Calesita

lunes, 7 de septiembre de 2026

Gog y Magog llegan como mito al Corán

 

    Los nombres de Gog y Magog se inician en el Antiguo Testamento, se renuevan en el Nuevo y llegan a formar parte, dentro del furgón de cola que se llama el Corán.

Todo se inicia en Ezequiel 38,2:

Hijo de hombre, vuelve tu rostro a Gog, de la tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec, y Tubal, y profetiza contra él.

Magog se ubicaba en la concepción hebrea al norte del Cáucaso y al oeste del Mar Caspio. Al sur de los montes Cáucaso se ubican Mesec y Tubal. Con Ezequiel estamos en los inicios del género apocalíptico que será retomado por Daniel y llegará a su esplendor con el Apocalipsis del Nuevo Testamento.

Por tanto, dentro de la mentalidad hebrea y su posterior escatología se consideraba a Gog y Magog como el reino de las tinieblas, que siempre moraba en el norte. Este reino tenebroso sería derrotado por el Mesías, y se iniciaría la Era Mesiánica. Lo que la apocalíptica hebrea no logra ver, es que esta concepción ya se realizó en el catolicismo, y ya es inútil girar la rueda sobre este tema.

El Apocalipsis retoma los nombres de Ezequiel:

Cuando se hubieren acabado los mil años,

será Satanás soltado de su prisión

y saldrá a extraviar a las naciones

que moran en los cuatro ángulos de la tierra,

a Gog y a Magog,

y reunirlos para la guerra,

cuyo ejército será como las arenas del mar. (Ap.20,7-8)

De este modo Gog y Magog se relacionan directamente con el fin del Milenio y con aquellos protestantes que lo describen de forma mítica.

Cuando desembarca en el Corán

Los árabes copiaban todo lo que veían a su alrededor. Era un pueblo politeísta y culturalmente pobre. Esto los movió a copiar la cultura que los rodeaba, tanto cristiana como judía. Caso contrario su cultura rozaba la falta de una concepción propia, por tanto elaboraron a su modo, lo que les llegaba, sobre todo la influencia de un cristianismo arriano. La mentalidad de Ezequiel sobre este tema, se reconfigura al estilo árabe en el Corán.

En un artículo anterior expuse el relato de la leyenda del monje Morbach, quien afirma dar asilo a otro monje, Bahira, atormentado por culparse de escribir el Corán. En una parte de este relato, Mahoma le pide a Bahira que no profundice los conceptos religiosos, pues su pueblo, el árabe, no es capaz de penetrar los misterios cristianos. Así decía el relato: 

El joven jefe (Mahoma) luego pregunta sobre la religión del monje. Éste dice que adora al Dios eterno, creador del cielo y de la tierra, el Dios único en tres personas, triple en sus personas, una en su esencia. Mahoma objeta que esta doctrina es demasiado elevada y más allá del alcance de su pueblo, y le pide al monje que le explique los puntos esenciales. Bahira enumera para él: la adoración del Verbo, consustancial con el Padre, la del Padre y del Espíritu Santo; la Encarnación del Verbo, su concepción por obra del Espíritu y su nacimiento de la Virgen María, sus milagros hasta su Ascensión, su segunda venida en el día del juicio. (Histoire des relations du moine Bahira et de I'Arabe raconte de auditu par le moine Morbach)

En esta leyenda de Morbach ya se tienen los primeros datos de Gog y Magog, como Hàjoudj y Màdjoudj. Es indudable que este mito poseía un fuerte arraigo en el alma árabe, de allí afirma Bahira:

...cuando sucedan todas estas cosas, sabremos que el fin del mundo está cerca.

Entonces, vestidos de ropas verdes, el más excelente de los reyes aparecerá desde el oriente, y se establecerá una gran paz en la tierra. Se restaurará la justicia; el imperio de los Ismaelitas prosperará una vez más. Matarán a los Roumis (los griegos del Bajo Imperio) y gobernarán el mundo durante una semana y media.

Entonces los vientos se moverán en los cielos; los imperios se lanzarán unos contra otros. Vendrán los turcos, como hordas de lobos carnívoros; se abrirán las puertas de al-Khazai y saldrán Hàjoudj y Màdjoudj, como perros. Toda carne morirá en la tierra.

En este momento aparecerá el Hijo de la Muerte; como un dragón devorará a todos los seres sin piedad, en un instante. Y Dios, reuniendo a todos los hombres en un solo lugar, enviará contra ellos un ángel atronador que, en un abrir y cerrar de ojos, los destruirá a todos. (Ibídem)

Esta leyenda narrada por el monje Morbach, ya hace mención de Gog y Magog, relacionada con los turcos u otomanos, con elementos que se aproximan al Yajuj y Majuj definitivo.

La Kritic, una ciencia siempre ausente en la fe islámica, afirma que Mahoma era un árabe analfabeto, por lo tanto recitaba sus textos según la ocasión a sus discípulos, quienes finalmente lo pusieron por escrito. Como acontece en toda tradición oral, circulaban versiones opuestas de su texto. Entre los años 650 y 656, y Mahoma había muerto en el 632, Utmán envió copias del texto final a todos los rincones del imperio islámico y ordenó la destrucción de todas las copias que difieran de la nueva versión, algo muy conveniente, por cierto.

El mito de Gog y Magog en el Corán

Estos nombres toman su forma definitiva en el Corán, donde un gobernante llamado "El de los Dos Cuernos" (Dhul-Qarnayn) llega a un valle que se ubica entre dos montañas. Los habitantes le piden ayuda porque Yajuj y Majuj (Gog y Magog) corrompen la tierra. "El de los Dos Cuernos"construye un muro de hierro para separarlos y aclara que esta barrera es una misericordia de Dios, pero que caerá cuando llegue la promesa final:

Luego siguió otro camino hasta llegar a un valle entre dos montañas, donde encontró un pueblo que apenas comprendía las palabras [de su idioma]. Dijeron: “¡Oh, Dhul Qarnain! Gog y Magog siembran la corrupción en la Tierra. ¿Podríamos pedirte que, a cambio de una retribución, levantes una muralla entre ellos y nosotros?” Les dijo: “Lo que mi Señor me ha concedido es superior. Ayúdenme y erigiré una muralla entre ustedes y ellos. Tráiganme piezas de hierro hasta cubrir el espacio de las dos montañas”. Les dijo: “Enciendan un fuego y soplen [con fuelles] hasta que esté incandescente”; y agregó: “Luego tráiganme cobre fundido para derramarlo encima”. [Gog y Magog] no pudieron escalarla ni tampoco perforarla. Dijo [Dhul Qarnain]: “Ésta es una misericordia de mi Señor, pero cuando llegue la promesa de mi Señor [el Día del Juicio] la reducirá a polvo. La promesa de mi Señor es verdadera”. Ese día dejaré que surjan [Gog y Magog] como oleadas chocando unas con otras [sembrando la corrupción y el exterminio], pero luego será tocada la trompeta y los congregaré a todos. 100. Ese día expondré el Infierno a los que se negaron a creer. 101. Aquellos que tenían sus ojos velados a Mi recuerdo [el Corán] y no soportaban oír [la verdad]. (Sura Al-Kahf 18:92-101)

***

Si en el judaísmo, Gog y Magog eran un símbolo de las tinieblas que señalaban la próxima era mesiánica; fue un eón totalmente cumplido, pero ignorado por la ceguera atávica de los hebreos.

Si en el cristianismo, Gog y Magog eran un símbolo de la organización de las tinieblas, en el islam pasaron a ser una fábula mítica, con una misteriosa pared, construida en hierro. Todo un relato, que con una mínima Kritic deficiente nadie podría sostener, a no ser que se relatara como analogía de los tiempos finales. Interpretación ésta tomada del cristianismo arriano que con sus tenebrosas alas cubre al islam.


lunes, 31 de agosto de 2026

Cuando sólo se observa la superficie del papado “paquista”


 


Por Tony Velázquez Ruiz
    En un artículo anterior sobre la figura del Obispo Schneider, expuse sus incoherencias manifiestas sobre el actual papado. Sin embargo, persistiendo las mismas, no todo su pensamiento es negativo. Por momentos este prelado parece ser lúcido y piensa con una coherencia que no se le conoce en otros temas. Es lo que leemos sobre su pensamiento a las ordenaciones episcopales de la FSSPX.
Como es su costumbre, todo se construye desde el papado “paquista”, el cual, ya no sabemos si representa a Jesucristo o a las distintas logias. He aquí el gran dilema. Desde este papado, el prelado compara las consagraciones episcopales de Écône con lo sucedido en 357:

En 357, el papa Liberio, tras firmar una fórmula ambigua de fe (que omitía el término doctrinal crucial "consustancial"), ordenó a San Atanasio que entrara en comunión con los obispos arrianos y semiarrianos, obispos con los que el propio Papa, bajo presión del emperador, lamentablemente había entrado en comunión. San Atanasio se negó a obedecer al Papa, quien, según el testimonio de San Hilario de Poitiers y otras fuentes históricas, le excomulgó, acusándole de alterar la paz de la Iglesia.

De este suceso histórico, saca su tesis:

Hoy en día, San Atanasio sería considerado un cismático según la definición de "cisma" contenida en el actual Código de Derecho Canónico, ya que se negó a entrar en comunión con los miembros de la Iglesia (obispos heréticos y semi-heréticos) que eran reconocidos canónicamente y, por tanto, sujetos al Papa.

El motivo central de este enfrentamiento, se centra sobre la obediencia. Sin lugar a dudas, la pregunta fundamental es a quién se obedece, si al papado o a las logias, sobre todo cuando un pornógrafo ostenta la custodia del depósito de la fe. Todo católico se pregunta, ¿pero de qué fe hablamos? Y de acuerdo a esa fe, ¿a quién obedecemos? ¿Puede tener un pornógrafo autoridad para indicar cuál es esta fe? De allí la indirecta que se le lanzó:

Médico, cúrate a ti mismo.

Si no se cura el pornógrafo, ¿a quién quiere curar? Es un médico, que como ciertas vacunas modernas, inducen la enfermedad.

¿Y cuál es la actitud de Paco II ante todo esto? La misma de un Pussycat:

Laissez faire, laissez passer.

Este pornógrafo es conveniente para la era “paquista”, y el obispo del cual hablamos acierta:

Las consagraciones episcopales celebradas en Écône por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (SSPX) el 1 de julio de 2026 representan un ejemplo de este raro dilema: tener que elegir entre preservar la integridad inequívoca de la fe católica tal como ha sido enseñada por el Magisterio a lo largo de los siglos, o ser reconocida canónicamente por el Papa.

Luego se embarca en un problema legal, para definir el papalismo y sus consecuencias:

A lo largo de los siglos, se han manifestado en la Iglesia dos tendencias poco saludables que han llevado a una visión estrecha de la realidad: la tendencia a considerar el aspecto jurídico casi absoluto, es decir, el legalismo; y la tendencia a absolutizar a la persona del Papa y a la obediencia hacia él, es decir, el papalismo. El legalismo, es decir, la adhesión rígida a la letra de la ley, y el papalismo, es decir, la obediencia indiscriminada y casi absoluta al Papa, han prevalecido sobre la necesidad de claridad en la fe y la liturgia.

El gigantesco drama de esta iglesia, es ser un títere de las logias. Este drama no logra verlo nuestro obispo en cuestión, y si lo ve, no lo afirma. Esto lleva a un papado absolutista como el de Paco I, pues sin una obediencia “a lo jesuita” o sea perinde ac cadaver, no puede evolucionar la doctrina. Schneider ve la superficie, no ve lo que sucede bajo ella, por eso simplemente reflexiona de este modo:

Además, también se ha afirmado una concepción estrecha de la comunión, tanto con el Papa como con la Iglesia. La obediencia al Papa se considera indistinguible de la comunión con la Iglesia. Esto corre el riesgo de elevar la obediencia al Papa al mismo nivel que la obediencia a la revelación divina de Dios.

A continuación evalúa el concepto de “cisma” y “sumisión” de acuerdo al Canon 751, afirmando:

Los propios conceptos de "cisma" y "sumisión" aún no se han aclarado plenamente en su aplicación concreta y práctica. …

De hecho, en la historia reciente de la Iglesia ha surgido una interpretación muy limitada de "cisma" y "sumisión", en la que la desobediencia material al Papa —independientemente de la intención— se equipara prácticamente con el cisma formal.

Y concluye su razonamiento salvaguardando las ordenaciones de Écône:

Sin embargo, no se puede hablar de un estado de cisma formal mientras persista la fe sobrenatural en el dogma de la primacía papal e infalibilidad, junto con el deseo de vivir en sumisión concreta a la autoridad papal, incluso si, debido a una crisis extraordinaria en la Iglesia, esto no pueda realizarse plenamente en este momento. ...

Sin embargo, incluso después de este desarrollo, el derecho canónico no consideraba las ordenaciones episcopales ilícitas —es decir, las realizadas en contra de la voluntad del Papa— como ofensas a la unidad de la Iglesia, como actos intrínsecamente cismáticos o intrínsecamente malvados.

Esto lo lleva a distinguir entre ley divina y ley positiva:

En realidad, la norma que exige un mandato papal para las consagraciones episcopales es una cuestión de ley positiva, no de ley divina.

Su razonamiento es mucho más amplio, pero se condensa, en que en medio de la crisis actual, y crisis responde siempre a un juicio, a la iglesia “paquista” no le interesa estar en unidad con Écône:

Si la Santa Sede tomara en serio esta posición de la Compañía y, además, reconociera las ambigüedades objetivas presentes en algunas de las declaraciones del Concilio Vaticano II y en el rito de la Misa Nueva, marcaría el principio del fin para el proyecto modernista dentro de la Iglesia, que en realidad comenzó hace más de cien años.

Concluyo aquí mi análisis de lo explicitado por este prelado. Para quien lo desee leer completo, lo encontrará entre otros lugares, en este sitio.

Tan solo es posible afirmar, que el obispo Schneider ve perfectamente la superficie de la crisis, pero no logra leer el subconsciente de ella.



lunes, 24 de agosto de 2026

El mito reformador del Milenio

 

    Como expusimos en la entrada anterior, todo mito nace de la súper-letra. En este caso del Apocalipsis en su capítulo XX.

¿Es otro de los tantos mitos protestantes, este Milenio?

Para responder esta pregunta, veamos lo que escribe el bautista Alan S. Bandy en la Conclusión de su ensayo:

La cuestión del milenio es un debate interno entre los cristianos y requiere un estudio diligente, junto con la voluntad de profundizar en el texto bíblico y su interpretación. Las diferencias entre estas posturas son el resultado de perspectivas hermenéuticas, exegéticas y teológicas de Apocalipsis 20, y no constituyen una cuestión de herejía contra ortodoxia.

No puede ser más claro. No es dogma, es opinión y sujeta a Kritic. Una Kritic complaciente, pues entre bomberos no se pisan la manguera de incendios. En otras palabras, cada opinión, cada interpretación, cada postura exegética cae en el mito.

¿Qué es el Reino Milenial?

En su escueto ensayo éste bautista lo define de este modo:

El Milenio se refiere al período de 1000 años de reinado de Cristo mencionado en Apocalipsis 20,3. (The Gospel Coalition. Visiones del Milenio)

Lewis Sperry Chafer (1871-1952) del Evangelical Theological College, es un erudito y todas sus afirmaciones surgen de un empacho de citas.

Se inicia cuestionándose en qué consiste el Reino de Dios. Concluye que por un lado es un reino soberano y omnipotente con gobierno universal. Por otro lado, es el Reino interior del cristiano. La situación actual del Reino, la describe de este modo:

En su caída en pecado Adán perdió el derecho de gobierno, y de allí en adelante la soberanía de Dios que había sido entregada al hombre fue delegada en ciertas personas escogidas a quienes Dios entregó el gobierno.

Por otra parte, el reino de Dios no se considera como una esfera de profesión, sino una esfera de verdadera situación espiritual, como se ilustra en Juan 3:5, donde Cristo dice a Nicodemo: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.»

Sucede que no todos están de acuerdo con esta descripción, pues la división es el sino reformador:

Sin embargo, la mayoría de los expositores prefieren el punto de vista de que no hay una diferencia esencial entre los dos reinos.

Y concluye entrando en el mito:

El reino en la era actual es un misterio, esto es, sus características principales son revelaciones que no fueron dadas en el Antiguo Testamento (cf. Mt. 13); pero el reino en su forma milenial será cumplido después de la segunda venida de Cristo y no es un misterio.

Por lo tanto, el Milenio consiste en un Reino visible-invisible:

Esto también comprende la distinción entre reino invisible —el gobierno de Dios en los corazones de los creyentes en la era presente— y el reino visible y glorioso de Dios que todos veremos en la tierra después de su segunda venida.

El Reino citado por el Apocalipsis 20, es literal y será sobre la Tierra:

Aunque se han presentado muchos argumentos en Pro y en contra del concepto de un milenio literal, la solución está determinada por el punto hasta el cual las profecías de las Escrituras se interpretan literalmente. …

Consecuentemente, muchas predicciones del Antiguo Testamento, así como el capítulo clásico de Apocalipsis 20 en el Nuevo Testamento, se interpretan literalmente como que quieren decir lo que dicen: que habrá un reinado literal de Cristo sobre la tierra después de su segunda venida y antes que sean creados los nuevos cielos y la nueva tierra.

Una cantidad casi innumerable de otros versículos afirman o implican que el reino será sobre la tierra.

El mito avanza dando hasta las características de gobierno de este reino milenial de Cristo en persona. Cada uno puede intuir lo que la imaginación puede desarrollar en este campo. Algunas observaciones son curiosas, diríamos casi sanguinarias:

El milenio comenzará con todos los adultos convertidos como verdaderos creyentes en Cristo. Los hijos que nazcan durante el milenio serán sujetos al reinado justo de Cristo y serán castigados hasta el punto de la muerte física si se rebelan contra su Rey. El pecado abierto será castigado y nadie podrá rebelarse contra el Rey en el reino milenial

Y la imaginación rueda que te rueda. ¿Qué sucederá con los hebreos?

Durante el período del reino milenial Israel gozará de un lugar de privilegio y de bendición especial.

...

Los reinos divididos de Israel y Judá volverán a unirse nuevamente.

Como un todo, la tierra prometida será una vez más el jardín del mundo, el centro del reino de Dios en la tierra y el lugar de bendiciones especiales.

No se puede creer que caigan en anacronismos. ¿Dónde está el reino de Israel y el de Judá? Esto es cosa del pasado. Como sucede siempre, no levantan los ojos de este mundo:

La abundancia de las bendiciones espirituales traerá importantes progresos sociales y económicos que superarán a todo lo conocido en dispensaciones previas.

Charles R. Swindoll (1934) es un green-grow evangélico, fundador de la Iglesia Comunitaria Stonebriar.

Tomamos el mito del Milenio en la web Visión para vivir. Todo se inicia luego del regreso de Jesucristo:

Tras Su glorioso regreso, Jesucristo no solo derrotará al mal… reinará. El Hijo de David tomará Su trono y cumplirá plenamente las promesas que Dios hizo a Israel y a su linaje real (2 Samuel 7:8–17). Este tiempo glorioso será conocido como el Reino del Milenio—mil años de justicia, paz y renovación.

Se dará antes del Milenio una Tribulación y llegará un mundo paradisíaco:

La creación misma será restaurada. Los sobrevivientes fieles de la Tribulación, incluyendo un gran remanente de judíos, entrarán en este Reino y disfrutarán de una vida y disfrutarán de una vida prolongada y bendecida (Apocalipsis 20:1–6). Satanás estará atado. La tentación será mínima. La tierra florecerá como nunca.

Un paraíso con dificultades, pues tomando la analogía de la Ilíada, habrá griegos y troyanos. Pasados los mil años, todo será como antes del Milenio. O sea que regresamos a la guerra de Troya:

No todos elegirán rendirse a Cristo. Al final de los mil años, Dios soltará a Satanás por un breve tiempo, y muchos serán engañados (Apocalipsis 20:7–9). En un último acto de rebelión, se enfrentarán al pueblo de Dios. Pero esta vez, no habrá batalla larga.

Se dará un juicio y el demonio será arrojado:

El juicio será instantáneo: fuego del cielo descenderá y consumirá a los impíos. Satanás, el gran enemigo de nuestras almas, será  arrojado definitivamente al lago de fuego, donde será  atormentado eternamente (Apocalipsis 20:10).

Una vez que se destruyó Troya por segunda vez, viene la Odisea como antesala de la entrada en el paraíso de Itaca:

Aparecerá un Reino como antesala del futuro. Este Reino no es el cielo aún, pero es la antesala del estado eterno, un preludio glorioso de lo que está por venir

El mito en los llamados “Santos” de los últimos días, apodados mormones

El mito del Milenio se inicia con la imagen paradisíaca:

Mil años de paz, amor y gozo comenzarán sobre la tierra a la segunda venida de Jesucristo. A ese período de mil años se le llama el Milenio.

¿Cuál es la causa de ese mundo paradisíaco?

Debido a la destrucción de los inicuos que ocurrirá durante la segunda venida del Salvador, al principio del Milenio solamente vivirán en la tierra las personas rectas, o sea, aquellas que han vivido vidas virtuosas y honradas.

El mito confunde reino terrenal y reino celestial:

Esas personas heredarán el reino terrestre o el reino celestial.

El mito de estos “santos”, es el que más se aproxima al concepto homérico de la Ilíada. Tendremos una mezcla de seres mortales y seres inmortales, dado que el reino es terrestre-celestial:

Durante el Milenio, aún continuarán viviendo seres mortales en la tierra y continuarán teniendo hijos de la misma forma que los tienen ahora (véase D. y C. 45:58). José Smith dijo que seres inmortales visitarán con frecuencia la tierra, y que esos seres resucitados ayudarán con el gobierno y otras obras.

Habrá griegos y troyanos. Habrá muchas religiones e ideas opuestas:

Las personas continuarán teniendo su albedrío y, por un tiempo, muchos serán libres de continuar con sus religiones e ideas.

Hasta que se impone la magia, donde Jesucristo mismo viene a reinar:

Finalmente, todos confesarán que Jesucristo es el Salvador. Durante el Milenio, Jesús “reinará personalmente sobre la tierra”

Será un reino terrenal-celestial paradisíaco. Paz, justicia y no existirá la muerte, porque...

... cuando las personas lleguen a una edad avanzada, no morirán ni serán sepultadas, sino que cambiarán de su condición mortal a una inmortal “en un abrir y cerrar de ojos”. (Véase D. y C. 63:51; 101:29–31)

Sin embargo parece que este poderoso reino terrenal-celestial, gobernado por Jesucristo en persona, es endeble y enclenque, pues el demonio lo dominará en parte. En otras palabras, es un reino destinado al fracaso:

Al finalizar los mil años, Satanás será puesto en libertad por un corto período y algunas personas se alejarán de nuestro Padre Celestial.

¿Cómo termina el mito? Simple, con la destrucción de Troya, o del reino terrenal.

Satanás reunirá sus ejércitos y Miguel (Adán) reunirá las huestes celestiales. En esa gran batalla, Satanás y sus seguidores serán echados para siempre. La tierra será cambiada y se convertirá en un reino celestial.

No se entiende bien la lógica del mito. ¿Para qué se hizo un reino terrenal-celestial, si todo termina en lo celestial?

***

Si estos mitólogos, comprendieran el Reinado Social de Jesucristo, desarrollado por el catolicismo, el reino de los mil años, deja de tener sentido y pasa a ser una analogía dentro de un género esotérico, como el Apocalipsis. Por supuesto, ¿cómo van a tomar una idea de la Babilonia Apocalíptica, ellos, los santos justificados por la charlatanería?

El reinado social de Jesucristo, dejado de lado en el anacrónico Vaticano II y callado por los sucesivos papados, consiste en la idea, que Cristo no sólo debe reinar en el corazón de las personas, sino también en la sociedad, la cultura, las leyes y la política. Significa que las naciones y sus gobernantes deben inspirar sus normas en la ley moral de Dios.

Esto deja de lado un supuesto plan divino, (o como lo llaman ellos, dispensacionalismo), para instaurar un reino milenario. El reinado social de Cristo, deja fuera de órbita toda concepción e imaginación milenaria.