueron escritos en griego, esto hace que los masoretas y los reformadores los ignoren, siempre el griego es la causa de ser “apócrifo”, pues como dicen ciertos judíos, Dios solo habla en hebreo. Con este texto, Elías III podía engañar fácilmente a su público, para pedir donaciones a su expedición que nos traería a Nueva York, el arca de la alianza.
Dice The Galena Evening Times, del 25 de agosto de 1908:
Chas. F. Parham, cuya dirección permanente es Tonganoxie, Kansas, ha enviado una circular desde Tulsa, Oklahoma, a sus seguidores, informándoles de sus planes de viajar a Tierra Santa en busca del Arca de la Alianza. Afirma que, tras una búsqueda diligente, ahora cuenta con guías y mapas que prometen éxito en la búsqueda, y que está trabajando para recaudar fondos para zarpar hacia Tierra Santa el próximo enero.
Sin embargo, la aventura no se pudo dar. ¡Una lástima! En enero de 1909, afirmó que todos los fondos que había recibido de sus fieles fueron robados en la ciudad de Nueva York.
¿Cuándo se termina el mundo?
El sexto elemento romántico es el adventismo, y Elías III ya se freía en su salsa.
El hallazgo del arca, era el episodio que imaginaba como el inicio de los tiempos finales donde se daría el famoso Armagedón y la Segunda Venida de Cristo, para establecer su reino de mil años profetizado en Apocalipsis 20:1-6. En 1925, finalizaba el mundo.
Otras locuras del Elías III
1. El bautismo de fuego, no era bautismo si no se daba la glosolalia. Era el bautismo en el Espíritu Santo, que se hacía solo en nombre de Jesús. Por presión de sus seguidores, lo modificó en nombre de la Trinidad.
2. Disfrazarse de hebreo. Según Larry Martin, en su libro "The Topeka Outpouring",
Parham compró trajes bíblicos y se jactó de poseer la colección de ropa de las tierras bíblicas más grande del mundo.
3. La inmersión en las tumbas.
Sé que Bethel sí enseñaba activamente la inmersión de tumbas. En ella, los estudiantes se tumbaban sobre la tumba de un predicador o evangelista fallecido para extraer la unción del difunto. Así que, cuando la gente iba de viaje misionero, regresaban y decían algo como: "¡Dios mío! Fuimos a la tumba de John G. Lake y nos ungimos con su manto espiritual". Y luego había un día entero en la escuela donde impartían el manto. 1
4. Alquimia.
Parham se asoció a una empresa química que prometía transformar piedras en oro. “El oro de Dios”. Se lee en periódicos de la época:
Los accionistas de la Chemical Gold Company se vuelven clamores. 6 de noviembre de 1902. El Registro de Wilkes Barre.
«George A. Francis, presidente de la Francis Chemical Gold Company, está en la cárcel del condado en incumplimiento de fianzas de 300 dólares a la espera de una audiencia ante el juez Ben Spitz mañana, acusado de obtener dinero bajo falsas pretensiones. No se encuentra al reverendo Charles F. Parham, promotor del Movimiento de la Fe Apostólica, editor de la Fe Apostólica y fundador del College of Betel en Topeka, no funcionario de la compañía pero antiguo confidente y asesor de su presidente. Cinco accionistas y directores claman por la devolución de sus inversiones u otra satisfacción.»
Cuando todo estalla
Según el periódico de la época, el Vancouver Daily World, tituló el 23 de septiembre de 1907:
Baile del Diablo en Ciudad Sion.
¿Qué había sucedido? La señora Letitia Greenbaulgh murió cuando los parhamitas intentaban...
...purificarla de un demonio.
Se los acusó de tortura y muerte, mientras gritaban encantamientos junto con sus lenguas desconocidas. El jurado señaló a Parham como el responsable. Se lo buscó sin encontrarlo. ¿Qué había pasado? Elías III estaba arrestado en Texas, acusado de sodomía.
A partir de este episodio la lámpara de Parham se fue apagando lentamente.
***
¿Te cura la Reforma?
En Parham no se vio una cura eficiente, y terminó totalmente desquiciado.
Andreas Wiget en su sitio web traza un semblante del pentecostalismo primigenio . Por su parte aquí >> leemos un reportaje de a un tal “Jesse”, uno de los ex-miembros de Bethel, reproduzco algo:
Conozco al menos entre 20 y 35 personas de Bethel que se han vuelto ateas. Algunas eran de mi propia clase, otras asistían a iglesias asociadas con Bethel. Pero si incluimos a quienes finalmente se unieron a la Nueva Era o a las religiones orientales, conozco a más de 100.
Y acto seguido acusó al romanticismo, como el principio de todos los males:
Después de tres años en Betel, puedo decirles que el corazón es perverso y engañoso sobre todas las cosas (Cfr. Jer. 17,9). No se puede confiar en el corazón como árbitro de la verdad. Después de mi experiencia en Betel, desafortunadamente pasé un tiempo siendo ateo. Pero por la gracia de Dios, no me quedé donde estaba.
