Calesita

jueves, 24 de marzo de 2016

Improperia

En la liturgia del Viernes Santo, durante la adoración de la cruz, se hacen los improperios. Estamos hablando de la liturgia tradicional de occidente, antes que llegara el “Atila” Bugnini y la demoliera: pues había que aniquilar del rito latino, “las costras del pasado”.
Hoy, ante un falso papado, como el de Bergoglio, quien se sienta en el solio de otro Papa, Benedicto XVI, los improperios cobran actualidad; pues afirma Bergoglio que como reza un puñado de salmos en Maitines y Laudes, es judío. No es de extrañar esta afirmación, pues para su dialéctica las acciones generan las esencias: ergo, el rezar dos pares de salmos, lo hizo un judío nato.
Como muchos cantan 150 salmos por semana, algunos más que él, afirmo que esta acción nunca los hizo judíos, y por tal motivo presento los improperios o reproches que Jesucristo hace a los judíos conscientes de lo que hicieron, esos mismos que tal vez se sienten a la mesa a comer “casher” con Bergoglio.
Son los improperia una de las redacciones más bellas del rito latino, pero de ese latín que se sentía unido a la lengua universal, que en su momento era el griego de la koiné. Por ello, la parte tocante al público, se canta en dos idiomas, tanto en latín como en griego. Esto señala la antigüedad de la composición, pues Roma era bilingüe por aquellos años. Un pedagogo romano, enseñaba tanto latín como griego. Por otra parte el griego era también para los extranjeros que llegaban a Roma, pues era la lengua cultural de occidente, de allí que se conservó en el rito latino. Lógicamente, cuando llegó el “Atila” Bugnini, dejó de crecer el pasto bajo los cascos de su caballo, y si pulverizó el latín, imaginen que hizo con el griego.
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