Los nombres de Gog y Magog se inician en el Antiguo Testamento, se renuevan en el Nuevo y llegan a formar parte, dentro del furgón de cola que se llama el Corán.
Hijo de hombre, vuelve tu rostro a Gog, de la tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec, y Tubal, y profetiza contra él.
Magog se ubicaba en la concepción hebrea al norte del Cáucaso y al oeste del Mar Caspio. Al sur de los montes Cáucaso se ubican Mesec y Tubal. Con Ezequiel estamos en los inicios del género apocalíptico que será retomado por Daniel y llegará a su esplendor con el Apocalipsis del Nuevo Testamento.
Por tanto, dentro de la mentalidad hebrea y su posterior escatología se consideraba a Gog y Magog como el reino de las tinieblas, que siempre moraba en el norte. Este reino tenebroso sería derrotado por el Mesías, y se iniciaría la Era Mesiánica. Lo que la apocalíptica hebrea no logra ver, es que esta concepción ya se realizó en el catolicismo, y ya es inútil girar la rueda sobre este tema.
El Apocalipsis retoma los nombres de Ezequiel:
Cuando se hubieren acabado los mil años,
será Satanás soltado de su prisión
y saldrá a extraviar a las naciones
que moran en los cuatro ángulos de la tierra,
a Gog y a Magog,
y reunirlos para la guerra,
cuyo ejército será como las arenas del mar. (Ap.20,7-8)
De este modo Gog y Magog se relacionan directamente con el fin del Milenio y con aquellos protestantes que lo describen de forma mítica.
Cuando desembarca en el Corán
Los árabes copiaban todo lo que veían a su alrededor. Era un pueblo politeísta y culturalmente pobre. Esto los movió a copiar la cultura que los rodeaba, tanto cristiana como judía. Caso contrario su cultura rozaba la falta de una concepción propia, por tanto elaboraron a su modo, lo que les llegaba, sobre todo la influencia de un cristianismo arriano. La mentalidad de Ezequiel sobre este tema, se reconfigura al estilo árabe en el Corán.
En un artículo anterior expuse el relato de la leyenda del monje Morbach, quien afirma dar asilo a otro monje, Bahira, atormentado por culparse de escribir el Corán. En una parte de este relato, Mahoma le pide a Bahira que no profundice los conceptos religiosos, pues su pueblo, el árabe, no es capaz de penetrar los misterios cristianos. Así decía el relato:
El joven jefe (Mahoma) luego pregunta sobre la religión del monje. Éste dice que adora al Dios eterno, creador del cielo y de la tierra, el Dios único en tres personas, triple en sus personas, una en su esencia. Mahoma objeta que esta doctrina es demasiado elevada y más allá del alcance de su pueblo, y le pide al monje que le explique los puntos esenciales. Bahira enumera para él: la adoración del Verbo, consustancial con el Padre, la del Padre y del Espíritu Santo; la Encarnación del Verbo, su concepción por obra del Espíritu y su nacimiento de la Virgen María, sus milagros hasta su Ascensión, su segunda venida en el día del juicio. (Histoire des relations du moine Bahira et de I'Arabe raconte de auditu par le moine Morbach)
En esta leyenda de Morbach ya se tienen los primeros datos de Gog y Magog, como Hàjoudj y Màdjoudj. Es indudable que este mito poseía un fuerte arraigo en el alma árabe, de allí afirma Bahira:
...cuando sucedan todas estas cosas, sabremos que el fin del mundo está cerca.
Entonces, vestidos de ropas verdes, el más excelente de los reyes aparecerá desde el oriente, y se establecerá una gran paz en la tierra. Se restaurará la justicia; el imperio de los Ismaelitas prosperará una vez más. Matarán a los Roumis (los griegos del Bajo Imperio) y gobernarán el mundo durante una semana y media.
Entonces los vientos se moverán en los cielos; los imperios se lanzarán unos contra otros. Vendrán los turcos, como hordas de lobos carnívoros; se abrirán las puertas de al-Khazai y saldrán Hàjoudj y Màdjoudj, como perros. Toda carne morirá en la tierra.
En este momento aparecerá el Hijo de la Muerte; como un dragón devorará a todos los seres sin piedad, en un instante. Y Dios, reuniendo a todos los hombres en un solo lugar, enviará contra ellos un ángel atronador que, en un abrir y cerrar de ojos, los destruirá a todos. (Ibídem)
Esta leyenda narrada por el monje Morbach, ya hace mención de Gog y Magog, relacionada con los turcos u otomanos, con elementos que se aproximan al Yajuj y Majuj definitivo.
La Kritic, una ciencia siempre ausente en la fe islámica, afirma que Mahoma era un árabe analfabeto, por lo tanto recitaba sus textos según la ocasión a sus discípulos, quienes finalmente lo pusieron por escrito. Como acontece en toda tradición oral, circulaban versiones opuestas de su texto. Entre los años 650 y 656, y Mahoma había muerto en el 632, Utmán envió copias del texto final a todos los rincones del imperio islámico y ordenó la destrucción de todas las copias que difieran de la nueva versión, algo muy conveniente, por cierto.
El mito de Gog y Magog en el Corán
Estos nombres toman su forma definitiva en el Corán, donde un gobernante llamado "El de los Dos Cuernos" (Dhul-Qarnayn) llega a un valle que se ubica entre dos montañas. Los habitantes le piden ayuda porque Yajuj y Majuj (Gog y Magog) corrompen la tierra. "El de los Dos Cuernos"construye un muro de hierro para separarlos y aclara que esta barrera es una misericordia de Dios, pero que caerá cuando llegue la promesa final:
Luego siguió otro camino hasta llegar a un valle entre dos montañas, donde encontró un pueblo que apenas comprendía las palabras [de su idioma]. Dijeron: “¡Oh, Dhul Qarnain! Gog y Magog siembran la corrupción en la Tierra. ¿Podríamos pedirte que, a cambio de una retribución, levantes una muralla entre ellos y nosotros?” Les dijo: “Lo que mi Señor me ha concedido es superior. Ayúdenme y erigiré una muralla entre ustedes y ellos. Tráiganme piezas de hierro hasta cubrir el espacio de las dos montañas”. Les dijo: “Enciendan un fuego y soplen [con fuelles] hasta que esté incandescente”; y agregó: “Luego tráiganme cobre fundido para derramarlo encima”. [Gog y Magog] no pudieron escalarla ni tampoco perforarla. Dijo [Dhul Qarnain]: “Ésta es una misericordia de mi Señor, pero cuando llegue la promesa de mi Señor [el Día del Juicio] la reducirá a polvo. La promesa de mi Señor es verdadera”. Ese día dejaré que surjan [Gog y Magog] como oleadas chocando unas con otras [sembrando la corrupción y el exterminio], pero luego será tocada la trompeta y los congregaré a todos. 100. Ese día expondré el Infierno a los que se negaron a creer. 101. Aquellos que tenían sus ojos velados a Mi recuerdo [el Corán] y no soportaban oír [la verdad]. (Sura Al-Kahf 18:92-101)
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Si en el judaísmo, Gog y Magog eran un símbolo de las tinieblas que señalaban la próxima era mesiánica; fue un eón totalmente cumplido, pero ignorado por la ceguera atávica de los hebreos.
Si en el cristianismo, Gog y Magog eran un símbolo de la organización de las tinieblas, en el islam pasaron a ser una fábula mítica, con una misteriosa pared, construida en hierro. Todo un relato, que con una mínima Kritic deficiente nadie podría sostener, a no ser que se relatara como analogía de los tiempos finales. Interpretación ésta tomada del cristianismo arriano que con sus tenebrosas alas cubre al islam.


