Calesita

domingo, 11 de enero de 2026

Cuando los Reformadores fijaron la fecha del Fin del Mundo

 

    Entre el siglo XVIII y el siguiente, una serie de acontecimientos provocaron la sensibilidad de la masa de reformadores. Uno fue el terremoto de Lisboa de 1755. Hoy se lo calcula en una magnitud estimada entre 8.5 y 9 grados según la escala oficial de Richter. Trajo destrucción, incendios y tsunami. Portugal, España y el Norte de África sufrieron cruentas víctimas. ¿Podía ser el comienzo de que algo estaba por suceder? Como afirman nuestros modernistas, era un signo de los tiempos, pero podría ser un signo de los tiempos finales.

En 1780, se dio en Nueva Inglaterra un aterrador día oscuro, cuya causa fueron los incendios forestales sumados a la bruma. La pitonisa Ellen White de quien ya nos ocuparemos, lo expone de este modo:

Un testigo ocular que vivía en Massachusetts describió el suceso con las siguientes palabras: “Un denso nubarrón negro se extendió por todo el firmamento, dejando tan solo un estrecho borde en el horizonte y haciendo tan oscuro el día como suele serlo en verano a las nueve de la noche [...]. “El temor, la angustia y el espanto gradualmente llenaron las mentes del pueblo. Las mujeres estaban en las puertas, observando el paisaje tenebroso; los hombres regresaron de su labor en los campos; el carpintero dejó sus herramientas; el herrero, su fragua; y el comerciante, su mostrador. Las escuelas cancelaron las clases, y los niños, temblorosos, se apresuraron a sus hogares. Los viajeros se acercaron a la granja más inmediata. ‘¿Qué está por venir?’, se preguntaron todos los labios y los corazones. Parecía que un huracán estuviese por barrer el país, o que fuera el día de la consumación de todas las cosas. “Se prendieron velas; y la luz del hogar brillaba como en las noches sin luna de otoño. [...] Las gallinas se fueron a dormir a sus gallineros, el ganado se juntó en los corrales y mugía, las ranas croaban, los pájaros entonaron sus melodías del anochecer, y los murciélagos se pusieron a revolotear. Pero los humanos sabían que no había llegado la noche [...]. “Se reunieron las congregaciones en muchos [...] lugares. En todos los casos, los textos de los sermones improvisados parecían indicar que la oscuridad concordaba con la profecía bíblica. [...] La oscuridad fue más densa poco después de las once de la mañana”.(The Essex Antiquarian, abril de 1899, t. 3, Nº 4, pp. 53, 54. )

“En la mayor parte del país la oscuridad fue tan grande durante el día que la gente no podía decir qué hora era ni por el reloj de bolsillo ni por el de pared. Tampoco podía comer ni atender las tareas de la casa sin una vela prendida". (William Gordon, History of the Rise, Progress and Establishment of the Independence of the USA, t. 3, p. 57.) 1

En Europa las guerras napoleónicas ponían el tablero político patas arriba. El zar vio al corso, como el mismo anticristo. Por último, para redondear los ánimos en 1833, en la madrugada del 12 al 13 de noviembre se dio una feroz tormenta de meteoros. Se calculó que más de cien mil caían por hora. Otros cálculos afirman que dicha tormenta fue aproximadamente de unos doscientos mil meteoros durante las 9 horas de duración. Indudablemente para ciertos reformistas, se acercaba el fin del mundo.

Y en todo esto, no pueden faltar los jesuitas. Fue el chileno Manuel Lacunza con sus tres tomos de La venida del Mesías en gloria y majestad. En 1773 los jesuitas fueron suprimidos por el papa y expulsados de América. Lacunza viajó a Imola, Italia donde finalizó su obra en 1790. La Iglesia y la corona española se negaron a publicarla. La inquisición la tenía entre ceja y ceja. En 1812, cuando España está bajo el dominio napoleónico, sale a la imprenta en Cádiz, allí estaba instalada una junta de gobierno, mayoritariamente compuesta de masones. La obra sale bajo el seudónimo judío de Juan Josafat Ben-Ezra. El general y abogado argentino Manuel Belgrano, financia otra edición en Londres durante 1816, cuatro años antes de su muerte. De este modo lo compraron los ingleses, ignorando ser la obra de un “detestable” jesuita. La misma influyó en la época, sobre todo luego de colocarse en el Index católico de libros prohibidos.

En las colonias inglesas, la ideología que pululaba, era de Locke, siendo Newton otro de sus faros ideológicos. Este científico, un hombre de fe, se centró en escudriñar el libro de Daniel. La exégesis moderna, lo da con acierto, como una literatura apocalíptica de la etapa final del judaísmo. En ese entonces, se pensaba que era una profecía que señalaba los años de la Segunda Venida de Jesucristo. Para Newton era el establecimiento del Reino de Dios y según los cálculos matemáticos de este gran científico, se debía dar alrededor del año 2060.

Todo este ambiente, puso en el centro de la escena las profecías de Daniel, e indujo a escudriñarlas.

William Miller (1782-1849) un bautista masón de Low Hampton, al este de Nueva York, se quemó las cejas estudiando la profecía de Daniel. Fue un lector de la obra del jesuita Lacunza que circulaba con seudónimo judío.

La influencia masónica no hizo tardanza, rechazó sus creencias bautistas y se convirtió en teísta. Obtuvo el grado más alto que las logias de ese lugar le podían conferir.

Sin embargo, para complicar un poco más su personalidad, regresó a la fe bautista.

Si para Newton el mundo podía terminar en el 2060, el análisis minucioso de Miller daba para 1843 un colapso:

Llegué entonces a la solemne conclusión, que en cerca de veinticinco años a partir de esa fecha [1818], todos los asuntos de nuestro estado actual, colapsarían. 2

El pastor de la capilla de la calle Chardon en Boston, Joshua Vaughan Himes toma contacto con el masón Miller. Himes transforma los cálculos de Miller en una campaña nacional. A partir de 1840 crece el millerismo por medio de las publicaciones, que se fueron extendiendo paulatinamente hasta llegar a 48 publicaciones periódicas. Himes, Bliss y Sylvester Apollos Hale publicaron The Advent Shield. En mayo de 1844, se habían distribuido cinco millones de ejemplares de publicaciones milleritas.

Ya hemos explayado, que las masas estaban pobremente culturizadas. Los masones enseñaron poco y nada. Tan solo algo para leer su Biblia. Esta afirmación también la hace un pastor que huyó del adventismo, D.M. Canright quien la describe de este modo:

Lo mismo ocurría con la gran masa de los que aceptaban las predicaciones de Miller. En realidad, muy pocos eran personas con educación o capacidad. Eran personas que podían ser fácilmente conmovidas por meras afirmaciones y emociones. De estos los había en abundancia. 3

En 1841, el movimiento se extendió al otro lado del mar con el Midnight Cry en Liverpool y el Second Advent Harbinger en Bristol. Australia tuvo noticias por el periódico canadiense Voice of Elijah. Hubo conversos al millerismo en Noruega, Kaloa, Islas Sandwich (las actuales Hawái) y llegó hasta Chile. Se me hace difícil pensar que la masonería mundial, no haya estado detrás de todo esto.

¿Buscaban la fecha de su venida, o le daban plazo a Jesucristo para que se presente?

Una cosa lleva a la otra. Si se buscaba la fecha, en el fondo, se le daba una cita para presentarse.

Se pensaba que era el descubrimiento más importante de la profecía bíblica. Por tanto, apuraron a Miller a decir lo que tenía previsto. Éste acosado, se aventuró para el año 1843. No era muy preciso que digamos, pero iniciado el año próximo sin que nada ocurriera, Miller expresó:

Confieso mi error y reconozco mi decepción; pero aún creo que el día del Señor está cerca, casi a la puerta. 4

Ahora, analizados nuevamente los cálculos, la cita se daba para el 21 de marzo de 1844, pero concluido esta fecha, Jesucristo no se presentó. Por tal motivo adoptó una nueva fecha, el 18 de abril de 1844 con el mismo resultado. Todos se pusieron a estudiar el motivo de su ausencia, llegando a la conclusión que se había entrado en un «tiempo de espera».

Asumida esta explicación, le pusieron fecha para que Jesucristo se presentase el 10 de julio de 1844.

Todo volvió a repetirse. Nada. Reiniciaron sus cálculos basados en otro calendario. No olvidemos que tampoco los judíos coinciden en temas de calendario. Lo mismo acontece con los cristianos, donde se puede dar el calendario juliano o el gregoriano. ¿Dónde estaba el error? Tal vez había que seguir no el calendario rabínico sino el caraísta. Por lo tanto, le dieron un último plazo a Jesucristo para que se presente el 22 de octubre de 1844.

El Gran Chasco o Great Disappointment

El 22 de octubre fue un día como cualquier otro. Gran desconcierto y desilusión. La misma confusión que sienten los condenados al sentirse en el infierno. Canright en la biografía ya citada lo narra de este modo:

Grande fue el desencanto de ellos. Luego vinieron confusión, divisiones, y el más delirante fanatismo - sueños, trances, visiones, el hablar en lenguas, afirmaciones de poseer dones proféticos, y así por el estilo. 

Fue el Great Disappointment llamado en español “El Gran Chasco”. El millerismo estalló en mil pedazos. Mientras unos siguieron esperando, otros dieron más fechas.

Para algunos, se había entrado en el Gran Sábado. Consecuencia: no había que trabajar. Algo similar a lo que condena San Pablo:

Os advertíamos que el que no quiere trabajar no coma. (2 Tes. 3,10).

J. D. Pickands aplicó Apocalipsis 14:14-16. Cristo estaba sentado en la nube blanca y si no se oraba no bajaba.

La implosión del millerismo hizo que algunos regresaran a sus antiguas iglesias, otros abandonaron el awakening y otros perdieron la fe.

Un número considerable se convirtió en Shakers, porque Cristo ya había venido por segunda vez en la persona de la Madre Ann Lee, cuya figura ya detallamos.

Mientras tanto, el núcleo duro del millerismo ideó teorías para cubrir el fracaso. Veamos lo que los geniales reformadores idearon como explicaciones válidas.

Mientras tanto en 1448, Miller fallecía, fue su encuentro buscado con el juicio final.

La teoría del Santuario y de la Puerta Cerrada.

¿Cómo explicar el rotundo fracaso de la profecía de Daniel? La ingeniería teológica se puso en marcha. No se podía negar la profecía, era como negar su “Biblia”, la misma que Joanna, la Eva del Albión, narraba que estaba en una mano de Jesucristo cuando regresaba, mientras en la otra traía la espada. Por otro lado, la obcecación de los reformadores es más fija que un cálculo matemático. De modo que primero vino la profecía, luego el modo de descifrarse, ahora tocaba la interpretación. Entonces aparecieron los intérpretes. Cada interpretación construyó su propia secta.

Una interpretación, fue que Jesucristo vino espiritualmente, como el novio de las diez vírgenes, se fue con ellas y cerró la puerta donde se celebraban las bodas (Cfr. Mateo 25:1-13). Es la doctrina sectaria, de La Puerta Cerrada. La interpretación la hicieron Appollos Hale y Joseph Turner. En otras palabras, se terminó el tiempo de gracia, y los pecadores, todos al infierno, donde se da el llanto y el rechinar de dientes. ¡Qué lejos está la concepción de los reformadores frente al catolicismo, frente una visión de Cristo dispuesto a sufrir nuevamente todos los dolores de su pasión por un solo pecador que lo necesite!

Después de cerrarse la puerta, no habría salvación adicional. Las vírgenes prudentes (verdaderos creyentes) estarían en el reino, mientras que las vírgenes insensatas y todos los demás quedarían fuera. 5

Otro testimonio lo da D.M. Canright en su biografía de Ellen White:

La Sra. L. S. Burdick, de San Francisco, Cal., conocía bien a la Sra. White. Ella escribe: "Conocí a James y a Ellen Harmon (ahora la Sra. White) a comienzos de 1845. Ellen había estado teniendo lo que se denominaban visiones: se decía que Dios le había mostrado en visión que Jesucristo se levantó el día décimo del séptimo mes de 1844 y cerró la puerta de la misericordia; que había abandonado para siempre el trono mediador; que el mundo entero estaba condenado y perdido; y que ningún otro pecador podría salvarse jamás". (The True Sabbath, p. 72). 

¿Pero cómo se dieron cuenta que se cerró la puerta, si ese día no sucedió nada? ¿Y todos los que en ese año no habían cumplido ni siete años también al infierno?

Este fue el planteo de otro intérprete: Joshua Vaughan Himes, a quien ya mencionamos como el impulsor del millerismo original.

De este modo el 20 de marzo de 1845 convocó a todos los que habían quedado desilusionados, en la Conferencia de Albany. De esta conferencia surgió la segunda secta, los Adventistas Evangélicos, y de ellos nace la Iglesia Cristiana Adventista.

La tercera secta importante, afirmó con toda obcecación que la fecha del 22 de octubre era correcta. La diferencia con la primera secta, es que otorgan una explicación mística al evento. Hiram Edson, el nuevo intérprete, dice:

"Al atravesar un amplio campo, me detuve a mitad de camino. El cielo parecía abrirse ante mí, y vi con claridad que, en lugar de que nuestro Sumo Sacerdote saliera del Santísimo del santuario celestial para venir a esta tierra el décimo día del séptimo mes, al final de los 2300 días, entró por primera vez ese día en el segundo departamento de ese santuario; y que tenía una obra que realizar en el Santísimo antes de venir a esta tierra en su Segunda Venida. Que vino a las bodas en ese momento; en otras palabras, al Anciano de Días para recibir reino, dominio y gloria; y debemos esperar su regreso de las bodas". 6

Es la teoría del Santuario.

Owen Russell Loomis Crosier y F.B. Hahn, luego de su feroz estudio, concluyeron que el Santuario que debía ser purificado en Daniel 8,14, no estaba en la tierra, ni en la Iglesia, sino en el cielo. Por consiguiente la Segunda Venida de Cristo, sería un suceso celestial.

Por lo visto, si se debía purificar un Santuario Celestial, la idolatría había llegado hasta Dios mismo.

Esta nueva secta será la Iglesia Adventista del Séptimo Día. De esta secta surgirá una de las tantas Evas, como la pitonisa máxima de la reforma, que presentaremos en la próxima entrada.

***

Luego de todo, nos preguntamos los católicos. ¿Qué vinieron a reformar estos ignorantes? ¿Piensan acaso que podemos abrazar estas fábulas surgidas de la impotencia de sus errores? ¿Qué católico será tan estúpido de ponerse al lado de ellos como si fuera su hermano?

De todos modos, algo queda claro. La reforma es la máquina de las extravagancias religiosas.

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1 Ellen White. El Gran Conflicto, Pág. 135-136.

2 Apology and Defence, William Miller, 11-12.

3 Dudley Marvin Canright. Vida De Ellen G. White, Sus Afirmaciones Refutadas. 1919.

4 Bliss, Sylvester (1853). Memorias de William Miller (https://archive.org/details/bub_gb_quw1rnl bYcwC) . Boston: Joshua V. Himes. pág. 256 (https://archive.org/details/bub_gb_quw1rnlbYcw C/page/n265). (https://archive.org/details/bub_gb_quw1rnlbYcwC) (https://archive.org/details/b ub_gb_quw1rnlbYcwC/page/n265). (Fons: Wikipedia)

5 George R. Knight, Millennial Fever and the End of the World, Boise, Idaho: Pacific Press, 1993, pp. 236–237. (Fons: Wikipedia)

6 Hiram Edson, "Experience in the Advent Movement (Incomplete), p. 9. This undated document was apparently not written until many years after this event and was probably influenced by the ideas of later authors. See Fernand Fisel, "Edson's Cornfield 'Vision: 'Frisson or Figment?," Adventist Currents, July 1983, 3; for a detailed discussion of the issues. See also Ross E. Winkle, "Disappearing Act: Hiram Edson’s Cornfield Experience," Spectrum 33, no. 1 (2005): 46–51 for a more recent perspective. (Fons: Wikipedia)




lunes, 5 de enero de 2026

Las Evas de los reformadores del catolicismo

 

Dentro del catolicismo existe una norma básica que se cumple a rajatablas, la Revelación concluyó con el último apóstol y con el Apocalipsis se termina la misma.

Por el contrario, dentro de una corriente de reformadores, la Revelación continúa. Ya vimos en qué se basa el torpe Tercer Testamento de los mormones, pero no fueron los únicos. Hay muchos más.

Dentro del catolicismo existe una distinción fundamental. Una cosa es la revelación de las verdades, otra cosa es la revelación sobre la vida espiritual. La primera es innecesaria, la segunda, necesaria. El espíritu de profecía dentro de la catolicidad no murió, permanece bien vivo, pero no ingresa en el campo de nuevas verdades reveladas. Esta distinción, sutil pero necesaria, es lo que ha mareado a los necios dentro y fuera del catolicismo. La necedad se da cuando se confunden ambas cosas y se piensa que todo es igual.

En tercer lugar, dentro del catolicismo estas revelaciones no obligan para ser creídas. Son totalmente libres, con la misma libertad que reclaman los reformadores. Por el contrario, dentro de las sectas reformistas, las revelaciones son más que obligatorias, llegaron hasta suplantar su “Biblia”.

La necedad humana en este campo, no es solo un vicio de ciertos racionalistas católicos, sino también un feroz vicio reformador. Mucha Reforma, pero nada de reforma, sino más necedad todavía, a tal punto, que la misma desborda lo imaginable.

¿A qué se parece la Reforma en este campo de las revelaciones?

Al Edén del Génesis, donde Eva habla con la Serpiente. Muchas son las Eva de la Reforma que hablaron con el Dragón.

¿Qué papel jugaron las Evas en todo este tumultuoso ambiente religioso del romanticismo?

Veamos dos casos.

Ann Lee (1736-1784) nació en Albión, ciudad de Manchester. Sus padres eran cuáqueros (Sociedad de los Amigos). Fue analfabeta, y su firma era una simple cruz.

Obligada por su padre se casó con Abraham Stanley. Embarazada cuatro veces, todos sus hijos murieron a temprana edad. Esto rompió el cristal de esta mujer que tomó una aversión obsesiva a toda relación matrimonial. En sus visiones Adán y Eva le revelaron que las relaciones sexuales eran la raíz de todo el mal. Esta fue la causa por la que impulsaba el celibato. De la concepción de esta idea, pasó a la práctica y Ann acusó a las mujeres casadas de libertinaje. Esto la llevó a la cárcel.

Nuevamente, la Reforma consistía ahora en retroceder, abrazando los cátaros del siglo XI.

Nótese el desequilibrio monstruoso de los reformadores. En sus comienzos, los mormones se daban al nicolaísmo, mientras los cuáqueros al celibato absoluto, pues todo era pecado. ¿Acaso estaba lejos Lutero de todo esto?

La Sociedad Religiosa de los Amigos era una secta protestante vulgarmente llamada los quakers, es decir, los tembladores. Eluden credos y jerarquías, dándose a experiencias místicas. Quien tiembla, es movido por el Espíritu. Estamos en un ambiente propicio para que cualquier damisela desequilibrada se fabrique una visionaria y Ann Lee fue una. Desde 1837 y a mediados de la década siguiente, se dio un tiempo que fue llamado The Era of Manifestations. Esta secta se dio el nombre de los Shakers, es decir, los que se agitan, como también pudo construirse el nombre de una contracción etimológica de Sha(king) -(Qua)kers.

Las canciones y las danzas producían visiones y experiencias estáticas. Promovían la confesión, la cual se realizaba en público, no como la católica que se hace en secreto. Todo muy atrayente para la curiosidad femenina.

Tal como se la puede apreciar en el grabado neoyorquino de mediados del siglo XIX, los hombres bailan a contramano de las damas, mientras en el centro están las cantoras. Por supuesto, los ancianos permanecen sentados. Era una forma de entrar en trance.

Luego de las prisiones que sufrió, Ann Lee huyó a las costas de las colonias con su hermano y esposo, quien en breve la abandonó. Por lo visto, ya no era mujer.

Los Shakers, abrazaron la atmósfera milenarista de la época y según la visionaria, Ann Lee, Jesucristo vendría en forma de mujer. Esto se explica por el dogma cuáquero, de la igualdad de los géneros, como si no existiese diferencia entre ambos. Entre otras curiosidades, a nadie se le ocurría ofrecerles carne de cerdo.

Cerca de 1770 Ann fue elegida como Madre en lo espiritual y se hacía llamar Ann, la Palabra (Ann, the Word) o para ser más humilde, la «Madre Ana», pues era la contraparte femenina de Cristo.

Obsérvese a qué idioteces llegaban los reformadores, todo por suprimir la devoción a la Virgen María. Ella narraba algunas extravagancias, como que explayó su teología ante clérigos anglicanos, haciéndolo por cuatro horas en 72 lenguas. Cuando se hamacaba en la mecedora, cantaba en lenguas extrañas. Todo esto es más que suficiente para iniciar un simple exorcismo, pues era su forma de dialogar con la Serpiente.

Esta secta era adopcionista. Jesús era un simple hombre adoptado por Dios como Mesías. Por lo tanto, en sus visiones ella se vio como Mesías. No fue la única mujer que se creyó el Cristo, tan solo era una de tantas. Esta reforma tan necesaria cayó en el olvido, hoy ya no existen cuáqueros.

Joanna Southcott (1750-1814) nació en la aldea de Taleford, Devon, en el Albión.

Se empleó en el servicio doméstico. No tuvo ningún tipo de educación. Del anglicanismo se pasó al metodismo, la madre de todas las cosas raras.

Convencida de poseer dones sobrenaturales escribió y dictó profecías en rima. Veamos cómo se defiende de los ataques que recibía de los reformadores sensatos. No se extrañen de su estilo primitivo. Poseía una educación casi nula. Esto surge de una carta fechada el 22 de julio de 1804:

Lamento decir que creo que el clero no sabe más de sus Biblias que de mis escritos, y si el Señor viniera, como se me ha dicho, con una espada en una mano y su Biblia en la otra, los pastores caerían como la hierba ante ÉL, porque no podrían responder una palabra de mil, salvo que reconozcan que han sido líderes ciegos de ciegos, y deben confesar que han actuado como se dice en el Salmo 82, versículo 5to…. 1

A continuación es YHWH quien habla, en algo que se parece a un verso rimado:

Ahora, Joanna, te responderé.

No tienes que ir más lejos;

JAH, JEHOVÁ es tu Maestro,

Conozco a todos los pastores,

Como el salmo que mencionaste.

Se alejan de mí:

Pero no contenderán,

Porque no verán la Luz.

El salmo es verdadero ante sus ojos.

Y las palabras son verdaderas;

Ni saben ni aprenderán

Sobre qué base construir.― 2

Ganó dinero con estos impresos. Este fue el inicio. Ya vimos que la ausencia mariana en los torpes reformadores, llevó a las mujeres a sentirse más que sublimes. Ella se anunció como la Mujer del Apocalipsis, (12:1-6), nada menos. Entraba en trance y profetizaba. Su pantomima la llevó a decir que estaba embarazada del nuevo Mesías, (Génesis 49,10). Daría a luz el 19 de octubre de 1814, pero el Shiloh anunciado no se dio a luz, ¿qué pasó? Estaba en trance. Luego de la navidad de ese mismo año, 26 de diciembre, falleció. Quien suplantaba la Virgen María, fallece luego del nacimiento del Redentor. Todo una respuesta del cielo.

Lo cómico o trágico siguió a continuación. Sus seguidores, pensaron que resucitaría. Cuando su cadáver inició la descomposición, se percataron que esta Eva había dado de comer a cerca de 100.000 necios Adanes, principalmente en el área de Londres.

¡Qué sublime y necesaria era la Reforma en la pérfida Albión!

***

Cuando los reformadores critican estos casos de mujeres videntes no escapan de las causas meramente naturales, tal como lo cita el pastor D. M.Canright al hablar de la vida de una de ellas:

Hay abundantes pruebas de que las visiones de la Sra. White eran meramente el resultado de su desgracia temprano en la vida, una enfermedad nerviosa, y una complicación de histeria, epilepsia, catalepsia, y éxtasis. Que ella pueda haber creído honestamente en las visiones no altera los hechos. Este escritor conoció personalmente otras cuatro mujeres, todas Adventistas del Séptimo Día, que también tenían visiones. Todas eran sinceras cristianas, y creían plenamente en sus propias visiones. Pero todas eran enfermizas, nerviosas, e histéricas. No siendo estimuladas, sino opuestas por sus ministros, finalmente renunciaron a sus visiones. En cada época ha habido numerosos casos. Unos pocos de ellos, como los de la Sra. Southcott, la Sra. Ann Lee, y la Sra. White, han sido notables por un tiempo.  

Canright es un reformador y como tal, ve al demonio ausente de todos los episodios humanos. Según él, las Evas son algo natural de su psiquis enferma. Como católico, trato de ver más lejos. Si la Eva está destruida en su psiquis, es señal del veneno que los dientes de la serpiente hicieron correr por su cuerpo distorsionando la mística. La mujer tiene desde el origen, un don místico. En la mística no existen espacios vacíos. Lo ocupa la luz divina, o lo ocupan las tinieblas de la Serpiente. No existe lugar para la nada. La enfermedad mental existe, pero la mística también y la posesión diabólica la acrecienta. Es difícil pensar, que estas Evas no dialogaban con la Serpiente, tal cual se hizo desde el origen de la humanidad.

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1 Joanna Southcott, The Prophetess of Exeter: lately written to Jane Townley. Pág. 124.

2 — «Now, Joanna, I shall answer.

Thou no further hast to go;

JAH, JEHOVAH is thy Master,

All the Shepherds I do know,—

Like the psalm that thou hast mention'd.

They are wandering here from Me:

But they’ll hold no Contention,

Because the Light they will not see.

The Psalm is true before their view.

And true the words are come;

They neither know, nor will they learn

What root to build upon— (Ibídem)