- ¿Cómo se produce la mística sobre el primer capítulo del Génesis? Todo parece indicar que tiene sus raíces en los siglos que preceden al nacimiento de Cristo. Más concretamente, los rabinos eran hombres inmersos en los siglos que parten del VI a. C. en adelante, y como afirma Flavio Josefo muchos no se pudieron escapar de la concepción pitagórica, ni de las religiones de misterio, dejando en salvo sus propias leyes o Torá.
- Vayamos a demostrar lo primero. Los números eran el arjé para los pitagóricos, pero ¿qué eran los números sino las letras? Todo sistema de numeración se diseñaba con letras. Por lo tanto la mística del arjé, había que buscarla en lo que significaban las letras, y estas para la Cábala son hebreas. De este modo, el alfabeto hebreo comenzó a ser un molde esotérico. Pues si Dios hablaba, no lo hacía en griego, lengua de los ‘goy’, sino en el lenguaje de su pueblo. Por tanto, Dios hablaba o “escribía” en hebreo, y para reforzar esta idea, el alfabeto hebreo se le dio al patriarca Abraham.
El alfabeto hebreo no fue ideado por Dios, sino que como todos los pueblos, lo tomaron de los idólatras fenicios que lo popularizaron por todas las costas, llevándolo hasta los griegos. Las letras hebreas son fenicias, modificadas por la caligrafía del tiempo. De allí que si alguien se pregunta, si Dios ideó esas letras, la respuesta siempre será negativa.
Tal vez aquí se encuentre una explicación, de uno de los tantos motivos por los cuales, lo que no está escrito en hebreo o arameo, no pertenece a las Escrituras. Puede ser esta una de las tantas causas, por las que los hebreos descartaron de su literatura, todos los escritos originales en griego. La lógica de los masoretas del siglo VII d. C., es consecuente, Dios no habla griego. De toda la diáspora, Babilonia fue la reina, pasando a ser los judíos de Alejandría de Egipto, ya muy debilitados por su persecuciones, sus lacayos heterodoxos.
Cualquier persona sensata, pensaría que en el ser humano, primero se da el pensamiento, del mismo surge el habla, el logos; y por último se procede a la escritura. Para los rabinos cabalistas, el proceso es inverso.
Hizo (Dios) a la letra Heh (ה) reinar sobre el habla...
Hizo a la letra Vav (ו) reinar sobre el pensamiento.16
A partir de aquí, el idioma hebreo, ya no es una forma de comunicación, sino que es un dogma divino no sólo de transmisión, sino de creación.
En la concepción cosmogónica de los cabalistas, acontece que Dios pronuncia diez locuciones para crear, los diez logos del primer capítulo del Génesis. Dichos logos se dan por las letras, que son las que priman al logos. No es que las letras dejan una constancia diseñada del logos, sino que lo producen. Colocando las letras en su lugar, se da la creación. Vayamos a algunos pasajes del Sefer Yetzirah.
Estas son las veintidós letras con las que grabó Ehyeh, Yah, YHVH Elohim, YHVH, YHVH Tzavaot, Elohim Tzavaot, El Shaddai, YHVH Adonoy; Y con ellas hizo tres Libros, y con ellas creó su Universo, y con ellas formó todo lo que ha sido formado y todo lo que será jamás formado. 17
Pasemos al resto de las letras del alfabeto.
Doce elementales. Heh (ﬣ), Vav (ן), Zayin (ז), Chet (ח), Tet (ט), Yud (י), Lamed (ל), Nun (ן), Samekh (ס), Eyin (ע), Trzadi (צ), Kuf (ק). Su fundamento es: Habla, pensamiento, movimiento, vista, oído, acción, coito, olfato, sueño, ira, gusto, risa. 18
…
Su fundamento son los doce límites diagonales: … Y son los que constituyen los límites del Universo.19
…
Doce Elementales … Él las grabo, talló, permuto, pesó y transformó, y con ellas formó, doce constelaciones en el Universo, doce meses en el Año y doce directores en el Alma, masculina y femenina.20
No todas las letras son iguales, están las letras Madre, las elementales, las dobles y hasta existe un lugar para las vocales que no se escribían en la antigüedad.
Estas son las tres Madres A (ℵ), M (מ) Sh (שּׂ).
Y de ellas emanaron tres Padres,
y son el aire, el agua y el fuego, …21
y de los Padres descendientes. 22
Notemos como las letras se emparentan con los físicos griegos. Todo nos ambienta en el siglo VI a. C. Madres y Padres, solo falta el Eros de Hesíodo o Parménides, si bien está implícito:
Hizo a la letra Lamed (ל) reinar sobre el coito y la ciñó una corona.23
Como lo concebían los panteístas griegos, el cosmos está sexuado y por consiguiente, genera.
Un problema para todas las cosmogonías, y el Sefer es una de ellas, es como se concibe la sustentación del cosmos, indicando la fuerza que lo une.
El Teli en el Universo es como un rey en su trono. 24
El teli es lo que sostiene el universo.
¿Quién puede decir que el ambiente que se respira en el texto no es griego? Sobre todo luego de leer lo que sigue.
“Dios también hizo a uno oponerse al otro”” (Eclesiastés 7:14).
El bien se opone al mal,
el mal se opone al bien.
El bien viene de lo bueno
el mal de lo malo.
El bien define al mal
y el mal define al bien.
El bien es guardado para los buenos
y el mal para los malos. 25
Si algún lector cree estar leyendo a Heráclito, le digo que se equivoca. Notemos como esta síntesis va del brazo con la época.
Tres. Cada uno se yergue por sí solo uno actúa como defensor otro actúa como acusador y otro decide entre ellos. Siete: Tres opuestos a tres y uno es la regla que decide entre ellos. Doce están en guerra Tres aman tres odian tres dan la vida y tres matan. …
Uno sobre tres tres sobre siete siete sobre doce. Y todos están unidos, uno con el otro. 26
Esta Cábala desarrolla lo que ellos llaman El Árbol de la Vida. Este esquema esotérico, se inicia con la vida y posee el mal al otro extremo.
Es en esta línea sobre la que confluyen el bien y mal, siendo éste el misterio del “Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal” El bien y el mal convergen en la cuasi-Sefirah del Conocimiento (Daat). Algunos cabalistas posteriores sitúan, a causa de ello, tanto la profundidad del bien como la del mal en el Conocimiento (Daat). 27
El Génesis distingue claramente un árbol de otro, pero parece que estos cabalistas los encimaron.
También existen comentarios que no cuadran con la antigüedad, me refiero a un cierto idealismo hegeliano de este comentarista. Una cosa es la Sabiduría en las escrituras, otra cosa es lo que algunos entienden por ella.
...la Sabiduría es la fuerza mental pura que trasciende el tiempo.
...En el nivel de la Sabiduría todos los hombres se hallan incluídos en una única alma del mundo.
...La antítesis de la Sabiduría es el Entendimiento.
...El nombre divino asociado con el Entendimiento es Elohim,…28
Como veremos, las tres Madres (Alef Mem Shin) representan tesis, antítesis y síntesis, la tríada básica del Sefer Yetzirah (3:1). 29
El Conocimiento (Daat) es, sin embargo, el punto de encuentro de la Sabiduría y el Entendimiento.30
No podemos decir que el texto del Sefer sea hegeliano, sino este analista del mismo. Pero este idealismo galopante, se recuesta sobre el arjé de las letras.
“Sabiduría, Entendimiento y Conocimiento”, (Chakhmah, Binah y Daat) se refieren a estados de conciencia que discutiremos extensamente. Tales estados de conciencia se obtienen mediante la manipulación de las letras. 31
Abriendo la puerta de la magia
Otro tema sobre la Cábala, es la magia. Si Dios emplea medios humanos para crear, y métodos de combinación de letras para generar. Dios es un simple chamán. Peor aún, cuando se afirma que el hombre es semejante a Dios y por tanto puede con su mente y la combinación de las letras, curar, tener un dominio de los elementos naturales o lisa y llanamente, crear, entramos de lleno en la idolatría judía, tantas veces combatida por los profetas.
Una de sus “creaciones”, es el Golem.
...el Sefer Yetzirah es empleado para crear un Golem, un tipo de androide místico. 32
...El Talmud dice que Rava creó un hombre” y se lo envió a Rav Zeira. Cuando éste vio que el androide no podía contestar a sus preguntas, comprendió que era un Golem y le hizo. El Bahir señala que el Golem no podía hablar porque Rava no estaba completamente libre de la corrupción del pecado, y mientras que un hombre peque no puede participar de los poderes del Creador. Sólo Dios puede hacer un hombre que hable. Esta es la primera mención de la creación de un Golem en la literatura hebraica, pero en la Edad Media otros casos se reportan 33.
La “creación” del Golem implica un ritual mágico.
Un iniciado no debe hacerlo en solitario, sino siempre acompañado por uno o dos colegas. El Golem debe ser fabricado de tierra virgen que provenga de un lugar nunca cavado por el hombre. La tierra debe ser amasada con agua pura de manantial tomada directamente del suelo. Si esta agua se pone en algún tipo de recipiente queda invalidado su uso. Los fabricantes del Golem deben purificarse por completo antes de emprender esta actividad, y eso tanto física como mentalmente. Mientras dura el proceso deben llevar vestiduras blancas y limpias. Estos autores también enfatizan que no se debe cometer ninguna equivocación ni falta en la pronunciación. 34
Muchos, al menos más sensatos, por el contrario espiritualizan esta actividad.
Hay también pruebas de que crear un Golem no era primariamente una actividad física, sino más bien una técnica meditativa muy avanzada.35
¿Alejarse del mundo griego?
Dejar de lado el griego, dio origen a los libros deuterocanónicos. Los masoretas que brindaron una recopilación de las Escrituras, con sus tres partes la Torá o la Ley, los Nevilim o Profetas y los Ketuvim o Escritos, hablaban arameo. De allí que un escrito en arameo pueda ingresar en el canon masoreta, no así los escritos en griego.
Los iconoclastas protestantes, siempre con sus graves falencias históricas, no pudieron sustraerse a esta tendencia, y tontamente excluyeron como los judíos, estos libros de su llamada “Biblia” impresa, pues de no existir la imprenta, no encontraríamos un cristianismo reformado.
Durante el siglo II a. C., Antíoco IV Epífanes, rey de Siria, busca helenizar todas las naciones sometidas en su reinado, e impone su propia religión, con su dios el Zeus Olímpico. Esto hará de Judea un campo de batalla donde estarán al frente los Macabeos en defensa del monoteísmo no panteísta. Con ellos harán su aparición los hasideos. Este nombre se origina tanto del hebreo hasidim, como del griego asidaioi, con el significado de santos o piadosos. Esta corriente fue el origen del fariseísmo hebreo. De los hasideos puede nacer una cierta inquina contra los escritos griegos, pero sobre todo un apego excesivo sobre leyes y preceptos. El ejemplo lo dan las tropas judías que no pasan al ataque en día sábado, peor aún, en el año 320 a. C. Ptolomeo conquista Jerusalén sin lucha. Era sábado.
Esta corriente modifica toda la tradición oral judía y por consecuencia su mística. La división es el mantra que une el judaísmo de todos los tiempos. Esto hace que se den dos Cábalas, una buena y otra que cae en el panteísmo griego, al opinar que la inmanencia de Dios está en el corazón del hombre y del mundo. Esta concepción llega a un ateísmo o panteísmo, que diviniza al mundo o hace del mundo una simple apariencia de la divinidad, tal como vimos en el mundo griego.
Este esoterismo por la mística del alfabeto llega mitigado hasta el Nuevo Testamento. El Apocalipsis cierra el ciclo de la creación, y por ende dice en su introducción:
«Yo soy el alfa (αλφα) y la omega (το ω), dice el Señor, el Dios, el que es (ο ων), el que era...» (Ap. 1,8)
Si hasta ayer Dios solo se expresaba en hebreo, ahora con el Apocalipsis y otros textos, Jesucristo se expresa en griego, pues alfa es la primera letra del alfabeto griego y omega, la última. Estamos ya en el teleologismo de los tiempos mesiánicos. El alfa es el arjé, la omega es el telos o final absoluto, del que es (ο ων), como se definió en el Sinaí. Tanto es así, que nos hallamos ante la zarza ardiente de Moisés, pero ahora expresada por Dios en griego, y tanto el soy (ειμι), el que es (ο ων) y el que era (ο ην), reemplazan al Tetragramma (YHWH) de la divinidad.
Se debe tener en cuenta, que si bien se pasó del número a las letras, estas no perdieron su valor numérico, motivo por el cual, a capricho del cabalista, se puede pasar del número a la letra como de la letra al número. Esto lo vemos reflejado en lo que se denominó la gematría, algo que llega al Apocalipsis con su famoso número “666”.
Aquí está la sabiduría. El que tenga entendimiento compute el número de la bestia, porque es número de hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis. (Ap.13,18)
Este es un claro texto cabalístico, no solo por la gematría, sino por cómo se divide la sabiduría en entendimiento por un lado y conocimiento por otro. Aquí solo están presente las dos primeras, pues la tercera la aporta el autor. A cada una le corresponde una letra. El entendimiento o inteligencia es un principio femenino, la Binah. ¿O estamos en presencia del Nous? Tal como vimos en el mundo griego, se necesita del masculino para generar, necesita un padre, este es el Chakhmah, que es como se dice sabiduría en hebreo. El conocimiento es el coito o punto de encuentro entre ambos, el Daat.
Todo este concepto lo basan en Proverbios (3, 19-20).
Con la sabiduría fundó YHVH la tierra, con inteligencia consolidó los cielos. Con su conocimiento hizo brotar las fuentes y por ella los cielos destilan el rocío.
Otros escritos
En el midrash del Génesis Rabbah I, aparece esta mística incrustada en las letras. Así se preguntaron los rabinos, ¿por qué el mundo fue creado usando bet como primera letra, si la primera del alfabeto hebreo es alef?
A esto había que buscarle una interpretación, por lo cual dijeron que bet es la primera letra de “berakah” que significa bendición, mientras que alef es la primera letra de “'arirah” que es la maldición. De este modo razonan que el mundo debía ser creado con bet. 36
El Zohar hará lo propio, pues toma al reschit como un punto desde donde «más allá de ese punto nada es cognoscible.» Idea que desmentirá la introducción del Evangelio de San Juan, pues si nada es cognoscible para el hombre, sí puede ser revelado para que lo sea. Aquí radica la diferencia esencial entre judíos y cristianos.
Que Dios es como la Luz, lo explican ya los rabinos hablando del “Más Misterioso”, como un resplandor, es decir, un Zohar.
Este curioso afán esotérico por dar significados a las letras llega hasta la forma de su figura. 37
Otro tema, es como traducen el B-reschit. Aquí se abren dos versiones. Para algunos es “en el arjé”; pero para otros es “mediante el arjé”, pues la preposición bet da para las dos interpretaciones. Los LXX la tradujeron por “en el principio” (εν αρχη), pero el “Gran Misterioso” no habla griego, por lo cual esta traducción queda descartada. Entonces se abre paso el traducir por medio del Principio.
Y continúa la misma en el Zohar: «Por medio de un principio creó a Elohim”.»
De este modo traducen diciendo que el “Gran Misterioso” creó el Elohim. ¿Y qué es este Elohim para ellos? Si dijeran que engendró al Elohim, habrían llegado a la revelación cristiana, pero sucede que Elohim está en plural y para colmo fue creado, por lo tanto, concluirá el Zohar que Elohim no es Dios. 38
Pero no satisfechos con esto, dan un paso más esotérico, anclado ya en los albores del inicio de la escritura. Dijimos que los números eran letras, pero las letras son glifos, es decir, son dibujos. Así se originó el primer alfabeto fenicio.
Si alef es la cabeza de un buey, bet es el diseño rudimentario de una casa. Cuando esto se lleva a la interpretación esotérica de estas tres palabras, «Bereschit bará Elohim», se dirá que Elohim, ya no es la divinidad que está al menos en un plural mayestático, sino un palacio, pues la letra bet significa casa, así como lo vemos en el alfabeto fenicio. 39
Conclusiones
Esta es la forma por la cual, el método de las letras como arjé, se hizo dogma con todas sus consecuencias. A todo esto, dan un paso más osado. Dios “piensa” en hebreo. Las letras hebreas, no son diseños creados por el hombre, sino que ahora son esencialmente una matriz divina, y para colmo son una matriz de la creación.
Pero también copian algo de las religiones de misterio. Pues aún hoy, el método de su enseñanza se da secretamente en círculos reducidos,
No es tarea fácil entrar en la mente de un rabino, por su ocultismo “a lo órfico” y mucho menos poder entender su camino. Tan solo se puede decir, que por un lado afirman una tradición oral, la cual no es de ahora, sino milenaria; y por otro lado, dicha tradición se moldea de acuerdo al sujeto en concreto, cuya matriz solo tienen ellos. Esto implica una tradición subjetiva al hombre.
Ahora comprendemos la concepción de los judíos al enfrentarse a Jesucristo. Sus milagros eran el empleo de la técnica de combinar las letras. Eran un trabajo, y en sábado no se trabaja como tampoco no se ataca al enemigo en la guerra. De allí el hecho que le pidan una señal (Cfr. Lucas 11, 29-32). Los milagros no eran signos, eran trabajo de combinar letras. Lo cual cuadraba perfectamente en su Cábala oculta, tan solo no cuadraba que expulse demonios, (Cfr. Mateo 12). Para colmo de males, la técnica de hacer milagros se la había enseñado a sus discípulos (Cfr. Mat. 10). Con esto es de imaginar la envidia que le profesaban, y para colmo los había excluido a ellos, los santos y puros del pueblo. Una envidia, que hasta Pilatos la percató (Cfr. Mateo 27,28).
De este modo, con el dogmatismo acerca de las letras judías se cae en una especie de pitagorismo “a la judía”, del cual los rabinos no pudieron desprenderse, ni aún en nuestros días. 40
Simplificando, podemos afirmar que como los números de los pitagóricos, cada letra del alfabeto hebreo tiene una significación oculta, y todo se potencia al unirse entre sí formando una palabra. Esto los lleva a la combinación de las letras, y cada palabra adquiere una significación esotérica que sólo los iniciados pueden leer. Con este paso, los rabinos tomaron el pitagorismo, lo evolucionaron mediante su alfabeto y llegaron a la gnosis mística hebrea, que llaman Cábala.
La gran pregunta que surge de todo esto es, si el judaísmo fue influido por Pitágoras, o si Pitágoras tomó la mística del judaísmo, como opinan algunos.
Tomado de mi libro, El Principio o Αρχὴ,.
Capítulo 10, segunda parte.
Publicado en Amazon.
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NOTAS
16 S.Y. 5,7.
17 S.Y. 6,6.
18 S.Y. 5,1.
19 S.Y. 5,2.
20 S.Y.5,3.
21 Sefer Yetzirah. 6,1.
22 S.Y. 3,2.
23 S.Y. 5,9.
24 S.Y. 6,3.
25 S.Y. 6,4.
26 S.Y. 6,5.
27 ARYEH KAPLAN. Sefer Yetzirah. Cap I.
28 Ibídem.
29 Ibídem.
30 Ibídem.
31 ARYEH KAPLAN. Sefer Yetzirah. Introducción.
32 Ibídem.
33 Ibídem.
34 ARYEH KAPLAN. Sefer Yetzirah. Cap. II.
35 Ibídem.
36 «...Para no dar a los herejes ocasión de argüir: “¿Cómo podrá durar el mundo, si ha sido creado con una expresión de maldición?” Al contrario, el Santo, bendito sea, dijo: «He aquí que Yo lo creo con una expresión de bendición, ¡y ojalá que dure!» Génesis Rabbah I. § 10.
37 «¿Por qué el mundo fue creado con bet? Como la bet está cerrada por los lados y abierta por delante, de igual modo no se te permite indagar lo que hay arriba y lo que hay debajo, lo que está delante y lo que está detrás.» Génesis Rabbah I. § 10.
38 «Bereschit bará Elohim. Bereschit representa al misterio primordial; Bará representa la fuente misteriosa de la cual se expandió todo. Elohim representa la fuerza que sostiene todo abajo.» Sefer Ha Zohar. Génesis I. 1 – VI, 8.
39 «Así, por medio de este “comienzo” el Misterioso Desconocido hizo su palacio. Este palacio es llamado Elohim, y esta doctrina se halla contenida en las palabras “por medio de un principio creó a Elohim”.» Sefer Ja Zohar. Génesis I. 1 – VI, 8.
40 «El mundo, dicen los doctores de la Cábala, ha sido formado sobre un plan místico del alfabeto hebreo, y la armonía de las creaturas es semejante a las de las letras de que Dios se ha servido para componer el libro de la vida. Es cierta disposición de las letras lo que hace la belleza y la excelencia del universo; y ya que el mundo ha sido hecho según los dictados del alfabeto, existen necesariamente ciertas cosas adheridas a cada letra, de la cual cada una es el símbolo y emblema. Esto lo descubren fácilmente los iniciados.… Así las letras tienen ordinariamente un admirable poder, no sólo porque ayudan a descubrir las analogías del mundo y ciertas armonías del universo, es decir, de las cosas terrestres y celestes que los ignorantes no sabrían ver, sino sobre todo porque ellas son otros tantos canales por los cuales la acción de Dios opera sobre las inteligencias.» Julio Meinvielle, De la Cábala al Progresismo. Pág. 21.
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