Calesita

lunes, 19 de enero de 2026

La pitonisa reformadora del Tercer Awakening

 




    El profeta Juan describe de esta manera la primera de las señales que habría de preceder a la Segunda Venida: “Se produjo un gran terremoto. El sol se oscureció como si se hubiera vestido de luto, la luna entera se tornó roja como la sangre” (Ap. 6:12).

Quien escribe esto es la máxima pitonisa de la secta, que se hace llamar Iglesia Adventista del Séptimo Día. Ella es Ellen Gould White (1827-1915). Veamos como aplica el Apocalipsis:

En cumplimiento de esta profecía, ocurrió en 1755 el más terrible terremoto que jamás se haya registrado. Conocido como “el terremoto de Lisboa”, se extendió por toda Europa, África y América. Se sintió en Groenlandia, las islas del Caribe, la isla de Madeira, Noruega y Suecia, Gran Bretaña e Irlanda, en una extensión de no menos de diez millones de kilómetros cuadrados. En África, el temblor fue casi tan fuerte como en Europa. Una gran parte de la ciudad de Argel fue destruida. Una ola gigantesca barrió las costas de España y África, y arrasó ciudades enteras. Montañas, “algunas de las más grandes de Portugal, fueron sacudidas impetuosamente, por así decirlo, desde sus cimientos; y algunas de ellas se abrieron en sus cúspides, que se partieron en forma asombrosa, y grandes rocas fueron arrojadas en los valles adyacentes. Se dice que de estas montañas salieron llamaradas de fuego”. En Lisboa “se oyó bajo la tierra ruido de truenos e, inmediatamente después, una violenta sacudida derribó la mayor parte de la ciudad. En el curso de aproxi madamente seis minutos, murieron 60.000 personas. El mar primeramente se retiró, y dejó seca la playa, pero luego volvió en una ola que se elevó 16 metros o más por encima de su nivel normal”.2

Aquí la pitonisa no transmite visiones, sino que lisa y llanamente hace una interpretación, que como se puede ver por las comillas agregadas con el tiempo, lo ha tomado de otra fuente. Jamás dirá de donde la toma, de allí que fue acusada de plagio. Por consiguiente, en las ediciones posteriores, los adventistas tomaron el crédito, que en este caso se origina en Sir Charles Lyell, Principles of Geology p. 495.

Quien desmiente esta interpretación, muy subjetiva por cierto, es uno de sus mismos adventistas, que con el tiempo la conocieron muy bien, y se desligaron de ella. En este caso me refiero a Sydney Cleveland, quien dice:

¿Sabía usted que Ellen White se equivocó al afirmar que el terremoto de Lisboa en 1755 fue "el terremoto más terrible que se haya registrado jamás"? La historia informa que 100,000 personas murieron en un terremoto en Egipto en 1201; 830,000 murieron en China en 1556; 200,000 en Japón en 1703; y 300,000 en India en 1737. El hecho es que el de Lisboa ni siquiera aparece en la lista de los 14 terremotos más terribles de la historia. ¡Es extraño que Ellen White escogiera el de Lisboa! 1

¿Quién fue Ellen Gould Harmon?

Otra Eva engañada por la Serpiente.

Sus padres y toda su familia eran metodistas celosos.

Canright relata el episodio crucial de su infancia:

A la edad de nueve años, ella recibió un terrible golpe en el rostro, que le rompió la nariz, y casi la mata. Estuvo inconsciente por tres semanas. (Véase su vida en Testimonies, tomo I, pp. 9, 10). Este choque a su sistema nervioso fue sin duda la causa principal de todas las visiones que tuvo después. 2

Con este percance, no pudo continuar plenamente en la escuela, de modo que poseía una educación pobre y casi elemental. Como afirma Canright:

...su educación escolar nunca pasó de aprender a leer y a escribir un poquito. 3

Luego de la campaña millerista, toda su familia ingresa en este movimiento. En él esta adolescente enfermiza, sufría por lo que estaba por suceder. Según Canright quien relee su autobiografía:

Luego asistió a una reunión de oración y cayó inconsciente, y permaneció en este estado toda la noche. (p. 31). Esto se repetía a menudo. 4

El ambiente millerista, era único, estaba sobrecargado de emociones y expectativas. Para que un católico se forme una idea, algo similar a las reuniones tildadas de “carismáticas”:

Luego ella cuenta cómo varias personas caían sin fuerzas al suelo durante emotivas reuniones. (p. 47). Los niños eran afectados de la misma manera. Los predicadores Adventistas experimentaban lo mismo. (p. 49). Por días antes de que se fijara una fecha específica para la venida, se dejaron a un lado los negocios y constantemente se celebraban emotivas reuniones. 5

El Gran Chasco de 1844, la conmovió. Por lo tanto…

En diciembre de 1844, sólo dos meses después de ese fracaso, la Sra. White comenzó a tener "visiones".

...Después de esto, ella tuvo visiones casi diariamente, o por lo menos cada semana más o menos. 6

En 1846 contrae matrimonio con el pastor James White:

El pastor White no era hombre de letras, ni estudiante de libros, ni erudito, ni teólogo. No entendía ni el hebreo, ni el griego, ni el latín, sólo leía la versión inglesa común de la Biblia, y rara vez consultaba traducciones, si es que alguna vez lo hizo. Era hombre de negocios, tenía gran capacidad para ellos, y era un innato dirigente de hombres. … Asistió a la escuela superior sólo veintinueve semanas, y aprendió lo suficiente simplemente para enseñar en una escuela rural. 7

¿Cómo esta mujer enfermiza llega a ser una Eva?

En un inicio nadie hacía caso de sus visiones. Fue por el aval de Bates, quien también se creía un vidente:

En el mismo año (1846), el pastor Bates respaldó sus visiones. Era hombre de mucha mayor influencia que el pastor White o su esposa. Bates mismo era un soñador, un visionario, que confiaba en sueños y visiones. 8

Joseph Bates convenció a su marido para darle respaldo:

Si no hubiese sido por el consistente estímulo de él, ella, como otros, con toda probabilidad habría renunciado a sus visiones, que por años ella sufrió de una forma severa de epilepsia no es generalmente conocido, pero así es. ... En 1846, se casó con el pastor White, que la alentó fuertemente en estas visiones. También en ese año, el pastor Joseph Bates las respaldó. Así estimulada, sus dudas en cuanto al origen de sus visiones parecen haberse disipado. 9

De pitonisa a papisa

Con Bates y su marido, la pitonisa se transformó en papisa, pues era el “espíritu de profecía” que ahora dirigiría la cristiandad. Los reformadores no querían ser dirigidos por el papado, ahora llegaron a la ridiculez de ser conducidos por una mujer enferma:

La afirmación de infalibilidad de los escritos de la Sra. White fue hecha en 1911. En ese año, los Adventistas del Séptimo Día declararon que los escritos de ella son el único intérprete infalible de los principios bíblicos.(The Mark of the Beast, por G. A. Irwin, p. 1).10

Como hemos expuesto en la entrada anterior, los reformadores no tienen un concepto real de donde se inicia la Revelación. Para ellos solo vale la letra, con esto tiran a la basura toda tradición anterior. Tampoco saben donde termina, a tal punto, que las videntes o Evas ingresan a la mismísima revelación.

A decir verdad, son los mismo reformadores que se quejan de este disparate:

Ningún papa de Roma reclamó jamás tanto para sí. Los Mormones no reclaman esto para Joseph Smith, y los Cristianos Cientistas no lo hacen para la Sra. Eddy. 11

¿Qué sucede cuando la pitonisa se hace papisa?

...esa iglesia no está edificada sobre Jesucristo y la Biblia, sino sobre la Sra. White y sus escritos. 12

De papisa a escritora

Los adventistas, no son mormones, donde hacen hablar al profeta green-grow Smith, sin formularle correcciones. Por el contrario, la pitonisa White se puso a escribir sus visiones, con una eficiente secretaria y hasta un cuerpo de redactores. Algo aprendieron.

A primera vista, los logros literarios de Ellen White estaban muy por encima del promedio, especialmente considerando que ella sólo tenía una educación de tercer grado. Pero posiblemente usted no sepa que lo que ella escribía a mano era copiado y redactado más tarde por sus secretarias (Davis, Robinson, White, Bolton), luego revisado, expandido y mejorado por los redactores de copia y los comités literarios de las casas publicadoras. Sin embargo, todas las mejoras que se hacían durante su vida estaban sujetas a su aprobación. 13

Su producción literaria fue monstruosa:

Como se describen en la parte posterior de Life Sketches of Mrs. White, sus libros comprenden un total de 13,351 páginas. Una Biblia para Maestros, corriente, con un tipo de letra de buen tamaño, contiene 771 páginas. Se verá, por lo tanto, que los libros inspirados de la Sra. White son diecisiete veces más voluminosos que nuestra Biblia. 14

¿Fueron ciertas sus profecías o interpretaciones?

Veamos un ejemplo:

Veinticinco años más tarde apareció la siguiente señal mencionada en la profecía - el oscurecimiento del sol y de la luna. Lo que hizo a este acontecimiento más notable fue el hecho de que el momento de su cumplimiento había sido señalado de manera definida. En la conversación del Salvador con sus discípulos en el Monte de los Olivos, después de describir el largo período de prueba de la iglesia - los 1260 años de persecución papal, concerniente a los cuales Jesús había prometido que la tribulación sería acortada - él mencionó que ciertos sucesos precederían su venida, y fijó el tiempo en que el primero de éstos sería observado: En aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor (Marc. 13,24). Los 1260 días, o años, terminaron en 1798. Un cuarto de siglo antes, la persecución casi había terminado por completo. Según las palabras de Jesús, después de esta persecución, el sol se oscurecería. Esta profecía se cumplió el 19 de Mayo de 1780. ... El 19 de mayo de 1780 permanece en la historia como El día oscuro. 15

Cleveland demuele la interpretación de nuestra pitonisa. Tan solo mostraré una parte de ella, pues es más minuciosa y extensa, como una aburrida oratoria de pastor protestante:

¿Se fijó usted en que la aritmética es errónea? ¡Los números no suman! El problema reside en el hecho de que, según Ellen White, los 1260 años de persecución terminaron en 1798. Estas dos señales de la segunda venida de Cristo debían ocurrir después de que los 1260 años de tribulación terminaran en 1798. Pero, ¡lea con cuidado! El terremoto de Lisboa, que Ellen White aseguró incondicionalmente que era el cumplimiento de la primera señal, ocurrió en 1755, cuarenta y tres años demasiado temprano. Y el día oscuro, que Ellen White aseguró incondicionalmente que cumplía la segunda señal, ocurrió en 1780, dieciocho años demasiado temprano. Por lo tanto, de acuerdo con el propio testimonio de ella, ¡es histórica y matemáticamente imposible que estos dos acontecimientos del siglo diecisiete cumplieran las profecías de Lucas 21,25; Marcos 13,24-26, y Apocalipsis 6,12! Esperando resolver esta situación difícil, ella incluyó esta declaración: ... Los 1260 años terminaron en 1798. Un cuarto de siglo antes, la persecución había cesado casi por completo. ... Desafortunadamente, casi no es una palabra lo bastante buena para cumplir las pruebas bíblicas de un verdadero profeta de Dios. Ellen White había asegurado que Jesús dijo que estas señales ocurrirían después de que la persecución hubiese terminado, no que ocurrirían después de que la persecución hubiese casi terminado! 16

¿Cuál fue la consecuencia de todo esto?

El awakening adventista, es una hermosa máquina para fabricar ateos, tal como lo reconocen ciertos pastores protestantes:

Lo peor de esto es que muchos que una vez tuvieron fe implícita en la Sra. White, y la perdieron, perdieron la fe en la religión por completo. … La misma tendencia a la infidelidad se ve en Utah entre los mormones. 17

***

En realidad no es extraño que esta secta de adventistas, se sienta el ónfalo del cristianismo. Un problema latente en el awakening. Ellos eran el remanente, la iglesia final; los 144.000 sellados. Los que no estaban con ellos, estaban en pecado y todos en las puertas del infierno.

Se debe tener muy en cuenta que cuando la pitonisa habla de persecución, se entiende en esta secta, la persecución papal.

La persecución de la Iglesia no continuó durante todo el tiempo de los 1.260 años. Dios, como una manifestación de su misericordia hacia su pueblo, acortó el tiempo de la prueba terrible por medio de la influencia de la Reforma. 18

Siguiendo esta visión, los católicos hemos sido perseguidos hasta la muerte de Benedicto XVI, siendo el antipapa Bergoglio, el fin de esta persecución de 1260 días. Como la pitonisa es la Eva que dialoga con la Serpiente, debemos interpretar todo a la inversa. Con Bergoglio se inició la persecución para los católicos, la de los 1260 días, una cifra no matemática a lo Newton, sino totalmente simbólica. En esta persecución vivimos y sufrimos.

___________________

1 Sydney Cleveland, White-Washed, Versión digitalizada. Pág, 58.

2 Dudley Marvin Canright. Vida De Ellen G. White, Sus Afirmaciones Refutadas. 1919. Versión digital. Pág. 76.

3 Ibídem. Pág. 20.

4 Ibídem. Pág. 20.

5 Ibídem. Pág. 51.

6 Ibídem. Pág. 24.

7 Ibídem. Pág. 28.

8 Ibídem. Pág. 32.

9 Ibídem. Pág. 25.

10 Ibídem. Pág. 14.

11 Ibídem. Pág. 17.

12 Ibídem. Pág. 16.

13 Borradores De La Conferencia Bíblica De 1919 Sobre Ellen G. White. Introducción.

14 Ibídem.

15 El Gran Conflicto, pp. 306, 308. Versión original. Es la versión no corregida por los adventistas, para ocultar los errores de la pitonisa.

16 Sydney Cleveland. Los Mitos de Ellen G. White. Págs. 59-60.

17 D. M. Canright Vida de Ellen G. White, Sus Afirmaciones Refutadas. Versión digital. Pág. 39.

18 E. White. El Gran Conflicto. Pág. 118.



domingo, 11 de enero de 2026

Cuando los Reformadores fijaron la fecha del Fin del Mundo

 

    Entre el siglo XVIII y el siguiente, una serie de acontecimientos provocaron la sensibilidad de la masa de reformadores. Uno fue el terremoto de Lisboa de 1755. Hoy se lo calcula en una magnitud estimada entre 8.5 y 9 grados según la escala oficial de Richter. Trajo destrucción, incendios y tsunami. Portugal, España y el Norte de África sufrieron cruentas víctimas. ¿Podía ser el comienzo de que algo estaba por suceder? Como afirman nuestros modernistas, era un signo de los tiempos, pero podría ser un signo de los tiempos finales.

En 1780, se dio en Nueva Inglaterra un aterrador día oscuro, cuya causa fueron los incendios forestales sumados a la bruma. La pitonisa Ellen White de quien ya nos ocuparemos, lo expone de este modo:

Un testigo ocular que vivía en Massachusetts describió el suceso con las siguientes palabras: “Un denso nubarrón negro se extendió por todo el firmamento, dejando tan solo un estrecho borde en el horizonte y haciendo tan oscuro el día como suele serlo en verano a las nueve de la noche [...]. “El temor, la angustia y el espanto gradualmente llenaron las mentes del pueblo. Las mujeres estaban en las puertas, observando el paisaje tenebroso; los hombres regresaron de su labor en los campos; el carpintero dejó sus herramientas; el herrero, su fragua; y el comerciante, su mostrador. Las escuelas cancelaron las clases, y los niños, temblorosos, se apresuraron a sus hogares. Los viajeros se acercaron a la granja más inmediata. ‘¿Qué está por venir?’, se preguntaron todos los labios y los corazones. Parecía que un huracán estuviese por barrer el país, o que fuera el día de la consumación de todas las cosas. “Se prendieron velas; y la luz del hogar brillaba como en las noches sin luna de otoño. [...] Las gallinas se fueron a dormir a sus gallineros, el ganado se juntó en los corrales y mugía, las ranas croaban, los pájaros entonaron sus melodías del anochecer, y los murciélagos se pusieron a revolotear. Pero los humanos sabían que no había llegado la noche [...]. “Se reunieron las congregaciones en muchos [...] lugares. En todos los casos, los textos de los sermones improvisados parecían indicar que la oscuridad concordaba con la profecía bíblica. [...] La oscuridad fue más densa poco después de las once de la mañana”.(The Essex Antiquarian, abril de 1899, t. 3, Nº 4, pp. 53, 54. )

“En la mayor parte del país la oscuridad fue tan grande durante el día que la gente no podía decir qué hora era ni por el reloj de bolsillo ni por el de pared. Tampoco podía comer ni atender las tareas de la casa sin una vela prendida". (William Gordon, History of the Rise, Progress and Establishment of the Independence of the USA, t. 3, p. 57.) 1

En Europa las guerras napoleónicas ponían el tablero político patas arriba. El zar vio al corso, como el mismo anticristo. Por último, para redondear los ánimos en 1833, en la madrugada del 12 al 13 de noviembre se dio una feroz tormenta de meteoros. Se calculó que más de cien mil caían por hora. Otros cálculos afirman que dicha tormenta fue aproximadamente de unos doscientos mil meteoros durante las 9 horas de duración. Indudablemente para ciertos reformistas, se acercaba el fin del mundo.

Y en todo esto, no pueden faltar los jesuitas. Fue el chileno Manuel Lacunza con sus tres tomos de La venida del Mesías en gloria y majestad. En 1773 los jesuitas fueron suprimidos por el papa y expulsados de América. Lacunza viajó a Imola, Italia donde finalizó su obra en 1790. La Iglesia y la corona española se negaron a publicarla. La inquisición la tenía entre ceja y ceja. En 1812, cuando España está bajo el dominio napoleónico, sale a la imprenta en Cádiz, allí estaba instalada una junta de gobierno, mayoritariamente compuesta de masones. La obra sale bajo el seudónimo judío de Juan Josafat Ben-Ezra. El general y abogado argentino Manuel Belgrano, financia otra edición en Londres durante 1816, cuatro años antes de su muerte. De este modo lo compraron los ingleses, ignorando ser la obra de un “detestable” jesuita. La misma influyó en la época, sobre todo luego de colocarse en el Index católico de libros prohibidos.

En las colonias inglesas, la ideología que pululaba, era de Locke, siendo Newton otro de sus faros ideológicos. Este científico, un hombre de fe, se centró en escudriñar el libro de Daniel. La exégesis moderna, lo da con acierto, como una literatura apocalíptica de la etapa final del judaísmo. En ese entonces, se pensaba que era una profecía que señalaba los años de la Segunda Venida de Jesucristo. Para Newton era el establecimiento del Reino de Dios y según los cálculos matemáticos de este gran científico, se debía dar alrededor del año 2060.

Todo este ambiente, puso en el centro de la escena las profecías de Daniel, e indujo a escudriñarlas.

William Miller (1782-1849) un bautista masón de Low Hampton, al este de Nueva York, se quemó las cejas estudiando la profecía de Daniel. Fue un lector de la obra del jesuita Lacunza que circulaba con seudónimo judío.

La influencia masónica no hizo tardanza, rechazó sus creencias bautistas y se convirtió en teísta. Obtuvo el grado más alto que las logias de ese lugar le podían conferir.

Sin embargo, para complicar un poco más su personalidad, regresó a la fe bautista.

Si para Newton el mundo podía terminar en el 2060, el análisis minucioso de Miller daba para 1843 un colapso:

Llegué entonces a la solemne conclusión, que en cerca de veinticinco años a partir de esa fecha [1818], todos los asuntos de nuestro estado actual, colapsarían. 2

El pastor de la capilla de la calle Chardon en Boston, Joshua Vaughan Himes toma contacto con el masón Miller. Himes transforma los cálculos de Miller en una campaña nacional. A partir de 1840 crece el millerismo por medio de las publicaciones, que se fueron extendiendo paulatinamente hasta llegar a 48 publicaciones periódicas. Himes, Bliss y Sylvester Apollos Hale publicaron The Advent Shield. En mayo de 1844, se habían distribuido cinco millones de ejemplares de publicaciones milleritas.

Ya hemos explayado, que las masas estaban pobremente culturizadas. Los masones enseñaron poco y nada. Tan solo algo para leer su Biblia. Esta afirmación también la hace un pastor que huyó del adventismo, D.M. Canright quien la describe de este modo:

Lo mismo ocurría con la gran masa de los que aceptaban las predicaciones de Miller. En realidad, muy pocos eran personas con educación o capacidad. Eran personas que podían ser fácilmente conmovidas por meras afirmaciones y emociones. De estos los había en abundancia. 3

En 1841, el movimiento se extendió al otro lado del mar con el Midnight Cry en Liverpool y el Second Advent Harbinger en Bristol. Australia tuvo noticias por el periódico canadiense Voice of Elijah. Hubo conversos al millerismo en Noruega, Kaloa, Islas Sandwich (las actuales Hawái) y llegó hasta Chile. Se me hace difícil pensar que la masonería mundial, no haya estado detrás de todo esto.

¿Buscaban la fecha de su venida, o le daban plazo a Jesucristo para que se presente?

Una cosa lleva a la otra. Si se buscaba la fecha, en el fondo, se le daba una cita para presentarse.

Se pensaba que era el descubrimiento más importante de la profecía bíblica. Por tanto, apuraron a Miller a decir lo que tenía previsto. Éste acosado, se aventuró para el año 1843. No era muy preciso que digamos, pero iniciado el año próximo sin que nada ocurriera, Miller expresó:

Confieso mi error y reconozco mi decepción; pero aún creo que el día del Señor está cerca, casi a la puerta. 4

Ahora, analizados nuevamente los cálculos, la cita se daba para el 21 de marzo de 1844, pero concluido esta fecha, Jesucristo no se presentó. Por tal motivo adoptó una nueva fecha, el 18 de abril de 1844 con el mismo resultado. Todos se pusieron a estudiar el motivo de su ausencia, llegando a la conclusión que se había entrado en un «tiempo de espera».

Asumida esta explicación, le pusieron fecha para que Jesucristo se presentase el 10 de julio de 1844.

Todo volvió a repetirse. Nada. Reiniciaron sus cálculos basados en otro calendario. No olvidemos que tampoco los judíos coinciden en temas de calendario. Lo mismo acontece con los cristianos, donde se puede dar el calendario juliano o el gregoriano. ¿Dónde estaba el error? Tal vez había que seguir no el calendario rabínico sino el caraísta. Por lo tanto, le dieron un último plazo a Jesucristo para que se presente el 22 de octubre de 1844.

El Gran Chasco o Great Disappointment

El 22 de octubre fue un día como cualquier otro. Gran desconcierto y desilusión. La misma confusión que sienten los condenados al sentirse en el infierno. Canright en la biografía ya citada lo narra de este modo:

Grande fue el desencanto de ellos. Luego vinieron confusión, divisiones, y el más delirante fanatismo - sueños, trances, visiones, el hablar en lenguas, afirmaciones de poseer dones proféticos, y así por el estilo. 

Fue el Great Disappointment llamado en español “El Gran Chasco”. El millerismo estalló en mil pedazos. Mientras unos siguieron esperando, otros dieron más fechas.

Para algunos, se había entrado en el Gran Sábado. Consecuencia: no había que trabajar. Algo similar a lo que condena San Pablo:

Os advertíamos que el que no quiere trabajar no coma. (2 Tes. 3,10).

J. D. Pickands aplicó Apocalipsis 14:14-16. Cristo estaba sentado en la nube blanca y si no se oraba no bajaba.

La implosión del millerismo hizo que algunos regresaran a sus antiguas iglesias, otros abandonaron el awakening y otros perdieron la fe.

Un número considerable se convirtió en Shakers, porque Cristo ya había venido por segunda vez en la persona de la Madre Ann Lee, cuya figura ya detallamos.

Mientras tanto, el núcleo duro del millerismo ideó teorías para cubrir el fracaso. Veamos lo que los geniales reformadores idearon como explicaciones válidas.

Mientras tanto en 1448, Miller fallecía, fue su encuentro buscado con el juicio final.

La teoría del Santuario y de la Puerta Cerrada.

¿Cómo explicar el rotundo fracaso de la profecía de Daniel? La ingeniería teológica se puso en marcha. No se podía negar la profecía, era como negar su “Biblia”, la misma que Joanna, la Eva del Albión, narraba que estaba en una mano de Jesucristo cuando regresaba, mientras en la otra traía la espada. Por otro lado, la obcecación de los reformadores es más fija que un cálculo matemático. De modo que primero vino la profecía, luego el modo de descifrarse, ahora tocaba la interpretación. Entonces aparecieron los intérpretes. Cada interpretación construyó su propia secta.

Una interpretación, fue que Jesucristo vino espiritualmente, como el novio de las diez vírgenes, se fue con ellas y cerró la puerta donde se celebraban las bodas (Cfr. Mateo 25:1-13). Es la doctrina sectaria, de La Puerta Cerrada. La interpretación la hicieron Appollos Hale y Joseph Turner. En otras palabras, se terminó el tiempo de gracia, y los pecadores, todos al infierno, donde se da el llanto y el rechinar de dientes. ¡Qué lejos está la concepción de los reformadores frente al catolicismo, frente una visión de Cristo dispuesto a sufrir nuevamente todos los dolores de su pasión por un solo pecador que lo necesite!

Después de cerrarse la puerta, no habría salvación adicional. Las vírgenes prudentes (verdaderos creyentes) estarían en el reino, mientras que las vírgenes insensatas y todos los demás quedarían fuera. 5

Otro testimonio lo da D.M. Canright en su biografía de Ellen White:

La Sra. L. S. Burdick, de San Francisco, Cal., conocía bien a la Sra. White. Ella escribe: "Conocí a James y a Ellen Harmon (ahora la Sra. White) a comienzos de 1845. Ellen había estado teniendo lo que se denominaban visiones: se decía que Dios le había mostrado en visión que Jesucristo se levantó el día décimo del séptimo mes de 1844 y cerró la puerta de la misericordia; que había abandonado para siempre el trono mediador; que el mundo entero estaba condenado y perdido; y que ningún otro pecador podría salvarse jamás". (The True Sabbath, p. 72). 

¿Pero cómo se dieron cuenta que se cerró la puerta, si ese día no sucedió nada? ¿Y todos los que en ese año no habían cumplido ni siete años también al infierno?

Este fue el planteo de otro intérprete: Joshua Vaughan Himes, a quien ya mencionamos como el impulsor del millerismo original.

De este modo el 20 de marzo de 1845 convocó a todos los que habían quedado desilusionados, en la Conferencia de Albany. De esta conferencia surgió la segunda secta, los Adventistas Evangélicos, y de ellos nace la Iglesia Cristiana Adventista.

La tercera secta importante, afirmó con toda obcecación que la fecha del 22 de octubre era correcta. La diferencia con la primera secta, es que otorgan una explicación mística al evento. Hiram Edson, el nuevo intérprete, dice:

"Al atravesar un amplio campo, me detuve a mitad de camino. El cielo parecía abrirse ante mí, y vi con claridad que, en lugar de que nuestro Sumo Sacerdote saliera del Santísimo del santuario celestial para venir a esta tierra el décimo día del séptimo mes, al final de los 2300 días, entró por primera vez ese día en el segundo departamento de ese santuario; y que tenía una obra que realizar en el Santísimo antes de venir a esta tierra en su Segunda Venida. Que vino a las bodas en ese momento; en otras palabras, al Anciano de Días para recibir reino, dominio y gloria; y debemos esperar su regreso de las bodas". 6

Es la teoría del Santuario.

Owen Russell Loomis Crosier y F.B. Hahn, luego de su feroz estudio, concluyeron que el Santuario que debía ser purificado en Daniel 8,14, no estaba en la tierra, ni en la Iglesia, sino en el cielo. Por consiguiente la Segunda Venida de Cristo, sería un suceso celestial.

Por lo visto, si se debía purificar un Santuario Celestial, la idolatría había llegado hasta Dios mismo.

Esta nueva secta será la Iglesia Adventista del Séptimo Día. De esta secta surgirá una de las tantas Evas, como la pitonisa máxima de la reforma, que presentaremos en la próxima entrada.

***

Luego de todo, nos preguntamos los católicos. ¿Qué vinieron a reformar estos ignorantes? ¿Piensan acaso que podemos abrazar estas fábulas surgidas de la impotencia de sus errores? ¿Qué católico será tan estúpido de ponerse al lado de ellos como si fuera su hermano?

De todos modos, algo queda claro. La reforma es la máquina de las extravagancias religiosas.

__________________

1 Ellen White. El Gran Conflicto, Pág. 135-136.

2 Apology and Defence, William Miller, 11-12.

3 Dudley Marvin Canright. Vida De Ellen G. White, Sus Afirmaciones Refutadas. 1919.

4 Bliss, Sylvester (1853). Memorias de William Miller (https://archive.org/details/bub_gb_quw1rnl bYcwC) . Boston: Joshua V. Himes. pág. 256 (https://archive.org/details/bub_gb_quw1rnlbYcw C/page/n265). (https://archive.org/details/bub_gb_quw1rnlbYcwC) (https://archive.org/details/b ub_gb_quw1rnlbYcwC/page/n265). (Fons: Wikipedia)

5 George R. Knight, Millennial Fever and the End of the World, Boise, Idaho: Pacific Press, 1993, pp. 236–237. (Fons: Wikipedia)

6 Hiram Edson, "Experience in the Advent Movement (Incomplete), p. 9. This undated document was apparently not written until many years after this event and was probably influenced by the ideas of later authors. See Fernand Fisel, "Edson's Cornfield 'Vision: 'Frisson or Figment?," Adventist Currents, July 1983, 3; for a detailed discussion of the issues. See also Ross E. Winkle, "Disappearing Act: Hiram Edson’s Cornfield Experience," Spectrum 33, no. 1 (2005): 46–51 for a more recent perspective. (Fons: Wikipedia)