El mito antiguo se origina del fenómeno natural, al que no se le encuentra explicación. Podríamos llamarlo suceso, como algo fáctico. Al suceso, se le da una causa, por tanto, nace una narración surgida de la imaginación donde interviene lo divino y explica el fenómeno natural.
Cuando Zeus se casó, invitó al banquete a todos los animales. Sólo faltó la tortuga, y Zeus, como ignoraba el motivo, al día siguiente le preguntó por qué había sido la única en no asistir al banquete. Ella respondió: «La casa propia es la casa mejor». Y Zeus, irritado con ella, dispuso que llevase consigo su casa a cuestas.
Si usáramos la teoría de la exégesis católica, diríamos que Esopo emplea un sentido alegórico para desembocar en un sentido moral y anagógico. De allí que finaliza con lo que prosaicamente se denomina, moraleja:
Así, muchos hombres prefieren vivir con sencillez a estar con lujo en casa de otros.
El mito protestante
Por su parte el mito de los reformadores del catolicismo, no nace de un suceso, sino que se llega a él por un camino insólito. Todo nace de la letra, una letra considerada divina, pero absolutamente huérfana de Tradición. A esta súper-letra escrita, se le debe dar una explicación, la cual siempre es de tono subjetivo, pues la súper-letra adolece de padres. Exégesis la llaman ellos. Esta exégesis genera la narrativa o sea el mito, el cual desemboca en un suceso de tono futuro. De allí que el mito alegórico, desemboca en profecía.
Comparando ambos mitos
Mientras en el mito pagano el suceso era algo fáctico, en el suceso protestante, es algo futurista o sea profético.
Mientras en el mito pagano el suceso es su origen, en el mito protestante es su telos, su final.
Mientras en el mito pagano el elemento divino forma parte de la narrativa, en el mito protestante lo divino forma parte de la voluntad de la letra que lo origina.
Mientras en el mito pagano se tiene una alegoría que desemboca en una moraleja, en el mito protestante se da como un refuerzo para una fe genérica.
Mientras en el mito pagano el factor tiempo no tiene influencia alguna, en el mito protestante el tiempo toma el centro de la escena.
Tanto en el mito pagano, como en el mito protestante, toda narrativa se genera por una abundante imaginación.
El mito del Armagedón
Vayamos con un ejemplo. Uno de los tantos mitos de la Reforma, es la Gran Batalla de Armagedón.
Lo primero que se destaca es la infinita discusión sobre el nombre que aparece en Apocalipsis 16,16. Nunca se pusieron de acuerdo en el origen del mismo y como disputant Protestantes, pasaré de largo sobre sus meticulosos y abrumadores argumentos. ¿Por qué motivo? Pues parece que no se percataron que la apocalíptica es una literatura esotérica. Así la denominó un argentino, sospechosamente atropellado por un vehículo. Me refiero al sacerdote Julio Menvielle. Armagedón es un nombre esotérico que indica el clímax de un combate decisivo. Ponerse a confirmar qué suceso describe, es caer en la trampa que el autor puso para la lectura de los paganos, quienes no entendían nada.
Con todo, los reformadores creen que se las saben todas, de allí que de la explicación del nombre, algunos elaboraron distintos mitos.
El green-grow John Dwight Pentecost (1915 – 2014).
En su obra Eventos del Porvenir, afirma que se trata de una campaña militar. Todo nace de la súper-letra:
Y vi que de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta salían tres espíritus inmundos, como ranas, que son los espíritus de los demonios, que hacen señales que se dirigen hacia los reyes de la tierra para juntarlos a la batalla del día grande del Dios todopoderoso. He aquí que vengo como ladrón, bienaventurado el que vela y guarda sus vestidos, para no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas. Y los juntó en el sitio que en hebreo se llama Harmagedón. (Ap.16 13-16)
De la letra sagrada, surge la exégesis subjetiva que desarrolla la imaginación. Escribe Pentecost:
Cuando examinamos toda la campaña de Armagedón, observamos un número de resultados:
1) Los ejércitos del Sur son destruidos en la campaña;
2) los ejércitos de la confederación del Norte son heridos por el Señor;
3) los ejércitos de la bestia y los del Este son muertos por el Señor, en su segunda venida;
4) la bestia y el falso profeta son lanzados al lago de fuego (Apo_19:20 );
5) los incrédulos serán echados fuera de Israel (Zac_13:8 );
6) los creyentes habrán sido purificados como resultado de estas invasiones (Zac_13:9 (7) Satanás será atado (Apo_20:2 ); ).
De esa manera, el Señor destruirá toda fuerza hostil que le haya disputado su derecho a gobernar como Mesías sobre la tierra.
Tal como se puede examinar, Pentecost monta un mito. Sin embargo, otros narran otro argumento. Si la mitología pagana poseía variantes según si su narrador era Ovidio o Hesíodo, lo mismo sucede con los reformadores. Veamos otras variantes del mito.
El calvinista William Hendriksen lo narra de este modo:
Pero el verdadero, el gran, el final Har Magedon coincide con el tiempo de la pequeña temporada de Satanás. Entonces el mundo, bajo el liderazgo de Satanás, el gobierno anticristiano, y la religión anticristiana - el dragón, la bestia, y el falso profeta - se reúne contra la Iglesia para la batalla final, y la necesidad es mayor; cuando los hijos de Dios, oprimidos por todas partes, claman por ayuda; entonces, de repente, Cristo aparecerá en las nubes de gloria para liberar a su pueblo; eso es Har-Magedón.
Los “Testigos” de Jehová
Esta secta pone al descubierto, la típica actitud reformadora. El cristiano no combate, está de brazos cruzados, y Dios debe hacerlo todo por sí mismo. Esto se revela en el mito de Armagedón, tal como lo revelan en La Atalaya : 5–8 . 1 de abril de 2008:
Sin embargo, en la profecía de Isaías, Dios mismo promete crear un mundo así: “Tendrán que convertir sus espadas en arados y sus lanzas en podaderas. Ninguna nación alzará espada contra otra, ni aprenderán más la guerra” ( Isaías 2:4 ).
Es evidente que el mundo actual, con sus 20 millones de soldados en servicio activo y unas 20 guerras en curso, tendría que cambiar drásticamente para que esta promesa se cumpliera. Como era de esperar, el Dios todopoderoso, Jehová, tendría que intervenir en los asuntos humanos. Esta intervención de Jehová culmina en lo que la Biblia llama Armagedón ( Apocalipsis 16:14, 16 ).
Luego de leer la súper-letra del texto ya expuesto, concluyen:
¿Qué podemos concluir de estos versículos? Que el Armagedón es una guerra entre Dios y las fuerzas de la humanidad desobediente. ¿Por qué Jehová y su Hijo, Jesucristo, librarían tal guerra? Para empezar, el Armagedón “arruinará a los que arruinan la tierra” (Apocalipsis 11:18). Además, dará paso a un mundo de paz, “una tierra nueva que esperamos conforme a su [la de Dios] promesa”, donde “morará la justicia” (2 Pedro 3:13).
Concretamente, para una guerra se necesitan ejércitos de seres humanos. Todo indica que deben aparecer ejércitos celestiales, pues los fieles a Dios no asoman sus narices para nada. Típica conducta reformista, donde se elude toda combatividad y se adopta una actitud meramente pasiva, dejando la acción en manos ajenas, o sea, divina:
En Armagedón, todas las naciones terrenales se alían contra “los ejércitos que estaban en el cielo”, bajo el mando militar del “Rey de reyes y Señor de señores”, Jesucristo ( Apocalipsis 19:14, 16 ). (Atalaya 1 de diciembre de 2005, págs. 4-7.Armagedón)
Hasta aquí parece que será para estos “Testigos” un enfrentamiento entre hombres y seres celestiales:
Sin embargo, los adoradores terrenales de Dios no participarán en la batalla. La visión del capítulo 19 de Apocalipsis indica que solo los ejércitos celestiales participarán con Jesucristo en la guerra. Ninguno de los siervos cristianos de Jehová en la tierra tomará parte (2 Crónicas 20:15, 17) . (Ibídem)
Esto me recuerda la Ilíada. Tanto el mito de los supuestos “Testigos”, como la Ilíada, mezclan humanos con seres divinos en la guerra. Basta releer el Canto XV, donde Ares desobedece las órdenes de Zeus de retirarse de la contienda armada, y combate a la par de los griegos, mientras Atenea intenta detenerlo con estos versos:
"¿Te perdiste, loco, extraviado las mentes? Tienes tú en vano orejas para oír, y tu pensar se perdió y tu respeto. ¿No sabes lo que dice la diosa de brazos cándidos Hera, quien ahora vino ya de junto al Olímpico Zeus? ¿Quieres tú mismo, habiendo tus muchos ·males colmado, ir de nuevo al Olimpo, aun estando afligido, por fuerza, y hacer que nazca un grande mal para todos los otros? (XV, 121-134)
Así ahora aplacar la ira por tu impávido hijo, te mando. Pues ya alguno, superior a él en fuerza y en manos, o fue muerto o también será muerto luego, y es arduo defender el linaje y la progenie de todas las gentes." (XV, 138-141)
¿Para qué se da esta espectacular batalla entre hombres y seres celestiales, al igual que los héroes de la Ilíada?
No es por Troya, sino que Troya pasa a ser el símbolo de la Tierra.
De igual modo, es debido al profundo afecto de Jehová por los seres humanos que la batalla de Armagedón debe librarse. El propósito de Dios es hacer de la tierra un paraíso y elevar a la humanidad a la perfección y la paz, sin que “nadie los haga temblar” ( Miqueas 4:3, 4; Apocalipsis 21:4 ). (Ibídem)
Para dar de muestra esta versión, afirman que los ejércitos celestiales, liderados por Jesús, destruirán toda forma de gobierno humano. Luego aparecen los 144.000 elegidos donde la Tierra será gobernada por 1000 años. Es el milenarismo reformista. Concluido éste se dará una segunda resurrección, donde Satanás tentará la humanidad restante por última vez. ¿Irán al infierno? Algunos siguen la teoría de Bergoglio, pues serán destruidos junto con Satanás, dejando a la Tierra y a la humanidad en paz.
Mutatis mutandis 1
Sin embargo, el mito muta y el enfrentamiento bélico pasa a ser un cataclismo cósmico. Todo indica que dentro de los “Testigos” el mito circula con una infinidad de versiones:
¿Cómo serán las condiciones durante la batalla de Armagedón?
Si bien no sabemos cómo Dios usará su poder, tendrá a su disposición armas como las que ha usado en el pasado: granizo, terremoto, lluvias torrenciales, fuego y azufre, relámpagos y enfermedades. ( Job 38:22, 23; Ezequiel 38:19, 22; Habacuc 3:10, 11; Zacarías 14:12 ). En medio de la confusión, al menos algunos de los enemigos de Dios se matarán entre sí, pero finalmente se darán cuenta de que es Dios quien lucha contra ellos. (Ezequiel 38:21, 23; Zacarías 14:13). (Atalaya. Preguntas bíblicas respondidas. Artículo 85)
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Con estos breves ejemplos, creo que se ha mostrado por un lado, la diferencia entre el mito pagano y el mito reformador; y por otro lado, su igualdad en explicar la súper-letra, solo como mito para entretener a los cautivos de la “sola fides”.
Es triste comprobar, como los protestantes terminan como un simple Esopo-Reformador.
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NOTA
1 Alguien se preguntará el motivo por el cual escribo en latín. Se debe a que de acuerdo a ciertas estadísticas, el 65 % de los cardenales no saba nada de latín. Esto me da un respiro para que sea menor el número de necios que me presionan.










